¿Para qué sirve un celular? Por Carlos Dorado – Runrun

¿Para qué sirve un celular? Por Carlos Dorado

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Hace algunos años, leí que el teléfono iba a ser el gran protagonista de nuestras vidas. En ese momento, en donde sólo había teléfonos fijos, y los portátiles eran “los ladrillos”, que sólo servían para lo que fueron creados: para hablar; me fue difícil imaginar una vida amarrada y dependiente del teléfono.

Hoy me doy cuenta que lo subestimé, y a pesar de que el objetivo para lo cual fueron  creados quizás decreció, han crecido las aplicaciones del mismo, llegando a convertirse en una herramienta que prácticamente puede hacer todo lo que necesitamos…….mejor dicho; casi todo.

Hoy, la gran mayoría de los seres humanos tienen un celular, y en algunos países la media es de más de uno por persona, llegando a convertirse en un signo diferenciador.

Hasta aquí, podría calificarse de normal; pero: ¿Qué es lo primero que hace la gente al levantarse? Agarrar su celular y revisar Instagram, emails, Whatsapp, páginas web, mensajes, y todas las funciones que estos aparatos ofrecen. Lo anormal es que esto continúa todo el día, hasta llegar a la noche, donde es lo último que hacen antes de ir a dormir.

¿Y durante el día? Leí que en promedio, una persona no pasa más de 12 minutos sin revisar su móvil, convirtiéndose en una adicción. Inclusive, la mayoría de las personas durante una reunión, presentan un impulso involuntario a revisar cada cierto tiempo su móvil, incluyendo cuando reciben un mensaje o un Whatsapp, que  casi siempre lo responden de forma inmediata, mientras disimula que escucha al interlocutor; pero abstraído completamente (sobre todo si es hombre).

La inmediatez terminó rigiendo nuestra vidas, lideradas por el celular que nos hizo adictos a querer saber segundo a segundo qué pasa, quién nos escribe, quién nos manda una foto…. Y si alguien que envía  un mensaje, no recibe respuesta; inmediatamente comienza a enviar “pines”, exigiendo una rápida respuesta. Todo esto sin contar el tiempo que la gente pierde durante sus horas laborables utilizando el celular, o los accidentes que ocurren por el uso del mismo.

Creemos que el celular es una prioridad, sin darnos cuenta que nos está impidiendo ver nuestras prioridades. Vivimos apurados, queriendo estar en todos lados a través del mismo; sin lograr estar en ninguno, permitiendo que esta inmediatez domine nuestras vidas, y donde todo termina  siendo urgente, siendo ésta la única prioridad, creando así un vicio, con el que terminamos sustituyendo lo importante y lo duradero, por lo urgente y lo inmediato; dejando así, que los demás a través de un celular impongan nuestras prioridades, nuestra agenda, y nuestra vida.

La sociedad es muy compleja, y cada vez más complicada, debido a que la capacidad colectiva de la gente para hacerle frente a esta realidad es muy superficial, hasta caer en una especie de ansiedad colectiva, la cual se va apoderando de todos.

La gente aparece y desaparece, los acontecimientos tienen lugar con estridencia, y ya no se vuelven a mencionar, una foto sustituye a otra. Un remolino de información y de comunicación que elimina una de las cosas más importantes: el silencio y el pensamiento…..y la verdadera comunicación.

Mi madre solía decirme, que la lista de cosas en las que una persona cree, se va haciendo cada vez más corta, a medida que va envejeciendo; y quizás tenía razón, porque los jóvenes aman el celular con todas sus aplicaciones, y los mayores; “una llamada” de esos jóvenes.

 

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