El cruel asesinato de Mónica Spear y su esposo a manos de delincuentes desalmados, coloca nuevamente en el tapete la grave situación de violencia desbordada en Venezuela. El caso produce impacto en la opinión pública por las caracterÃsticas de las vÃctimas involucradas, pero desde hace bastante tiempo este tipo de hechos criminales han pasado a formar parte de la cotidianidad del paÃs.
Nicolás Maduro, su ministro de Interior y Justicia, y otros personeros oficialistas, han pedido cÃnicamente que “no se politice este caso”. Detrás de este sofisma está la clara intención de acallar cualquier tipo de crÃticas sobre la inseguridad que existe en el paÃs. La gigantesca criminalidad que sufrimos los venezolanos es consecuencia de las polÃticas erradas ejecutadas por los polÃticos que tienen tres lustros en el poder. Por lo tanto, claro que se trata de un fenómeno polÃtico.
El auge delictivo en el paÃs ha cobrado la vida de más de 200.000 venezolanos en los últimos 15 años. Si en este tiempo se hubiera mantenido la tasa de homicidios que tenÃa Venezuela en 1998, más de 133.000 ciudadanos no habrÃan sido asesinados. El artÃculo 55 de nuestra Constitución señala que el resguardo de la vida de los ciudadanos le corresponde al Estado. El Gobierno nacional ha incumplido con esta obligación.
Todos estamos expuestos a un evento delictivo al transitar por una carretera del paÃs, principalmente de noche. Casi todas nuestras vÃas de comunicación terrestres se encuentran en mal estado y con problemas de alumbrado público, lo que aumenta la posibilidad de sufrir accidentes, los cuales suelen ser aprovechados por los criminales para cometer sus fechorÃas. Muchas veces también los propios delincuentes colocan vidrio,  piedras, aceite, tachuelas u otros elementos para provocar los accidentes.
Es muy probable que los malhechores que cometieron este vil homicidio sean capturados, procesados y condenados, pero esta no es la misma suerte que corren la gran mayorÃa de los victimarios en este paÃs. La destrucción de las instituciones del sistema de justicia ha traÃdo como consecuencia una gigantesca impunidad de 98%. El Ministerio Público y el Poder Judicial no investigan ni condenan al grueso de los criminales, por eso tienen pocos motivos para no continuar delinquiendo.
Los delincuentes en Venezuela cada dÃa actúan con más saña y ejecutan crÃmenes más atroces. En esto influyen aspectos como el consumo de drogas, alcohol o el paso por alguna de esas escuelas de criminales que son nuestras cárceles. Igualmente, hoy a muchos antisociales no les tiembla el pulso para darle muerte a una persona si piensan que, de conformidad con sus códigos delictivos, han sido “irrespetados”.
Nicolás Maduro está en la obligación de hacer una revisión profunda de todas las polÃticas de seguridad ciudadana que se aplican actualmente en el paÃs. Con carácter de urgencia debe haber un giro de 180 grados en esta materia, si no la violencia criminal seguirá en aumento. ¿Hasta cuándo el hampa va a seguir asesinando a personas inocentes en Venezuela? Ya basta!
Twitter: @luisizquiel




