2014: ¿Nicolás sin oposición? por José Domingo Blanco

maduro

A pesar que intento concentrarme sólo en la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes Magos; inevitablemente, sigo leyendo noticias que me hacen pensar que nos espera un 2014 “intenso e interesante” y eso por darle un calificativo alentador. Porque, típico de estas fechas en las que nos ponemos retrospectivos y analíticos, es obligatorio hacer una revisión de lo que pasó para saber -o medio prever- hacia dónde vamos.

No sé qué les habrá parecido a ustedes; pero, el año que está a punto de terminar estuvo cargado de hechos sorprendentes, inesperados y contundentes. En más de una ocasión repetí, a lo largo de este 2013 que termina, que Venezuela y sus protagonistas no nos permiten jamás perder la capacidad de asombro. ¿Quién hubiera imaginado que íbamos a ser testigos de la muerte de un presidente como Chávez, tan aferrado al poder, a sus ideales, a su soberbia y a su revolución? ¿O imaginarnos siquiera a alguien como Maduro, siendo Presidente de nuestro país? Cosas insólitas que sólo pueden pasar en esta tierra de gracia.

Y no sólo eso. Para la fecha, Maduro el encargado de darle continuidad al proyecto ideológico del difunto presidente, gana
-muy a mi pesar- popularidad y aceptación a pesar de que no es Chávez, no tiene su carisma, se dudó de su legitimidad, de su nacionalidad y de su capacidad -intelectual, académica y moral- para tomar las riendas del cargo para el que, supuestamente, resultó electo. Cadena tras cadena, como quien hace de su vida cotidiana un reality show, lo hemos visto y oído meter la pata, decir brutalidades, caerse de bicicletas, proponerle matrimonio a Cilia, casarse con Cilia, inaugurar obras, visitar naciones extranjeras, bajar precios, recibir la Habilitante, imponer la Navidad, decretar vacaciones… Resulta que Nicolás, en muy poco tiempo, comienza a parecerse a Chávez; pero, dándole su toque y estilo personalizado. Hecho el paisa, como decimos coloquialmente, avanza hacia la imposición del Plan de la Patria; es decir, del comunismo disfrazado de socialismo.

Imposible olvidar la reunión de Nicolás, hace casi diez días, con los alcaldes recién electos. ¿Cómo compensó Maduro a los alcaldes perdedores del PSUV? ¿Qué les ofreció a los alcaldes de la oposición? Con apariencia de diálogo conciliatorio, esa reunión no fue más que la exigencia de Maduro a ser reconocido como lo que muchos de quienes asistieron a ese encuentro se negaban a reconocer: que él es el Presidente “electo” por “la mayoría”. Y les ofreció recursos, les prometió trabajar en conjunto, los dejó boquiabiertos cuando les concedió la razón ante sus justificados reclamos. ¡Se disfrazó de demócrata! Quizá me equivoco, y estoy poniendo en duda la autenticidad de sus actuaciones. Pero, por más que lo intento, no logro creerle. Esa invitación al diálogo con la oposición -tan necesaria, y a la que tantas veces he apostado- me pareció tan caricaturesca como los sketch de la extinta Radio Rochela. Y me cuesta creerle porque un demócrata, un verdadero demócrata, no inventa cargos supra gobernadores y alcaldes para imponer en ellos a sus adláteres perdedores. Un premio de consolación que no es más que una burla a quienes fuimos a unas elecciones para seleccionar a los responsables de asumir las riendas de gobiernos regionales.

Un país serio no acepta, tan olímpicamente, semejante mamarrachada. Y lo digo por lo que recojo en el sentir de la gente. Y no poca gente. Hay quienes me han comentado, a modo de chiste a propósito de esa “bendita” reunión, que ahora no saben con quién están: si con el Gobierno o con la oposición, porque apenas una semana antes del 8D -y sólo por citar un ejemplo- Maduro y su combo insultaban a rienda suelta al entonces candidato Cocchiola, tildándolo entre otros epítetos de ladrón, malnacido, corrupto, estafador; y la gente aún no digiere, que tres días después de las elecciones Nicolás y Cocchiola estuvieran tan “hermanados y felices”. Entonces, ¿será la política como dice aquel bolero: (…) puro teatro?

¿Cuál pudiera ser el verdadero trasfondo de este acercamiento de Nicolás a la oposición? Nada más y nada menos que a Maduro le corresponderá en 2014 tomar decisiones trascendentales en el ámbito económico (una nueva devaluación del bolívar, aumento de la gasolina, escasez, inflación; entre otros) pero, con rebote en lo social e impacto en lo político. Entonces pienso que, parte de su estrategia, será aparentar que él no es el único responsable de estas medidas y que contó con la anuencia hasta del sector opositor. Maduro necesitará maniobrar en un año sin elecciones, y con una buena parte de la oposición dispuesta a calentar la calle. ¿Habrá entendido Nicolás las recomendaciones de Lula quien le sugirió -para su continuidad política- trabajar en la estabilidad y gobernabilidad porque se requiere de un piso político sólido para poder tomar las decisiones que le vienen? Eso está por verse.

mingo.blanco@gmail.com

@mingo_1

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A pesar que intento concentrarme sólo en la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes Magos; inevitablemente, sigo leyendo noticias que me hacen pensar que nos espera un 2014 “intenso e interesante” y eso por darle un calificativo alentador. Porque, típico de estas fechas en las que nos ponemos retrospectivos y analíticos, es obligatorio hacer una revisión de lo que pasó para saber -o medio prever- hacia dónde vamos.

No sé qué les habrá parecido a ustedes; pero, el año que está a punto de terminar estuvo cargado de hechos sorprendentes, inesperados y contundentes. En más de una ocasión repetí, a lo largo de este 2013 que termina, que Venezuela y sus protagonistas no nos permiten jamás perder la capacidad de asombro. ¿Quién hubiera imaginado que íbamos a ser testigos de la muerte de un presidente como Chávez, tan aferrado al poder, a sus ideales, a su soberbia y a su revolución? ¿O imaginarnos siquiera a alguien como Maduro, siendo Presidente de nuestro país? Cosas insólitas que sólo pueden pasar en esta tierra de gracia.

Y no sólo eso. Para la fecha, Maduro el encargado de darle continuidad al proyecto ideológico del difunto presidente, gana
-muy a mi pesar- popularidad y aceptación a pesar de que no es Chávez, no tiene su carisma, se dudó de su legitimidad, de su nacionalidad y de su capacidad -intelectual, académica y moral- para tomar las riendas del cargo para el que, supuestamente, resultó electo. Cadena tras cadena, como quien hace de su vida cotidiana un reality show, lo hemos visto y oído meter la pata, decir brutalidades, caerse de bicicletas, proponerle matrimonio a Cilia, casarse con Cilia, inaugurar obras, visitar naciones extranjeras, bajar precios, recibir la Habilitante, imponer la Navidad, decretar vacaciones… Resulta que Nicolás, en muy poco tiempo, comienza a parecerse a Chávez; pero, dándole su toque y estilo personalizado. Hecho el paisa, como decimos coloquialmente, avanza hacia la imposición del Plan de la Patria; es decir, del comunismo disfrazado de socialismo.

Imposible olvidar la reunión de Nicolás, hace casi diez días, con los alcaldes recién electos. ¿Cómo compensó Maduro a los alcaldes perdedores del PSUV? ¿Qué les ofreció a los alcaldes de la oposición? Con apariencia de diálogo conciliatorio, esa reunión no fue más que la exigencia de Maduro a ser reconocido como lo que muchos de quienes asistieron a ese encuentro se negaban a reconocer: que él es el Presidente “electo” por “la mayoría”. Y les ofreció recursos, les prometió trabajar en conjunto, los dejó boquiabiertos cuando les concedió la razón ante sus justificados reclamos. ¡Se disfrazó de demócrata! Quizá me equivoco, y estoy poniendo en duda la autenticidad de sus actuaciones. Pero, por más que lo intento, no logro creerle. Esa invitación al diálogo con la oposición -tan necesaria, y a la que tantas veces he apostado- me pareció tan caricaturesca como los sketch de la extinta Radio Rochela. Y me cuesta creerle porque un demócrata, un verdadero demócrata, no inventa cargos supra gobernadores y alcaldes para imponer en ellos a sus adláteres perdedores. Un premio de consolación que no es más que una burla a quienes fuimos a unas elecciones para seleccionar a los responsables de asumir las riendas de gobiernos regionales.

Un país serio no acepta, tan olímpicamente, semejante mamarrachada. Y lo digo por lo que recojo en el sentir de la gente. Y no poca gente. Hay quienes me han comentado, a modo de chiste a propósito de esa “bendita” reunión, que ahora no saben con quién están: si con el Gobierno o con la oposición, porque apenas una semana antes del 8D -y sólo por citar un ejemplo- Maduro y su combo insultaban a rienda suelta al entonces candidato Cocchiola, tildándolo entre otros epítetos de ladrón, malnacido, corrupto, estafador; y la gente aún no digiere, que tres días después de las elecciones Nicolás y Cocchiola estuvieran tan “hermanados y felices”. Entonces, ¿será la política como dice aquel bolero: (…) puro teatro?

¿Cuál pudiera ser el verdadero trasfondo de este acercamiento de Nicolás a la oposición? Nada más y nada menos que a Maduro le corresponderá en 2014 tomar decisiones trascendentales en el ámbito económico (una nueva devaluación del bolívar, aumento de la gasolina, escasez, inflación; entre otros) pero, con rebote en lo social e impacto en lo político. Entonces pienso que, parte de su estrategia, será aparentar que él no es el único responsable de estas medidas y que contó con la anuencia hasta del sector opositor. Maduro necesitará maniobrar en un año sin elecciones, y con una buena parte de la oposición dispuesta a calentar la calle. ¿Habrá entendido Nicolás las recomendaciones de Lula quien le sugirió -para su continuidad política- trabajar en la estabilidad y gobernabilidad porque se requiere de un piso político sólido para poder tomar las decisiones que le vienen? Eso está por verse.

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