Un largo, difícil e importante 2011 (2)


En la entrega anterior me detuve a examinar con algún nivel de detalle lo que podríamos esperar para este año con respecto a las dos principales fuerzas motrices de la dinámica política venezolana: el gobierno y la oposición. No obstante, hacer un análisis político sin contemplar otros factores tales como la economía, lo social y el entorno internacional, sería insuficiente. A ellos dedicaremos esta segunda y última entrega sobre las perspectivas para estos próximos doce meses. Estos tres componentes ayudarán definitivamente a que este 2.011 sea todo lo difícil que he pronosticado.

La economía


Sin ser un experto en la materia, todo presagia una situación difícil para nuestro bolsillo y en especial para aquellos que menos tienen. Aún sin contemplar el incremento en materia impositiva que se canceló por orden presidencial, la devaluación ejecutada en la primera semana –falsamente encuadrada como unificación– impactará duramente en el precio de los alimentos y medicinas: precisamente los rubros que mayor importancia tienen en la economía familiar y que provocará unas “consecuencias micro-económicas” que definitivamente se traducirán en “consecuencias políticas”: mayor desgaste y crítica hacia la gestión gubernamental. Negarlo, es sencillamente usar un ardid propagandístico, que por cierto es muy poco creíble. El triste record del gobierno de tener la inflación más alta en el mundo, pareciera encaminarse a ser repetida. De vuelta: mayor descontento popular.

Desde el punto de vista macro, en materia de finanzas públicas, pareciera que no habrá muchos cambios con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver: un precio petrolero relativamente alto, unos ingresos conformes a esa dinámica de precios y la ejecución de un presupuesto paralelo (pues el oficial se elabora tomando como base un precio de 40$), con un alto nivel de ineficiencia sin generar resultados concretos y palpables en materia de políticas públicas. En este ejercicio prospectivo, no veo por ningún lado que la evaluación del gobierno mejore sustantivamente y no precisamente por un tema de recursos, sino por una incapacidad  crónica para obtener éxitos. No obstante, no hay que desestimar la posibilidad que el oficialismo sí tenga algún espacio para hacer más lenta una caída, pues Chávez sigue disponiendo de una cantidad muy relevante de recursos económicos que le permitirán tomar acciones en algunas áreas, acompañadas por supuesto, de intensas maniobras propagandísticas.

En resumen, hay un sustrato económico muy sólido que elevará el rechazo y la critica al Gobierno, pero existen recursos para que una caída en opinión pública no sea todo lo veloz y sostenida que podría ser en otras circunstancias.

Lo social

Los temas económicos descritos en la sección anterior serán el principal detonante de algo que sin ninguna duda, puede pronosticarse: la conflictividad social irá a más en 2.011. Ya habíamos analizado en otro artículo como las protestas de las clases populares en las calles del país no estarán explicadas por razones estrictamente políticas, sino por razones más bien cotidianas: inseguridad, desempleo, alto costo de la vida, crisis de servicios públicos.

Aunado a lo anterior, también hay que incluir en el análisis las reacciones que muchos sectores sociales harán públicas, para rechazar los intentos de control que adelanta el oficialismo en diversas esferas de la vida nacional: las universidades, los gremios de la salud y de la educación, los sindicatos y otros más adelantarán un conjunto de movilizaciones a un nivel que sin llegar a lo que vimos a comienzo de la década, será muy notorio. Puede sumarle a ello que muchos empleados públicos se sumarán a esa “política de calle” para “reclamar lo suyo”.

¿Cuál es la resultante de esta combinación?: mayor sensación de ingobernabilidad, mayor agitación y de inestabilidad. El Gobierno no la tendrá fácil para intentar “controlar” esta ola social y probablemente vuelva a intentar a reencuadrarla como una “operación de desestabilización”, cayendo de nuevo en el error de desestimar las críticas y reclamos. La Oposición –como ya también lo he dicho anteriormente en este espacio– tiene el reto estratégico de acompañar y darle direccionalidad estratégica a esta legítima reacción social.

El entorno internacional

Soy de los que creo que la acción de los organismos internacionales no generará consecuencias políticas dramáticas en nuestro país. Al menos no en el corto plazo. Pero es importante apuntar que la esfera internacional sí jugará un rol cada vez más importante en la dinámica política venezolana, generando una mayor presión hacia el gobierno venezolano, produciendo de nuevo, un efecto desgaste en el chavismo.

La imagen del gobierno más allá de nuestras fronteras –antes bastante positiva– hoy está en cuestión y deteriorándose aceleradamente. El gobierno con mayor frecuencia será objeto de más y más acusaciones de violación de los derechos humanos, junto con la etiqueta de “dictadura”. ¿En qué se traducirá eso? Pues en una mayor solidaridad de más sectores de la Comunidad Internacional con los factores de oposición. He ahí la consecuencia política más importante.

Los más recientes movimientos de Insulza en la OEA, el cambio de correlación de fuerzas en el congreso norteamericano (y las declaraciones de algunos congresistas republicanos) y el más reciente informe de Freedom House, por sólo mencionar algunos ejemplos, serán más y más frecuentes. En términos globales, estimo que lo internacional es una variable que el gobierno no debería sumar –al menos no globalmente– a su contabilidad de elementos favorables. ¿Esto significa que Venezuela será expulsada de la OEA y que la Unión Europea impondrá sanciones por violaciones a los derechos humanos? No lo creo, aunque no descartaría que Chávez pudiera aprovechar toda esta “campaña internacional” para decidir una ruta de “aislamiento” y con ello, avanzar más en su radicalización

El juego de ajedrez


Con mucho resumen, este será más o menos el tablero en el que se jugará. Ante este cuadro complicado para el oficialismo, podría decirse que hay desde una perspectiva estratégica un “clima favorable para los factores de oposición para generar un eventual cambio político el año próximo. Por supuesto, la política es algo sumamente dinámico, pero los factores estructurales están ahí.

Sin embargo, en ese tablero hay que jugar y tomar en consideración lo que hará o no el contrario. Hay quienes piensan en la oposición que no hacer nada y esperar que el gobierno se “cocine en su propia salsa”, debe ser la estrategia dominante porque “sus errores (los de Chávez) cada vez más frecuentes y costosos” inclinarán definitivamente la balanza a favor de los factores de la Unidad. Yo soy de los que piensa que si no se actúa y con claridad, las cosas no van a suceder. Por el contrario, el inmovilismo es la mejor oportunidad que se le puede ceder al adversario para que éste intente recuperarse.

En este 2.011, quien mueva mejor sus piezas podría llegar con una ventaja clara y capitalizar en grande. Como le he dicho antes, veremos…

Siempre a sus órdenes para conversar en el Twitter

Parte 2: Un largo, difícil e importante 2.011 (1)

TelegramWhatsAppFacebookX


En la entrega anterior me detuve a examinar con algún nivel de detalle lo que podríamos esperar para este año con respecto a las dos principales fuerzas motrices de la dinámica política venezolana: el gobierno y la oposición. No obstante, hacer un análisis político sin contemplar otros factores tales como la economía, lo social y el entorno internacional, sería insuficiente. A ellos dedicaremos esta segunda y última entrega sobre las perspectivas para estos próximos doce meses. Estos tres componentes ayudarán definitivamente a que este 2.011 sea todo lo difícil que he pronosticado.

La economía


Sin ser un experto en la materia, todo presagia una situación difícil para nuestro bolsillo y en especial para aquellos que menos tienen. Aún sin contemplar el incremento en materia impositiva que se canceló por orden presidencial, la devaluación ejecutada en la primera semana –falsamente encuadrada como unificación– impactará duramente en el precio de los alimentos y medicinas: precisamente los rubros que mayor importancia tienen en la economía familiar y que provocará unas “consecuencias micro-económicas” que definitivamente se traducirán en “consecuencias políticas”: mayor desgaste y crítica hacia la gestión gubernamental. Negarlo, es sencillamente usar un ardid propagandístico, que por cierto es muy poco creíble. El triste record del gobierno de tener la inflación más alta en el mundo, pareciera encaminarse a ser repetida. De vuelta: mayor descontento popular.

Desde el punto de vista macro, en materia de finanzas públicas, pareciera que no habrá muchos cambios con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver: un precio petrolero relativamente alto, unos ingresos conformes a esa dinámica de precios y la ejecución de un presupuesto paralelo (pues el oficial se elabora tomando como base un precio de 40$), con un alto nivel de ineficiencia sin generar resultados concretos y palpables en materia de políticas públicas. En este ejercicio prospectivo, no veo por ningún lado que la evaluación del gobierno mejore sustantivamente y no precisamente por un tema de recursos, sino por una incapacidad  crónica para obtener éxitos. No obstante, no hay que desestimar la posibilidad que el oficialismo sí tenga algún espacio para hacer más lenta una caída, pues Chávez sigue disponiendo de una cantidad muy relevante de recursos económicos que le permitirán tomar acciones en algunas áreas, acompañadas por supuesto, de intensas maniobras propagandísticas.

En resumen, hay un sustrato económico muy sólido que elevará el rechazo y la critica al Gobierno, pero existen recursos para que una caída en opinión pública no sea todo lo veloz y sostenida que podría ser en otras circunstancias.

Lo social

Los temas económicos descritos en la sección anterior serán el principal detonante de algo que sin ninguna duda, puede pronosticarse: la conflictividad social irá a más en 2.011. Ya habíamos analizado en otro artículo como las protestas de las clases populares en las calles del país no estarán explicadas por razones estrictamente políticas, sino por razones más bien cotidianas: inseguridad, desempleo, alto costo de la vida, crisis de servicios públicos.

Aunado a lo anterior, también hay que incluir en el análisis las reacciones que muchos sectores sociales harán públicas, para rechazar los intentos de control que adelanta el oficialismo en diversas esferas de la vida nacional: las universidades, los gremios de la salud y de la educación, los sindicatos y otros más adelantarán un conjunto de movilizaciones a un nivel que sin llegar a lo que vimos a comienzo de la década, será muy notorio. Puede sumarle a ello que muchos empleados públicos se sumarán a esa “política de calle” para “reclamar lo suyo”.

¿Cuál es la resultante de esta combinación?: mayor sensación de ingobernabilidad, mayor agitación y de inestabilidad. El Gobierno no la tendrá fácil para intentar “controlar” esta ola social y probablemente vuelva a intentar a reencuadrarla como una “operación de desestabilización”, cayendo de nuevo en el error de desestimar las críticas y reclamos. La Oposición –como ya también lo he dicho anteriormente en este espacio– tiene el reto estratégico de acompañar y darle direccionalidad estratégica a esta legítima reacción social.

El entorno internacional

Soy de los que creo que la acción de los organismos internacionales no generará consecuencias políticas dramáticas en nuestro país. Al menos no en el corto plazo. Pero es importante apuntar que la esfera internacional sí jugará un rol cada vez más importante en la dinámica política venezolana, generando una mayor presión hacia el gobierno venezolano, produciendo de nuevo, un efecto desgaste en el chavismo.

La imagen del gobierno más allá de nuestras fronteras –antes bastante positiva– hoy está en cuestión y deteriorándose aceleradamente. El gobierno con mayor frecuencia será objeto de más y más acusaciones de violación de los derechos humanos, junto con la etiqueta de “dictadura”. ¿En qué se traducirá eso? Pues en una mayor solidaridad de más sectores de la Comunidad Internacional con los factores de oposición. He ahí la consecuencia política más importante.

Los más recientes movimientos de Insulza en la OEA, el cambio de correlación de fuerzas en el congreso norteamericano (y las declaraciones de algunos congresistas republicanos) y el más reciente informe de Freedom House, por sólo mencionar algunos ejemplos, serán más y más frecuentes. En términos globales, estimo que lo internacional es una variable que el gobierno no debería sumar –al menos no globalmente– a su contabilidad de elementos favorables. ¿Esto significa que Venezuela será expulsada de la OEA y que la Unión Europea impondrá sanciones por violaciones a los derechos humanos? No lo creo, aunque no descartaría que Chávez pudiera aprovechar toda esta “campaña internacional” para decidir una ruta de “aislamiento” y con ello, avanzar más en su radicalización

El juego de ajedrez


Con mucho resumen, este será más o menos el tablero en el que se jugará. Ante este cuadro complicado para el oficialismo, podría decirse que hay desde una perspectiva estratégica un “clima favorable para los factores de oposición para generar un eventual cambio político el año próximo. Por supuesto, la política es algo sumamente dinámico, pero los factores estructurales están ahí.

Sin embargo, en ese tablero hay que jugar y tomar en consideración lo que hará o no el contrario. Hay quienes piensan en la oposición que no hacer nada y esperar que el gobierno se “cocine en su propia salsa”, debe ser la estrategia dominante porque “sus errores (los de Chávez) cada vez más frecuentes y costosos” inclinarán definitivamente la balanza a favor de los factores de la Unidad. Yo soy de los que piensa que si no se actúa y con claridad, las cosas no van a suceder. Por el contrario, el inmovilismo es la mejor oportunidad que se le puede ceder al adversario para que éste intente recuperarse.

En este 2.011, quien mueva mejor sus piezas podría llegar con una ventaja clara y capitalizar en grande. Como le he dicho antes, veremos…

Siempre a sus órdenes para conversar en el Twitter

Parte 2: Un largo, difícil e importante 2.011 (1)

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.