Utopía y guiso por Ramón Hernández

utopia

Siempre hubo siembra de plátanos y cambures en Tacagua. También se daban tomates enanos, cilantro, cebollín y pimentón, como a todo lo largo de la Cordillera de la Costa. A través de esa quebrada, los indios caracas, antes y después de Diego de Losada, llegaban al litoral central en menos de medio día de camino, mientras que el llamado de Los españoles, que fue utilizado por el general Páez para que 40 hombres le trajeran al hombro el piano de cola a Barbarita, requería más tiempo y también más bofe, aunque el terreno era menos abrupto.

Cuando en 2006 los vecinos de los barrios cercanos recibieron dinero y adoctrinamiento con la Misión Vuelvan Caras ­que tenía el objetivo de que la gente que habitaba los cerros de las ciudades volviera al campo, a sus labores de siembra y cría de animales­, presurosos colocaron una bandera en el costado del cerro y con piedras pintadas de blanco delimitaron su territorio, algo menos de una hectárea. Dos años después, con mucho voluntarismo, recursos por montones y total ignorancia de la historia de experiencias similares, Hugo Chávez inauguró la comuna Gual y España. Nombre que no escogieron sus integrantes y fundadores, que como agradecimiento a todo el apoyo recibido querían que se llamara Loma de Chávez, sino que el jefe de Estado militarmente ordenó que se denominara Gual y España, en honor de la fracasada conspiración independentista de 1797.

En poco tiempo les construyeron carreteras bien empinadas; galpones para criar gallinas, conejos y cochinos e instalaciones para su beneficio; también una fábrica de bloques de cemento, un infocentro y varios módulos de Barrio Adentro. Les entregaron tres camiones compactadores de basura, dos autobuses, depósitos para el reciclaje de desperdicios y semillas de pimentón, cilantro, cebollín, entre otras. También contaban con vigilancia de la Guardia Nacional Bolivariana.

Un Aló, Presidente fue transmitido desde allí y el mandatario escuchó las proyecciones de los adulantes que llegaron en camionetas doble cabina. Anunciaban que los comuneros iban a vender cartones de huevos a 27 bolívares y que cosecharían en pocos meses más de 10 toneladas de tomate y pimentón, que serían vendidas entre los vecinos del lugar.

También iban a criar cachamas.

Nunca ocurrió.

Lo primero que faltó fue el agua y la cosecha se perdió, después se fue la Guardia Nacional y los malandros se llevaron todo lo que encontraron de valor; ya no hay gallinas ­no había cómo alimentarlas ­ ni conejos, la bloquera se dañó y tampoco cuentan con cemento, los choferes se apropiaron de los autobuses y los camiones compactadores de basura no existen. Nadie sabe lo que es una cachama. Quedan seis personas al frente de un proyecto que incluía 1.500 familias en la propaganda oficial. Pura paja, gamelote del bueno. La página web la usan para pedir auxilio. Esta semana Miraflores creó el Viceministerio para la Suprema Felicidad, el engaño continúa. Vendo resistencia activa y vacuna contra la ingenuidad.

 

@ramonhernandezg

Fuente: El Nacional

TelegramWhatsAppFacebookX

utopia

Siempre hubo siembra de plátanos y cambures en Tacagua. También se daban tomates enanos, cilantro, cebollín y pimentón, como a todo lo largo de la Cordillera de la Costa. A través de esa quebrada, los indios caracas, antes y después de Diego de Losada, llegaban al litoral central en menos de medio día de camino, mientras que el llamado de Los españoles, que fue utilizado por el general Páez para que 40 hombres le trajeran al hombro el piano de cola a Barbarita, requería más tiempo y también más bofe, aunque el terreno era menos abrupto.

Cuando en 2006 los vecinos de los barrios cercanos recibieron dinero y adoctrinamiento con la Misión Vuelvan Caras ­que tenía el objetivo de que la gente que habitaba los cerros de las ciudades volviera al campo, a sus labores de siembra y cría de animales­, presurosos colocaron una bandera en el costado del cerro y con piedras pintadas de blanco delimitaron su territorio, algo menos de una hectárea. Dos años después, con mucho voluntarismo, recursos por montones y total ignorancia de la historia de experiencias similares, Hugo Chávez inauguró la comuna Gual y España. Nombre que no escogieron sus integrantes y fundadores, que como agradecimiento a todo el apoyo recibido querían que se llamara Loma de Chávez, sino que el jefe de Estado militarmente ordenó que se denominara Gual y España, en honor de la fracasada conspiración independentista de 1797.

En poco tiempo les construyeron carreteras bien empinadas; galpones para criar gallinas, conejos y cochinos e instalaciones para su beneficio; también una fábrica de bloques de cemento, un infocentro y varios módulos de Barrio Adentro. Les entregaron tres camiones compactadores de basura, dos autobuses, depósitos para el reciclaje de desperdicios y semillas de pimentón, cilantro, cebollín, entre otras. También contaban con vigilancia de la Guardia Nacional Bolivariana.

Un Aló, Presidente fue transmitido desde allí y el mandatario escuchó las proyecciones de los adulantes que llegaron en camionetas doble cabina. Anunciaban que los comuneros iban a vender cartones de huevos a 27 bolívares y que cosecharían en pocos meses más de 10 toneladas de tomate y pimentón, que serían vendidas entre los vecinos del lugar.

También iban a criar cachamas.

Nunca ocurrió.

Lo primero que faltó fue el agua y la cosecha se perdió, después se fue la Guardia Nacional y los malandros se llevaron todo lo que encontraron de valor; ya no hay gallinas ­no había cómo alimentarlas ­ ni conejos, la bloquera se dañó y tampoco cuentan con cemento, los choferes se apropiaron de los autobuses y los camiones compactadores de basura no existen. Nadie sabe lo que es una cachama. Quedan seis personas al frente de un proyecto que incluía 1.500 familias en la propaganda oficial. Pura paja, gamelote del bueno. La página web la usan para pedir auxilio. Esta semana Miraflores creó el Viceministerio para la Suprema Felicidad, el engaño continúa. Vendo resistencia activa y vacuna contra la ingenuidad.

 

@ramonhernandezg

Fuente: El Nacional

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.