Estimado amigo lector, después de dos semanas de inactividad por diversas circunstancias, retomo este espacio en Runrunes. Aunque desde mi última columna del 24 de noviembre a esta fecha han ocurrido muchas cosas –quizás demasiadas–, no quisiera dejar de hacer unos breves comentarios sobre las elecciones especiales del domingo pasado. Espero pronto alcanzar el ritmo con el que se desarrollan los acontecimientos, pero por lo pronto, me propongo hacer unas cuantas reflexiones orientadas a responder esta interrogante: ¿Qué nos dejó el 5D?
Podía presumirse que unas elecciones tan particulares, convocadas de manera súbita, con una campaña electoral cortísima (apenas 15 días) y efectuadas en el marco de lluvias torrenciales y de emergencia nacional, hubiesen sido ganadas aplastantemente por la abstención. De hecho, muchos consideraron que estas elecciones debían ser pospuestas. Lo cierto es que en su gran mayoría en las respectivas localidades y regiones, la participación se pareció mucho a lo que hubiese sido el comportamiento electoral en condiciones normales y en varias de ellas hasta fueron más los votantes que se presentaron en las urnas, lo cual me lleva a destacar el compromiso cívico de cientos de miles de venezolanos que aún en situaciones tan excepcionales, quieren decidir su destino y a sus gobernantes. Sin embargo, en algunos casos la abstención tiene otras explicaciones, que más adelante discutiré en detalle.
Sin sorpresas
Ya a mediados de octubre en el artículo “El 5D” había hecho una suerte de pronóstico de cómo podría ser el balance final de estos comicios: estimé que lo más probable es que en términos de gobernaciones Amazonas quedaría en manos opositoras mientras Guárico sería retenido por el PSUV. En materia de alcaldías, de las 11 municipalidades en liza, estimé que 4 de ellas serían ganadas por candidatos opositores y las 7 restantes por el chavismo. Todo este análisis formulado estuvo basado en el análisis de históricos electorales, con énfasis en lo ocurrido el 26 de septiembre. Las elecciones de hace 8 días corroboraron el pronóstico y demostraron que la polarización electoral, la historia política reciente, los bastiones de bando y bando y la división urbano-rural siguen siendo realidades objetivas.
Aún cuando puedan efectuarse análisis más finos sobre cada una de las realidades regionales y locales, la nota común es que desde la simbología política, nada cambió. Por el contrario, cualquier desprevenido que sólo se hubiera dado la tarea de revisar sumariamente lo que pasó en septiembre, hubiese acertado también en el 100% de los casos. ¿Es esto bueno o malo? Pues no es necesariamente ni lo uno ni lo otro, pero lo deseable políticamente para la oposición en su tarea de seguir creciendo en espacios y en influencia, era que algunos municipios en manos oficiales como Miranda (Zulia), Nirgua o Manuel Monge (Yaracuy), o Miranda (Carabobo) hubiesen pasado a la contabilidad de victorias. Nada de ello ocurrió.
En términos geográficos, la situación no se alteró. Algunos diarios –erradamente– afirmaron que la Oposición recuperó espacios como los de Arismendi (Nueva Esparta), cuando se sabe que ahí el voto opositor siempre ha sido mayoría. Lo que se logró fue desplazar a un concejal chavista que por maniobras se había proclamado como Alcalde. Es un avance, cierto, pero no en materia electoral. La frontera de los espacios rurales, hasta ahora se mantiene vedada en buena medida para la MUD. La oposición aún no logra convertirse en mayoría en esos espacios y vaya que lo necesita.
Por supuesto, mantener los bastiones propios tiene su mérito y soy el primero en reconocerlo, pero la reflexión de fondo es que es necesario seguir creciendo, es necesario consolidar una mayor suma de voluntades para producir un cambio político a escala nacional.
¿A quién afecto la abstención?
Era de esperarse –sin contar con el factor climatológico presente– que una elección de gobernadores y alcaldes generara menor interés que una elección parlamentaria y por lo tanto, mayor abstención. Lo cierto es que en casi la mitad de estos comicios la realidad fue todo lo contrario: más gente participó que en septiembre y ello es sumamente relevante. Sin embargo, en algunos sitios muy particulares, la abstención sí fue mayor a septiembre: me refiero a Guárico, Carrizal, Arismendi y Maracaibo. En todos estos casos quien más perdió en términos de caudal electoral fue la oposición. En los últimos tres casos locales, la oposición logró retener los espacios en disputa, pero con una diferencia notoriamente menor a la de hace apenas un poco más de dos meses.
En Maracaibo la oposición dejó de movilizar casi 100 mil votos, aunque los electores movilizados por el PSUV fue prácticamente la misma: en septiembre 220 mil votantes decidieron apoyar al chavismo y en diciembre lo hicieron 203 mil. La historia electoral de ese municipio permitió que la diferencia final fuera de 17 puntos. En septiembre fue de 26 puntos.
En Arismendi, Estado Nueva Esparta, mientras el chavismo movilizó en septiembre a 4.748 votantes, en diciembre hizo lo propio con 4.385. Casi la misma cantidad. Mientras tanto, en el mes de septiembre los partidos de la MUD obtuvieron casi 9 mil votos y el 5-D obtuvo poco menos de 6.000. Casi un tercio de pérdida en el caudal.
En Carrizal, Estado Miranda, el chavismo movilizó en septiembre a 8.419 votantes y dos meses después perdió casi 1.000 votos. Sin embargo, en la acera contraria, la MUD obtuvo más de 15 mil votos en septiembre y el domingo pasado obtuvo sólo el 56%: 8 mil 600 votos
En Guárico, la abstención fue de las más altas (casi 56%), pero el chavismo movió en septiembre a 164 mil votantes y en diciembre a 150 mil. La MUD obtuvo 82 mil votos y el PPT más de 32 mil, pero el pasado 5-D sólo pudo movilizar a 43 mil votantes. Está muy claro de qué lado estuvo la abstención.
En otros escenarios en los que salió derrotada, la oposición paradójicamente tuvo un mejor performance: En Achaguas (Apure), Miranda (Carabobo), Manuel Monge y Nirgua (Yaracuy) fueron más los opositores que votaron en diciembre que en septiembre. En estos cuatro municipios, la participación electoral global aumentó. Esas son buenas noticias, pero es necesario seguir creciendo. Es un mandato estratégico.
Las particularidades de Carrizal y Guárico
De todas las elecciones efectuadas, las que más me llaman la atención fueron las de Carrizal y Guárico, no por el signo de su resultado, sino por el decrecimiento opositor.
En Carrizal, está muy claro que fue el bando opositor quien no se movilizó a las urnas y me preguntó si la elección del candidato tuvo que ver con esto. Sin ser experto en la localidad, recibí mucha información y críticas de muchos votantes opositores que no se sentían a gusto sufragando por el actual alcalde. Varias fueron las razones (muchos periodos como alcalde, mala ejecutoria, etc.), pero uno de los argumentos esgrimidos me pareció muy delicado: fue la Oposición la primera que se benefició de la enmienda de la reelección indefinida aún cuando la combatió y la combate encarnizadamente. Si duda de lo que estoy diciendo, revise usted mismo la historia electoral de este municipio y corrobórelo. Mucho me temo que la desmovilización vista el 5-D tiene que ver con esto.
En Guárico, el tortuoso proceso de escogencia del candidato entre la MUD y el PPT creo que es la mejor explicación de la desmovilización opositora. Más allá de que no hubo primarias (y eso podría haber afectado), lo cierto es que la combinación entre disputas públicas y la imposición de candidatos, casi nunca llegan a buen término. He leído insistentemente que lo que pasó en Guárico es “que el PPT no se movió”, aún si esto hubiese sido, qué pasó con los más de 80 mil votos que obtuvo la MUD por sí sola en septiembre. Creo de nuevo que el candidato escogido y el método es la mejor explicación. Estas súbitas y abruptas modificaciones en el comportamiento electoral en la mayoría de los casos se deben a esta razón. El argumento de que “nadie votó en Guárico” es falso: el chavismo mantuvo en un 90% su fuerza. Sencillamente mucho de los opositores decidieron no decidir. La clase política regional de Guárico tiene que revisar profundamente su proceder y su oferta si es que algún día pretende convertirse en una opción alternativa. Por el camino que va es el incorrecto. Hago votos porque en el tiempo más corto rectifique. El descalabro de diciembre así lo exige.
Lecciones de cara al futuro
El análisis sui generis que he hecho acá, desde una perspectiva crítica pretende seguir alimentando el debate sobre el necesario crecimiento opositor. Varias de las cosas ocurridas el 5-D demuestran que varias de las lecciones de Unidad, Organización y Crecimiento que debieron haber sido totalmente aprendidas a partir del 26-S siguen siendo materia pendiente. No es posible ser una mayoría contundente si los factores de la MUD no se proponen conquistar las zonas rurales, si no se escogen candidatos con métodos más transparentes e incluyentes y si no se suma allí donde antes hubo división.
Las distintas primarias hechas en varios municipios para escoger candidatos, son una buena señal. Las primarias no garantizan el triunfo, pero sí garantizan que sean los ciudadanos quienes escojan y ello ayuda a expandir la base de legitimidad de los abanderados. Hay espacio para seguir avanzando, pero creo que en esta materia –con sus excepciones– se va por buen camino.
En general, no soy partidario de asumir que estas elecciones constituyen un retroceso, pero esta elección deja el sabor que aún falta mucho por mejorar. Y eso es lo que debemos hacer: mejorar, aspirar a crecer y organizar inteligentemente a millones de venezolanos. No hay otra alternativa.
Como siempre para mí será un placer discutir con usted sus impresiones a través de mi cuenta en twitter.





