Fuente: Espacio360.pe por Mónica Martín
Durante décadas se ha hablado de cómo el tamaño del miembro masculino puede afectar al placer en una relación sexual. Encontrar un pene pequeño es el temor de muchas mujeres por vergüenza a cómo afrontar la situación. Para los “desafortunados” que tienen un “micropene” muchas veces es difícil atreverse a tener un encuentro sexual.
Sin embargo, a la vagina nunca se le ha exigido tanto como a su correspondiente masculino. ¿Deben las mujeres preocuparse también por el tamaño de sus genitales? Los mitos sobre esta parte del cuerpo femenino son numerosos. Entre ellos destaca el que dice que hay diferentes tamaños, lo cual es mentira: según estudios, el tamaño medio oscila entre los 6 y los 8 centímetros sin excitación, medida que aumenta entre 10 y 11.5 centímetros cuando se estimulan.
Según los expertos del tema, en el caso femenino, el tamaño no importa, ya que la vagina se dilata o encoge para adaptarse al pene durante el acto sexual. Lo que sí interesa es que los músculos del órgano femenino estén bien tonificados, ya que esto provocará una mayor estimulación en el pene, una sensibilidad más grande en la mujer y mayor lubricación genital.
Otro error que tiene mucha gente es pensar que el tamaño varia dependiendo de si se tienen más o menos relaciones. Al revés de lo que se piensa, la vagina no será más grande por acostarse con más gente, sino que tener relaciones más frecuentemente ayuda a mantener en forma la zona.
Muchas son las soluciones para el problema de una vagina “desgastada”, sobre todo, por los partos. En Europa, una amplia cantidad de mujeres realiza fisioterapia de suelo pélvico para endurecer los músculos. Si este ejercicio o el uso de bolas chinas no funcionan, como última opción se puede recurrir a la cirugía. En otros lugares como la India algunas empresas han lanzado al mercado cremas que ayudan a rejuvenecer la vagina.
Siempre hemos reclamado a los hombres que ellos no tienen la menstruación, no deben depilarse o no tienen que sufrir el dolor del parto pero, en este caso, son ellos los que pueden maldecir el destino que la naturaleza les ha otorgado, pues en su caso, el tamaño sí importa.




