Todo comenzó, a partir de un simple encuentro espontáneo y no muy concurrido. Unico punto en común, la militancia ecologista. Dichos militantes asociativos solo aspiraban a impedir la destrucción del parque Gezi, una de las escasas zonas verde de Estambul, la más grande ciudad de Turquía (8.8 millones de habitantes). El proyecto urbanístico del gobierno aspira construir una copia de un cuartel militar de estilo otomano y en su interior, entre otras cosas, un gigantesco centro comercial. Pero éste es solo uno de los múltiples y polémicos proyectos de construcción en la megalópolis turca.
A la protesta se sumaron muchos jóvenes solidarios con el movimiento. Generaciones que nacieron después del golpe de Estado de 1980, apolíticos, que nunca antes habían protestado. En gran parte frustrados por no encontrar un partido que los represente. Se organizaron a través de las redes sociales para así hacerse escuchar. Su principal reivindicación, denunciar la reislamización del país llevada adelante por el gobierno del “moderado” Erdogan. De la larga lista de medidas para seducir al electorado tradicionalista, destaca la ley del 24 de mayo, la cual restringe la venta y la publicidad de bebidas alcohólicas, establece la construcción de una mezquita gigante e instaura condenas a varios intelectuales por “insulto al Islam”.
Algunos comentaristas, dicen que lo que está ocurriendo es más una suerte de mayo del 68 turco, y no una primavera árabe. La protesta en Turquía, al igual que la de mayo del 68 francés, pone en evidencia cuan desconectado está el gobierno de la juventud del país.
De igual forma, destacan entre los protestantes, muchos alevíes, que es una corriente dentro del Islam chiíta. Con un estilo de vida más liberal que la mayoría de los musulmanes, no hacen las cinco oraciones cotidianas, ni van a la mezquita, ni hacen Ramadan. De los 70 millones de habitantes que tiene Turquía, aproximadamente 12 millones son alevíes. Históricamente han sido víctimas de masacres y abusos, en un país mayoritariamente sunita. La protesta de Gezi, ha sido la ocasión propicia para que los alevíes denuncien las discriminaciones que aún padecen. La polémica ley del 29 de mayo, también acuerda la construcción de un tercer puente sobre el Bósforo, el mismo se llamará “Sultán Yavuz Selim” responsable de masacres de alevíes en el siglo XVI.
Por último, el Partido Republicano del Pueblo, el segundo más importante del país. Muchos de sus simpatizantes participan en las protestas, pero es un partido dividido y de momento sin la fuerza suficiente como para desafiar políticamente al gobierno del Primer Ministro Tayyip Erdogan. En ese sentido, la bloguera turca, Binnaz Saktanber, escribía recientemente que la actual manifestación tiene la particularidad de no haber sido organizada ni por partido, ni sindicato alguno. Los diputados del CHP que se han acercado han sido ignorados o abucheados.
En resumen, una sociedad civil, que ha decidido insurgir contra el autoritarismo de sus dirigentes. ¿Exista la posibilidad de que ocurra algo parecido en Venezuela?
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