Fracturas, desgarros musculares, esguinces son los diagnósticos más repetidos en sala de emergencia. No hay edad de mayor riesgo para ser objeto de estas lesiones, aunque en los extremos de la vida -niñez y vejez- aumenta el promedio por los accidentes que exigen acudir a emergencia. La cifra crece con el envejecimiento de la población, aunque los niños anotan un buen score. El gasto directo generado en asistencia médica, actos quirúrgicos, rehabilitación se calcula en millones derivados a costos indirectos asumidos por la familia, más ausencias laborales, contratación de cuidadores y ayudas ortopédicas.
“Las emergencias traumatológicas pueden ir desde un simple dolor hasta la persona politraumatizada que atendemos con múltiples lesiones en su organismo”, describe Leopoldo García, cirujano ortopédico -traumatólogo del Centro Médico Docente La Trinidad. Las causas de dolor son múltiples y el traumatólogo en la emergencia ha de evaluar ese síntoma teniendo en cuenta realizar una historia clínica minuciosa para proceder al examen clínico y determinar la procedencia del dolor antes de indicar el tratamiento adecuado.
Los traumatismos pueden ocasionar contusiones que son de tratamiento médico y crioterapia, objetos o entes extraños al organismo en cualquier zona del cuerpo, de diferente gravedad como son las contusiones, que si produce un edema considerable debería inmovilizarse el miembro para disminuir el dolor y reducir la inflamación.
Los esguinces son la pérdida momentánea de la congruencia articular donde existe una lesión total o parcial de los ligamentos que componen la articulación y pueden ser de I, II o III grados de acuerdo a si hubo o no ruptura ligamentaria. En grado I hay distención de ligamentos hasta el grado III, en el cual hay ruptura completa de ligamentos. El tratamiento para los esguinces grados I y II es funcional, aplicar crioterapia (frío) y calor, más antiinflamatorios.
Si la lesión es en una articulación de carga no debe apoyarse en ella. La indicación frecuente en este grado de esguince las inmovilizaciones con férulas para disminuir dolor y edema, acelerando así la mejoría. En esguince grado III, al haber rotura total del ligamento el tratamiento es quirúrgico para reconstruirlo o simplemente repararlo. De acuerdo al estado de la articulación y ligamento afectados se planifica la intervención.
Los desgarros musculares, en varios grados, significan la pérdida de continuidad del tejido muscular y ameritan diversos tratamientos según su gravedad. La lujación es la pérdida de la congruencia articular, pues la articulación se sale de su sitio, en cualquier parte del cuerpo. El especialista tratará de reducir enseguida la lesión de la articulación volviéndola a su sitio. Si es una articulación grande la reducción se practica bajo sedación porque resulta dolorosa.
Resolver fracturas
Cuando se pierde la continuidad del tejido óseo hay una fractura que puede ser abierta o cerrada, en base a si hay o no exposición del hueso a la piel. Las fracturas abiertas se clasifican a su vez de acuerdo al tamaño de la herida en abiertas grado I, II y III. Lo esencial en fracturas es inmovilizar al miembro afectado a fin de reducir edema y dolor, detener el daño a los tejidos cercanos al hueso fracturado. Las inmovilizaciones las realizan con personal entrenado y cuidadosamente para evitar complicaciones porque una fractura cerrada por un manejo inadecuado pudiera transformarse en abierta.
Los tratamientos ortopédicos están indicados en fracturas no desplazadas, mientras que los quirúrgicos son para fracturas abiertas y/o desplazadas en las cuales colocan material de osteosíntesis de acuerdo a la característica de la lesión. Entre esos materiales de síntesis o implantes están, por ejemplo, los alambres, placas, tornillos, clavos, fijadores externos, cada uno de ellos con indicaciones precisas para cada caso.
La historia clínica y la anamnesis son indispensables para determinar las causas del traumatismo y proceder al mejor tratamiento. Estudios de imágenes (tomografías y resonancias) solicitados informarán sobre las características de las partes blandas para optimizar el proceso.
Rodillas lesionadas
Los deportes son los principales culpables de lesiones en la articulación que comprende estructuras ligamentarias y meniscales. Los ligamentos: colateral medial, colateral lateral y cruzados (anterior y posterior) se suman a otros ligamentos secundarios no menos importantes. Los meniscos son el medial y el lateral.
Las lesiones ligamentarias van desde el esguince grado I hasta la ruptura total del ligamento y las que dañan meniscos comprenden desde desgarro meniscal hasta su ruptura. Atletas de deportes de alto impacto como futbol, basquetbol y voleibol son los más perjudicados. La solución va desde una simple inmovilización de rodilla hasta reparación o reconstrucción del ligamento mediante cirugía artroscópica o mínimamente invasiva. La patología degenerativa de la rodilla abarca las lesiones osteocondriales del fémur o la tibia, la condromalacia patelar hasta la degeneración total de la articulación que determinaría los diversos grados de artrosis de la articulación y así instaurar el procedimiento adecuado al caso.
La medicina física va de la mano con cualquiera de los procedimientos descritos, siendo esencial para los pacientes inmovilizados o intervenidos quirúrgicamente de algún miembro para que recupere la tonicidad muscular y normalidad en la movilidad rápidamente. Un buen manejo quirúrgico sumado a la movilización inmediata aporta beneficios rápidos y recuperación total de pacientes traumatológicos.








