Ailyn Daal, residente de Playa Verde, en Catia La Mar, relató a Runrun.es el miércoles 2 de septiembre que tanto ella como otras familias afectadas por los terremotos de La Guaira continúan viviendo en una carpa junto a sus hijos, pues todavía no reciben respuestas sobre qué ocurrirá con las viviendas quedaron en situación de riesgo o sufrieron pérdida total.
La falta de agua es una de las principales dificultades que enfrenta la familia. Daal explicó que para bañarse deben utilizar el lavandero de la vivienda y un baño externo, mientras que las labores de limpieza se complican por la ausencia del servicio.
“Aquí no hay agua y el calor es insoportable”, señaló. Según su testimonio, las condiciones de higiene también han afectado a adultos y niños, quienes presentan problemas estomacales recurrentes que ella relaciona con las dificultades para mantener la limpieza.
La mujer aseguró que la ayuda que reciben proviene principalmente de particulares que se han trasladado desde distintos estados del país e, incluso, desde el extranjero. Sin embargo, afirmó que la asistencia internacional ha disminuido con el paso de las semanas y que las últimas personas que ha visto llegar provenían de España.
Niños con autismo enfrentan condiciones difíciles
Para Daal, mantener a sus hijos en una carpa representa una dificultad adicional debido a sus necesidades especiales. Señaló que sus hijos tienen autismo y que las condiciones actuales hacen más complejo garantizarles estabilidad y atención.
“a Los niños es difícil tenerlos en esta situación, más que ellos con su condición de autismo y sus necesidades especiales”, expresó.
También manifestó preocupación particular por la salud de su hijo mayor, quien, según explicó, presenta complicaciones de salud frecuentes. Daal aseguró que pasa buena parte del día pendiente de él y que teme dejarlo solo dentro de la vivienda.
Sin respuesta sobre las viviendas perdidas
Daal afirmó que las familias afectadas que conoce presentan condiciones parecidas a la suya y que todavía desconocen qué ocurrirá con quienes se encuentran en situación de riesgo o perdieron completamente sus viviendas.
“No dan respuesta sobre que pasará con nosotros, seguimos esperando la ayuda del gobierno, cada día es más cuesta arriba estar en estas condiciones en La Guaira”, dijo.
Para las familias que continúan en carpas, la emergencia no terminó con el movimiento sísmico. La falta de soluciones habitacionales, las dificultades para acceder a servicios básicos y las necesidades particulares de los niños mantienen la incertidumbre entre quienes esperan una respuesta gubernamental sobre cómo podrán reconstruir sus vidas.
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