“Que no pase allá”: colombianos en la frontera votan bajo la sombra de la realidad venezolana

Con optimismo y un marcado civismo, la comunidad colombiana residente en el estado Táchira acude a las urnas este domingo 31 de mayo para elegir, en primera vuelta, a su próximo presidente para el periodo 2026-2030. Por su vecindad con el departamento de Norte de Santander, esta región fronteriza representa uno de los bastiones electorales más importantes para las fuerzas políticas que aspiran a ocupar la Casa de Nariño.

Más de 33.000 ciudadanos colombianos están habilitados para votar en las circunscripciones de San Cristóbal (que abarca Mérida) y San Antonio del Táchira, en un proceso que comenzó el pasado lunes 25 de mayo y que los usuarios califican de rápido y sencillo.

Desde el lunes y hasta el sábado, el proceso electoral se concentró exclusivamente en las sedes consulares de San Cristóbal y San Antonio del Táchira. Sin embargo, con el fin de facilitar el acceso de los votantes este domingo, las autoridades trasladaron las mesas a diferentes puntos estratégicos de la región fronteriza y andina.

En San Cristóbal, el centro de votación se trasladó al Colegio de Ingenieros del Táchira (Barrio Obrero), mientras que los electores de las zonas norte y sur del estado sufragan en San Juan de Colón (municipio Ayacucho) y El Piñal (municipio Fernández Feo). Por su parte, en Mérida, el proceso se concentra en el Gimnasio de Esgrima de la ciudad capital. Asimismo, en la circunscripción de San Antonio del Táchira, la jornada continúa en la sede consular y en Rubio (municipio Junín).

Un total de 44 mesas de votación —33 en Táchira y 11 en Mérida— reciben a los electores en una jornada de cierre que se extenderá desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.

Según las autoridades organizadoras, se proyecta una participación histórica en esta región fronteriza y andina que podría oscilar entre el 40% y el 50% del padrón electoral.

Elección con mirada binacional

Evitar que Colombia replique la crisis de Venezuela es el principal anhelo de los electores consultados en los centros de votación. También los ciudadanos coincidieron en que su participación está motivada por el clamor de paz, seguridad y la reconstrucción del sistema de salud y de pensiones, temas que consideran las deudas más urgentes de la realidad colombiana.

“Estamos votando para que no pase en Colombia lo que pasó aquí. Nosotros tenemos a Colombia como un escape ante cualquier emergencia, incluso cuando necesitamos servicios de salud; pero si allá entra el comunismo, ¿hacia dónde van a ir los venezolanos y hacia dónde vamos a ir los propios colombianos?”, señaló Yelitza Cárdenas, colombiana de 40 años, habitante del municipio San Cristóbal.

El deseo de lograr un cambio político en Colombia incentivó la participación de varios ciudadanos consultados, quienes manifestaron que era la primera vez que ejercían su derecho al voto. Es el caso de Eddie Buitrago, quien acudió a las urnas tras obtener recientemente su documentación colombiana. “Voto buscando mejoras de vida en Colombia, mayor seguridad y acceso al sistema de salud. Actualmente mi mamá se beneficia de todo allá, y en un futuro espero hacerlo yo. Tengo planteado regresar como retornado en busca de un empleo estable”, afirmó el joven.

Por su parte, Carmen Sibulo explicó que tiene 60 años viviendo en Táchira y que no había querido tramitar su cédula colombiana. Sin embargo, la situación de una hermana con una enfermedad crónica, quien recibe tratamiento médico en Cúcuta, la motivó a cambiar de opinión. “Ella me impulsó a sacar los documentos y a venir a votar. Solo pido que el resultado de estas elecciones sea para bien”, afirmó.

Voto histórico

El estado Táchira registra un comportamiento electoral histórico. A pesar de que capitales como Caracas concentran un padrón mucho mayor (80.000 inscritos), la participación real en la frontera ha superado en los últimos años las expectativas. Como referencia, vale mencionar que en las pasadas elecciones legislativas colombianas, Caracas apenas registró 1.200 votantes, mientras que la circunscripción de San Cristóbal movilizó a 3.000 ciudadanos, alcanzando el 10% de su censo.

La tendencia al alza se consolida en este proceso presidencial. Entre el lunes 25 de mayo, fecha de apertura de las mesas de votación, y hasta la media jornada del viernes 29 de mayo, habían sufragado unas 3.500 personas en la circunscripción de San Cristóbal, superando el récord de los comicios legislativos anteriores. Los equipos políticos de los candidatos en contienda proyectan un cierre masivo, considerando que la cifra actual se logró antes del fuerte flujo de hoy domingo.

No repetir y enmendar las equivocaciones electorales del pasado representa otra de las motivaciones por las que los colombianos acuden a las urnas. Con 68 años, José Carmona explicó a Runrunes que su voto es una acción preventiva para que Colombia no repita la historia venezolana. “Cuando ganó Petro, la juventud allá no quería votar; fuimos los mayores quienes salimos a sufragar en contra de ese proyecto”, afirmó, al tiempo que recordó las advertencias hechas a sus familiares en el vecino país. “Hoy en día, la mayoría de mi familia me da la razón; reaccionaron al ver la realidad de temas tan delicados como las pensiones y la salud”, concluyó.

El impacto de la realidad binacional también estuvo presente en el testimonio de Cristóbal Negrete, quien votó por la honestidad y la justicia. “Que tengamos gente honrada que responda y no juegue con el pueblo (…). Que haya justicia y que Dios bendiga a estos pueblos hermanos, porque lo que pasa aquí se siente allá y viceversa”, expresó, haciendo hincapié en el fin de la violencia.

Wolfang Meneses, testigo electoral en mesas de votación de Táchira, señaló que la realidad electoral del área metropolitana de San Cristóbal está profundamente condicionada por la experiencia política local. Según Meneses, “la dinámica forjada en Venezuela en los últimos 27 años hace poco probable que un elector de derecha o de oposición a nivel local decida apoyar a la izquierda en Colombia”.

Desde una perspectiva sociológica, Meneses divide el padrón electoral fronterizo en dos perfiles. Por un lado, destaca al migrante histórico de las últimas décadas del siglo XX —incluyendo desplazados por la violencia—, cuyo voto es racional, evalúa propuestas y sigue de cerca temas como la salud y la economía colombiana. Por el otro, identifica a las nuevas generaciones de colombo-venezolanos, cuyo sufragio es más emotivo y reactivo, influenciado principalmente por sus vivencias dentro de Venezuela.

Civismo y organización

Cada centro de votación cuenta con el debido resguardo de los cuerpos policiales locales como medida de prevención. Hasta el momento, las autoridades no reportan casos de “trashumancia electoral”, una práctica que consiste en inscribir la cédula en un lugar distinto al de residencia y que está tipificada en el Código Penal colombiano bajo el delito de fraude en inscripción de cédulas.

Las distintas representaciones políticas que participan en la contienda han instalado puntos de información en las calles adyacentes a los centros de votación. A estos lugares acuden los votantes en busca de orientación sobre la mesa en la que les corresponde sufragar o para consultar las propuestas de sus candidatos. Cabe destacar que estos puestos deben guardar una distancia prudencial del recinto electoral para cumplir con la normativa vigente.

El voto asistido permanece bajo lupa en las mesas de la frontera para blindar la libertad del sufragio. La normativa prohíbe que una misma persona auxilie a múltiples electores, limitando la asistencia a una sola vez por ciudadano durante toda la jornada. Adicionalmente, se exige la verificación del vínculo familiar o de confianza con el votante, impidiendo que activistas políticos o terceros ajenos ingresen a las cámaras secretas a inducir el voto.

Durante las elecciones de este domingo, si ningún candidato supera el 50% más uno de los votos válidos, los dos más votados irán a una segunda vuelta el próximo 21 de junio.

Frontera cerrada

Tal como se tenía previsto, los pasos fronterizos terrestres que unen a Venezuela y Colombia fueron cerrados la tarde del sábado y permanecerán clausurados hasta el próximo lunes 1 de junio a las 6:00 a. m. (hora local de Colombia), como parte de las medidas de seguridad por la jornada electoral.

Las autoridades colombianas advirtieron que la prohibición de tránsito por pasos ilegales se mantiene vigente tras el cierre formal de la frontera. Quienes se arriesguen a cruzar por las denominadas “trochas” para trasladarse desde Venezuela hacia Colombia se exponen a ser sancionados penalmente por desacato a las restricciones presidenciales dispuestas para esta jornada electoral.

Entre el deseo de cambio político, la necesidad de garantizar servicios de salud y el temor colectivo a repetir la crisis de Venezuela, los colombianos en la frontera tachirense acuden masivamente a las urnas este domingo en una jornada electoral histórica. Con la mirada puesta en el futuro de la democracia en su país, los electores de Táchira y Mérida sufragan en 44 mesas habilitadas para este proceso.
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Con optimismo y un marcado civismo, la comunidad colombiana residente en el estado Táchira acude a las urnas este domingo 31 de mayo para elegir, en primera vuelta, a su próximo presidente para el periodo 2026-2030. Por su vecindad con el departamento de Norte de Santander, esta región fronteriza representa uno de los bastiones electorales más importantes para las fuerzas políticas que aspiran a ocupar la Casa de Nariño.

Más de 33.000 ciudadanos colombianos están habilitados para votar en las circunscripciones de San Cristóbal (que abarca Mérida) y San Antonio del Táchira, en un proceso que comenzó el pasado lunes 25 de mayo y que los usuarios califican de rápido y sencillo.

Desde el lunes y hasta el sábado, el proceso electoral se concentró exclusivamente en las sedes consulares de San Cristóbal y San Antonio del Táchira. Sin embargo, con el fin de facilitar el acceso de los votantes este domingo, las autoridades trasladaron las mesas a diferentes puntos estratégicos de la región fronteriza y andina.

En San Cristóbal, el centro de votación se trasladó al Colegio de Ingenieros del Táchira (Barrio Obrero), mientras que los electores de las zonas norte y sur del estado sufragan en San Juan de Colón (municipio Ayacucho) y El Piñal (municipio Fernández Feo). Por su parte, en Mérida, el proceso se concentra en el Gimnasio de Esgrima de la ciudad capital. Asimismo, en la circunscripción de San Antonio del Táchira, la jornada continúa en la sede consular y en Rubio (municipio Junín).

Un total de 44 mesas de votación —33 en Táchira y 11 en Mérida— reciben a los electores en una jornada de cierre que se extenderá desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.

Según las autoridades organizadoras, se proyecta una participación histórica en esta región fronteriza y andina que podría oscilar entre el 40% y el 50% del padrón electoral.

Elección con mirada binacional

Evitar que Colombia replique la crisis de Venezuela es el principal anhelo de los electores consultados en los centros de votación. También los ciudadanos coincidieron en que su participación está motivada por el clamor de paz, seguridad y la reconstrucción del sistema de salud y de pensiones, temas que consideran las deudas más urgentes de la realidad colombiana.

“Estamos votando para que no pase en Colombia lo que pasó aquí. Nosotros tenemos a Colombia como un escape ante cualquier emergencia, incluso cuando necesitamos servicios de salud; pero si allá entra el comunismo, ¿hacia dónde van a ir los venezolanos y hacia dónde vamos a ir los propios colombianos?”, señaló Yelitza Cárdenas, colombiana de 40 años, habitante del municipio San Cristóbal.

El deseo de lograr un cambio político en Colombia incentivó la participación de varios ciudadanos consultados, quienes manifestaron que era la primera vez que ejercían su derecho al voto. Es el caso de Eddie Buitrago, quien acudió a las urnas tras obtener recientemente su documentación colombiana. “Voto buscando mejoras de vida en Colombia, mayor seguridad y acceso al sistema de salud. Actualmente mi mamá se beneficia de todo allá, y en un futuro espero hacerlo yo. Tengo planteado regresar como retornado en busca de un empleo estable”, afirmó el joven.

Por su parte, Carmen Sibulo explicó que tiene 60 años viviendo en Táchira y que no había querido tramitar su cédula colombiana. Sin embargo, la situación de una hermana con una enfermedad crónica, quien recibe tratamiento médico en Cúcuta, la motivó a cambiar de opinión. “Ella me impulsó a sacar los documentos y a venir a votar. Solo pido que el resultado de estas elecciones sea para bien”, afirmó.

Voto histórico

El estado Táchira registra un comportamiento electoral histórico. A pesar de que capitales como Caracas concentran un padrón mucho mayor (80.000 inscritos), la participación real en la frontera ha superado en los últimos años las expectativas. Como referencia, vale mencionar que en las pasadas elecciones legislativas colombianas, Caracas apenas registró 1.200 votantes, mientras que la circunscripción de San Cristóbal movilizó a 3.000 ciudadanos, alcanzando el 10% de su censo.

La tendencia al alza se consolida en este proceso presidencial. Entre el lunes 25 de mayo, fecha de apertura de las mesas de votación, y hasta la media jornada del viernes 29 de mayo, habían sufragado unas 3.500 personas en la circunscripción de San Cristóbal, superando el récord de los comicios legislativos anteriores. Los equipos políticos de los candidatos en contienda proyectan un cierre masivo, considerando que la cifra actual se logró antes del fuerte flujo de hoy domingo.

No repetir y enmendar las equivocaciones electorales del pasado representa otra de las motivaciones por las que los colombianos acuden a las urnas. Con 68 años, José Carmona explicó a Runrunes que su voto es una acción preventiva para que Colombia no repita la historia venezolana. “Cuando ganó Petro, la juventud allá no quería votar; fuimos los mayores quienes salimos a sufragar en contra de ese proyecto”, afirmó, al tiempo que recordó las advertencias hechas a sus familiares en el vecino país. “Hoy en día, la mayoría de mi familia me da la razón; reaccionaron al ver la realidad de temas tan delicados como las pensiones y la salud”, concluyó.

El impacto de la realidad binacional también estuvo presente en el testimonio de Cristóbal Negrete, quien votó por la honestidad y la justicia. “Que tengamos gente honrada que responda y no juegue con el pueblo (…). Que haya justicia y que Dios bendiga a estos pueblos hermanos, porque lo que pasa aquí se siente allá y viceversa”, expresó, haciendo hincapié en el fin de la violencia.

Wolfang Meneses, testigo electoral en mesas de votación de Táchira, señaló que la realidad electoral del área metropolitana de San Cristóbal está profundamente condicionada por la experiencia política local. Según Meneses, “la dinámica forjada en Venezuela en los últimos 27 años hace poco probable que un elector de derecha o de oposición a nivel local decida apoyar a la izquierda en Colombia”.

Desde una perspectiva sociológica, Meneses divide el padrón electoral fronterizo en dos perfiles. Por un lado, destaca al migrante histórico de las últimas décadas del siglo XX —incluyendo desplazados por la violencia—, cuyo voto es racional, evalúa propuestas y sigue de cerca temas como la salud y la economía colombiana. Por el otro, identifica a las nuevas generaciones de colombo-venezolanos, cuyo sufragio es más emotivo y reactivo, influenciado principalmente por sus vivencias dentro de Venezuela.

Civismo y organización

Cada centro de votación cuenta con el debido resguardo de los cuerpos policiales locales como medida de prevención. Hasta el momento, las autoridades no reportan casos de “trashumancia electoral”, una práctica que consiste en inscribir la cédula en un lugar distinto al de residencia y que está tipificada en el Código Penal colombiano bajo el delito de fraude en inscripción de cédulas.

Las distintas representaciones políticas que participan en la contienda han instalado puntos de información en las calles adyacentes a los centros de votación. A estos lugares acuden los votantes en busca de orientación sobre la mesa en la que les corresponde sufragar o para consultar las propuestas de sus candidatos. Cabe destacar que estos puestos deben guardar una distancia prudencial del recinto electoral para cumplir con la normativa vigente.

El voto asistido permanece bajo lupa en las mesas de la frontera para blindar la libertad del sufragio. La normativa prohíbe que una misma persona auxilie a múltiples electores, limitando la asistencia a una sola vez por ciudadano durante toda la jornada. Adicionalmente, se exige la verificación del vínculo familiar o de confianza con el votante, impidiendo que activistas políticos o terceros ajenos ingresen a las cámaras secretas a inducir el voto.

Durante las elecciones de este domingo, si ningún candidato supera el 50% más uno de los votos válidos, los dos más votados irán a una segunda vuelta el próximo 21 de junio.

Frontera cerrada

Tal como se tenía previsto, los pasos fronterizos terrestres que unen a Venezuela y Colombia fueron cerrados la tarde del sábado y permanecerán clausurados hasta el próximo lunes 1 de junio a las 6:00 a. m. (hora local de Colombia), como parte de las medidas de seguridad por la jornada electoral.

Las autoridades colombianas advirtieron que la prohibición de tránsito por pasos ilegales se mantiene vigente tras el cierre formal de la frontera. Quienes se arriesguen a cruzar por las denominadas “trochas” para trasladarse desde Venezuela hacia Colombia se exponen a ser sancionados penalmente por desacato a las restricciones presidenciales dispuestas para esta jornada electoral.

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