El triángulo económico-político-energético

Los defensores del nacionalismo y del regionalismo cuestionan la bondad de la globalización alegando que antes de todo hay que promover el comercio y la fortaleza económica nacional y luego la regional involucrando solamente un reducido grupo de vecinos que comparten costumbres y mercados similares. Pero la continua expansión del comercio internacional ya va mas allá de lo regional y obliga acudir a mercados alejados y en muchos casos a países de marcadas diferencias geopolíticas.

Dentro de esta gradual e inexorable globalización, el petróleo y las fuentes energéticas en general constituyen un elemento indispensable porque sin energía se paraliza el aparato productivo de las potencias económicas así como el de los países emergentes que quieren asegurarse aunque sea una pequeña tajada de la torta económica mundial.

Pero al mismo tiempo los grandes suministradores de productos para la generación de energía necesitan contar con clientes confiables que adquieran sus valiosos combustibles.

Completa este panorama internacional los intereses políticos de todos estos actores que dan vida a un poderoso triangulo económico-político-energético.

Los dos últimos eventos mundiales que afectan este triangulo son las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y la problemática Europea, o Eurozona, relacionada a su crisis económica.

Normalmente las elecciones Americanas no arrojan mayores alteraciones pero debido a la frágil situación económica mundial, la incertidumbre de quién iba a ocupar la Casa Blanca fue suficiente para hacer bajar el precio del barril hasta tener mayores indicaciones de la política de Washington.

Tan pronto Barack Obama indicó que se usarían fondos de emergencia para compensar los daños del Huracán Sandy y de la tormenta polar del Noreste y que esto implicaba mayor suministro de energía, los precios del petróleo inmediatamente repuntaron y siguen su escalada debido a que para los Estados Unidos, Canadá y la mayor parte de Europa se predice un invierno más frio de lo común.

Las señales que se reciben son que Washington está siempre más considerando aumentar sus inversiones para ampliar la producción de hidrocarburos y fuentes de energía alternas para poder enfrentar posible futuras escaseces energéticas debido a factores geopolíticos sino también para almacenar más reservas petroleras para enfrentar imprevisibles desastres naturales.

Tanto el Presidente Obama como su contendor Mitt Romney, es decir, tanto los Demócratas como los Republicanos, así como los “senadores petroleros” de Houston están muy claros: los Estados Unidos tienen que seguir haciendo grandes inversiones para aumentar su capacidad de producción y almacenamiento por tres razones:

1) Aumentar su reserva estratégica y disminuir su dependencia extranjera. 2) Promover nuevas fuentes de trabajo a través de la construcción de nuevos centros de exploración, explotación y de refinación de derivados. 3) Vender más gasolina y más productos al exterior (¿ A Venezuela) cosa que le permitiría reducir gradualmente su enorme déficit fiscal y alejarse de lo que los economistas del Norte llaman “abismo fiscal.”

En Europa la incertidumbre se debe principalmente a múltiples complicaciones relacionadas al hecho que, al contrario de los Estados Unidos que controla sus estados federalmente desde Washington, Europa es un conjunto de feudos cuyos gobiernos son independientes y que deben enfrentarse a diferentes e innumerables problemas laborales, étnicos y regionales. Poner todos de acuerdo como lo está intentando hacer el pobre presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi para promulgar medidas de austeridad sin afectar demasiado a las inversiones, reducir el alto índice de desempleo y al mismo tiempo promover un crecimiento económico, es una tarea titánica.

Luego de meses de discusiones, los mayores actores, Alemania, Francia, Italia, España y Polonia están más o menos de acuerdo que la única solución a sus crisis, principalmente bancarias, es la adquisición de sus papeles (deudas) por parte del BCE y de ejecutar una unificación fiscal. Pero como esto implica que todos los países tienen que hacer un aporte al BCE en proporción a su producto territorial bruto (PTB) Alemania tiene que obligatoriamente proporcionar la mayor contribución y los alemanes esto no lo tragan fácilmente.

En materia energética, los productos europeos son afectados por un costo energético superior al de cualquiera otra región del mundo porque el costo de producción de petróleo del Mar del Norte (Brent) está subiendo más rápido que el West Texas Intermediate (WTI) que sirve como indicador de los precios en las Américas. Luego tienen el problema de la comercialización del carbón, sujeto a feroces enfrentamientos entre los varios productores. Estos factores negativos factores rinden mas difícil su recuperación económica y un buen desenvolvimiento del triangulo económico-político-energético que sin duda determinará cuanto tiempo necesitará el Viejo Continente para salir de su grave crisis.

Las otras regiones del mundo enfrentan diferentes problemáticas que si tomamos el tiempo de examinarlas cuidadosamente también para ellas concluyéramos que todas giran dentro de este triangulo.

Es triste observar como aun queda países, como Venezuela, donde los gobiernos autoritarios tratan desesperadamente de olvidarse del factor económico y del factor energético – léase falta de inversiones, sana productividad y competitividad – para ejercer un dominio estrictamente político.

Tony Bianchi

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Los defensores del nacionalismo y del regionalismo cuestionan la bondad de la globalización alegando que antes de todo hay que promover el comercio y la fortaleza económica nacional y luego la regional involucrando solamente un reducido grupo de vecinos que comparten costumbres y mercados similares. Pero la continua expansión del comercio internacional ya va mas allá de lo regional y obliga acudir a mercados alejados y en muchos casos a países de marcadas diferencias geopolíticas.

Dentro de esta gradual e inexorable globalización, el petróleo y las fuentes energéticas en general constituyen un elemento indispensable porque sin energía se paraliza el aparato productivo de las potencias económicas así como el de los países emergentes que quieren asegurarse aunque sea una pequeña tajada de la torta económica mundial.

Pero al mismo tiempo los grandes suministradores de productos para la generación de energía necesitan contar con clientes confiables que adquieran sus valiosos combustibles.

Completa este panorama internacional los intereses políticos de todos estos actores que dan vida a un poderoso triangulo económico-político-energético.

Los dos últimos eventos mundiales que afectan este triangulo son las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y la problemática Europea, o Eurozona, relacionada a su crisis económica.

Normalmente las elecciones Americanas no arrojan mayores alteraciones pero debido a la frágil situación económica mundial, la incertidumbre de quién iba a ocupar la Casa Blanca fue suficiente para hacer bajar el precio del barril hasta tener mayores indicaciones de la política de Washington.

Tan pronto Barack Obama indicó que se usarían fondos de emergencia para compensar los daños del Huracán Sandy y de la tormenta polar del Noreste y que esto implicaba mayor suministro de energía, los precios del petróleo inmediatamente repuntaron y siguen su escalada debido a que para los Estados Unidos, Canadá y la mayor parte de Europa se predice un invierno más frio de lo común.

Las señales que se reciben son que Washington está siempre más considerando aumentar sus inversiones para ampliar la producción de hidrocarburos y fuentes de energía alternas para poder enfrentar posible futuras escaseces energéticas debido a factores geopolíticos sino también para almacenar más reservas petroleras para enfrentar imprevisibles desastres naturales.

Tanto el Presidente Obama como su contendor Mitt Romney, es decir, tanto los Demócratas como los Republicanos, así como los “senadores petroleros” de Houston están muy claros: los Estados Unidos tienen que seguir haciendo grandes inversiones para aumentar su capacidad de producción y almacenamiento por tres razones:

1) Aumentar su reserva estratégica y disminuir su dependencia extranjera. 2) Promover nuevas fuentes de trabajo a través de la construcción de nuevos centros de exploración, explotación y de refinación de derivados. 3) Vender más gasolina y más productos al exterior (¿ A Venezuela) cosa que le permitiría reducir gradualmente su enorme déficit fiscal y alejarse de lo que los economistas del Norte llaman “abismo fiscal.”

En Europa la incertidumbre se debe principalmente a múltiples complicaciones relacionadas al hecho que, al contrario de los Estados Unidos que controla sus estados federalmente desde Washington, Europa es un conjunto de feudos cuyos gobiernos son independientes y que deben enfrentarse a diferentes e innumerables problemas laborales, étnicos y regionales. Poner todos de acuerdo como lo está intentando hacer el pobre presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi para promulgar medidas de austeridad sin afectar demasiado a las inversiones, reducir el alto índice de desempleo y al mismo tiempo promover un crecimiento económico, es una tarea titánica.

Luego de meses de discusiones, los mayores actores, Alemania, Francia, Italia, España y Polonia están más o menos de acuerdo que la única solución a sus crisis, principalmente bancarias, es la adquisición de sus papeles (deudas) por parte del BCE y de ejecutar una unificación fiscal. Pero como esto implica que todos los países tienen que hacer un aporte al BCE en proporción a su producto territorial bruto (PTB) Alemania tiene que obligatoriamente proporcionar la mayor contribución y los alemanes esto no lo tragan fácilmente.

En materia energética, los productos europeos son afectados por un costo energético superior al de cualquiera otra región del mundo porque el costo de producción de petróleo del Mar del Norte (Brent) está subiendo más rápido que el West Texas Intermediate (WTI) que sirve como indicador de los precios en las Américas. Luego tienen el problema de la comercialización del carbón, sujeto a feroces enfrentamientos entre los varios productores. Estos factores negativos factores rinden mas difícil su recuperación económica y un buen desenvolvimiento del triangulo económico-político-energético que sin duda determinará cuanto tiempo necesitará el Viejo Continente para salir de su grave crisis.

Las otras regiones del mundo enfrentan diferentes problemáticas que si tomamos el tiempo de examinarlas cuidadosamente también para ellas concluyéramos que todas giran dentro de este triangulo.

Es triste observar como aun queda países, como Venezuela, donde los gobiernos autoritarios tratan desesperadamente de olvidarse del factor económico y del factor energético – léase falta de inversiones, sana productividad y competitividad – para ejercer un dominio estrictamente político.

Tony Bianchi

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