Lo que faltó por Luis De Lion

Las alarmas siguen encendidas, son 14 años de un régimen escandalosa e insoportablemente corrosivo, con un presidente ausente durante éste último año, por unas opacas razones de salud. A Chávez, le ha tocado enfrentar en ésta campaña a un candidato joven, animado y que a ratos luce más deportista que político, el cual, aún habiendo recorrido el país casa por casa, paradójicamente no es el favorito de las encuestas.

Simpático, gentil, imagen de triatleta, pero nunca como un genuino retador con claras y marcadas opciones de triunfo, así presentan a Capriles en la prensa extranjera. Los reportajes foráneos, señalan que, no obstante la empatía que genera Capriles y el respaldo en apariencia más afectivo que político que buena parte de la población le ha otorgado a la campaña del movimiento opositor, del otro lado, está el candidato-presidente enfermo y débil, pero a quien las encuestas en su gran mayoría lo siguen dando como ganador. Es así, como hasta el muy respetado semanario británico The Economist reconoce como muy posible una victoria de Chávez, al tiempo que alerta que su aura ya no es la misma.

En ese mismo tono, del gentil Capriles vs. el debilitado Chávez, Libération, Le Monde, Bloomberg y el New York Times, han venido reportando estos días de intensa y desigual campaña electoral venezolana. Visiones respectivas, alejadas de la interrogante en cuanto a, qué le faltó a ésta campaña del 2012.

Temas como la corrupción galopante, la salud presidencial y la presencia cubana extrañamente no han sido parte del debate electoral. Querido e impuesto, por la agenda oficialista o simplemente dejados de lado por el comando de campaña opositor por no considerarlos importantes.

Para nadie es un secreto que, el régimen que lidera el autócrata Chávez ha tenido como constante a lo largo de sus 14 años de autoritarismo, el despilfarro sostenido del tesoro nacional. La denuncia de las toneladas de oro vendidas en secreto, intervino en el debate cuando faltaban menos de dos semanas para las elecciones.

Así mismo, un candidato presidencial, que aparece y desaparece, con una agenda electoral oculta y cambiante, sin duda en razón de su estado de salud, es un tema, que ni el candidato opositor, ni la opinión pública decidieron otorgarle lugar predominante en la campaña electoral, donde bien sabemos que todo se vale.

Por último y no por ello menos grave, el tema de la omnipresencia cubana en el gobierno venezolano. Que la tiranía más longeva y en consecuencia la más mortal de América Latina, es decir la de Fidel Castro, sea la fuente de inspiración, guía, motor y centro de gravedad de la autocracia chavista, no pareció ser lo suficientemente relevante como para convertirse en tema recurrente en la campaña electoral opositora.

Mucho me gustaría que la respuesta a mis tres interrogantes de hoy, me sea dada el próximo 7 de octubre, a través de una victoria electoral aplastante por parte de Capriles, el candidato de los demócratas venezolanos. De manera tal, que mis enigmas electorales, no hayan sido más que una opinión errada y apartada de la realidad política venezolana.

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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Las alarmas siguen encendidas, son 14 años de un régimen escandalosa e insoportablemente corrosivo, con un presidente ausente durante éste último año, por unas opacas razones de salud. A Chávez, le ha tocado enfrentar en ésta campaña a un candidato joven, animado y que a ratos luce más deportista que político, el cual, aún habiendo recorrido el país casa por casa, paradójicamente no es el favorito de las encuestas.

Simpático, gentil, imagen de triatleta, pero nunca como un genuino retador con claras y marcadas opciones de triunfo, así presentan a Capriles en la prensa extranjera. Los reportajes foráneos, señalan que, no obstante la empatía que genera Capriles y el respaldo en apariencia más afectivo que político que buena parte de la población le ha otorgado a la campaña del movimiento opositor, del otro lado, está el candidato-presidente enfermo y débil, pero a quien las encuestas en su gran mayoría lo siguen dando como ganador. Es así, como hasta el muy respetado semanario británico The Economist reconoce como muy posible una victoria de Chávez, al tiempo que alerta que su aura ya no es la misma.

En ese mismo tono, del gentil Capriles vs. el debilitado Chávez, Libération, Le Monde, Bloomberg y el New York Times, han venido reportando estos días de intensa y desigual campaña electoral venezolana. Visiones respectivas, alejadas de la interrogante en cuanto a, qué le faltó a ésta campaña del 2012.

Temas como la corrupción galopante, la salud presidencial y la presencia cubana extrañamente no han sido parte del debate electoral. Querido e impuesto, por la agenda oficialista o simplemente dejados de lado por el comando de campaña opositor por no considerarlos importantes.

Para nadie es un secreto que, el régimen que lidera el autócrata Chávez ha tenido como constante a lo largo de sus 14 años de autoritarismo, el despilfarro sostenido del tesoro nacional. La denuncia de las toneladas de oro vendidas en secreto, intervino en el debate cuando faltaban menos de dos semanas para las elecciones.

Así mismo, un candidato presidencial, que aparece y desaparece, con una agenda electoral oculta y cambiante, sin duda en razón de su estado de salud, es un tema, que ni el candidato opositor, ni la opinión pública decidieron otorgarle lugar predominante en la campaña electoral, donde bien sabemos que todo se vale.

Por último y no por ello menos grave, el tema de la omnipresencia cubana en el gobierno venezolano. Que la tiranía más longeva y en consecuencia la más mortal de América Latina, es decir la de Fidel Castro, sea la fuente de inspiración, guía, motor y centro de gravedad de la autocracia chavista, no pareció ser lo suficientemente relevante como para convertirse en tema recurrente en la campaña electoral opositora.

Mucho me gustaría que la respuesta a mis tres interrogantes de hoy, me sea dada el próximo 7 de octubre, a través de una victoria electoral aplastante por parte de Capriles, el candidato de los demócratas venezolanos. De manera tal, que mis enigmas electorales, no hayan sido más que una opinión errada y apartada de la realidad política venezolana.

@LDeLION

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