Los árbitros, los villanos por Mari Montes

Sin duda Robert Moreno se equivocó con la sentencia del wild pitch a Erold Andrus en el juego entre Caracas y Magallanes del viernes pasado, no vio el pelotazo y tomó la decisión errónea que para remate ratificaron sus compañeros en la consulta; pero el Caracas no perdió por eso, los Leones no pudieron carburar, no estuvieron bien a la defensiva y el pitcheo fue castigado y así no se puede ganar, aunque lo resuciten y pongan a Roberto “Tarzán” Olivo de ompayita.

Ese juego no se decidió por una carrera, los Navegantes ganaron 6 x 1 y los lanzadores José Sánchez, Robert Coello y Pedro Guerra estuvieron dominantes, dejando inofensivos los bates de sus rivales.

Cuando se hace el trabajo, los errores de los árbitros, en la mayoría de los casos, no son más que anécdotas, como sucedió un par de días antes, cuando Sean Barber estuvo inconsistente y el mismo lanzamiento que sentenciaba como bola después lo cantaba strike.

Esa noche, por la red social twitter , los guairistas, abajo en la pizarra, lo acusaban de ser caraquista, pero la verdad es que el hombre estaba confuso para los dos lados, sólo que a Guzmán le dio boleto y a Bellorín lo ponchó.

Ciertamente la Liga Venezolana de Beisbol Profesional  tiene que hacer su mejor esfuerzo porque la calidad arbitral sea cada vez mejor y tanto lo hace, que tenemos un umpire en las Grandes Ligas y otros en ascenso. Robert Moreno está en Clase A fuerte y su desempeño ha sido bien evaluado, pero es humano y se equivoca, como se equivocó Jim Joyce con el juego perfecto de Armando Galarraga, luego de 25 años de experiencia y una brillante trayectoria.

Cuando los árbitros se equivocan no lo hacen para favorecer a un equipo, se equivocan como todos los mortales.

Pero los fanáticos, siempre los justifico, no están para entender eso, movidos por la pasión y la sinrazón, desde siempre han sido despiadados con los jueces del terreno y eso nunca va a cambiar.

Cuando los fanáticos y espectadores recuerdan el nombre del árbitro, es porque este no hizo bien su trabajo. Los umpires no deben ser protagonistas y cuando eso sucede, la Liga no lo deja pasar y se hacen las observaciones.

Ningún fanático reclama cuando el error no afecta a su equipo, así somos los humanos, equivocados e injustos, como a veces son los ompayitas, por eso hay que batear.

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Sin duda Robert Moreno se equivocó con la sentencia del wild pitch a Erold Andrus en el juego entre Caracas y Magallanes del viernes pasado, no vio el pelotazo y tomó la decisión errónea que para remate ratificaron sus compañeros en la consulta; pero el Caracas no perdió por eso, los Leones no pudieron carburar, no estuvieron bien a la defensiva y el pitcheo fue castigado y así no se puede ganar, aunque lo resuciten y pongan a Roberto “Tarzán” Olivo de ompayita.

Ese juego no se decidió por una carrera, los Navegantes ganaron 6 x 1 y los lanzadores José Sánchez, Robert Coello y Pedro Guerra estuvieron dominantes, dejando inofensivos los bates de sus rivales.

Cuando se hace el trabajo, los errores de los árbitros, en la mayoría de los casos, no son más que anécdotas, como sucedió un par de días antes, cuando Sean Barber estuvo inconsistente y el mismo lanzamiento que sentenciaba como bola después lo cantaba strike.

Esa noche, por la red social twitter , los guairistas, abajo en la pizarra, lo acusaban de ser caraquista, pero la verdad es que el hombre estaba confuso para los dos lados, sólo que a Guzmán le dio boleto y a Bellorín lo ponchó.

Ciertamente la Liga Venezolana de Beisbol Profesional  tiene que hacer su mejor esfuerzo porque la calidad arbitral sea cada vez mejor y tanto lo hace, que tenemos un umpire en las Grandes Ligas y otros en ascenso. Robert Moreno está en Clase A fuerte y su desempeño ha sido bien evaluado, pero es humano y se equivoca, como se equivocó Jim Joyce con el juego perfecto de Armando Galarraga, luego de 25 años de experiencia y una brillante trayectoria.

Cuando los árbitros se equivocan no lo hacen para favorecer a un equipo, se equivocan como todos los mortales.

Pero los fanáticos, siempre los justifico, no están para entender eso, movidos por la pasión y la sinrazón, desde siempre han sido despiadados con los jueces del terreno y eso nunca va a cambiar.

Cuando los fanáticos y espectadores recuerdan el nombre del árbitro, es porque este no hizo bien su trabajo. Los umpires no deben ser protagonistas y cuando eso sucede, la Liga no lo deja pasar y se hacen las observaciones.

Ningún fanático reclama cuando el error no afecta a su equipo, así somos los humanos, equivocados e injustos, como a veces son los ompayitas, por eso hay que batear.

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