*Por Antonio Fernández
Las elecciones generales que se celebran este domingo en España no solo plantean un escenario inédito con la aparición de fuerzas emergentes que disputan los espacios de los dos partidos políticos tradicionales, sino que pueden arrojar un resultado en el cual quien resulte vencedor tal vez no pueda gobernar.
El clásico bipartidismo que ha dominado la escena política española desde 1982, con alternancias en el poder entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP), ha sufrido una erosión importante con el surgimiento de dos formaciones nuevas que han mordido tajada en la torta electoral: Podemos, de izquierda, y Ciudadanos, liberal de centro.
Todas las encuestas indican que ninguno de los partidos en liza tendrá suficientes votos para gobernar por sí solo; hará falta un pacto entre formaciones que permita investir al nuevo presidente de gobierno y dar suelo político a la legislatura.
Lo admite soterradamente el propio Mariano Rajoy, candidato del PP y aspirante a la reelección: “Con franqueza mi intención es empezar a hablar de este asunto el día 21 de diciembre”.
Rajoy, de 60 años, cuya principal oferta electoral es continuar con las políticas que puso en marcha en esta legislatura para aumentar el empleo, reducir impuestos y recortar los gastos, ha asomado en Twitter el temor a una coalición de partidos de izquierdas que desaloje al PP a la Moncloa.
El asunto es que, hasta ahora, de acuerdo con los mensajes de campaña que han lanzado los partidos, el pacto post-electoral es que no habrá pacto. Pero eso está por verse.
Escenarios complejos
En España, una cosa es ganar la elección y otra contar con suficientes votos para formar un gobierno. Es lo que suele suceder con los sistemas parlamentarios, a diferencia de los presidenciales como los que funcionan en Estados Unidos y naciones latinoamericanas, donde quien obtiene la mayoría de los votos populares, o de los circuitos o colegios de electores, dependiendo de la legislación de cada país, se hace con el poder.
Este domingo 36.510.952 españoles eligen 558 de los 616 escaños que conforman las Cortes Generales: 350 del Congreso de los Diputados y 208 de elección directa del Senado.
Para obtener la mayoría absoluta es necesario contar con 176 escaños. Los sacó de sobra el PP en las elecciones de 2011 cuando sumó 186 diputados (44.6%), lo que le permitió gobernar sin necesidad de pactos durante toda la legislatura.




