¿Y quién le dijo a usted, teniente coronel, que las Fuerzas Armadas Venezolanas eran suyas? ¿Quién le dijo o de dónde sacó usted que algo en este paÃs es suyo? Más allá de las cosas u objetos que haya podido adquirir en negociaciones realizadas de manera correcta, más nada en este paÃs es suyo. Asà que déjese de estar agarrando rabietas, que en su estado, no es nada recomendable. Comience a recuperarse y listo.
Déjese de amenazas. Los venezolanos estamos hartos de ellas. Hartos y cansados de que nos trate como si fuésemos ciudadanos de segunda categorÃa. Le recuerdo que usted es presidente de un paÃs mayoritariamente civil. Venezuela no es un cuartel, no es “su” cuartel. Que le quede claro.
Las Fuerzas Armadas Nacionales, le repito y grábese eso en su disco duro cerebral, son y le sirve a un paÃs que se llama Venezuela, y es a este paÃs, y a los más de 27 millones de habitantes que aquà conviven que las FAN le deben respeto y lealtad. Asà que no son de usted, teniente coronel del ejército venezolano. No le pertenecen, ni están bajo su dominio. Están bajo el mando del Presidente de la República, que es su comandante en jefe…Y hasta ahÃ. ¡No se pase; no se extralimite!
Quédese tranquilo. Usted que ve conspiraciones en todas partes y a cada rato, (por algo será), déjese de eso. No somos un paÃs de conspiradores. No somos un paÃs de buscapleitos ni de tracaleros. Los Estados Unidos están metidos en demasiados problemas internos para estar conspirando contra usted. No le pare a lo que le dice la señorita Eva Golinguer. No crea en eso, ni en lo que le susurran sus adláteres cubanos. No vale la pena.
Sea serio. DedÃquese a gobernar, que todavÃa le queda unos meses de ejercicio presidencial. Déjese de contarnos historias. Ya con la manipulación que ha hecho de los relatos patrios es más que suficiente. No le creemos nada de ese BolÃvar tipo supermán, o de Miranda, Sucre o cualquiera de esos héroes de la independencia, que según usted son casi dioses del Olimpo. BolÃvar era un hombre normal, con virtudes y defectos; un gran estadista pero muy mal polÃtico y la historia lo ha demostrado. Sucre, un gran estratega militar, pero que le faltó guáramo para decirle “no” a BolÃvar, cuando debió hacerlo. Miranda, otro gran estratega militar, fue un mercenario y asà le puedo ir nombrando a cada uno de nuestros “héroes patrios”. Todos con sus cosas buenas, pero también con muchas cosas malas.
Asà que no nos caiga a embustes. Ya no le creemos. Somos un paÃs que está cansado de su gobierno, de sus promesas incumplidas, de su onanismo. Queremos vivir en paz todos; los que lo apoyan y los que lo adversan, pero tranquilos, sin revanchismos y sin pases de factura o decisiones que favorecen a unos y a otros no. Queremos y necesitamos un paÃs sin miedos y no es que se lo tengamos a usted, teniente coronel. Tenemos miedo a la inseguridad que está acabando con los jóvenes, los que tienen y los que no tienen. Tenemos miedo a la inflación que nos está golpeando donde más nos duele, en el estómago. Tenemos miedo a no contar con una serie de derechos fundamentales para el ciudadano, como la salud, la educación. Derechos que, mal que bien funcionaban, pero desde hace más de una década, están peor que cuando usted llegó a gobernar.
Señor Presidente asuma su reposo y su tratamiento con tranquilidad. Deje los sobresaltos y las amenazas que ya no nos impresionan. Más bien, todo lo contrario, nos demuestran su cobardÃa, esa misma que vimos el 4 de febrero en el Museo Militar y el 11 de abril en Miraflores. No sea más guapetón de barrio. Asuma, aunque sea por estos pocos meses que le quedan, su investidura sin más amenazas ya que todos sabemos quien es canalla; quien es hipócrita.
Mario A. Beroes RÃos






