Cuando hablamos de la eterna pelea entre la televisión o el cine versus Internet, muchos llegamos a la conclusión de que por los momentos los canales tradicionales triunfan sobre la web ya que las bajas velocidades para el streaming, el contenido original de la TV y el cine con experiencias como HD, 3D o sonido Dolby en vivo y las desventajas de pantallas pequeñas e incomodas hacen que el cine y la TV ganen momentáneamente la batalla.
En gran parte estos argumentos aciertan la realidad cotidiana de los usuarios aunque cada día son más las personas que buscan complementar sus horas diarias de entretenimiento con contenido digital bajado de la web de manera legal o ilegal.
Esta semana un comentario dado por uno de los directores de una de las empresas operadoras de cable más importantes de los Estados Unidos –TimeWarner – sobre el estado actual de sus sistemas por subscripción ha arrojado una nueva visión sobre el mercado actual y es que durante casi veinte años las cable operadoras habían gozado de una entrada importante de dinero gracias a la venta de pornografía en sus sistemas “pay-per-view”, una industria multimillonaria que dejaba grandes fortunas en las manos de las cable operadoras.
Pero la pornografía paga en los sistemas de cable parece ser el renglón más afectado por Internet, ya que las ventas están cayendo más de 33% anualmente ya que los usuarios encuentran material que compite con el contenido de las cable operadoras a nivel mundial en la web y muchas veces de manera gratuita o por costos inferiores a los que vemos en nuestros servicios de cable (entre BsF. 14 – BsF. 21 por película en el caso de DirecTV).
Es por ello que los gigantes de la pornografía hoy en día buscan ampliar sus horizontes en la web, donde las cable operadoras no les quiten un trozo de la tajada y donde pueden mantenerse como líderes de un negocio que se ve cada día más amenazado por la web.
Mientras tanto la TV normal no se ve tan amenazada por la web, aunque todos aseguran que la manera de ver televisión ha cambiado y que en la competencia en contra de las nuevas tecnologías solo es cuestión de tiempo para que lo novedoso pase a lo tradicional.






