Jeter, más de los duendes


A menos que usted convierta su jardín en un campo de beisbol para que jueguen fantasmas estelares, no hay forma de que la ficción supere a la vida real…

El jueves, Derek Jeter quedó en 2998 hits de por vida, así que la historia quedó servida para que fuera en casa, en el Yankee Stadium, donde el capitán se convirtiera en el primer “Bombardero” que suma la ansiada cifra de 3 mil imparables.

Pero el juego el viernes se suspendió por lluvia, así que debía ser el sábado en la tarde.

Los duendes del beisbol son así, caprichosos, gustan de libretos increíbles, jamás se han dejado ganar por los escritores de Hollywood.

Así que el juego comenzó a la 1:05, hora de Nueva York.

En el primer turno, luego de escuchar una grabación de Bob Shepard,  “la voz de los Yankees” (fallecido el año pasado)  anunciando a Jeter,  vino la conexión hacia el jardín izquierdo, entre tercera y el campo corto, llegó a 2999 y el Yankee Stadium volvió a corear su nombre, todos de pie, emocionados por la cercanía de una hazaña increíblemente inédita para el equipo más ganador de la historia del juego.

A pesar de ser los Yankees, ninguno había llegado a la mítica cifra y sólo 7 en su historia pasaron de los 2 mil hits: Lou Gehrig 2,721, Babe Ruth, 2,518, Mickey Mantle , 2,415, Bernie Williams, 2,336, Joe DiMaggio  2,214, Don Mattingly, 2,153 y Yogi Berra, 2,148.

Además Jeter es un Yankee de pura cepa, salido de sus granjas, mimado desde siempre, uno de los mejores Yankees de todos los Yankees. Un tipo que en ocasiones recuerda a Joe DiMaggio, por su elegancia y mística, a Mickey Mantle por su liderazgo y carisma y a Babe Ruth o Lou Gehrig, por emblemático.

Sólo hay que ser amante del beisbol para rendirse de admiración ante un hombre así. El beisbol se hizo para que ellos nos lo mostraran. El beisbol es una religión y Derek Jeter uno de sus mejores oficiantes.

Si alguien hubiese dicho más temprano que el hit 3 mil de Jeter sería un cuadrangular, la mayoría de la gente habría dudado de esa posibilidad, yo misma habría dicho, en caso de haber hecho un ejercicio de imaginación e incluso de exageración, que escribir que el inatrapable histórico se iría a los bleachers era insólito, increíble, como de “final feliz” de película de matinée y que mejor no, que la historia debía ser menos fantasiosa.

Pero los duendes, ya lo hemos comprobado, se divierten demasiado creando las mejores situaciones de la historia, como esa de un muchacho a quien le faltaba un brazo y lanzó un “no hitter”,  la vez que padre e hijo (los Griffey) conectaron jonrones consecutivos o cuando Andrés Galarraga, luego de derrotar un cáncer, estrenó la temporada desapareciendo la pelota del parque…han ocurrido cosas increíbles y el sábado era especial, se trataba de uno de los favoritos de los hombrecitos de la magia extraordinaria.

Entonces el número “2”, segundo en la alineación, en el segundo turno,  a las 2 en punto de la tarde, se convirtió en el segundo hombre de la historia cuyo hit tres mil fue un cuadrangular (el otro fue Wade Bogas). La mandó a las gradas del jardín izquierdo mientras él recorría las bases del “nuevo” parque que bien podría decirse fue construido por él, así como se decía que el anterior había sido edificado por “Babe” Ruth.

No conforme con llegar a la ansiada meta de los 3 mil hits con soberbio jonrón, después disparó un doble y nos hizo ilusionarnos con la posibilidad de “la escalera”. En la mañana habíamos visto que se cumplía un aniversario más desde la primera vez que el “Yankee Clipper”, Joe DiMaggio conectó el primero de los dos “ciclos” que logró en su carrera. Invocamos el recuerdo, pero los duendes prefirieron que se fuera “perfecto” de 5-5 y además produjera la carrera de ganar.

Significa tanto Derek Jeter desde que llegó al beisbol en 1995, que enumerar sus hazañas necesitaría más espacio del que disponemos aquí y usted, querido lector, bastante tiempo.

Pero recordar una vez más que es el único Yankee con 3 mil hits nos da una idea de sus dimensiones. Además es un hombre que brilla en el terreno de juego e ilumina al beisbol con su comportamiento fuera de él.

Es un caballero indiscutible, solidario y conciente de cuál debe ser su rol en la comunidad que lo adora.

Jugó como siempre, con la inspiración presente de Joe Dimaggio, de quien siempre recuerda: “La gente me pregunta por qué juego tan fuerte todos los juegos y yo les recuerdo que Lou Gehrig decía: ‘En el día de hoy, estoy seguro de que en las gradas hay un niño que me esta viendo jugar por primera vez y él merece mi mejor esfuerzo”.

Seguramente había niño por primera vez en el parque; no olvidará la tarde del sábado 9 de julio de 2011 y nosotros tampoco. Los duendes también aparecen por las tardes.

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A menos que usted convierta su jardín en un campo de beisbol para que jueguen fantasmas estelares, no hay forma de que la ficción supere a la vida real…

El jueves, Derek Jeter quedó en 2998 hits de por vida, así que la historia quedó servida para que fuera en casa, en el Yankee Stadium, donde el capitán se convirtiera en el primer “Bombardero” que suma la ansiada cifra de 3 mil imparables.

Pero el juego el viernes se suspendió por lluvia, así que debía ser el sábado en la tarde.

Los duendes del beisbol son así, caprichosos, gustan de libretos increíbles, jamás se han dejado ganar por los escritores de Hollywood.

Así que el juego comenzó a la 1:05, hora de Nueva York.

En el primer turno, luego de escuchar una grabación de Bob Shepard,  “la voz de los Yankees” (fallecido el año pasado)  anunciando a Jeter,  vino la conexión hacia el jardín izquierdo, entre tercera y el campo corto, llegó a 2999 y el Yankee Stadium volvió a corear su nombre, todos de pie, emocionados por la cercanía de una hazaña increíblemente inédita para el equipo más ganador de la historia del juego.

A pesar de ser los Yankees, ninguno había llegado a la mítica cifra y sólo 7 en su historia pasaron de los 2 mil hits: Lou Gehrig 2,721, Babe Ruth, 2,518, Mickey Mantle , 2,415, Bernie Williams, 2,336, Joe DiMaggio  2,214, Don Mattingly, 2,153 y Yogi Berra, 2,148.

Además Jeter es un Yankee de pura cepa, salido de sus granjas, mimado desde siempre, uno de los mejores Yankees de todos los Yankees. Un tipo que en ocasiones recuerda a Joe DiMaggio, por su elegancia y mística, a Mickey Mantle por su liderazgo y carisma y a Babe Ruth o Lou Gehrig, por emblemático.

Sólo hay que ser amante del beisbol para rendirse de admiración ante un hombre así. El beisbol se hizo para que ellos nos lo mostraran. El beisbol es una religión y Derek Jeter uno de sus mejores oficiantes.

Si alguien hubiese dicho más temprano que el hit 3 mil de Jeter sería un cuadrangular, la mayoría de la gente habría dudado de esa posibilidad, yo misma habría dicho, en caso de haber hecho un ejercicio de imaginación e incluso de exageración, que escribir que el inatrapable histórico se iría a los bleachers era insólito, increíble, como de “final feliz” de película de matinée y que mejor no, que la historia debía ser menos fantasiosa.

Pero los duendes, ya lo hemos comprobado, se divierten demasiado creando las mejores situaciones de la historia, como esa de un muchacho a quien le faltaba un brazo y lanzó un “no hitter”,  la vez que padre e hijo (los Griffey) conectaron jonrones consecutivos o cuando Andrés Galarraga, luego de derrotar un cáncer, estrenó la temporada desapareciendo la pelota del parque…han ocurrido cosas increíbles y el sábado era especial, se trataba de uno de los favoritos de los hombrecitos de la magia extraordinaria.

Entonces el número “2”, segundo en la alineación, en el segundo turno,  a las 2 en punto de la tarde, se convirtió en el segundo hombre de la historia cuyo hit tres mil fue un cuadrangular (el otro fue Wade Bogas). La mandó a las gradas del jardín izquierdo mientras él recorría las bases del “nuevo” parque que bien podría decirse fue construido por él, así como se decía que el anterior había sido edificado por “Babe” Ruth.

No conforme con llegar a la ansiada meta de los 3 mil hits con soberbio jonrón, después disparó un doble y nos hizo ilusionarnos con la posibilidad de “la escalera”. En la mañana habíamos visto que se cumplía un aniversario más desde la primera vez que el “Yankee Clipper”, Joe DiMaggio conectó el primero de los dos “ciclos” que logró en su carrera. Invocamos el recuerdo, pero los duendes prefirieron que se fuera “perfecto” de 5-5 y además produjera la carrera de ganar.

Significa tanto Derek Jeter desde que llegó al beisbol en 1995, que enumerar sus hazañas necesitaría más espacio del que disponemos aquí y usted, querido lector, bastante tiempo.

Pero recordar una vez más que es el único Yankee con 3 mil hits nos da una idea de sus dimensiones. Además es un hombre que brilla en el terreno de juego e ilumina al beisbol con su comportamiento fuera de él.

Es un caballero indiscutible, solidario y conciente de cuál debe ser su rol en la comunidad que lo adora.

Jugó como siempre, con la inspiración presente de Joe Dimaggio, de quien siempre recuerda: “La gente me pregunta por qué juego tan fuerte todos los juegos y yo les recuerdo que Lou Gehrig decía: ‘En el día de hoy, estoy seguro de que en las gradas hay un niño que me esta viendo jugar por primera vez y él merece mi mejor esfuerzo”.

Seguramente había niño por primera vez en el parque; no olvidará la tarde del sábado 9 de julio de 2011 y nosotros tampoco. Los duendes también aparecen por las tardes.

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