Ya se sabía que Foxconn estaba interesada en construir nuevas fábricas fuera de China dedicadas expresamente a la producción de gadgets móviles para Apple. Los de Cupertino llevan tiempo queriendo descentralizar la producción y de repente Brasil se anotó como una excelente opción, barata y próxima. Las autoridades brasileñas no tardaron mucho en manifestar su plena disponibilidad.
Ahora el periódico brasileño Folha de São Paulo ha hecho públicas las exigencias impuestas por Foxconn al gobierno brasileño para invertir en la edificación:
- Una extensión de terreno lo suficientemente grande como para emplazar más de una división de Foxconn.
- Conexión Wi-Fi de alta velocidad.
3.Prioridad en la exportación desde los aeropuertos de São Paulo. - Soporte financiero del BNDES (Brazilian National Development Bank).
- Ayuda gubernamental en la búsqueda de inversores minoritarios.
- Logística y transportes que permitan el rápido envío y recepción desde y hacia las instalaciones.
- Oficinas 100% conectadas con cables de fibra óptica.
Dilma Rousseff, Presidente de Brasil, se ha mostrado conforme, aunque también ha hecho sus propias demandas, pidiendo que la mayor parte de la mano de obra sea brasileña y que se garanticen condiciones de trabajo en el marco de la legalidad, clara referencia a las muchas críticas vertidas sobre Foxconn a raíz de las acusaciones de ciertos empleados chinos, que hablaban de explotación e insalubridad.
La construcción de la planta comenzaría en noviembre, algo aún pendiente de confirmar por Foxconn, que esperará aún los ochos meses comprometidos por el Gobierno para la cobertura de sus exigencias. La inversión sería de12.000 millones de dólares y supondría rebajas importantes para los usuarios de Apple en Brasil, donde los productos de la compañía cuestan hasta cuatro veces más que en Estados Unidos.
Lástima que el mundo avance hacia la tecnología de punta y mientras “algunos” vean al Vergatario como la gran vaina.





