Nadie puede dudar del talento sobresaliente de Barry Bonds y Manny Ramírez para chocar la pelota con fuerza por encima del promedio.
Para batear jonrones hace falta mucho más que músculos; si batear fuese tan sencillo como untarse una crema o inyectarse hormonas, muchos más hubiesen tenido campañas de 60 vuelacercas, eso es verdad, tanto como que también se llaman “sustancias para mejorar el rendimiento” y se usan a escondidas, incluso cuando no había controles.
Esta semana comenzó con el retiro inesperado de Manny Ramírez y siguió con la sentencia que encontró a Barry Bonds culpable de “obstrucción a la justicia” y lo libró de los tres cargos de perjurio presentados por los fiscales.
Manny Ramírez anunció su retiro y se fue de viaje a España.; cualquiera pensaría que no le importa ni su propia trayectoria, más allá del reproche por reincidir en el uso de esteroides, lo que es muy parecido a una estupidez, especialmente sus fanáticos esperaban que enfrentara el problema como lo hacía con los pitcheos que buscaban poncharlo y que devolvía a zona de nadie, pero no, prefirió irse del beisbol por la puerta de atrás y montarse en un avión que lo llevara lejos, a un lugar donde casi nadie sabe quién es él.
Tomaron un atajo para llegar a donde seguramente habrían llegado con el talento que tenían, pero así somos los humanos. Creo que Barry Bonds y Manny Ramírez fueron víctimas de ellos mismos en sus afanes de encontrar la gloria.
@porlagoma



