El poder de la gente por Darío Ramírez

BanderadeVenezuela2

La historia nos acostumbró, y de muy mala manera, a delegar en otros responsabilidades que muchas veces nos parecían tediosas y que no valían nuestro tiempo. El voto como la mayor expresión de libertad e igualdad nos causó una liberación extra que hemos permitido se adueñe de nuestra manera de proceder ante todo: “Eso es tarea de los políticos”.

Hemos adquirido como propio el cuento de que con votar es suficiente, y si algo nos han demostrado los últimos años ha sido que no es así y no llega siquiera a una cuota decente de todo lo que se debe hacer para impulsar al país a un futuro de progreso que vea de lejos el inmundo agujero que el grupo de bandidos que nos desgobiernan han decidido colocarnos.

Muchos políticos piensan que su única obligación con los electores llega hasta el momento en que agradecen por votar, o cuando quieren sentir “un baño de pueblo”. Olvidan que la toma de cada una de sus decisiones deben estar ligadas intrínsecamente a la personas que los eligieron, que no se deben creer superiores, que no fue por eso que los votaron, sino porque quienes confiaron ven en ellos a alguien que podrá mantenerse en contacto con los ciudadanos y podrá interpretar sus necesidades para promover, junto a ellos, soluciones.

El militar fascista que preside la Asamblea Nacional, no solo olvidó esto hace rato, sino que además atropella cualquier luz de democracia tomando decisiones como si la silla en la que se sienta fuera un trono. Así despojó de su cargo, sin ton ni son, a la diputada más votada del hemiciclo nacional. Y como esto, vemos repetidas veces cómo se atropellan derechos una y otra vez como si lo que opine y desee el ciudadano fuese una referencia lejana. Es en ese momento en que muchos dicen: “Yo no hago más nada”.

La participación ciudadana no es un concepto cursi o romántico de algunos políticos, es una realidad irrevocable. Así como defiendo que cientos de miles pueden cambiar las decisiones de un país, creo profundamente que un grupo de vecinos organizados puede transformar la realidad de su comunidad y mucho más si hacen equipo con quienes eligieron para defenderlos.

Hoy se llevará a cabo en El Hatillo el primer #CongresoCiudadano, iniciativa que busca recuperar los espacios que pertenecen a la gente, son esos los momentos en los que se abren las posibilidades no solo a la toma de decisiones, sino a que esa idea que tenemos días pensando puede ser parte de la solución, pase a ser solo eso y se empiece a transformar en una realidad. Tomemos cada espacio posible, no permitamos que se nos cercene la voz.

Cuando creemos que todo está perdido es porque no creemos más en nuestra capacidad, y no podemos culpar a otros. Cuando te preguntes “¿Qué puedo hacer?” participa, así sea solo escuchando la primera vez, cada espacio desde una junta de condominio, concejo comunal, asociación de vecinos hasta la Asamblea Nacional, necesitan y merecen que la gran parte de sus implicados participe. Es esa la manera en que podremos recobrar la esperanza: cuando seamos miles los que a pesar de las profundas adversidades digamos: ¡Yo participo!

Gandhi, Mahatma: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.”

@darioramirez

Concejal del Municipio Sucre, Estado Miranda

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BanderadeVenezuela2

La historia nos acostumbró, y de muy mala manera, a delegar en otros responsabilidades que muchas veces nos parecían tediosas y que no valían nuestro tiempo. El voto como la mayor expresión de libertad e igualdad nos causó una liberación extra que hemos permitido se adueñe de nuestra manera de proceder ante todo: “Eso es tarea de los políticos”.

Hemos adquirido como propio el cuento de que con votar es suficiente, y si algo nos han demostrado los últimos años ha sido que no es así y no llega siquiera a una cuota decente de todo lo que se debe hacer para impulsar al país a un futuro de progreso que vea de lejos el inmundo agujero que el grupo de bandidos que nos desgobiernan han decidido colocarnos.

Muchos políticos piensan que su única obligación con los electores llega hasta el momento en que agradecen por votar, o cuando quieren sentir “un baño de pueblo”. Olvidan que la toma de cada una de sus decisiones deben estar ligadas intrínsecamente a la personas que los eligieron, que no se deben creer superiores, que no fue por eso que los votaron, sino porque quienes confiaron ven en ellos a alguien que podrá mantenerse en contacto con los ciudadanos y podrá interpretar sus necesidades para promover, junto a ellos, soluciones.

El militar fascista que preside la Asamblea Nacional, no solo olvidó esto hace rato, sino que además atropella cualquier luz de democracia tomando decisiones como si la silla en la que se sienta fuera un trono. Así despojó de su cargo, sin ton ni son, a la diputada más votada del hemiciclo nacional. Y como esto, vemos repetidas veces cómo se atropellan derechos una y otra vez como si lo que opine y desee el ciudadano fuese una referencia lejana. Es en ese momento en que muchos dicen: “Yo no hago más nada”.

La participación ciudadana no es un concepto cursi o romántico de algunos políticos, es una realidad irrevocable. Así como defiendo que cientos de miles pueden cambiar las decisiones de un país, creo profundamente que un grupo de vecinos organizados puede transformar la realidad de su comunidad y mucho más si hacen equipo con quienes eligieron para defenderlos.

Hoy se llevará a cabo en El Hatillo el primer #CongresoCiudadano, iniciativa que busca recuperar los espacios que pertenecen a la gente, son esos los momentos en los que se abren las posibilidades no solo a la toma de decisiones, sino a que esa idea que tenemos días pensando puede ser parte de la solución, pase a ser solo eso y se empiece a transformar en una realidad. Tomemos cada espacio posible, no permitamos que se nos cercene la voz.

Cuando creemos que todo está perdido es porque no creemos más en nuestra capacidad, y no podemos culpar a otros. Cuando te preguntes “¿Qué puedo hacer?” participa, así sea solo escuchando la primera vez, cada espacio desde una junta de condominio, concejo comunal, asociación de vecinos hasta la Asamblea Nacional, necesitan y merecen que la gran parte de sus implicados participe. Es esa la manera en que podremos recobrar la esperanza: cuando seamos miles los que a pesar de las profundas adversidades digamos: ¡Yo participo!

Gandhi, Mahatma: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.”

@darioramirez

Concejal del Municipio Sucre, Estado Miranda

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