Juan Domingo y Yonaiker son dos jóvenes de la misma edad, 20 años. Los 2 disfrutan de la música, Juan Domingo tiene su Ipod lleno de música pop en inglés y algunos merenguetón para bailar; mientras que Yonaiker tiene una memoria SD de 2gb en su teléfono móvil, llena de vallenatos, salsa (baúl y vieja) y por supuesto reggaetón. No solo el amor por la música es lo que comparten, otra cosa que los une es que ambos cursan estudios universitarios en una misma institución.
Juan Domingo está dedicado a estudiar Economía, su rutina es la de un común estudiante universitario, su papá siempre le ha recalcado que tradicionalmente su familia es reconocida por los buenos economistas que han llevado su apellido. Yonaiker estudia Administración su vida universitaria es poca, le toca trabajar de día y estudiar en la noche, su mamá es madre soltera y lo ha criado sola, siempre le ha dicho que es importante que estudie para que el día de mañana pueda salir del barrio.
Algo que Yonaiker no entiende es el por qué la mayoría de los amigos de Juan Domingo tienen como hobby burlarse de los nombres que tienen las personas en las zonas populares, el decirse Yubirisnay en tono de burla es común en los amigos de Juan Domingo, pero la verdad es que ese es el nombre de una prima de Yonaiker, a él no se le hace tan gracioso el chiste. Para Juan Domingo, Yonaiker es un nombre compuesto un poco niche; para Yonaiker, Juan Domingo es un nombre muy común que es como para abuelitos.
Juan Domingo sino conoce de quien se está hablando en alguna conversación, solo pregunta ¿De qué Colegio se graduó, que promoción es? Y así logra dar con la persona o por lo menos con algún familiar de esa persona, para Yonaiker esto es súper extraño, él se graduó de un liceo donde habían 9 secciones de Ciencias, 5 de humanidades, 4 de Contabilidad y 1 de Secretariado, cada una con 40 alumnos, es impensable conocer a todo el liceo, y menos conocer a personas de liceos aledaños, sin embargo el Colegio de Juan Domingo con menos alumnos era mucho más grande que el liceo de Yonaiker, algo que este último no logra entender.
En una misma Venezuela existen 2 estilos de vida totalmente distintos, lo que determino el destino de Juan Domingo y de Yonaiker fue el lugar donde nacieron, uno nació en Cerro Verde y el otro en Petare. La madre de Juan Domingo le coloco este nombre porque le gustaba y además era digno de todo un caballero, la madre de Yonaiker antes de parir se cercioro de que nadie tuviese en la barriada el mismo nombre de su hijo, porque al fin y al cabo su hijo era único.
Para la familia de Juan Domingo fue algo relevante el momento en que decidieron en que Colegio iba a estudiar su pequeño, para la madre soltera de Yonaiker lo importante era que su hijo estudiara, más allá de en cual escuela fuese. Para Juan Domingo su apellido es motivo de orgullo y de representación, para Yonaiker es solo el preámbulo de la oración: “Mi papá no me presento, mi mamá es papá y mamá”.
El trabajo de reconciliación en Venezuela comienza por hacernos sensibles ante la realidad del otro. Es triste admitir que vivimos en un país donde nuestro origen social termina, en la mayoría de los casos, determinando nuestro futuro, dado la escasez de oportunidades que existe. Este gobierno que es el único que conozco al igual que el único que conocen Juan Domingo y Yonaiker dado sus 20 años de edad, en vez de encargarse de reducir la brecha de desigualdad entre ricos y pobres se ha valido de ella para fundamentar pilares de resentimiento y odio entre los venezolanos.
Como hijos de ese tricolor con 8 estrellas en su franja del medio, debemos luchar para que nuestro origen social no determine nuestro futuro, para que los tantos Juan Domingo y los miles de Yonaiker logren conocerse, entenderse, reconciliarse y ayudarse. En estos tiempos nuestra labor como estudiantes es la reconciliación social en nuestro país. ¡Es la hora de acercarnos, es la hora de Venezuela!




