Cambiar para garantizar el futuro por María Elena Arcia Paschen

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“A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.” – Marcel Proust

 

Pero resulta que el presente no es estático sino que está en transformación permanente. El presente sin fin es una utopía.

La situación venezolana no escapa a la afirmación anterior y cada día luce más que evidente el proceso de cambios que estamos experimentando desde hace ya algún tiempo.

Tenemos que entender y aceptar que la Venezuela que muchos conocimos cambió, es otra. Para muchos significa la pérdida de privilegios, status, para otros supone la adquisición de nuevas posibilidades, oportunidades, pero lo que queda claro es que para una u otra posición, el pasado fue transformado por un presente fugaz para dar paso al futuro incierto.

Afortunadamente estos cambios en proceso son el producto del aprendizaje colectivo, que es el más doloroso pero el que tiende a perdurar en el tiempo, y no consecuencia de salidas mágicas producto de la desesperación y del sincero hartazgo capitalizados por héroes “valerosos” de verbo encendido.

Obviamente estos cambios en la sociedad están produciendo a su vez otros cambios en el establishment.

Algunas veces se cambia por convicción y otras por necesidad: en estos momentos pareciera que la gran promotora de los cambios será la necesidad y esto ocurre así tanto en el gobierno como en la oposición.

En el caso del gobierno, es absolutamente predecible que la actual nomenklatura  tenderá a ¨disfrazar¨ los cambios intentando camuflarlos con ropaje “revolucionario” para no abrir más heridas en los sectores chavistas. Por lo que se presentará la disyuntiva, para quienes adversamos al régimen, entre apoyar los cambios propuestos por indispensable para mejorar la dramática situación actual o por el contrario, darnos a la tarea de confrontarlos por inexactos, poco transparentes, mal calificados, etc.

Sabemos que se hará uso de la riqueza de nuestra lengua para encubrir las decisiones que se adopten por lo que las devaluaciones serán reajustes; los aumentos serán adaptaciones, en fin veremos ciertamente mucha creatividad para vender las medidas a implementar.

Entonces las preguntas que debemos hacernos son ¿cuál es la posición correcta que debemos tomar? ¿Apoyar medidas que sabemos necesarias y que de ser gobierno tendríamos que haber implementado en su momento pero que dada sus implicaciones tienen un altísimo costo político? ¿Acusar al gobierno de agresor del pueblo por hacer lo que se ha debido hacer hace mucho tiempo pero que por el retardo tendrá mayores consecuencias económicas en las maltratadas clases menos favorecidas?

Pareciera que hoy más que nunca se necesita de una dosis gigante de sensatez e inteligencia política tanto en el hoy gobierno (que mañana oposición) y la actual oposición (que mañana gobierno) para definir puntos de encuentro, asimilar los errores cometidos y garantizar la existencia del futuro de cada uno. Es el momento de los grandes hombres y mujeres….

Ambos bloques se necesitarán en el futuro inmediato por lo que habrán de entender que la salida a la actual crisis y la implementación de las nuevas políticas necesarias requerirá de consensos y trabajo común, respetando y estimulando la diversidad  para lograr acuerdos mínimos sobre objetivos comunes que permitan el rescate de la democracia. Esto obviamente requerirá de equipos invisibles, muy calificados y discretos que estén conscientes de la importancia de su rol. Quienes no entiendan o no puedan asumirlo tendrán que ser excluidos.

Somos muchos los venezolanos comprometidos con el verdadero progreso de la sociedad y por ende del país y que queremos aportar nuestra capacidad y talento para contribuir en las transformaciones en marcha, por lo que aspiramos que el trabajo se esté haciendo y rinda sus frutos, nuestras futuras generaciones lo agradecerán!

 

@malarcia

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“A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.” – Marcel Proust

 

Pero resulta que el presente no es estático sino que está en transformación permanente. El presente sin fin es una utopía.

La situación venezolana no escapa a la afirmación anterior y cada día luce más que evidente el proceso de cambios que estamos experimentando desde hace ya algún tiempo.

Tenemos que entender y aceptar que la Venezuela que muchos conocimos cambió, es otra. Para muchos significa la pérdida de privilegios, status, para otros supone la adquisición de nuevas posibilidades, oportunidades, pero lo que queda claro es que para una u otra posición, el pasado fue transformado por un presente fugaz para dar paso al futuro incierto.

Afortunadamente estos cambios en proceso son el producto del aprendizaje colectivo, que es el más doloroso pero el que tiende a perdurar en el tiempo, y no consecuencia de salidas mágicas producto de la desesperación y del sincero hartazgo capitalizados por héroes “valerosos” de verbo encendido.

Obviamente estos cambios en la sociedad están produciendo a su vez otros cambios en el establishment.

Algunas veces se cambia por convicción y otras por necesidad: en estos momentos pareciera que la gran promotora de los cambios será la necesidad y esto ocurre así tanto en el gobierno como en la oposición.

En el caso del gobierno, es absolutamente predecible que la actual nomenklatura  tenderá a ¨disfrazar¨ los cambios intentando camuflarlos con ropaje “revolucionario” para no abrir más heridas en los sectores chavistas. Por lo que se presentará la disyuntiva, para quienes adversamos al régimen, entre apoyar los cambios propuestos por indispensable para mejorar la dramática situación actual o por el contrario, darnos a la tarea de confrontarlos por inexactos, poco transparentes, mal calificados, etc.

Sabemos que se hará uso de la riqueza de nuestra lengua para encubrir las decisiones que se adopten por lo que las devaluaciones serán reajustes; los aumentos serán adaptaciones, en fin veremos ciertamente mucha creatividad para vender las medidas a implementar.

Entonces las preguntas que debemos hacernos son ¿cuál es la posición correcta que debemos tomar? ¿Apoyar medidas que sabemos necesarias y que de ser gobierno tendríamos que haber implementado en su momento pero que dada sus implicaciones tienen un altísimo costo político? ¿Acusar al gobierno de agresor del pueblo por hacer lo que se ha debido hacer hace mucho tiempo pero que por el retardo tendrá mayores consecuencias económicas en las maltratadas clases menos favorecidas?

Pareciera que hoy más que nunca se necesita de una dosis gigante de sensatez e inteligencia política tanto en el hoy gobierno (que mañana oposición) y la actual oposición (que mañana gobierno) para definir puntos de encuentro, asimilar los errores cometidos y garantizar la existencia del futuro de cada uno. Es el momento de los grandes hombres y mujeres….

Ambos bloques se necesitarán en el futuro inmediato por lo que habrán de entender que la salida a la actual crisis y la implementación de las nuevas políticas necesarias requerirá de consensos y trabajo común, respetando y estimulando la diversidad  para lograr acuerdos mínimos sobre objetivos comunes que permitan el rescate de la democracia. Esto obviamente requerirá de equipos invisibles, muy calificados y discretos que estén conscientes de la importancia de su rol. Quienes no entiendan o no puedan asumirlo tendrán que ser excluidos.

Somos muchos los venezolanos comprometidos con el verdadero progreso de la sociedad y por ende del país y que queremos aportar nuestra capacidad y talento para contribuir en las transformaciones en marcha, por lo que aspiramos que el trabajo se esté haciendo y rinda sus frutos, nuestras futuras generaciones lo agradecerán!

 

@malarcia

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