La magnitud de la crisis por Orlando Ochoa P.

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Los venezolanos desconocen todavía la gran magnitud y profundidad de la crisis económica en curso. El mundo político no le ha dado el trato adecuado a la grave situación. Incluso, su origen, una gigantesca operación de extracción de recursos financieros del Gobierno, PDVSA, BCV y de endeudamiento por parte de Hugo Chávez, para fines políticos, electorales, obras sin impacto económico y transferencias sociales, desde el 2004, es negado por quienes en afán de consolidar una “marca” política populista lo llaman el comandante eterno e infalible.

El caos fiscal es parte central de la errada e inescrupulosa estrategia de “transición al socialismo”. Fueron los “principios”  socialistas los que distorsionaron los mercados, tumbaron la producción con estatizaciones, justificaron controles de cambio, precios, ganancias y la sobrevaluación sistemática del bolívar; el gran diferencial cambiario respecto al mercado paralelo, estimuló la sobrefacturación, corrupción y el contrabando, que agudizan el desabastecimiento y escasez. Un gran fracaso económico.

Reordenar el mercado cambiario, para converger a un régimen de libre convertibilidad (y acabar con el paralelo), exigiría enfrentar enormes desequilibrios fiscales y monetarios, reestructurar obligaciones financieras y liberar el flujo de divisas de PDVSA de obligaciones políticas, elevar substancialmente las reservas internacionales y un plan para bajar la inflación. Se trata de hacer funcionar mercados, un proceso racional de formación de precios y de reactivar el aparato productivo privado y público. Al intentar  hacer esto un Gobierno con baja credibilidad, elevará la cifra bajo la línea de pobreza por encima de 50% de la población para el 2015.

Ramírez, además de no tener la autoridad moral para hacer la rectificación, no está en capacidad de controlar el Gobierno y tirar al basurero el “Plan de la Patria”, inaplicable y basado en falsos supuestos, sin hablar de una dirigencia de formación marxista que cree todavía en los enlatados ideológicos repetidos por Venezolana de Televisión. Quizás Rafael Ramírez hace los anuncios reformistas, sólo para preparar su salida del Gobierno, con el reconocimiento tardío de que él llevó a Venezuela al fracaso, pero intentó dejarnos la idea (falsa) de que quiso rectificar cuando rodábamos en caída.

 

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jueves  26 de junio 2014

Ramón J. Velásquez

Falleció el ex presidente Ramón J. Velásquez el martes 24 de junio.  En un día en que recordamos la batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela se fue un hombre cuya vida intelectual, profesional y política estuvo ligada íntimamente a nuestra historia y política. Recuerdo que luego de mi regreso de estudios en Inglaterra, lo conocí en 1997 en una agradable tertulia. Me sugirió que además de interesarme en los asuntos de Venezuela, me acercara al Táchira y a mis ancestros. Así lo hice. Compartimos muchas ocasiones y le debo mucho de la comprensión de mi país.

En nuestras conversaciones, con frecuentes sugerencias de libros o de la revisión sobre personajes de la historia venezolana, estaba presente siempre un contagioso optimismo sobre la superación del atraso; también en esta etapa en la que vivimos, en la cual la izquierda marxista, renuente al cambio de época, aliada con golpistas militares, terminó por sumergirnos en grandes errores nacionales, con destrucción institucional y económica. El tenía conciencia de los desaciertos políticos y económicos cometidos en el país antes de la llegada de Hugo Chávez  al poder.

Como demócrata, desde su juventud hasta su vejez, fue testigo de episodios decisivos en nuestra historia moderna. Estuvo al lado del Dr. Diógenes Escalante, el civil tachirense que no pudo iniciar la transición de gobiernos militares reformistas a una democracia dirigida por civiles en 1945; estuvo con Rómulo de Betancourt en 1959-63 cuando la tradición militar golpista y la izquierda marxista estimulada por la revolución cubana, trataron sin éxito de frustrar el nacimiento de la democracia moderna. El Doctor Velásquez, designado como presidente constitucional en una coyuntura difícil, sostuvo bien el timón de Venezuela por casi 9 meses entre 1993 y 1994, tiempo de crisis política y confusión.

Del historiador recuerdo su legado, incluso antes de conocerlo a él. En una ocasión mientras realizaba mis estudios de doctorado en economía en la Universidad de Oxford, asistí a una clase de historia de América Latina del profesor Malcolm Deas, en la cual se refería al meticuloso y ejemplar trabajo del Doctor Velásquez en la creación del Archivo Histórico de Miraflores. Lo recordaré siempre con un gran afecto como el Maestro, paisano y sabio amigo, cuyos consejos nunca olvidaré.

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jueves  12 de junio 2014

La enfermedad cambiaria

El mercado cambiario actual con cuatro tasas (6.30, 10, 50 y paralelo sobre 70 bs/$) induce a la búsqueda de ganancias cambiarias y es el principal obstáculo para alcanzar la normalización en las actividades económicas de Venezuela, restringidas por desabastecimiento externo y nacional de insumos, grandes deudas con proveedores internacionales, morosidad en pagos de entes públicos, fuerte expectativa inflacionaria y temor a fiscalización punitiva. Esto es sólo parte de los factores adversos que afectan el ánimo empresarial e induce a profesionales y técnicos con sueldos bajos, en bolívares sin valor, a buscar trabajo en otros países.

En las condiciones económicas actuales, con PDVSA entregando al BCV sólo la mitad de las divisas por las exportaciones petroleras que dice realizar, el enorme déficit en bolívares de PDVSA financiado por el BCV, la inflación elevándose de 60% a más de 75% a finales de año, no se puede esperar que la situación cambie sólo con el tono triunfalista de Rafael Ramírez y del aparato de propaganda oficialista e ideológica, los cuales ya resultan chocantes hasta para el militante chavista más enardecido.

Luego de 11 años de control de cambio y de un estímulo sistemático a reemplazar la producción nacional por importaciones baratas a tasa de cambio sobrevaluada, con ganancias cambiarias extraordinarias por sobrefacturación, el plantel industrial nacional se encuentra reducido a su mínima expresión; inducidos a dicha conducta por el ideario socialista de Jorge Giordani, Rafael Ramírez y Hugo Chávez, en su visionario y genial plan de “soberanía” para Venezuela.

El otro gran estímulo del régimen cambiario de factura chavista, es al contrabando cívico-militar de todos los bienes importados a tasas de cambio por debajo de la tasa del llamado mercado paralelo, además de los productos de las empresas básicas, oro, diamantes y por supuesto combustible. Un cuadro de actividades improductivas y corrupción generalizada, inducido por la transición a la economía socialista ha cubierto a toda Venezuela, es ya una enfermedad social.  Las “brillantes” ideas que nos trajeron acá le permitieron ganar elecciones al chavismo, pero a un altísimo costo diferido para la Nación, el cual ya nos llegó, con todo su brutal impacto social.

 


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jueves  29 de mayo 2014

 

¿Rescatar un país?

Si algo comparten todos los sectores políticos, empresariales, académicos e intelectuales, es que Venezuela va por mal camino, en un curso de deterioro económico, petrolero, social y político. Las causas han sido discutidas en esta columna y por varios colegas. Abusos políticos con los recursos petroleros, endeudamiento inescrupuloso, distorsiones cambiarias y de precios derivadas de un proyecto ideológico mediocre y nefasto; junto a corrupción desbordada. Todos aspectos del fracaso chavista en marcha.

Quienes metieron al país en este desastroso camino – Chávez, Maduro, Ramírez, Giordani y Merentes – acompañados por otros ejecutores, buscaron excusas y presuntos culpables externos, para explicar las señales adversas. Los sucesores de Hugo Chávez no pueden llevar a cabo la enorme tarea de reparar los daños. No tienen  ni la disposición a rectificar, ni la capacidad de dirigirla ni la autoridad moral para explicarle al país las causas de sus acciones pasadas y lo que hay que hacer ahora. Literalmente, el país espera la agudización del deterioro sociopolítico, para luego, en una crisis nacional extrema que desgaste a los actuales gobernantes, buscar una solución sincera para un país desesperado.

La tarea de rescatar a Venezuela tiene sus propias dificultades. Se requiere de un mínimo entendimiento político entre los dos grandes bandos; también de un fortalecido plan de gasto social focalizado en los más pobres, para apoyarlos en medio de las reformas económicas necesarias y en el largo plazo, para salir de la pobreza. Además, el objetivo de bajar la inflación, ordenar las cuentas del sector público y volver a la prudencia monetaria requiere reestructurar el flujo de caja de PDVSA y de sus pasivos, así como elevar las reservas internacionales. Sólo de este modo se puede unificar la tasa de cambio, estabilizar la economía y volver a producir, generar empleos productivos.

Ningún ideólogo marxista sabe hacer esto, una tarea para un equipo de más de 4000 altos funcionarios en posiciones clave para ordenar un sector público de más de 2.5 millones de empleados. Desde 1983, cuando colapsó la estabilidad del bolívar, luego de 50 años de ser uno de los pilares del progreso de Venezuela, pocos dirigentes políticos han entendido la magnitud y beneficios sociales de la gran tarea de restablecer la estabilidad económica.

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jueves 17 de mayo 2014

Degradación socialista

Hay quienes todavía creen en el socialismo marxista o su versión chavista  del siglo XXI, promotora de la lucha de clases con división del país; creen que se podría organizar una sociedad productiva, con niveles de igualdad propios del sueño de la vida en comuna. Cuando se les recuerda el fracaso de China comunista, la Unión Soviética y otros, surge la consabida frase que ellos “no aplicaron bien los principios socialistas”. Parece que confían en la superior capacidad y honestidad de los dirigentes del PSUV, a pesar de la evidencia de corrupción sistemática, enriquecimiento visible y del deterioro socioeconómico marcado por los bien conocidos principios socialistas y sus consecuencias (controles, estatizaciones, intervenciones, caída de producción, mercados negros, contrabando y escasez).

Entre estos socialistas, algunos intelectuales negados a entender la historia y otros voluntaristas marxistas marcados por la desigualdad y el resentimiento personal,  han contribuido por acción u omisión a mantener a Venezuela en el curso actual, hacia un gran fracaso, el cual está arrasando con los beneficios sociales pasados, por los cuales la población le dio su apoyo a Hugo Chávez.

Al final, con Maduro al frente, se trata de una élite gobernante poco creativa, con esclerosis ideológica, muy corrompida, proveniente de las luchas de la izquierda marxista del siglo XX,  unida a golpistas incubados en la FAN;  reconocidos como cogobierno en la llamada “unión cívico-militar”. Es evidente que ninguna democracia sana puede mantener un engendro de esta naturaleza, fuera de la Constitución. No deja de ser sorprendente como en nombre de la búsqueda de mayor igualdad social, se degeneró en una situación como la actual. Hugo Chávez inició un plan de desarrollo socialista, el cual fracasó en su base económica; por lo cual  la red de beneficios sociales pasó a ser financiado con deuda, negocios poco claros con potencias extranjeras e impresión de dinero sin valor en el BCV.

Esta situación es insostenible y de ahí el acelerado deterioro. Pero Chávez logró crear grandes subsidios explícitos o implícitos, a tal punto, que el gasto social se convirtió en el engranaje de la movilización electoral y el ventajismo político. Un sistema socioeconómico que perversamente se esfuerza en mantener el subdesarrollo, para sostener a los fracasados en el poder.

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jueves 20 de marzo 2014

Control económico y militar

El Gobierno de Maduro, siguiendo los pasos de Chávez, se ha esforzado en mantener una base de apoyo popular y militar al régimen a través de gasto social y la ideología socialista. Para eso ha usado, primero, el pilar de la economía subsidiada y regulada, financiada de todas las maneras posibles con alto endeudamiento y financiamiento monetario, violando imperturbablemente los artículos 314, 318 y 320 de la Constitución; segundo, ha usado el control militar como base de la llamada “unión cívico-militar” que ha pretendido imponer la visión ideológica del socialismo chavista sobre la Fuerza Armada, violando también abiertamente la Constitución en los artículos 328 y 330.  El control sobre la economía se comenzó a ejercer en forma creciente  a partir 2003, con nacionalizaciones, expropiaciones, control cambiario y fijación de precios.

La base de la expansión de los beneficios sociales fueron  fondos presupuestados y otros provenientes de operaciones de crédito con China, la tesorería de PDVSA  y el sometimiento del BCV; pero también estos medios de control económico y militar crearon una gigantesca red de corrupción cambiaria, negocios turbios dentro del Estado, así como llevaron a la rápida decadencia y saqueo de cientos de empresas públicas tradicionales y nuevas “socialistas”. El control militar, también iniciado en 2003 se expandió dentro y fuera de FAN, hasta colocar a militares activos o retirados, pertenecientes al golpista MBR200, al frente de los entes financieros y de ejecución de gasto en obras públicas más importantes del Estado.

La introducción, vía adoctrinamiento, de la antigua visión socialista marxista pre-1990 al mundo militar y su leninista anti-imperialismo, el rechazo de la economía de mercado,  junto a la descalificación de los adversarios políticos como traidores a la Patria, terminó en la patológica justificación de alzamiento militares  de izquierda “buenos” versus los golpes fascistas “malos”. La repartición de beneficios materiales a un pequeña élite militar y el nacionalismo estilo cubano, aspiró a colocar a la FAN como un brazo armado socialista y un veto a otros aspirantes a gobernar al país. El fin chavista de mantenerse en el poder “justifica” los medios, corruptelas y hundimiento de la economía en inflación, desabastecimiento crónico y empobrecimiento.

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 jueves  20 de febrero 2014

Tiempo de crisis

Venezuela está hundiéndose  en una severa crisis económica que tiene y tendrá severas consecuencias sobre todos, chavistas y no chavistas. Los problemas que siente la gente, imparables alzas de precios, reducción de variedad de bienes disponibles, escasez de productos de toda clase, paralización gradual o súbita de actividades industriales y comerciales, va a ser acompañada por pérdidas de empleos formales e informales.

La decisión del Gobierno de Nicolás Maduro de convertir esta crisis, derivada de abusos con los recursos petroleros, endeudamiento y el dañino financiamiento monetario, en una presunta “guerra económica” de sectores económicos privados, no sólo es falsa, sino que encubre algo peor; la intención de no hacer nada responsable mientras caen las reservas internacionales, los fondos gubernamentales en el exterior se agotan y PDVSA entrega al BCV  sólo la mitad de los ingresos petroleros que dice recibir por exportaciones. El uso del resto de las divisas petroleras no ha merecido ninguna explicación de Rafael Ramírez, aunque se sabe que están comprometidas en fines políticos nacionales e internacionales, así como en pagar las deudas con China.

La falta de atención seria, coherente y responsable a los agudos problemas económicos y petroleros, narrados por muchos economistas, incluyendo varios del sector oficialistas, llevará a Venezuela a una grave situación social, con empobrecimiento y desempleo; aunque las cifras oficiales tomen ángulos evasivos y la estrategia comunicacional del Gobierno pretenda evadir esta realidad, hasta que sea inevitable admitirla y, quizás, hasta busquen adversarios externos. La pérdida de la sensatez en los dirigentes y la desconexión entre la política y la economía en tiempos críticos, se ha visto con frecuencia en América Latina en el pasado.

Sin tener una economía socialista, la concentración de la asignación de divisas en un grupo de funcionarios y ministros, con tasas de cambio sobrevaluadas, pone de manifiesto, paradójicamente, el problema de cálculo económico de un planificador socialista. Con mercados con señales de precios muy distorsionadas y escasas divisas disponibles, la asignación “socialista” del chavismo agudizará los problemas antes descritos. El fracaso económico del Gobierno de Maduro será el catalizador del cambio de Venezuela.

 

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 jueves  6 de febrero 2014

PDVSA, eje del problema

La crisis de falta de divisas petroleras, además de las distorsiones  y grandes corruptelas del control cambiario, afecta a Venezuela y ha causado un  proceso de semiparalización de sectores productivos y comerciales, agudizando el desabastecimiento. Las cifras oficiales de balanza de pagos del BCV nos permiten  estimar que en  2013 los ingresos por exportación petrolera en US$84.000 millones. Sin embargo,  las cifras de comercio  petrolero internacional indican que las exportaciones petroleras del país fueron realmente1.928.000 b/d, como explicamos en el Documento de 48 economistas presentado al país (ver website  abajo), y que al precio de la canasta de crudo y productos de 99,49 $/barril, los ingresos en divisas por exportación fueron menores, US$70.013 millones.

Por otra parte, las importaciones de derivados del petróleo en 2013 llegaron  a 165.000 b/d; y las de crudo a 15.000 b/d. Estos 180.000 b/d de productos y crudo, representan alrededor de US$8.400 millones. El ingreso petrolero neto (exportación menos importación) cayó a un estimado en 2013 de US$61.613 millones.

PDVSA está agobiado por otras cargas de naturaleza política, a esta última cifra de ingresos petroleros netos causados, hay que restarle la parte de las entregas de crudo y productos de PDVSA a China, para cancelar los prestamos recibidos por su accionista (el Gobierno); luego se debe deducir el 40% de facturas petroleras financiadas a 20-25 años, a Petrocaribe, Petrosur, Petroandina y el convenio con Cuba (el 60%  restante de la factura se paga en servicios); finalmente, existen unas cuentas por cobrar por morosidad de varios países.

Esta situación es la que lleva en 2013-14 a PDVSA a ofrecer al BCV un monto limitado de US$41-42.000 millones al año, para cambiar en bolívares a tasa oficial y cubrir sus costos de funcionamiento, inversión y obligaciones fiscales. El monto en bolívares que recibe PDVSA tampoco alcanza para cubrir sus gastos. Por lo cual entrega pagarés al Tesoro Nacional, por sus obligaciones fiscales, quien los intercambia por efectivo en el BCV. De ahí el salto de la liquidez monetaria sobre 70% al año, lo cual eleva la demanda de divisas escasas e inflación. Este es el circuito letal que asfixia a Venezuela, cuyo epicentro está en PDVSA.

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jueves  23 de enero 2014

El camino opositor

Hay un visible y amplio proceso de deterioro socioeconómico en Venezuela, con serias consecuencias para el presente y el futuro. El sector petrolero está agobiado de cargas políticas y está impedido de crecer, en realidad, está en caída la producción y las exportaciones. Esta situación también tiene implicaciones políticas, la más evidente el fracaso del proyecto llamado socialismo chavista o del siglo XXI. Al igual que el socialismo marxista del siglo XX, sus políticas gubernamentales centradas en mantener el poder sin mayores escrúpulos, socavan la base productiva y crean escasez generalizada de bienes. Esta es su marca de fábrica.

Pero hay otra cuestión aún más importante, ¿puede la oposición política recibir el mando y dirigir la recuperación de Venezuela? El país no está en condiciones normales. No sólo las instituciones políticas se han debilitado, las finanzas públicas y el BCV están en manos de operadores políticos sin calificación ni intenciones de estabilizar la economía venezolana. La crisis de falta de divisas para sectores productivos y comerciales no tiene solución con medidas de cálculo electoral.  Estamos en medio de una centrifuga de déficit público, emisiones monetarias, depreciación del bolívar, más inflación, escasez y caída del salario real. Maduro y su desgastado equipo jamás podrá detener esta espiral descendente, sin una rectificación política e ideológica de fondo.

¿Qué puede hacer la oposición política organizada? Creo que hacen falta dos actitudes políticas nuevas. Una, comprender la magnitud del descalabro económico-petrolero y sus consecuencias económicas y sociales, ya palpables para toda la población; narrarla a todo el país en forma sistemática, como el principal problema nacional, el cual incluso ha facilitado el mayor desarrollo del crimen organizado, dando curso a una sociedad más violenta. Segundo, enfocar el dialogo con el sector oficialista, quienes tienen completa consciencia del desastroso curso de las condiciones socioeconómicas, en el tema económico-petrolero-social; además de explicar al país, porque la escasez e inflación no se podrán detener ni en 6, 12 ni 24 meses, bajo la política del socialismo chavista. Eso obliga a construir y ofrecer una alternativa con autoridad y capacidad para darle un rumbo distinto al país en condiciones adversas sin paralelo en más de un siglo. Eludir el tema económico-petrolero por razones de táctica electoral o prejuicio revelaría falta de sensibilidad por el futuro de Venezuela.

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jueves  9 de enero 2014

¿Qué podemos hacer en 2014?

El Gobierno de Maduro no tiene como postergar más el enfrentar graves desajustes económicos, resultados de excesos acumulados por años en lo fiscal, petrolero, monetario y de un vicioso manejo del mercado cambiario. La inflación subirá, la capacidad de consumo caerá, la actividad productiva pública y privada, incluyendo la petrolera, serán asfixiadas aún más por problemas conocidos sin atender.

¿Qué se puede hacer? La población afectada, unos 30 millones de habitantes, sólo puede protestar y presionar para que el Gobierno actúe ante las nefastas consecuencias; pero con el mal record en conducción económica, a pocos puede sorprender la cobarde excusa de hablar de inflación “inducida” por la supuesta guerra económica de opositores. Quiere decir que no reconocerán los errores y no rectificarán a fondo. Buscarán otros “culpables”. Esto ocurre en una democracia disfuncional dónde se intenta mentir, en forma obscena, ante el mundo entero.

Los economistas cumpliremos con nuestra tarea pública de analizar y señalar caminos. La política chavista, sin embargo, atiende sólo a su supervivencia, sin ningún escrúpulo, ni  consideración racional o afectiva sobre lo que le ocurra a Venezuela. La oposición puede y debe dar una explicación coherente a nivel nacional, regional y local, de lo que está sucediendo, pues la gente sabe del problema económico grave, pero no sabe si se resuelve pronto, tarde, o si es imposible bajo este Gobierno.

Se requiere de una narración de contenido político, económico, social y petrolero, de alta credibilidad, de cómo se labró este desastroso camino de decadencia socioeconómica.  No obstante, la oposición política enfrenta obstáculos, los cuales resumo: 1) La presunta necesidad de una ideología común (MUD), para actuar bajo una sola posición frente a un gigantesco descalabro. No debería ser así, en el siglo XXI hay fuertes consensos en el qué y el cómo; 2) Una tradición política, que dado el petróleo, se distanció de la economía y cometió grandes errores que llevaron al empobrecimiento y el colapso de los partidos tradicionales; 3) El llamado cálculo político/electoral, que hace que lo correcto, la narración amplia y sincera, no sea conveniente, mientras se espera que los errores hundan al Gobierno. Prefiero la política de convicciones y creo que Venezuela la necesita.

 

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jueves  26 de diciembre 2013

¿Qué nos espera en 2014?

Los problemas económicos  actuales se acumularon por años, pero su impacto social se postergó a través de subsidios de todo tipo y financiamiento inescrupuloso del enorme déficit del sector público; la situación cambió en los últimos cuatro trimestres al no poder contenerse más los grandes desequilibrios económicos. Ahora, 3/4 de encuestados indican que su situación económica es mala; mientras que casi 2/3 de los encuestados indican que en 6 meses esperan estar aún peor. Todos sabemos que hay un grave problema económico, a pesar de venderse el petróleo a casi $100 el barril; las consecuencias más visibles son alzas rápidas de precios, escasez aguda de bienes de consumo básicos, repuestos, insumos industriales y de construcción.

Menos visible para las mayorías es la caída en la producción y exportación de las empresas básicas y de PDVSA; sin fondos suficientes por mala y corrupta gerencia, afectadas por inflación y distorsión cambiaria, caen en suspensión o grandes retrasos en pagos a contratistas. Incluso, para el Gobierno proveer de alimentos importados al país, está pagando en el exterior con entrega de bonos de deuda pública, por falta de divisas. Esto compromete aún más parte del flujo futuro de ingresos fiscales y de la estatal petrolera. No es solución, sólo postergación. Sin perspectivas de que la producción y la capacidad de pago aumente en el futuro cercano. En términos económicos, se trata de un cuadro muy adverso en lo fiscal, monetario, petrolero, productivo, que impide estabilizar los precios y el tipo de cambio. Seguirá cayendo el salario real.

Este cuadro complejo de dificultades socioeconómicas, explicado en sus diversos aspectos en este espacio, a lo largo del 2013 y de años anteriores, tiene solución bajo un plan de recuperación de corto a  largo plazo; con voluntad en el Gobierno, sin socialismo-marxista ni contrabando cívico-militar. Sin embargo, hay dos grandes obstáculos adicionales. Primero, cambiar de rumbo es asumir el fracaso político y económico del socialismo chavista y sincerar su legado; segundo, los mismos que ejecutaron las medidas que nos llevaron al fracaso son los que pretenden dirigir el rescate económico. Es imposible creer ahora en quienes sin escrúpulos arruinaron la economía de Venezuela y muchos de ellos se enriquecieron en ello. En 2014 decidirán cuál camino toman, resolver o huir hasta donde puedan llegar.

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12 de diciembre 2013

Distorsiones deliberadas

El objetivo de mantener la “revolución chavista” en el Gobierno ha  significado desde 2004  un creciente y cada vez menos escrupuloso  esfuerzo de extracción de recursos  de PDVSA y del BCV, de todas las formas posibles; adicionalmente al alto de endeudamiento público del Gobierno Central y de la estatal petrolera; también por la vía de ventas de petróleo “a futuro”, cuyo pago en efectivo por adelantado lo recibe el Gobierno, caso del Fondo Chino, pero PDVSA lo paga en crudo y productos. La creatividad en obtener recursos ha sido muy grande y como el precio del petróleo ha estado en alza, las garantías petroleras directas o indirectas permitieron obtener decenas de miles de millones de dólares, además de los recursos de impuestos y regalías que financian el Presupuesto Nacional.

El propósito de este uso adelantado de recursos era realizar mayor gasto público y también ayudar a otros países aliados o financiar a países cuyos votos en la ONU/OEA podían apoyar al Gobierno en caso que se plantease la internacionalización de la crisis política venezolana. Con los recursos petroleros normales se podían mejorar los sistemas de salud y educación, dentro del presupuesto. Sin embargo, la sobre-marcha fiscal, la red clientelar asociada al gasto social, el subsidio e importación de alimentos, el mantener el bolívar anclado y sobrevaluado mientras se elevaba la inflación, exigían más recursos financieros para cubrir el déficit del sector público.

Las distorsiones cambiarias y de precios, además de incentivos a abusar de los recursos públicos, tendieron a reducir el crecimiento de la producción nacional y a elevar las importaciones, con grandes fraudes cambiarios y corrupción;  muchos asociados a jefes chavistas que se unían al negocio o montaban empresas de maletín. Mantener temporalmente bajo control la brecha entre el cambio oficial y el paralelo, llevo a operaciones de entes públicos en el mercado negro ilegal. Mantener el precio del litro de gasolina por 15 años a menos de BsF. 0,10 (1,5 centavos de dólar ahora; y casi 1/6 de centavo al cambio no oficial) es otra distorsión económica deliberada, para ganar apoyo popular aunque PDVSA esté importando ahora casi 170.000 b/d de componentes para combustible a precio internacional. Mayor inflación,  escasez y corrupción son la consecuencia de la “gran” estrategia sin escrúpulos de la fallida revolución socialista.

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 jueves 28 de noviembre 2013

 

Chavismo y moneda débil

Desde que en 2010 la Ley del Banco Central de Venezuela (BCV) sufrió su última reforma precipitada, para facilitar el financiamiento monetario del hueco financiero en PDVSA, causado por su accionista, el Gobierno de Hugo de Chávez, las compuertas monetarias se han abierto más y más. Nada importó que el artículo 320 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en resguardo de mantener el valor de la moneda y la estabilidad de los precios, prohibiese al BCV “convalidar políticas fiscales deficitarias”; cualquier gobernante del siglo XXI está informado que al tener una institución monetaria responsable, se defiende no sólo el valor de la moneda sino el poder adquisitivo del salario real del trabajador. Si Hugo Chávez antes y Nicolás Maduro ahora tuviesen sensibilidad social genuina, apoyarían al BCV a defender la estabilidad económica.

Si observamos las cifras de la base monetaria del BCV, el llamado dinero primario, se tiene que la línea de financiamiento a las empresas públicas no financieras viene creciendo a tasas extraordinariamente elevadas. El 26 de octubre del 2012 la cifra llegaba a BsF 123.655 millones. Al 25 de octubre de 2013, la cifra es BsF 299.727 millones. Un incremento de 142.4% en el financiamiento con dinero inorgánico, en  sólo 12 meses. Este monto de dinero lo recibió el Tesoro Nacional a cambio de pagarés y otros instrumentos de deuda provistos por PDVSA y CVG. Así el presidente le extraía enormes recurso a PDVSA, fuera de impuestos y regalías, y el BCV cubría el hueco financiero en forma perjudicial. La consecuencia fue que se elevó la liquidez monetaria, la migración de la moneda debilitada por el mismo Gobierno hacia la moneda fuerte multiplicó varias veces la tasa de cambio del paralelo y la presión inflacionaria de 12 meses pasó de 20.3% a más de 54% (reprimida con controles, subsidios y amenazas).

¿Por     qué lanzan al país a un círculo desastroso de gasto deficitario-impresión de dinero sin valor-depreciación-inflación sí les preocupan los pobres? Porque perder las elecciones y dejar el Gobierno, habiendo abusado de la democracia y sus instituciones a su antojo, es mucho más importante que cualquier otra cosa. El interés nacional de Venezuela no cuenta cuando la política y el poder se manejan sin ningún escrúpulo. Luego vino el cuento de la “guerra económica”. 

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jueves 31 de octubre 2013

 

El criterio político

En esta columna he explicado la acumulación de problemas fiscales, monetarios, productivos, cambiarios y petroleros, causados por ambiciones políticas con pocos escrúpulos, corrupción y la ideología socialista-marxista. La crisis cambiaria o de balanza de pagos actual es la expresión más visible de un pésimo manejo económico. En perspectiva histórica, nuestro país inició la pérdida del orden fiscal en 1974, de la estabilidad cambiaria en 1983, de la  PDVSA eficaz en 2003; y de la responsabilidad monetaria en 2005. No sólo no se resolvieron problemas importantes a lo largo de cuatro décadas, sino que se profundizaron, encubiertos con endeudamiento y abundante papel moneda del BCV.

No eran locos los gobernantes que lo hicieron, sino que tenían sólo un “criterio político”, sin otras restricciones, el cual no coincidió con el interés nacional; el resto de los poderes públicos lo permitieron. Fallas graves de la democracia. De modo que en la moral e ideas del liderazgo político se encuentra la causa del desvió de Venezuela por una senda de graves errores; y sin duda, en el cambio del liderazgo político se encontrará la posibilidad de rectificación.

Pero no es fácil rectificar cuando quienes han profundizado los daños económicos y han corrompido a instituciones políticas, judiciales, económicas y militares, se atrincheran en los poderes públicos. Además, el liderazgo político alternativo que ofrece una rectificación de fondo, no sólo debe tener capacidad para cumplir, en los ámbitos políticos, social, petrolero y económico, sino que debe asegurarse de tener la autoridad moral para ser atendido al convocar a todo un país a llevar a cabo dicha tarea. Una de grandes proporciones, que exige sensatez en la economía y petróleo, sensibilidad social y ecuanimidad en la política, en un país polarizado y desconfiado.

El contundente fracaso económico del socialismo-chavista, en marcha, obligará al país a repensarse. La decadencia de la democracia y la economía, previa a Chávez,  empobrecieron a dos tercios de los venezolanos. Se trata ahora del desafío de la rectificación nacional más importante, luego del orden institucional y económico logrado en la era de Gómez, López Contreras y Medina (1908-45) y del establecimiento exitoso de la democracia en 1958. Estoy seguro que podremos lograrlo con esfuerzo.

 

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 jueves 17 de octubre 2013

El peso del fracaso

La magnitud del problema cambiario de Venezuela, con sus aristas fiscales, monetarias, petroleras e ideológicas (Socialismo del siglo XXI), lo hace imposible de resolver, sin un plan económico coherente para levantar el control de cambio. Esto a su vez exige reorganizar el sector público y alcanzar un presupuesto balanceado; lo cual debe ser acompañado del cierre definitivo de financiamiento del gasto deficitario del Gobierno Central, CVG y PDVSA por parte del Banco Central de Venezuela (BCV). Finalmente se requiere de un proceso de eliminación  de obligaciones financieras y políticas de la PDVSA mal conducida por Rafael Ramírez, de manera de elevar el suministro de divisas de la estatal petrolera de 45-50% actual, a un 80% al menos, al BCV.

Hacer todo esto es una maniobra política, económica, financiera y petrolera de gran escala, que lleva explícitamente a reconocer que la conducción económica y petrolera bajo Hugo Chávez, continuada por Nicolás Maduro en 2013, tenía sólo el propósito de usar los recursos nacionales para transferencias y subsidios a consumidores, empresarios (Cadivi y créditos baratos) y empresas públicas socialistas; Esta economía distorsionada, ha acumulado deuda pública y otros pasivos por más de $250.000 millones. El objetivo final era ganar elecciones por varios años y postergar las consecuencias nefastas. Finalmente estas llegaron.

La entrega fraudulenta de divisas y los contratos de obras pagaderos en dólares permitieron desarrollar a lo largo de los años una enorme corrupción cambiaria, civil y militar, con chavistas y opositores. Además, con la alta inflación causada por el gasto público y su financiamiento monetario del BCV, la sobrevaluación del bolívar oficial, el alza en el mercado paralelo, unida a las expropiaciones socialistas, llevaron a disminuir la producción nacional  y a elevar las importaciones. Las consecuencias institucionales y morales, aunque menos tangibles, son más duraderas en sus daños sobre la sociedad venezolana.

El crecimiento de crimen organizado es facilitado por las distorsiones cambiarias y la impunidad que ha prevalecido. El fracaso económico y político pesa mucho ahora para 2014. El legado de Hugo Chávez incluye atender mejor a los pobres, una secuencia de victorias electorales pero también un gigantesco daño económico y moral a Venezuela. 

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jueves 19 de septiembre 2013

 

Crisis cambiaria e inflación

Las importaciones totales fueron 59.339 millones el año pasado. Aunque las exportaciones petroleras fueron registradas en $93.569 millones, PDVSA solo entregó $46.080 millones al BCV. El resto de los divisas por exportaciones petroleras tiene varios usos políticos que estableció Hugo Chávez y Nicolás Maduro los continúa. Primero, PDVSA paga directamente con petróleo los préstamos de China; dichos préstamos van a manos del Gobierno Central, en proyectos y gasto corriente, incluso electoral, y se  paga con petróleo futuro comprometido. Segundo, por los convenios de Petrocaribe, Petrosur y Cuba, se financia un porcentaje alto de la factura petrolera, un 40% , a más de 20 países, hasta por 25 años, a 1-2% de interés, lo cual también reduce los ingresos en divisas de PDVSA.

En el caso de Cuba, el 60% restante de la factura de 110.000 b/d  lo paga con los servicios de su personal en Venezuela. Además hay una alta morosidad en el pago de estas facilidades a varios países, que saben que el Gobierno Bolivariano espera a cambio apoyo político en los foros internacionales; aunque no se conocen los montos exactos, las partidas del BCV sobre el sector público muestran activos en cuenta por cobrar y “otros” (morosidad incluida)  que suman $52.393 millones a junio 2013. Este monto, que ahora hace tanta falta, es más del doble de las reservas internacionales actuales. ¿Cuánto podremos recuperar de esta enorme cifra que crece aceleradamente?

El sector público usó parte de las divisas tomadas de PDVSA, en las cuentas de los fondos externos, para pagar sus importaciones; y el BCV usó el menguado flujo de divisas que recibió de PDVSA para las importaciones privadas. Es evidente, sin embargo, que  no hay suficientes divisas en el BCV para cubrir en 2013 las importaciones y los saldos de cuentas de servicios y renta. La demanda de divisas en Venezuela, incluyendo toda clase de fraudes, reflejada en balanza de pagos, estuvo por encima de los 85.000 de dólares en 2012.  La flexibilización esperada en el nuevo mercado permuta sinceraría la situación, pero en el marco anterior, esto no significa tener ni techo inflacionario ni un piso para sostener el valor del bolívar. Es un gigantesco fracaso económico labrado por la falta de escrúpulos políticos. 

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 jueves 5 de septiembre 2013

Balance de daños

Lo sucedido en Venezuela desde 2002 requerirá un detallado análisis histórico de acciones, reacciones, consecuencias y responsables. Hay daños tangibles: Económicos, petroleros, pasivos financieros medio ocultos por todo el sector público; corrupción cambiaria y el reemplazo de la producción nacional por importaciones; fuga de talento venezolano al exterior en cientos de miles de profesionales y técnicos; empresas estatizadas que ahora producen menos y contribuyen a la escasez.

Hay otros daños menos visibles pero igual de graves: Degradación de instituciones y entes estatales (poder judicial, finanzas, banca pública, PDVSA y FAN) para servir a un plan político, no al interés nacional; muchos empresarios enriquecidos con CADIVI, con empresas diminutas al lado de sus pares colombianas y peruanas; un alto funcionariado, en su mayoría mediocre, servil a un proyecto ideológico fallido; una cultura de robo, violencia y crimen organizado, impune. Es triste, pero hay que decir tres cosas positivas: Se evitó la guerra civil, el apego democrático prevalece y cada nación tiene reservas morales para levantarse del fracaso.

Si hubo un esfuerzo por ayudar a los pobres, combinado con una red clientelar partidista que ha usado todos los recursos de Estado y un aparato de propaganda. Como la inflación, la sobrevaluación del bolívar, el enriquecimiento ilícito impune y las frecuentes campañas que exigían mucho más gasto público, se decidió tomar masivos recursos de la tesorería de PDVSA, causando un enorme deterioro operacional y dejando pesadas cargas financieras. Lo mismo sucedió con el BCV y se inundó el país de papel moneda, vía distintos medios de financiamiento monetario del déficit fiscal y de PDVSA.

Sabían que al tomar estos recursos socavarían el valor del bolívar, elevarían los precios, faltarían divisas, habría escasez y se derretirían el poder de compra del salario real. Entre el ánimo de revancha política, darle legitimidad electoral al proyecto socialista-chavista y los delirios de liderazgo global, se destruyeron los balances económicos. Chávez y su elegido para continuar esta trayectoria, Maduro, son los responsables junto a los ejecutores principales: Rafael Ramírez, Jorge Giordani y Nelson Merentes. Nadie puede esperar soluciones de quienes causaron grandes daños sin escrúpulos ni sensibilidad social.

 

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 jueves 22 de agosto 2013

 

El origen petrolero-monetario

La causa del grave problema cambiario e inflacionario que agobia hoy al país se encuentra en el uso indebido de PDVSA y el Banco Central de Venezuela para fines políticos. En noviembre de 2003, el presidente Chávez le pidió al BCV un “millardito” de dólares de las reservas internacionales para financiar gasto público. El BCV respondió negativamente y Chávez vía Jorge Giordani lo amenazó.

No importó que la Constitución en su artículo 320 diga  “el BCV no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”; el fin político-electoral justificó los medios, sin importar la estabilidad económica ni la erosión inflacionaria del salario real ni los pobres. En febrero 2004, el BCV avaló la entrega del millardo de dólares y más, con recursos provistos por la tesorería de PDVSA (fondos distintos a impuestos o regalías).

Luego del éxito del Gobierno en el referéndum revocatorio de 2004, provisto en gran medida por el impacto positivo del gasto en las Misiones, el apetito por recursos adicionales del BCV y de la tesorería de PDVSA se volvió voraz.  En julio de 2005 se modifica Ley del BCV para tomar reservas internacionales excedentarias y  divisas de la tesorería de PDVSA y dirigirlos a FONDEN; un invento oficialista para abrir las compuertas monetarias y financiar el acelerado gasto público fuera del presupuesto, lo cual junto al alza de precios de petróleo, el endeudamiento y la venta de petróleo a futuro a China (lo cual ahora estrangula el flujo de caja de PDVSA), permitió elevar el gasto público.

La inflación se aceleró, se abrió la brecha cambiaria, se propagó la corrupción en CADIVI y SITME; PDVSA, exprimida en sus finanzas bajo el mando del Ramírez, enfrenta la caída de la producción crudo y se elevan a unos 150.000 b/d las costosas importaciones de combustibles, para venta subsidiada.  Nelson Merentes, pragmáticamente, puso al BCV a financiar con bolívares sin respaldo el déficit de PDVSA y CVG, por un monto equivalente estimado en $50.000 millones en 2010-12; se inundó de bolívares la economía y se desviaron más divisas petroleras para fines políticos/electorales, Cuba y Petrocaribe. El daño económico y petrolero, la corrupción, el endeudamiento masivo de Gobierno y PDVSA, llevó a Venezuela en 2013 a un proceso de decadencia.

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 jueves 8 de agosto 2013

 

La dependencia total

En Venezuela durante los últimos 10 años (2003-12) Hugo Chávez asumió políticas que elevaron la dependencia económica total de las exportaciones petroleras; acabó con la unidad del tesoro que fue la piedra angular del ordenamiento de las finanzas públicas a partir de 1918 y elevó el endeudamiento público por varias vías, directas e indirectas, a una cifra que hoy se acerca a los $250.000 millones (obligaciones en bonos de la República más pasivos acumulados de PDVSA).

Es falso que se requisiera hacer semejante abuso de los recursos nacionales, incluyendo el financiamiento monetario del BCV al gasto público y la cobertura del déficit de Pdvsa, para poder tener una política social incluyente, de hecho, muy frágil ante la inflación. Los recursos disponibles, petroleros y no petroleros, de haberse alcanzado baja inflación y evitado la sobrevaluación del bolívar, hubiesen alcanzado para el desarrollo armónico social, económico y la modernización de toda la infraestructura pública; Y PDVSA no sería lo que es hoy, la empresa petrolera con la peor reputación mundial de mala paga e incumplimiento de contratos firmados.

Hace 77 años Arturo Uslar, con mucha sensatez, advirtió sobre la necesidad de reducir la dependencia de la economía venezolana del petróleo. En 1997, antes de llegar Hugo Chávez, de las exportaciones totales del país un 76,8% eran crudo y productos derivados. En 2012, las exportaciones de crudo y derivados pasaron a ser 96,1% del total, la más alta dependencia petrolera desde que tenemos records estadísticos. En 15 años las exportaciones no petroleras pasaron de $5.451 millones a $3.771 millones, no sólo no crecieron, cayeron 30,8% en plena revolución socialista de desarrollo “endógeno”.

En esos 15 años, China profundizó su apertura económica, abandonó el socialismo y sus exportaciones crecieron 900%; en ese mismo período las exportaciones de Perú, también bajo políticas de apertura, se elevaron casi 600%, con un alto grado de diversificación, lo cual promovió el desarrollo agrícola, industrial y minero, con fuerte reducción de la pobreza. El fracaso del manejo económico chavista-socialista y de Venezuela, es tan notorio y visible que sólo requiere ser superado y enseñado en universidades. Jamás debe volver a ocurrir.

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jueves 25 de julio 2013

La miniapertura petrolera

Pdvsa inició un proceso de miniapertura con las empresas mixtas que explotan yacimientos maduros y con las asociaciones para la explotación de la Faja del Orinoco; lo hace con vergüenza, negándolo, debido a su retórica cargada de ideología anacrónica y acusaciones de traición a la patria. La realidad, que también debe avergonzarlos, se viene imponiendo: Primero, la estatal petrolera tiene graves problemas financieros y pasivos por más de $142.000 millones, derivados del sobrecompromiso de sus recursos en planes políticos-internacionales-electorales, impuestos por Hugo Chávez y Rafael Ramírez (incluyen Petrocaribe, Cuba y Fonden). Segundo, los planes de las existentes empresas mixtas y asociaciones están plagados de dificultades por los incumplimientos de la Pdvsa roja. Tercero, las limitaciones gerenciales y operacionales de Pdvsa, amplificadas por gran corrupción, completan un círculo de restricciones que luego de años y docenas de cartas de intención firmadas hay material sólo para propaganda socialista, mientras la producción total de crudo cae.

La limitada entrega en divisas de Pdvsa al BCV y el financiamiento monetario del BCV a la estatal petrolera con balance en rojo (aunque KPMG obvia el asunto en su auditoria, sin calificar los resultados), causan más inflación y una crisis cambiaria. Esta situación y el rápido declive en la tradicional producción de crudos ligeros y medianos de Venezuela, obligó a la Pdvsa roja a asumir nuevos contratos con las empresas mixtas, para hacer cumplir los previos contratos; cada documento detalla pagos y obligaciones desde un fideicomiso, en más de 900 páginas. Además se titularizan en deuda formal los miles de millones de dólares tomados por Pdvsa durante años del flujo de caja de dichas empresas.

Ahora parece que se dan cuenta del enorme daño causado y la miniapertura se hace sin un centavo y cómo una medida reactiva frenética para enfrentar las grandes dificultades. En los planes de la Faja también se aspira a que los socios minoritarios financien a la Pdvsa roja (más deuda). Hay ya una modesta producción de crudos extra pesados; pero no existe ni la ingeniería conceptual de los proyectos de mejoradores de crudo extrapesado ni acuerdo sobre su localización luego de 14 años de charlatanería y propaganda. Que poco brillo tiene el patriotismo socialista-chavista, urgido inescrupulosamente de masiva deuda pública para rodar la arruga.

 

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Los venezolanos desconocen todavía la gran magnitud y profundidad de la crisis económica en curso. El mundo político no le ha dado el trato adecuado a la grave situación. Incluso, su origen, una gigantesca operación de extracción de recursos financieros del Gobierno, PDVSA, BCV y de endeudamiento por parte de Hugo Chávez, para fines políticos, electorales, obras sin impacto económico y transferencias sociales, desde el 2004, es negado por quienes en afán de consolidar una “marca” política populista lo llaman el comandante eterno e infalible.

El caos fiscal es parte central de la errada e inescrupulosa estrategia de “transición al socialismo”. Fueron los “principios”  socialistas los que distorsionaron los mercados, tumbaron la producción con estatizaciones, justificaron controles de cambio, precios, ganancias y la sobrevaluación sistemática del bolívar; el gran diferencial cambiario respecto al mercado paralelo, estimuló la sobrefacturación, corrupción y el contrabando, que agudizan el desabastecimiento y escasez. Un gran fracaso económico.

Reordenar el mercado cambiario, para converger a un régimen de libre convertibilidad (y acabar con el paralelo), exigiría enfrentar enormes desequilibrios fiscales y monetarios, reestructurar obligaciones financieras y liberar el flujo de divisas de PDVSA de obligaciones políticas, elevar substancialmente las reservas internacionales y un plan para bajar la inflación. Se trata de hacer funcionar mercados, un proceso racional de formación de precios y de reactivar el aparato productivo privado y público. Al intentar  hacer esto un Gobierno con baja credibilidad, elevará la cifra bajo la línea de pobreza por encima de 50% de la población para el 2015.

Ramírez, además de no tener la autoridad moral para hacer la rectificación, no está en capacidad de controlar el Gobierno y tirar al basurero el “Plan de la Patria”, inaplicable y basado en falsos supuestos, sin hablar de una dirigencia de formación marxista que cree todavía en los enlatados ideológicos repetidos por Venezolana de Televisión. Quizás Rafael Ramírez hace los anuncios reformistas, sólo para preparar su salida del Gobierno, con el reconocimiento tardío de que él llevó a Venezuela al fracaso, pero intentó dejarnos la idea (falsa) de que quiso rectificar cuando rodábamos en caída.

 

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jueves  26 de junio 2014

Ramón J. Velásquez

Falleció el ex presidente Ramón J. Velásquez el martes 24 de junio.  En un día en que recordamos la batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela se fue un hombre cuya vida intelectual, profesional y política estuvo ligada íntimamente a nuestra historia y política. Recuerdo que luego de mi regreso de estudios en Inglaterra, lo conocí en 1997 en una agradable tertulia. Me sugirió que además de interesarme en los asuntos de Venezuela, me acercara al Táchira y a mis ancestros. Así lo hice. Compartimos muchas ocasiones y le debo mucho de la comprensión de mi país.

En nuestras conversaciones, con frecuentes sugerencias de libros o de la revisión sobre personajes de la historia venezolana, estaba presente siempre un contagioso optimismo sobre la superación del atraso; también en esta etapa en la que vivimos, en la cual la izquierda marxista, renuente al cambio de época, aliada con golpistas militares, terminó por sumergirnos en grandes errores nacionales, con destrucción institucional y económica. El tenía conciencia de los desaciertos políticos y económicos cometidos en el país antes de la llegada de Hugo Chávez  al poder.

Como demócrata, desde su juventud hasta su vejez, fue testigo de episodios decisivos en nuestra historia moderna. Estuvo al lado del Dr. Diógenes Escalante, el civil tachirense que no pudo iniciar la transición de gobiernos militares reformistas a una democracia dirigida por civiles en 1945; estuvo con Rómulo de Betancourt en 1959-63 cuando la tradición militar golpista y la izquierda marxista estimulada por la revolución cubana, trataron sin éxito de frustrar el nacimiento de la democracia moderna. El Doctor Velásquez, designado como presidente constitucional en una coyuntura difícil, sostuvo bien el timón de Venezuela por casi 9 meses entre 1993 y 1994, tiempo de crisis política y confusión.

Del historiador recuerdo su legado, incluso antes de conocerlo a él. En una ocasión mientras realizaba mis estudios de doctorado en economía en la Universidad de Oxford, asistí a una clase de historia de América Latina del profesor Malcolm Deas, en la cual se refería al meticuloso y ejemplar trabajo del Doctor Velásquez en la creación del Archivo Histórico de Miraflores. Lo recordaré siempre con un gran afecto como el Maestro, paisano y sabio amigo, cuyos consejos nunca olvidaré.

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jueves  12 de junio 2014

La enfermedad cambiaria

El mercado cambiario actual con cuatro tasas (6.30, 10, 50 y paralelo sobre 70 bs/$) induce a la búsqueda de ganancias cambiarias y es el principal obstáculo para alcanzar la normalización en las actividades económicas de Venezuela, restringidas por desabastecimiento externo y nacional de insumos, grandes deudas con proveedores internacionales, morosidad en pagos de entes públicos, fuerte expectativa inflacionaria y temor a fiscalización punitiva. Esto es sólo parte de los factores adversos que afectan el ánimo empresarial e induce a profesionales y técnicos con sueldos bajos, en bolívares sin valor, a buscar trabajo en otros países.

En las condiciones económicas actuales, con PDVSA entregando al BCV sólo la mitad de las divisas por las exportaciones petroleras que dice realizar, el enorme déficit en bolívares de PDVSA financiado por el BCV, la inflación elevándose de 60% a más de 75% a finales de año, no se puede esperar que la situación cambie sólo con el tono triunfalista de Rafael Ramírez y del aparato de propaganda oficialista e ideológica, los cuales ya resultan chocantes hasta para el militante chavista más enardecido.

Luego de 11 años de control de cambio y de un estímulo sistemático a reemplazar la producción nacional por importaciones baratas a tasa de cambio sobrevaluada, con ganancias cambiarias extraordinarias por sobrefacturación, el plantel industrial nacional se encuentra reducido a su mínima expresión; inducidos a dicha conducta por el ideario socialista de Jorge Giordani, Rafael Ramírez y Hugo Chávez, en su visionario y genial plan de “soberanía” para Venezuela.

El otro gran estímulo del régimen cambiario de factura chavista, es al contrabando cívico-militar de todos los bienes importados a tasas de cambio por debajo de la tasa del llamado mercado paralelo, además de los productos de las empresas básicas, oro, diamantes y por supuesto combustible. Un cuadro de actividades improductivas y corrupción generalizada, inducido por la transición a la economía socialista ha cubierto a toda Venezuela, es ya una enfermedad social.  Las “brillantes” ideas que nos trajeron acá le permitieron ganar elecciones al chavismo, pero a un altísimo costo diferido para la Nación, el cual ya nos llegó, con todo su brutal impacto social.

 


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jueves  29 de mayo 2014

 

¿Rescatar un país?

Si algo comparten todos los sectores políticos, empresariales, académicos e intelectuales, es que Venezuela va por mal camino, en un curso de deterioro económico, petrolero, social y político. Las causas han sido discutidas en esta columna y por varios colegas. Abusos políticos con los recursos petroleros, endeudamiento inescrupuloso, distorsiones cambiarias y de precios derivadas de un proyecto ideológico mediocre y nefasto; junto a corrupción desbordada. Todos aspectos del fracaso chavista en marcha.

Quienes metieron al país en este desastroso camino – Chávez, Maduro, Ramírez, Giordani y Merentes – acompañados por otros ejecutores, buscaron excusas y presuntos culpables externos, para explicar las señales adversas. Los sucesores de Hugo Chávez no pueden llevar a cabo la enorme tarea de reparar los daños. No tienen  ni la disposición a rectificar, ni la capacidad de dirigirla ni la autoridad moral para explicarle al país las causas de sus acciones pasadas y lo que hay que hacer ahora. Literalmente, el país espera la agudización del deterioro sociopolítico, para luego, en una crisis nacional extrema que desgaste a los actuales gobernantes, buscar una solución sincera para un país desesperado.

La tarea de rescatar a Venezuela tiene sus propias dificultades. Se requiere de un mínimo entendimiento político entre los dos grandes bandos; también de un fortalecido plan de gasto social focalizado en los más pobres, para apoyarlos en medio de las reformas económicas necesarias y en el largo plazo, para salir de la pobreza. Además, el objetivo de bajar la inflación, ordenar las cuentas del sector público y volver a la prudencia monetaria requiere reestructurar el flujo de caja de PDVSA y de sus pasivos, así como elevar las reservas internacionales. Sólo de este modo se puede unificar la tasa de cambio, estabilizar la economía y volver a producir, generar empleos productivos.

Ningún ideólogo marxista sabe hacer esto, una tarea para un equipo de más de 4000 altos funcionarios en posiciones clave para ordenar un sector público de más de 2.5 millones de empleados. Desde 1983, cuando colapsó la estabilidad del bolívar, luego de 50 años de ser uno de los pilares del progreso de Venezuela, pocos dirigentes políticos han entendido la magnitud y beneficios sociales de la gran tarea de restablecer la estabilidad económica.

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jueves 17 de mayo 2014

Degradación socialista

Hay quienes todavía creen en el socialismo marxista o su versión chavista  del siglo XXI, promotora de la lucha de clases con división del país; creen que se podría organizar una sociedad productiva, con niveles de igualdad propios del sueño de la vida en comuna. Cuando se les recuerda el fracaso de China comunista, la Unión Soviética y otros, surge la consabida frase que ellos “no aplicaron bien los principios socialistas”. Parece que confían en la superior capacidad y honestidad de los dirigentes del PSUV, a pesar de la evidencia de corrupción sistemática, enriquecimiento visible y del deterioro socioeconómico marcado por los bien conocidos principios socialistas y sus consecuencias (controles, estatizaciones, intervenciones, caída de producción, mercados negros, contrabando y escasez).

Entre estos socialistas, algunos intelectuales negados a entender la historia y otros voluntaristas marxistas marcados por la desigualdad y el resentimiento personal,  han contribuido por acción u omisión a mantener a Venezuela en el curso actual, hacia un gran fracaso, el cual está arrasando con los beneficios sociales pasados, por los cuales la población le dio su apoyo a Hugo Chávez.

Al final, con Maduro al frente, se trata de una élite gobernante poco creativa, con esclerosis ideológica, muy corrompida, proveniente de las luchas de la izquierda marxista del siglo XX,  unida a golpistas incubados en la FAN;  reconocidos como cogobierno en la llamada “unión cívico-militar”. Es evidente que ninguna democracia sana puede mantener un engendro de esta naturaleza, fuera de la Constitución. No deja de ser sorprendente como en nombre de la búsqueda de mayor igualdad social, se degeneró en una situación como la actual. Hugo Chávez inició un plan de desarrollo socialista, el cual fracasó en su base económica; por lo cual  la red de beneficios sociales pasó a ser financiado con deuda, negocios poco claros con potencias extranjeras e impresión de dinero sin valor en el BCV.

Esta situación es insostenible y de ahí el acelerado deterioro. Pero Chávez logró crear grandes subsidios explícitos o implícitos, a tal punto, que el gasto social se convirtió en el engranaje de la movilización electoral y el ventajismo político. Un sistema socioeconómico que perversamente se esfuerza en mantener el subdesarrollo, para sostener a los fracasados en el poder.

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jueves 20 de marzo 2014

Control económico y militar

El Gobierno de Maduro, siguiendo los pasos de Chávez, se ha esforzado en mantener una base de apoyo popular y militar al régimen a través de gasto social y la ideología socialista. Para eso ha usado, primero, el pilar de la economía subsidiada y regulada, financiada de todas las maneras posibles con alto endeudamiento y financiamiento monetario, violando imperturbablemente los artículos 314, 318 y 320 de la Constitución; segundo, ha usado el control militar como base de la llamada “unión cívico-militar” que ha pretendido imponer la visión ideológica del socialismo chavista sobre la Fuerza Armada, violando también abiertamente la Constitución en los artículos 328 y 330.  El control sobre la economía se comenzó a ejercer en forma creciente  a partir 2003, con nacionalizaciones, expropiaciones, control cambiario y fijación de precios.

La base de la expansión de los beneficios sociales fueron  fondos presupuestados y otros provenientes de operaciones de crédito con China, la tesorería de PDVSA  y el sometimiento del BCV; pero también estos medios de control económico y militar crearon una gigantesca red de corrupción cambiaria, negocios turbios dentro del Estado, así como llevaron a la rápida decadencia y saqueo de cientos de empresas públicas tradicionales y nuevas “socialistas”. El control militar, también iniciado en 2003 se expandió dentro y fuera de FAN, hasta colocar a militares activos o retirados, pertenecientes al golpista MBR200, al frente de los entes financieros y de ejecución de gasto en obras públicas más importantes del Estado.

La introducción, vía adoctrinamiento, de la antigua visión socialista marxista pre-1990 al mundo militar y su leninista anti-imperialismo, el rechazo de la economía de mercado,  junto a la descalificación de los adversarios políticos como traidores a la Patria, terminó en la patológica justificación de alzamiento militares  de izquierda “buenos” versus los golpes fascistas “malos”. La repartición de beneficios materiales a un pequeña élite militar y el nacionalismo estilo cubano, aspiró a colocar a la FAN como un brazo armado socialista y un veto a otros aspirantes a gobernar al país. El fin chavista de mantenerse en el poder “justifica” los medios, corruptelas y hundimiento de la economía en inflación, desabastecimiento crónico y empobrecimiento.

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 jueves  20 de febrero 2014

Tiempo de crisis

Venezuela está hundiéndose  en una severa crisis económica que tiene y tendrá severas consecuencias sobre todos, chavistas y no chavistas. Los problemas que siente la gente, imparables alzas de precios, reducción de variedad de bienes disponibles, escasez de productos de toda clase, paralización gradual o súbita de actividades industriales y comerciales, va a ser acompañada por pérdidas de empleos formales e informales.

La decisión del Gobierno de Nicolás Maduro de convertir esta crisis, derivada de abusos con los recursos petroleros, endeudamiento y el dañino financiamiento monetario, en una presunta “guerra económica” de sectores económicos privados, no sólo es falsa, sino que encubre algo peor; la intención de no hacer nada responsable mientras caen las reservas internacionales, los fondos gubernamentales en el exterior se agotan y PDVSA entrega al BCV  sólo la mitad de los ingresos petroleros que dice recibir por exportaciones. El uso del resto de las divisas petroleras no ha merecido ninguna explicación de Rafael Ramírez, aunque se sabe que están comprometidas en fines políticos nacionales e internacionales, así como en pagar las deudas con China.

La falta de atención seria, coherente y responsable a los agudos problemas económicos y petroleros, narrados por muchos economistas, incluyendo varios del sector oficialistas, llevará a Venezuela a una grave situación social, con empobrecimiento y desempleo; aunque las cifras oficiales tomen ángulos evasivos y la estrategia comunicacional del Gobierno pretenda evadir esta realidad, hasta que sea inevitable admitirla y, quizás, hasta busquen adversarios externos. La pérdida de la sensatez en los dirigentes y la desconexión entre la política y la economía en tiempos críticos, se ha visto con frecuencia en América Latina en el pasado.

Sin tener una economía socialista, la concentración de la asignación de divisas en un grupo de funcionarios y ministros, con tasas de cambio sobrevaluadas, pone de manifiesto, paradójicamente, el problema de cálculo económico de un planificador socialista. Con mercados con señales de precios muy distorsionadas y escasas divisas disponibles, la asignación “socialista” del chavismo agudizará los problemas antes descritos. El fracaso económico del Gobierno de Maduro será el catalizador del cambio de Venezuela.

 

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 jueves  6 de febrero 2014

PDVSA, eje del problema

La crisis de falta de divisas petroleras, además de las distorsiones  y grandes corruptelas del control cambiario, afecta a Venezuela y ha causado un  proceso de semiparalización de sectores productivos y comerciales, agudizando el desabastecimiento. Las cifras oficiales de balanza de pagos del BCV nos permiten  estimar que en  2013 los ingresos por exportación petrolera en US$84.000 millones. Sin embargo,  las cifras de comercio  petrolero internacional indican que las exportaciones petroleras del país fueron realmente1.928.000 b/d, como explicamos en el Documento de 48 economistas presentado al país (ver website  abajo), y que al precio de la canasta de crudo y productos de 99,49 $/barril, los ingresos en divisas por exportación fueron menores, US$70.013 millones.

Por otra parte, las importaciones de derivados del petróleo en 2013 llegaron  a 165.000 b/d; y las de crudo a 15.000 b/d. Estos 180.000 b/d de productos y crudo, representan alrededor de US$8.400 millones. El ingreso petrolero neto (exportación menos importación) cayó a un estimado en 2013 de US$61.613 millones.

PDVSA está agobiado por otras cargas de naturaleza política, a esta última cifra de ingresos petroleros netos causados, hay que restarle la parte de las entregas de crudo y productos de PDVSA a China, para cancelar los prestamos recibidos por su accionista (el Gobierno); luego se debe deducir el 40% de facturas petroleras financiadas a 20-25 años, a Petrocaribe, Petrosur, Petroandina y el convenio con Cuba (el 60%  restante de la factura se paga en servicios); finalmente, existen unas cuentas por cobrar por morosidad de varios países.

Esta situación es la que lleva en 2013-14 a PDVSA a ofrecer al BCV un monto limitado de US$41-42.000 millones al año, para cambiar en bolívares a tasa oficial y cubrir sus costos de funcionamiento, inversión y obligaciones fiscales. El monto en bolívares que recibe PDVSA tampoco alcanza para cubrir sus gastos. Por lo cual entrega pagarés al Tesoro Nacional, por sus obligaciones fiscales, quien los intercambia por efectivo en el BCV. De ahí el salto de la liquidez monetaria sobre 70% al año, lo cual eleva la demanda de divisas escasas e inflación. Este es el circuito letal que asfixia a Venezuela, cuyo epicentro está en PDVSA.

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jueves  23 de enero 2014

El camino opositor

Hay un visible y amplio proceso de deterioro socioeconómico en Venezuela, con serias consecuencias para el presente y el futuro. El sector petrolero está agobiado de cargas políticas y está impedido de crecer, en realidad, está en caída la producción y las exportaciones. Esta situación también tiene implicaciones políticas, la más evidente el fracaso del proyecto llamado socialismo chavista o del siglo XXI. Al igual que el socialismo marxista del siglo XX, sus políticas gubernamentales centradas en mantener el poder sin mayores escrúpulos, socavan la base productiva y crean escasez generalizada de bienes. Esta es su marca de fábrica.

Pero hay otra cuestión aún más importante, ¿puede la oposición política recibir el mando y dirigir la recuperación de Venezuela? El país no está en condiciones normales. No sólo las instituciones políticas se han debilitado, las finanzas públicas y el BCV están en manos de operadores políticos sin calificación ni intenciones de estabilizar la economía venezolana. La crisis de falta de divisas para sectores productivos y comerciales no tiene solución con medidas de cálculo electoral.  Estamos en medio de una centrifuga de déficit público, emisiones monetarias, depreciación del bolívar, más inflación, escasez y caída del salario real. Maduro y su desgastado equipo jamás podrá detener esta espiral descendente, sin una rectificación política e ideológica de fondo.

¿Qué puede hacer la oposición política organizada? Creo que hacen falta dos actitudes políticas nuevas. Una, comprender la magnitud del descalabro económico-petrolero y sus consecuencias económicas y sociales, ya palpables para toda la población; narrarla a todo el país en forma sistemática, como el principal problema nacional, el cual incluso ha facilitado el mayor desarrollo del crimen organizado, dando curso a una sociedad más violenta. Segundo, enfocar el dialogo con el sector oficialista, quienes tienen completa consciencia del desastroso curso de las condiciones socioeconómicas, en el tema económico-petrolero-social; además de explicar al país, porque la escasez e inflación no se podrán detener ni en 6, 12 ni 24 meses, bajo la política del socialismo chavista. Eso obliga a construir y ofrecer una alternativa con autoridad y capacidad para darle un rumbo distinto al país en condiciones adversas sin paralelo en más de un siglo. Eludir el tema económico-petrolero por razones de táctica electoral o prejuicio revelaría falta de sensibilidad por el futuro de Venezuela.

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jueves  9 de enero 2014

¿Qué podemos hacer en 2014?

El Gobierno de Maduro no tiene como postergar más el enfrentar graves desajustes económicos, resultados de excesos acumulados por años en lo fiscal, petrolero, monetario y de un vicioso manejo del mercado cambiario. La inflación subirá, la capacidad de consumo caerá, la actividad productiva pública y privada, incluyendo la petrolera, serán asfixiadas aún más por problemas conocidos sin atender.

¿Qué se puede hacer? La población afectada, unos 30 millones de habitantes, sólo puede protestar y presionar para que el Gobierno actúe ante las nefastas consecuencias; pero con el mal record en conducción económica, a pocos puede sorprender la cobarde excusa de hablar de inflación “inducida” por la supuesta guerra económica de opositores. Quiere decir que no reconocerán los errores y no rectificarán a fondo. Buscarán otros “culpables”. Esto ocurre en una democracia disfuncional dónde se intenta mentir, en forma obscena, ante el mundo entero.

Los economistas cumpliremos con nuestra tarea pública de analizar y señalar caminos. La política chavista, sin embargo, atiende sólo a su supervivencia, sin ningún escrúpulo, ni  consideración racional o afectiva sobre lo que le ocurra a Venezuela. La oposición puede y debe dar una explicación coherente a nivel nacional, regional y local, de lo que está sucediendo, pues la gente sabe del problema económico grave, pero no sabe si se resuelve pronto, tarde, o si es imposible bajo este Gobierno.

Se requiere de una narración de contenido político, económico, social y petrolero, de alta credibilidad, de cómo se labró este desastroso camino de decadencia socioeconómica.  No obstante, la oposición política enfrenta obstáculos, los cuales resumo: 1) La presunta necesidad de una ideología común (MUD), para actuar bajo una sola posición frente a un gigantesco descalabro. No debería ser así, en el siglo XXI hay fuertes consensos en el qué y el cómo; 2) Una tradición política, que dado el petróleo, se distanció de la economía y cometió grandes errores que llevaron al empobrecimiento y el colapso de los partidos tradicionales; 3) El llamado cálculo político/electoral, que hace que lo correcto, la narración amplia y sincera, no sea conveniente, mientras se espera que los errores hundan al Gobierno. Prefiero la política de convicciones y creo que Venezuela la necesita.

 

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jueves  26 de diciembre 2013

¿Qué nos espera en 2014?

Los problemas económicos  actuales se acumularon por años, pero su impacto social se postergó a través de subsidios de todo tipo y financiamiento inescrupuloso del enorme déficit del sector público; la situación cambió en los últimos cuatro trimestres al no poder contenerse más los grandes desequilibrios económicos. Ahora, 3/4 de encuestados indican que su situación económica es mala; mientras que casi 2/3 de los encuestados indican que en 6 meses esperan estar aún peor. Todos sabemos que hay un grave problema económico, a pesar de venderse el petróleo a casi $100 el barril; las consecuencias más visibles son alzas rápidas de precios, escasez aguda de bienes de consumo básicos, repuestos, insumos industriales y de construcción.

Menos visible para las mayorías es la caída en la producción y exportación de las empresas básicas y de PDVSA; sin fondos suficientes por mala y corrupta gerencia, afectadas por inflación y distorsión cambiaria, caen en suspensión o grandes retrasos en pagos a contratistas. Incluso, para el Gobierno proveer de alimentos importados al país, está pagando en el exterior con entrega de bonos de deuda pública, por falta de divisas. Esto compromete aún más parte del flujo futuro de ingresos fiscales y de la estatal petrolera. No es solución, sólo postergación. Sin perspectivas de que la producción y la capacidad de pago aumente en el futuro cercano. En términos económicos, se trata de un cuadro muy adverso en lo fiscal, monetario, petrolero, productivo, que impide estabilizar los precios y el tipo de cambio. Seguirá cayendo el salario real.

Este cuadro complejo de dificultades socioeconómicas, explicado en sus diversos aspectos en este espacio, a lo largo del 2013 y de años anteriores, tiene solución bajo un plan de recuperación de corto a  largo plazo; con voluntad en el Gobierno, sin socialismo-marxista ni contrabando cívico-militar. Sin embargo, hay dos grandes obstáculos adicionales. Primero, cambiar de rumbo es asumir el fracaso político y económico del socialismo chavista y sincerar su legado; segundo, los mismos que ejecutaron las medidas que nos llevaron al fracaso son los que pretenden dirigir el rescate económico. Es imposible creer ahora en quienes sin escrúpulos arruinaron la economía de Venezuela y muchos de ellos se enriquecieron en ello. En 2014 decidirán cuál camino toman, resolver o huir hasta donde puedan llegar.

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12 de diciembre 2013

Distorsiones deliberadas

El objetivo de mantener la “revolución chavista” en el Gobierno ha  significado desde 2004  un creciente y cada vez menos escrupuloso  esfuerzo de extracción de recursos  de PDVSA y del BCV, de todas las formas posibles; adicionalmente al alto de endeudamiento público del Gobierno Central y de la estatal petrolera; también por la vía de ventas de petróleo “a futuro”, cuyo pago en efectivo por adelantado lo recibe el Gobierno, caso del Fondo Chino, pero PDVSA lo paga en crudo y productos. La creatividad en obtener recursos ha sido muy grande y como el precio del petróleo ha estado en alza, las garantías petroleras directas o indirectas permitieron obtener decenas de miles de millones de dólares, además de los recursos de impuestos y regalías que financian el Presupuesto Nacional.

El propósito de este uso adelantado de recursos era realizar mayor gasto público y también ayudar a otros países aliados o financiar a países cuyos votos en la ONU/OEA podían apoyar al Gobierno en caso que se plantease la internacionalización de la crisis política venezolana. Con los recursos petroleros normales se podían mejorar los sistemas de salud y educación, dentro del presupuesto. Sin embargo, la sobre-marcha fiscal, la red clientelar asociada al gasto social, el subsidio e importación de alimentos, el mantener el bolívar anclado y sobrevaluado mientras se elevaba la inflación, exigían más recursos financieros para cubrir el déficit del sector público.

Las distorsiones cambiarias y de precios, además de incentivos a abusar de los recursos públicos, tendieron a reducir el crecimiento de la producción nacional y a elevar las importaciones, con grandes fraudes cambiarios y corrupción;  muchos asociados a jefes chavistas que se unían al negocio o montaban empresas de maletín. Mantener temporalmente bajo control la brecha entre el cambio oficial y el paralelo, llevo a operaciones de entes públicos en el mercado negro ilegal. Mantener el precio del litro de gasolina por 15 años a menos de BsF. 0,10 (1,5 centavos de dólar ahora; y casi 1/6 de centavo al cambio no oficial) es otra distorsión económica deliberada, para ganar apoyo popular aunque PDVSA esté importando ahora casi 170.000 b/d de componentes para combustible a precio internacional. Mayor inflación,  escasez y corrupción son la consecuencia de la “gran” estrategia sin escrúpulos de la fallida revolución socialista.

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 jueves 28 de noviembre 2013

 

Chavismo y moneda débil

Desde que en 2010 la Ley del Banco Central de Venezuela (BCV) sufrió su última reforma precipitada, para facilitar el financiamiento monetario del hueco financiero en PDVSA, causado por su accionista, el Gobierno de Hugo de Chávez, las compuertas monetarias se han abierto más y más. Nada importó que el artículo 320 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en resguardo de mantener el valor de la moneda y la estabilidad de los precios, prohibiese al BCV “convalidar políticas fiscales deficitarias”; cualquier gobernante del siglo XXI está informado que al tener una institución monetaria responsable, se defiende no sólo el valor de la moneda sino el poder adquisitivo del salario real del trabajador. Si Hugo Chávez antes y Nicolás Maduro ahora tuviesen sensibilidad social genuina, apoyarían al BCV a defender la estabilidad económica.

Si observamos las cifras de la base monetaria del BCV, el llamado dinero primario, se tiene que la línea de financiamiento a las empresas públicas no financieras viene creciendo a tasas extraordinariamente elevadas. El 26 de octubre del 2012 la cifra llegaba a BsF 123.655 millones. Al 25 de octubre de 2013, la cifra es BsF 299.727 millones. Un incremento de 142.4% en el financiamiento con dinero inorgánico, en  sólo 12 meses. Este monto de dinero lo recibió el Tesoro Nacional a cambio de pagarés y otros instrumentos de deuda provistos por PDVSA y CVG. Así el presidente le extraía enormes recurso a PDVSA, fuera de impuestos y regalías, y el BCV cubría el hueco financiero en forma perjudicial. La consecuencia fue que se elevó la liquidez monetaria, la migración de la moneda debilitada por el mismo Gobierno hacia la moneda fuerte multiplicó varias veces la tasa de cambio del paralelo y la presión inflacionaria de 12 meses pasó de 20.3% a más de 54% (reprimida con controles, subsidios y amenazas).

¿Por     qué lanzan al país a un círculo desastroso de gasto deficitario-impresión de dinero sin valor-depreciación-inflación sí les preocupan los pobres? Porque perder las elecciones y dejar el Gobierno, habiendo abusado de la democracia y sus instituciones a su antojo, es mucho más importante que cualquier otra cosa. El interés nacional de Venezuela no cuenta cuando la política y el poder se manejan sin ningún escrúpulo. Luego vino el cuento de la “guerra económica”. 

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jueves 31 de octubre 2013

 

El criterio político

En esta columna he explicado la acumulación de problemas fiscales, monetarios, productivos, cambiarios y petroleros, causados por ambiciones políticas con pocos escrúpulos, corrupción y la ideología socialista-marxista. La crisis cambiaria o de balanza de pagos actual es la expresión más visible de un pésimo manejo económico. En perspectiva histórica, nuestro país inició la pérdida del orden fiscal en 1974, de la estabilidad cambiaria en 1983, de la  PDVSA eficaz en 2003; y de la responsabilidad monetaria en 2005. No sólo no se resolvieron problemas importantes a lo largo de cuatro décadas, sino que se profundizaron, encubiertos con endeudamiento y abundante papel moneda del BCV.

No eran locos los gobernantes que lo hicieron, sino que tenían sólo un “criterio político”, sin otras restricciones, el cual no coincidió con el interés nacional; el resto de los poderes públicos lo permitieron. Fallas graves de la democracia. De modo que en la moral e ideas del liderazgo político se encuentra la causa del desvió de Venezuela por una senda de graves errores; y sin duda, en el cambio del liderazgo político se encontrará la posibilidad de rectificación.

Pero no es fácil rectificar cuando quienes han profundizado los daños económicos y han corrompido a instituciones políticas, judiciales, económicas y militares, se atrincheran en los poderes públicos. Además, el liderazgo político alternativo que ofrece una rectificación de fondo, no sólo debe tener capacidad para cumplir, en los ámbitos políticos, social, petrolero y económico, sino que debe asegurarse de tener la autoridad moral para ser atendido al convocar a todo un país a llevar a cabo dicha tarea. Una de grandes proporciones, que exige sensatez en la economía y petróleo, sensibilidad social y ecuanimidad en la política, en un país polarizado y desconfiado.

El contundente fracaso económico del socialismo-chavista, en marcha, obligará al país a repensarse. La decadencia de la democracia y la economía, previa a Chávez,  empobrecieron a dos tercios de los venezolanos. Se trata ahora del desafío de la rectificación nacional más importante, luego del orden institucional y económico logrado en la era de Gómez, López Contreras y Medina (1908-45) y del establecimiento exitoso de la democracia en 1958. Estoy seguro que podremos lograrlo con esfuerzo.

 

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 jueves 17 de octubre 2013

El peso del fracaso

La magnitud del problema cambiario de Venezuela, con sus aristas fiscales, monetarias, petroleras e ideológicas (Socialismo del siglo XXI), lo hace imposible de resolver, sin un plan económico coherente para levantar el control de cambio. Esto a su vez exige reorganizar el sector público y alcanzar un presupuesto balanceado; lo cual debe ser acompañado del cierre definitivo de financiamiento del gasto deficitario del Gobierno Central, CVG y PDVSA por parte del Banco Central de Venezuela (BCV). Finalmente se requiere de un proceso de eliminación  de obligaciones financieras y políticas de la PDVSA mal conducida por Rafael Ramírez, de manera de elevar el suministro de divisas de la estatal petrolera de 45-50% actual, a un 80% al menos, al BCV.

Hacer todo esto es una maniobra política, económica, financiera y petrolera de gran escala, que lleva explícitamente a reconocer que la conducción económica y petrolera bajo Hugo Chávez, continuada por Nicolás Maduro en 2013, tenía sólo el propósito de usar los recursos nacionales para transferencias y subsidios a consumidores, empresarios (Cadivi y créditos baratos) y empresas públicas socialistas; Esta economía distorsionada, ha acumulado deuda pública y otros pasivos por más de $250.000 millones. El objetivo final era ganar elecciones por varios años y postergar las consecuencias nefastas. Finalmente estas llegaron.

La entrega fraudulenta de divisas y los contratos de obras pagaderos en dólares permitieron desarrollar a lo largo de los años una enorme corrupción cambiaria, civil y militar, con chavistas y opositores. Además, con la alta inflación causada por el gasto público y su financiamiento monetario del BCV, la sobrevaluación del bolívar oficial, el alza en el mercado paralelo, unida a las expropiaciones socialistas, llevaron a disminuir la producción nacional  y a elevar las importaciones. Las consecuencias institucionales y morales, aunque menos tangibles, son más duraderas en sus daños sobre la sociedad venezolana.

El crecimiento de crimen organizado es facilitado por las distorsiones cambiarias y la impunidad que ha prevalecido. El fracaso económico y político pesa mucho ahora para 2014. El legado de Hugo Chávez incluye atender mejor a los pobres, una secuencia de victorias electorales pero también un gigantesco daño económico y moral a Venezuela. 

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jueves 19 de septiembre 2013

 

Crisis cambiaria e inflación

Las importaciones totales fueron 59.339 millones el año pasado. Aunque las exportaciones petroleras fueron registradas en $93.569 millones, PDVSA solo entregó $46.080 millones al BCV. El resto de los divisas por exportaciones petroleras tiene varios usos políticos que estableció Hugo Chávez y Nicolás Maduro los continúa. Primero, PDVSA paga directamente con petróleo los préstamos de China; dichos préstamos van a manos del Gobierno Central, en proyectos y gasto corriente, incluso electoral, y se  paga con petróleo futuro comprometido. Segundo, por los convenios de Petrocaribe, Petrosur y Cuba, se financia un porcentaje alto de la factura petrolera, un 40% , a más de 20 países, hasta por 25 años, a 1-2% de interés, lo cual también reduce los ingresos en divisas de PDVSA.

En el caso de Cuba, el 60% restante de la factura de 110.000 b/d  lo paga con los servicios de su personal en Venezuela. Además hay una alta morosidad en el pago de estas facilidades a varios países, que saben que el Gobierno Bolivariano espera a cambio apoyo político en los foros internacionales; aunque no se conocen los montos exactos, las partidas del BCV sobre el sector público muestran activos en cuenta por cobrar y “otros” (morosidad incluida)  que suman $52.393 millones a junio 2013. Este monto, que ahora hace tanta falta, es más del doble de las reservas internacionales actuales. ¿Cuánto podremos recuperar de esta enorme cifra que crece aceleradamente?

El sector público usó parte de las divisas tomadas de PDVSA, en las cuentas de los fondos externos, para pagar sus importaciones; y el BCV usó el menguado flujo de divisas que recibió de PDVSA para las importaciones privadas. Es evidente, sin embargo, que  no hay suficientes divisas en el BCV para cubrir en 2013 las importaciones y los saldos de cuentas de servicios y renta. La demanda de divisas en Venezuela, incluyendo toda clase de fraudes, reflejada en balanza de pagos, estuvo por encima de los 85.000 de dólares en 2012.  La flexibilización esperada en el nuevo mercado permuta sinceraría la situación, pero en el marco anterior, esto no significa tener ni techo inflacionario ni un piso para sostener el valor del bolívar. Es un gigantesco fracaso económico labrado por la falta de escrúpulos políticos. 

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 jueves 5 de septiembre 2013

Balance de daños

Lo sucedido en Venezuela desde 2002 requerirá un detallado análisis histórico de acciones, reacciones, consecuencias y responsables. Hay daños tangibles: Económicos, petroleros, pasivos financieros medio ocultos por todo el sector público; corrupción cambiaria y el reemplazo de la producción nacional por importaciones; fuga de talento venezolano al exterior en cientos de miles de profesionales y técnicos; empresas estatizadas que ahora producen menos y contribuyen a la escasez.

Hay otros daños menos visibles pero igual de graves: Degradación de instituciones y entes estatales (poder judicial, finanzas, banca pública, PDVSA y FAN) para servir a un plan político, no al interés nacional; muchos empresarios enriquecidos con CADIVI, con empresas diminutas al lado de sus pares colombianas y peruanas; un alto funcionariado, en su mayoría mediocre, servil a un proyecto ideológico fallido; una cultura de robo, violencia y crimen organizado, impune. Es triste, pero hay que decir tres cosas positivas: Se evitó la guerra civil, el apego democrático prevalece y cada nación tiene reservas morales para levantarse del fracaso.

Si hubo un esfuerzo por ayudar a los pobres, combinado con una red clientelar partidista que ha usado todos los recursos de Estado y un aparato de propaganda. Como la inflación, la sobrevaluación del bolívar, el enriquecimiento ilícito impune y las frecuentes campañas que exigían mucho más gasto público, se decidió tomar masivos recursos de la tesorería de PDVSA, causando un enorme deterioro operacional y dejando pesadas cargas financieras. Lo mismo sucedió con el BCV y se inundó el país de papel moneda, vía distintos medios de financiamiento monetario del déficit fiscal y de PDVSA.

Sabían que al tomar estos recursos socavarían el valor del bolívar, elevarían los precios, faltarían divisas, habría escasez y se derretirían el poder de compra del salario real. Entre el ánimo de revancha política, darle legitimidad electoral al proyecto socialista-chavista y los delirios de liderazgo global, se destruyeron los balances económicos. Chávez y su elegido para continuar esta trayectoria, Maduro, son los responsables junto a los ejecutores principales: Rafael Ramírez, Jorge Giordani y Nelson Merentes. Nadie puede esperar soluciones de quienes causaron grandes daños sin escrúpulos ni sensibilidad social.

 

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 jueves 22 de agosto 2013

 

El origen petrolero-monetario

La causa del grave problema cambiario e inflacionario que agobia hoy al país se encuentra en el uso indebido de PDVSA y el Banco Central de Venezuela para fines políticos. En noviembre de 2003, el presidente Chávez le pidió al BCV un “millardito” de dólares de las reservas internacionales para financiar gasto público. El BCV respondió negativamente y Chávez vía Jorge Giordani lo amenazó.

No importó que la Constitución en su artículo 320 diga  “el BCV no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”; el fin político-electoral justificó los medios, sin importar la estabilidad económica ni la erosión inflacionaria del salario real ni los pobres. En febrero 2004, el BCV avaló la entrega del millardo de dólares y más, con recursos provistos por la tesorería de PDVSA (fondos distintos a impuestos o regalías).

Luego del éxito del Gobierno en el referéndum revocatorio de 2004, provisto en gran medida por el impacto positivo del gasto en las Misiones, el apetito por recursos adicionales del BCV y de la tesorería de PDVSA se volvió voraz.  En julio de 2005 se modifica Ley del BCV para tomar reservas internacionales excedentarias y  divisas de la tesorería de PDVSA y dirigirlos a FONDEN; un invento oficialista para abrir las compuertas monetarias y financiar el acelerado gasto público fuera del presupuesto, lo cual junto al alza de precios de petróleo, el endeudamiento y la venta de petróleo a futuro a China (lo cual ahora estrangula el flujo de caja de PDVSA), permitió elevar el gasto público.

La inflación se aceleró, se abrió la brecha cambiaria, se propagó la corrupción en CADIVI y SITME; PDVSA, exprimida en sus finanzas bajo el mando del Ramírez, enfrenta la caída de la producción crudo y se elevan a unos 150.000 b/d las costosas importaciones de combustibles, para venta subsidiada.  Nelson Merentes, pragmáticamente, puso al BCV a financiar con bolívares sin respaldo el déficit de PDVSA y CVG, por un monto equivalente estimado en $50.000 millones en 2010-12; se inundó de bolívares la economía y se desviaron más divisas petroleras para fines políticos/electorales, Cuba y Petrocaribe. El daño económico y petrolero, la corrupción, el endeudamiento masivo de Gobierno y PDVSA, llevó a Venezuela en 2013 a un proceso de decadencia.

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 jueves 8 de agosto 2013

 

La dependencia total

En Venezuela durante los últimos 10 años (2003-12) Hugo Chávez asumió políticas que elevaron la dependencia económica total de las exportaciones petroleras; acabó con la unidad del tesoro que fue la piedra angular del ordenamiento de las finanzas públicas a partir de 1918 y elevó el endeudamiento público por varias vías, directas e indirectas, a una cifra que hoy se acerca a los $250.000 millones (obligaciones en bonos de la República más pasivos acumulados de PDVSA).

Es falso que se requisiera hacer semejante abuso de los recursos nacionales, incluyendo el financiamiento monetario del BCV al gasto público y la cobertura del déficit de Pdvsa, para poder tener una política social incluyente, de hecho, muy frágil ante la inflación. Los recursos disponibles, petroleros y no petroleros, de haberse alcanzado baja inflación y evitado la sobrevaluación del bolívar, hubiesen alcanzado para el desarrollo armónico social, económico y la modernización de toda la infraestructura pública; Y PDVSA no sería lo que es hoy, la empresa petrolera con la peor reputación mundial de mala paga e incumplimiento de contratos firmados.

Hace 77 años Arturo Uslar, con mucha sensatez, advirtió sobre la necesidad de reducir la dependencia de la economía venezolana del petróleo. En 1997, antes de llegar Hugo Chávez, de las exportaciones totales del país un 76,8% eran crudo y productos derivados. En 2012, las exportaciones de crudo y derivados pasaron a ser 96,1% del total, la más alta dependencia petrolera desde que tenemos records estadísticos. En 15 años las exportaciones no petroleras pasaron de $5.451 millones a $3.771 millones, no sólo no crecieron, cayeron 30,8% en plena revolución socialista de desarrollo “endógeno”.

En esos 15 años, China profundizó su apertura económica, abandonó el socialismo y sus exportaciones crecieron 900%; en ese mismo período las exportaciones de Perú, también bajo políticas de apertura, se elevaron casi 600%, con un alto grado de diversificación, lo cual promovió el desarrollo agrícola, industrial y minero, con fuerte reducción de la pobreza. El fracaso del manejo económico chavista-socialista y de Venezuela, es tan notorio y visible que sólo requiere ser superado y enseñado en universidades. Jamás debe volver a ocurrir.

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jueves 25 de julio 2013

La miniapertura petrolera

Pdvsa inició un proceso de miniapertura con las empresas mixtas que explotan yacimientos maduros y con las asociaciones para la explotación de la Faja del Orinoco; lo hace con vergüenza, negándolo, debido a su retórica cargada de ideología anacrónica y acusaciones de traición a la patria. La realidad, que también debe avergonzarlos, se viene imponiendo: Primero, la estatal petrolera tiene graves problemas financieros y pasivos por más de $142.000 millones, derivados del sobrecompromiso de sus recursos en planes políticos-internacionales-electorales, impuestos por Hugo Chávez y Rafael Ramírez (incluyen Petrocaribe, Cuba y Fonden). Segundo, los planes de las existentes empresas mixtas y asociaciones están plagados de dificultades por los incumplimientos de la Pdvsa roja. Tercero, las limitaciones gerenciales y operacionales de Pdvsa, amplificadas por gran corrupción, completan un círculo de restricciones que luego de años y docenas de cartas de intención firmadas hay material sólo para propaganda socialista, mientras la producción total de crudo cae.

La limitada entrega en divisas de Pdvsa al BCV y el financiamiento monetario del BCV a la estatal petrolera con balance en rojo (aunque KPMG obvia el asunto en su auditoria, sin calificar los resultados), causan más inflación y una crisis cambiaria. Esta situación y el rápido declive en la tradicional producción de crudos ligeros y medianos de Venezuela, obligó a la Pdvsa roja a asumir nuevos contratos con las empresas mixtas, para hacer cumplir los previos contratos; cada documento detalla pagos y obligaciones desde un fideicomiso, en más de 900 páginas. Además se titularizan en deuda formal los miles de millones de dólares tomados por Pdvsa durante años del flujo de caja de dichas empresas.

Ahora parece que se dan cuenta del enorme daño causado y la miniapertura se hace sin un centavo y cómo una medida reactiva frenética para enfrentar las grandes dificultades. En los planes de la Faja también se aspira a que los socios minoritarios financien a la Pdvsa roja (más deuda). Hay ya una modesta producción de crudos extra pesados; pero no existe ni la ingeniería conceptual de los proyectos de mejoradores de crudo extrapesado ni acuerdo sobre su localización luego de 14 años de charlatanería y propaganda. Que poco brillo tiene el patriotismo socialista-chavista, urgido inescrupulosamente de masiva deuda pública para rodar la arruga.

 

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.