Gadafi logró que la “verdad” de Telesur fuera develada

Cuando la idea de Rizarrita presentada a Chávez cristalizó el 24 de julio de 2005 en lo que se denominó TeleSUR, el canal televisivo multiestatal con sede en Caracas, conformado por representantes de Argentina, Venezuela, Uruguay y Cuba, se nos vendió como una señal de noticias las 24 horas del día para contrarrestar a CNN, FOX y todos los medios controlados por el Imperio estadounidense y la derecha globalizada.

No solo sirvió su montaje para hacer ricos en comisiones mil millonarias a sus organizadores, como bien lo denunciaron años más tarde sus empleados y quien fuera uno de los jefes iniciales Aram Aharonian, (quien tenía la experiencia de haber sido el sub jefe de la Venpres en el gobierno de Carlos Andrés Pérez), sino que a través del tiempo ha servido para apuntalar la imagen de Chávez y los movimientos izquierdistas de América Latina. Otro negocio fue la compra del canal que en Caracas tenía el empresario Umberto Petricca para convertirlo en la sede de la señal que aún mantiene instalaciones en VTV.

La nota inicial fue reseñada de esta forma por uno de los fablistanes amigos de la iniciativa en Perú: “TeleSur es una sociedad en la que participan Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela. Están en la TV por cable y también por Internet y en consecuencia con sus principios mantienen un convenio con la agencia Al Jazeera, igualmente alternativa y no muy grata a países como los Estados Unidos o Israel en particular porque ha roto la hegemonía informativa del Norte sobre el mundo árabe. El fundador de TeleSur es el conocido periodista Uruguayo Aram Aharonián que, al anunciar la puesta en marcha del proyecto, dijo que se trataba de “desarrollar un nuevo paradigma comunicacional en LatinoAmérica”, es decir, proponer una manera distinta de ver las cosas para comprenderlas mejor. En suma el nuevo orden informativo no consiste en suplantar las viejas y todavía poderosas agencias sino en ofrecer alternativas para comprender mejor los procesos políticos latinoamericanos; y TeleSur es una magnífica prueba de su posibilidad y éxito.”

El tiempo ha servido para darnos cuenta de la falsa objetividad de la televisora. Un canal de propaganda las 24 horas destinado a resaltar las figuras de la vieja y la nueva izquierda y a promocionar los gobiernos amigos, socios o  no de la empresa, del presidente venezolano.

Estos días, con el cubrimiento de los acontecimientos en Libia han quedado al desnudo. Mientras el mundo se entera por otros medios de los cruentos enfrentamientos y de la masacre que ha ordenado “el Simón Bolívar árabe”, como definió Chávez  a Gadaffi cuando le entregaba la segunda espada del Libertado en Porlamar, en el canal “todo está tranquilo en Trípoli”.

El corresponsal en Libia transmitía desde la embajada venezolana dando cuenta de la tranquilidad en la capital.

Izarra mandaba hoy mismo estos tweets a través de Telesur:

1-“Los periodistas extranjeros son tratados como reyes en Benghazi reporta enviado de teleSUR desde el sitio #Libia

2-“TeleSUR tiene segundo corresponsal en Libia, se encuentra en la ciudad oriental de Benghazi”

3-“Segundo enviado de @teleSURtv a Benghazi relata que ha visto imágenes de cadáveres impactadas por armas muy grandes”

4- “Video: Cientos de personas se movilizan en Libia en apoyo a Gaddafi http://tlsur.net/i8AI2n #Libia

¿Sera por allí que se entera Chávez de lo que pasa en Libia?, pues el respaldo a Gadafi vía Twitter  es asociarse al genocida felicitado únicamente por él Fidel Castro y Daniel Ortega.

Vergüenza debería darle a Rizarrita el papelón que están haciendo.

Qué bueno que ya la careta se la quitaron.

Hoy por fin sale algo de lo que pasa, aunque Telesur cita otras fuentes como Al Jazeera:

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Cuando la idea de Rizarrita presentada a Chávez cristalizó el 24 de julio de 2005 en lo que se denominó TeleSUR, el canal televisivo multiestatal con sede en Caracas, conformado por representantes de Argentina, Venezuela, Uruguay y Cuba, se nos vendió como una señal de noticias las 24 horas del día para contrarrestar a CNN, FOX y todos los medios controlados por el Imperio estadounidense y la derecha globalizada.

No solo sirvió su montaje para hacer ricos en comisiones mil millonarias a sus organizadores, como bien lo denunciaron años más tarde sus empleados y quien fuera uno de los jefes iniciales Aram Aharonian, (quien tenía la experiencia de haber sido el sub jefe de la Venpres en el gobierno de Carlos Andrés Pérez), sino que a través del tiempo ha servido para apuntalar la imagen de Chávez y los movimientos izquierdistas de América Latina. Otro negocio fue la compra del canal que en Caracas tenía el empresario Umberto Petricca para convertirlo en la sede de la señal que aún mantiene instalaciones en VTV.

La nota inicial fue reseñada de esta forma por uno de los fablistanes amigos de la iniciativa en Perú: “TeleSur es una sociedad en la que participan Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela. Están en la TV por cable y también por Internet y en consecuencia con sus principios mantienen un convenio con la agencia Al Jazeera, igualmente alternativa y no muy grata a países como los Estados Unidos o Israel en particular porque ha roto la hegemonía informativa del Norte sobre el mundo árabe. El fundador de TeleSur es el conocido periodista Uruguayo Aram Aharonián que, al anunciar la puesta en marcha del proyecto, dijo que se trataba de “desarrollar un nuevo paradigma comunicacional en LatinoAmérica”, es decir, proponer una manera distinta de ver las cosas para comprenderlas mejor. En suma el nuevo orden informativo no consiste en suplantar las viejas y todavía poderosas agencias sino en ofrecer alternativas para comprender mejor los procesos políticos latinoamericanos; y TeleSur es una magnífica prueba de su posibilidad y éxito.”

El tiempo ha servido para darnos cuenta de la falsa objetividad de la televisora. Un canal de propaganda las 24 horas destinado a resaltar las figuras de la vieja y la nueva izquierda y a promocionar los gobiernos amigos, socios o  no de la empresa, del presidente venezolano.

Estos días, con el cubrimiento de los acontecimientos en Libia han quedado al desnudo. Mientras el mundo se entera por otros medios de los cruentos enfrentamientos y de la masacre que ha ordenado “el Simón Bolívar árabe”, como definió Chávez  a Gadaffi cuando le entregaba la segunda espada del Libertado en Porlamar, en el canal “todo está tranquilo en Trípoli”.

El corresponsal en Libia transmitía desde la embajada venezolana dando cuenta de la tranquilidad en la capital.

Izarra mandaba hoy mismo estos tweets a través de Telesur:

1-“Los periodistas extranjeros son tratados como reyes en Benghazi reporta enviado de teleSUR desde el sitio #Libia

2-“TeleSUR tiene segundo corresponsal en Libia, se encuentra en la ciudad oriental de Benghazi”

3-“Segundo enviado de @teleSURtv a Benghazi relata que ha visto imágenes de cadáveres impactadas por armas muy grandes”

4- “Video: Cientos de personas se movilizan en Libia en apoyo a Gaddafi http://tlsur.net/i8AI2n #Libia

¿Sera por allí que se entera Chávez de lo que pasa en Libia?, pues el respaldo a Gadafi vía Twitter  es asociarse al genocida felicitado únicamente por él Fidel Castro y Daniel Ortega.

Vergüenza debería darle a Rizarrita el papelón que están haciendo.

Qué bueno que ya la careta se la quitaron.

Hoy por fin sale algo de lo que pasa, aunque Telesur cita otras fuentes como Al Jazeera:

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.