Enrique Alejandro Montbrun Centeno es uno de esos seres especiales que poco se encuentran en la vida.
Es un joven venezolano, inteligente, sensible y emprendedor, que ha pasado por encima de las dificultades físicas que lo limitan para caminar, usar sus manos o hablar como el resto de nosotros.
Sufre parálisis cerebral, nació prematuro, con poco más de cinco meses de gestado, cuando sus padres, Maritza y Enrique, decidieron apostar por su vida.
Fue la primera victoria de Enrique, sobrevivir a un parto en el que los médicos le daban sólo el 20 por ciento probabilidades de vida.
Cobijado por el infinito amor de sus padres, abuelos, amigos y más tarde de sus hermanos Andrea y Alejandro, Enrique pasó su infancia superando los obstáculos sin miedo y con alegría.
Era aún muy pequeño cuando descubrió el beisbol, ese deporte que nos ha hecho felices a millones de habitantes de este lado del mundo.
En el beisbol Enrique consiguió una motivación especial.
Para él, como para muchos de nosotros, el beisbol significa la oportunidad de dar un hit en cada turno y él se para en el plato para hacer swing a los pitcheos buenos, para aprovechar cada chance que le da el juego de la vida para hacer carreras y ganar.
Está en una silla de ruedas, pero eso no le impide correr. No puede utilizar bien sus manos, pero igual escribe y tiene una interesante página web de beisbol, www.rincondelbeisbol.com, tiene dificultades para hablar, pero igual se hace entender perfectamente.
Enrique tiene la mirada brillante, alegre…
Una vez me contó cuánto dolor físico ha tenido que soportar y sin embargo no hay en él el menor síntoma de pesar, no resiente su vida, al contrario, agradece cada minuto que puede disfrutar de su familia, amigos, la música y el beisbol de nuestros amores.
Desde que lo conozco es una inspiración, cuando pienso que algo no se puede, pienso en su ejemplo y avanzo.
Durante las vacaciones escolares dirige un campamento vacacional llamado “jonroneros”, un campamento en el que los muchachos mejoran sus destrezas para jugar beisbol, se divierten, comparten con otros jovencitos que tienen las mismas inquietudes y pasan una o dos semanas aprendiendo con el ejemplo de Enrique, que nada es imposible.
Enrique y quien suscribe nos conocimos en el Estadio Universitario, es caraquista como yo y está presente en casi todos los juegos de nuestro equipo, lo he visto hacerse el gran hombre que es, entre las angustias de dejar gente en base y la alegría de un grand slam.
Enrique Alejandro Montbrun Centeno es un amigo que me regaló el beisbol.
A continuación un video que hizo su prima Yaz Centeno para un trabajo universitario, que nos da una idea de sus dimensiones.
Tómense el tiempo.





