Alguien bien sabio dijo cierta vez que lo único que hace falta para que los malos se salgan con la suya, es que los buenos se callen la boca. Todo lo contrario viene haciendo Mario Vargas Llosa desde hace mucho tiempo ya, y todo el mundo intelectual (incluyendo a los músicos) debía seguir su ejemplo, en vez de hacernos los chivos locos y seguirles la corriente a los que están arruinando – aún más– a Latinoamérica, en nombre de una ideología caduca que no ha regado mas que represión, estanco y fracasos por doquier. El arte no es una buena excusa para ignorar las atrocidades, sino debe ser una herramienta para denunciarlas.




