Elegido masivamente para candidato único presidencial, este muchacho entregó todo para ofrecerle a Venezuela, con vigor y talento, la seguridad y la fuerza que necesitaba para enfrentar todo el poder, la corrupción y la vileza que significaba Hugo Chávez utilizando la histeria de una adoración estimulada por el odio y la desventaja. Arriesgó su vida, mezclándose con la Venezuela urgida de lo que él ofrecía. Cada región, cada rincón, retaba con su entusiasmo y su presencia, retaba el momento difícil.
Cada uno con su personalidad, cada uno en su estilo. Y eso es lo que esta Venezuela rugiente, desafiante, debe reconocer en el azaroso camino del cambio, sin egoísmos, sin amnesia, con sentido de lealtad y justicia.
¡Los tenemos a ellos para luchar!





