No están solos. Ese es el mensaje que han buscado transmitir desde la distancia quienes no se olvidan de sus raíces, ni de la importancia de luchar por la recuperación de los valores de la democracia en Venezuela. Una voz de apoyo que desconoce de fronteras o de excusas y que, con la fuerza y el brío característico de los venezolanos, ha sobrepasado las distancias geográficas para respaldar las manifestaciones del país y repudiar con fuerza la represión y la violencia a la que son sometidos los hombres y mujeres con los que comparten un mismo ideal: la libertad.
Las imágenes evidencian que la lucha venezolana también se ha librado en Nueva York y en Miami, así como en Barcelona, París y Roma. Sin embargo, es imposible pasar por alto la titánica labor que se está realizando desde Madrid. Las más de 4.000 personas que se han reunido en la Plaza Colón son sólo la punta del iceberg. Más allá de la concentración que llenó de tricolor y de esperanza el corazón de la capital, hay muchas otras iniciativas que se están llevando desde España para lograr soluciones reales y tangibles a los problemas del país, especialmente en materia de justicia, defensa de los Derechos Humanos y libertad.
El caso más evidente es, quizás, la reapertura de una querella criminal interpuesta contra 22 dirigentes y funcionarios venezolanos (civiles y militares) que cometieron violaciones a los Derechos Humanos, crímenes de lesa humanidad y terrorismo de Estado en abril de 2002. Una medida que, de prosperar, podría acarrear penas de cárcel para importantes figuras del Gobierno, como, por ejemplo, Diosdado Cabello.
No se trata de un caso aislado. Las líderes estudiantiles en Madrid, Rosselin Pastoriza y Oranny Velásquez, han comenzado recientemente la recolecta de firmas de ciudadanos de origen o nacionalidad española para que soliciten a su Gobierno que se pronuncie sobre los acontecimiento de Venezuela y tome las medidas oportunas para impedir que continúe la destrucción de la democracia en el país caribeño. Una petición que impondrán en un par de semanas, cuando estiman habrán superado las mil firmas.
Ambas iniciativas buscan abrirle los ojos a la comunidad internacional sobre la situación que padece Venezuela. El empeño constante parece haber logrado sus primeros frutos. En la concentración realizada en la Plaza Colón, por ejemplo, tres de los participantes fueron los senadores españoles: Iñaki Anasagasti (Partido Nacionalista Vasco), Dionisio García Carnero (Partido Popular) y Narvay Quintero (Coalición Canaria). Lo que demuestra que hay representantes políticos en España que conocen la situación nacional y se solidarizan con los valores propios de la libertad y la democracia.
En Madrid, también saben que la educación empieza por la casa. Por eso, se han convocado manifestaciones y concentraciones en las inmediaciones del Consulado y de la Embajada de Venezuela, donde han entregado una innumerable cantidad de manifiestos, comunicados, denuncias y cualquier tipo de documento que evidencie el desacuerdo de la población con las políticas implementadas por un Gobierno con más de 14 años en el poder y que es capaz de disolver las manifestaciones a través de balas.
El vicepresidente de la Asociación Civil Venezolanos en Madrid, Luis Alberto Fernández, resume el sentimiento de los manifestantes cuando se pregunta: “¿Por qué manifestamos?, ¿Que por qué estamos aquí?, pues porque este régimen ha conducido al país a la miseria, porque nos han cerrado el camino del porvenir”.
Ahora los venezolanos están en las calles de todo el mundo luchando por reconquistar ese porvenir que les fue robado. Será una batalla fuerte, como toda en la que se aspira regresar a la libertad. Pero no será una batalla solitaria, ya que todos los venezolanos sembrados a lo largo del mundo han demostrado que la distancia no equivale a olvido y que siempre están dispuestos a alzar la voz por encima de las montañas y los océanos para recordarles que: ¡No están solos!




