A dos voces

dialogo

Sin hacer mención a algún escenario electoral, los representantes del Gobierno y la oposición concluyeron el tercer encuentro en el hotel Meliá Caracas con la lectura que hiciera el enviado del Vaticano, monseñor Claudio María Celli, de un comunicado que resume los acuerdos alcanzados por las partes y una declaración conjunta por la paz, leída por los alcaldes Jorge Rodríguez y Carlos Ocariz. Ambos documentos exacerban el uso de la neolengua oficial, un mensaje en sí mismo, un golpe durísimo para los opositores que no les acompañamos en la sala.

Los acuerdos
1. “Combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana”, priorizando la adopción de medidas para abastecer de medicamentos y alimentos, promoviendo su producción e importación.
2. En el campo político, “avanzar en la superación de la situación de desacato de la Asamblea Nacional dictada por el Tribunal Supremo de Justicia”, que se traduce en repetir las elecciones parlamentarias en Amazonas y nombrar dos nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral.
3. En el terreno de la soberanía nacional, decidieron defender en conjunto los derechos de Venezuela sobre la Guyana Esequiba, un punto trascendental en el marco de esta crisis institucional.
4. Reforzar institucionalmente el diálogo, incorporando a la mesa un gobernador por cada una de las partes: Tareck El Aissami y Henri Falcón (extraordinarios ejemplos de buenos dialogantes) e invitando también a representantes de distintos segmentos de sociedad. Además, habrá una comisión de seguimiento para dar continuidad al proceso coordinada por Rodríguez Zapatero, Jorge Rodríguez y Luis Aquiles Moreno.
5. Volver a reunirse el 6 de diciembre de 2016.

La declaración conjunta por la paz
El verificador de firmas Jorge Rodríguez leyó: “Hoy queremos hablar al pueblo de Venezuela, no como gobierno u oposición, ni como defensores de una u otra ideología, ni como mayoría o minoría política. Hoy queremos hablar desde una condición para reconocernos y promover el consenso, la de ciudadanos de Venezuela, compatriotas, el bien común que está por encima de nuestras legítimas diferencias”. Una redacción ajustada a su cinismo e irresponsabilidad.

Por su parte, Carlos Ocariz leyó: “Nos comprometemos a que nuestras diferencias políticas tengan respuesta en el estricto marco constitucional, en un camino pacífico, democrático y electoral”, invitando a que la declaración sea respaldada por las fuerzas políticas, las instituciones públicas, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, las universidades y la sociedad en general.

Sin preguntas
Carlos Ocariz junto a Chúo Torrealba, habló de la liberación de “personas detenidas” -no de presos políticos- y aseguró que en los encuentros por venir insistirán en lo fundamental: “construir una salida electoral a la grave crisis política institucional que vive nuestro país”, enfatizando que seguirán en la mesa hasta lograr las elecciones nacionales o el referéndum revocatorio. Lástima que al no permitir preguntas de la prensa resultara imposible saber cómo van a lograrlo.

Subtítulos
Nada de lo declarado tiene las especificaciones que este momento demanda: cuándo y cómo.
Las elecciones de Amazonas no tienen fecha, en consecuencia el estadio jurídico de la Asamblea Nacional tampoco.
La selección de los nuevos rectores del CNE será “conjunta”, rellenen ese calificativo con lo que quieran, pero en el escenario más optimista [uno para cada uno] el Psuv seguirá siendo mayoría.
La liberación de presos políticos, tampoco tiene fecha, puede ser mañana o en meses.
El canal humanitario tampoco tiene fecha ni método. Es una burla inadmisible hablar de controlar “el boicot” que ellos mismos protagonizan, incentivar la producción que merman y privilegiar las importaciones porque no hay dólares para hacerlo; el default del Gobierno ha sido contra los venezolanos.
Que la próxima reunión sea el 6 de diciembre es una afrenta cruel: borrar de contenido el bastión reciente del triunfo electoral opositor.

Insisto, la redacción de ambos documentos privilegia la perspectiva del Gobierno, los libra de responsabilidades y hace de la oposición un par en un caos instaurado solo por el Psuv.

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Sin hacer mención a algún escenario electoral, los representantes del Gobierno y la oposición concluyeron el tercer encuentro en el hotel Meliá Caracas con la lectura que hiciera el enviado del Vaticano, monseñor Claudio María Celli, de un comunicado que resume los acuerdos alcanzados por las partes y una declaración conjunta por la paz, leída por los alcaldes Jorge Rodríguez y Carlos Ocariz. Ambos documentos exacerban el uso de la neolengua oficial, un mensaje en sí mismo, un golpe durísimo para los opositores que no les acompañamos en la sala.

Los acuerdos
1. “Combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana”, priorizando la adopción de medidas para abastecer de medicamentos y alimentos, promoviendo su producción e importación.
2. En el campo político, “avanzar en la superación de la situación de desacato de la Asamblea Nacional dictada por el Tribunal Supremo de Justicia”, que se traduce en repetir las elecciones parlamentarias en Amazonas y nombrar dos nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral.
3. En el terreno de la soberanía nacional, decidieron defender en conjunto los derechos de Venezuela sobre la Guyana Esequiba, un punto trascendental en el marco de esta crisis institucional.
4. Reforzar institucionalmente el diálogo, incorporando a la mesa un gobernador por cada una de las partes: Tareck El Aissami y Henri Falcón (extraordinarios ejemplos de buenos dialogantes) e invitando también a representantes de distintos segmentos de sociedad. Además, habrá una comisión de seguimiento para dar continuidad al proceso coordinada por Rodríguez Zapatero, Jorge Rodríguez y Luis Aquiles Moreno.
5. Volver a reunirse el 6 de diciembre de 2016.

La declaración conjunta por la paz
El verificador de firmas Jorge Rodríguez leyó: “Hoy queremos hablar al pueblo de Venezuela, no como gobierno u oposición, ni como defensores de una u otra ideología, ni como mayoría o minoría política. Hoy queremos hablar desde una condición para reconocernos y promover el consenso, la de ciudadanos de Venezuela, compatriotas, el bien común que está por encima de nuestras legítimas diferencias”. Una redacción ajustada a su cinismo e irresponsabilidad.

Por su parte, Carlos Ocariz leyó: “Nos comprometemos a que nuestras diferencias políticas tengan respuesta en el estricto marco constitucional, en un camino pacífico, democrático y electoral”, invitando a que la declaración sea respaldada por las fuerzas políticas, las instituciones públicas, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, las universidades y la sociedad en general.

Sin preguntas
Carlos Ocariz junto a Chúo Torrealba, habló de la liberación de “personas detenidas” -no de presos políticos- y aseguró que en los encuentros por venir insistirán en lo fundamental: “construir una salida electoral a la grave crisis política institucional que vive nuestro país”, enfatizando que seguirán en la mesa hasta lograr las elecciones nacionales o el referéndum revocatorio. Lástima que al no permitir preguntas de la prensa resultara imposible saber cómo van a lograrlo.

Subtítulos
Nada de lo declarado tiene las especificaciones que este momento demanda: cuándo y cómo.
Las elecciones de Amazonas no tienen fecha, en consecuencia el estadio jurídico de la Asamblea Nacional tampoco.
La selección de los nuevos rectores del CNE será “conjunta”, rellenen ese calificativo con lo que quieran, pero en el escenario más optimista [uno para cada uno] el Psuv seguirá siendo mayoría.
La liberación de presos políticos, tampoco tiene fecha, puede ser mañana o en meses.
El canal humanitario tampoco tiene fecha ni método. Es una burla inadmisible hablar de controlar “el boicot” que ellos mismos protagonizan, incentivar la producción que merman y privilegiar las importaciones porque no hay dólares para hacerlo; el default del Gobierno ha sido contra los venezolanos.
Que la próxima reunión sea el 6 de diciembre es una afrenta cruel: borrar de contenido el bastión reciente del triunfo electoral opositor.

Insisto, la redacción de ambos documentos privilegia la perspectiva del Gobierno, los libra de responsabilidades y hace de la oposición un par en un caos instaurado solo por el Psuv.

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