Los mitos detrás de "El Picure"
Redacción Runrun.es May 03, 2016 | Actualizado hace 4 años
Los mitos detrás de «El Picure»

LOS AUDIOS DE LAS TRANSMISIONES DE RADIO comenzaron a rodar por Whatsapp la tarde del miércoles. Voces de supuestos funcionarios celebraban que uno de los 40 delincuentes más buscados de Venezuela, estaba muerto. «Se acabó el mito de ‘El Picure'», se escuchaba en una de las grabaciones. José Antonio Tovar Colina, el cabecilla de una de las bandas más temidas del centro de Venezuela, había caído al fin. Con él se fueron varias de las historias que lo rodeaban y que hasta ahora no han podido confirmarse.

Picure Social Media

Quince mil seguidores tenía, hasta la noche de este martes, la cuenta en Twitter @bandaelpicure. Se trata de un perfil cerrado del que no pocos medios de comunicación se hicieron eco, algo similar a lo sucedido con los usuarios de pranes ya caídos como «El Conejo» o de bandas delictivas como «El Tren de Aragua».

En su biografía en esta red social, que cambió a lo largo del tiempo, «El Picure» manifestaba su supuesto rechazo hacia el gobierno. “Salir de Maduro y el PSUV es URGENTE. El pueblo me absolverá. Como no me preocupé de nacer, no me preocupo de morir. Si mueres joven dejas un cadáver bonito”, se lee en el extracto.

Meses antes, desde este perfil se habían lanzado otros tuits que aludían a momentos en los que el criminal se sentía perseguido por las autoridades o informaba sobre su estado de salud.

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“Estoy bien, recuperándome. Los que me traicionaron saben que fue un error. Dios dicen que perdona”, decía en un tuit en octubre de 2015. “A todo el pueblo: pido que se preparen para mi muerte, que ya se acerca. Casi me tienen rodeado, a punta de traidores. No me entregaré vivo”, comentó ese mismo día en Twitter.

En enero de 2015, sus amenazas de 140 caracteres llegaron hasta el diputado del PSUV, Diosdado Cabello. “@Dcabellor si muero hoy volveré por ti. Es una promesa y yo siempre cumplo”, puso en un mensaje.

Nadie, hasta ahora, ha podido corroborar que esta cuenta haya pertenecido a «El Picure» o a su banda. Tampoco se ha podido hacer lo propio con los dos perfiles en Facebook en los que uno de los hombre más buscados de Venezuela ponía fotos suyas y de sus armas

¿Realmente llegó a Caracas?

En mayo de 2015 se publicó la noticia: «La banda de ‘El Picure’ llegó a Caracas«. La nota aludía a un informe del Grupo Antiextorsión y Secuestros de la Guardia Nacional de Guárico, el cual había emitido una alerta sobre la presencia del criminal en la parroquia La Vega de la capital venezolana.

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Sin embargo, la noticia no trascendió de allí. Nunca se supo de manera oficial de  operativo de seguridad alguno que involucrara la búsqueda de Tovar Colina, cosa que sí pasaba en el territorio donde solía moverse, entre el norte de Guárico y el sur de Aragua. Tampoco hubo una investigación posterior que confirmara esta teoría. No hubo jefes policiales que pudieran declarar, ni siquiera de manera anónima, la veracidad de la noticia. Todo, hasta el momento de su muerte, se manejó de manera extraoficial. Incluso aquellos mensajes que presuntamente envió a varios uniformados y en los que había amenazado con hacer una toma violenta de Caracas.

Roedor de nueve vidas

Los rumores sobre el temido «Picure» siempre corrían en redes. Algunas veces lo «mataban», otras quedaba herido, y en la mayoría de las ocasiones escapaba ileso mientras sus compinches caían muertos o eran arrestados. El roedor parecía tener más vidas que un gato.

Sólo en el último semestre, el nombre del delincuente salió a relucir al menos cinco veces.  A finales de septiembre, varios medios confirmaron que le dieron un balazo en una pierna, que lo internaron en un centro de salud y que se escapó en cuanto pudo. En marzo de este año, se dijo que estuvo recluido en una clínica de Guacara tras un enfrentamiento con policías, pero luego se aclaró que había sido confundido con otro criminal. Apresaban a los miembros de su banda, pero no llegaban a él. Hallaban cadáveres de los suyos, mientras él se escondía. Miembros de su familia morían, mientras él –hasta hoy– huía del peligro. 

La tarifa más alta
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En febrero de este año se conoció extraoficialmente que «El Picure» había enviado un mensaje de texto a varios policías para informar que, además de prepara la famosa «toma de Caracas», había subido la tarifa en dólares que pagaba a sus sicarios por asesinar a policías. El vídeo de El Pitazo apuntaba que el delincuente recompensaba en dólares a quien matara a los uniformados. Los más cotizados eran los del Sebin, por quienes cancelaba hasta 1.000 billetes verdes. Si se trataba de un agente de otro cuerpo de seguridad, el monto llegaba a $800.

A raíz de este trabajo, se indicó que varios jefes de banda de la Gran Caracas habían adoptado el pago en dólares por los policías muerto que lograran por sus secuaces.  «El Lucifer», que controla a las bandas de El Valle, habría sido uno de los que copió la idea.