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Estudios y estrellas de la industria pornográfica le pidieron a Google ayuda para publicitar maneras legales de comprar contenido para adultos, como parte de una estrategia para combatir la piraterÃa.
Varias figuras lÃderes de la industria del porno consideran que Google discrimina sus contenidos y dijeron que se merecen las mismas medidas que las introducidas recientemente por el gigante tecnológico para favorecer la publicidad de los sitios legÃtimos de música y cine sobre los sitios pirata.
Hace poco que Google alcanzó un acuerdo con la industria musical de Reino Unido para mostrar los vÃnculos a vÃas legales para adquirir música con una mayor prominencia que antes.
Las discográficas llevaban tiempo quejándose de que en una búsqueda en Google con frecuencia aparecen vÃnculos a sitios pirata antes que los enlaces a las páginas web genuinas.
La semana pasada varios influyentes miembros de la industria del porno le dijeron a la BBC que quieren el mismo tipo de trato.
“Un tabú”
Actualmente la industria pornográfica no tiene permiso para comprar espacio publicitario en la red de Google.
“Google está perpetuando la idea equivocada de que la industria para adultos es una industria no legÃtima”, dijo la actriz porno Angela White.
“La industria para adultos está organizada como cualquier otra industria profesional: pagamos impuestos, creamos trabajo y contribuimos a la economÃa”, añadió.
“¿Cuántas veces al dÃa se escribe la palabra ‘porno’ en el buscador de Google? Las grandes compañÃas comerciales como Google siguen discriminando a la industria para adultos a pesar de que el mundo está genuinamente interesado en buscar pornografÃa”, declaró.
Tasha Reign, propietaria de un estudio y actriz, cree que Google “todavÃa trata a la industria para adultos como un tabú”.
“Toda nuestra industria se ha vuelto patas arriba debido al robo de contenido para adultos”.
“Si trabajara con compañÃas para adultos, Google podrÃa asegurar que el contenido que se ve incluye restricciones de edad, algo que no ocurre con el contenido pirateado”.
Google le dijo a la BBC que no emitirÃa comentarios sobre ningún aspecto de este tema.
En Reino Unido hay polÃticos que piden reglas más estrictas para regular el contenido disponible en Internet y cualquier cambio para la “promoción” de la pornografÃa podrÃa generar crÃticas.
Una de las grandes preocupaciones es que los niños puedan acceder a contenidos pornográficos, algo que ha sido el motor detrás de la petición en Reino Unido de barreras de restricción por edad en todos los sitios para adultos.
Pero los crÃticos sostienen que una polÃtica de ese tipo es muy difÃcil de llevar a la práctica, sobre todo porque la mayorÃa de los sitios tienen sede fuera del Reino Unido.
Crisis por el efecto “tube”
Entretanto, los estudios de producción pornográfica se quejan de los efectos de la popularidad de los sitios tipo “tube”: páginas web que ofrecen videos de manera similar a como lo hace YouTube.
Esta tendencia ha afectado gravemente a sus ingresos.
Igual que YouTube, la mayorÃa de los grandes sitios porno tipo “tube” incluyen una opción por la que los dueños de los contenidos pueden requerir que un material sea retirado por motivos legales.
Pero los estudios más pequeños argumentan que es muy difÃcil supervisar todo lo que se sube a la red.
“No puedes tener el ojo puesto en cada sitio web”, dijo Tasha Reign.
Pero otras figuras de la industria reconocieron que hacerle pagar a la gente por consumir porno es todo un desafÃo.
“Los estudios sà tienen que convencer a los consumidores de por qué deben pagar y facilitar esas transacciones”, dice Nate Glass, que dirige Takedown Piracy (Acaben con la piraterÃa), una compañÃa que ayuda a las empresas a emitir avisos de copyright.
“Pero lo que no ayuda es que los consumidores no puedan encontrar los sitios (legales) porque están en la página número 10, después de un centenar de enlaces a los sitios pirata más ofensivos del mundo”.
El presidente de Girlsfriends Films dice que las preocupaciones de la industria para adultos no se tiene en cuenta de verdad por la naturaleza del contenido.
“La sociedad no ve a los trabajadores del sexo como personas, sino como productos”, dijo Moose.
“Es una mentalidad que tiene que cambiar, no sólo por la piraterÃa, sino también para el bien de la sociedad en general”, añadió.
“La piraterÃa de contenidos para adultos le causa daños a gente real, desde mujeres y hombres que aparecen en cámara hasta editores, trabajadores de oficina y empleados en tiendas de productos para adultos”, concluyó.




