Se le considera uno de los mayores capos de la droga en el mundo. Pero legalmente las autoridades en México no han podido comprobar que Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, es narcotraficante.
Desde 1993, cuando fue detenido por primera vez, la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) lo acusó en varias ocasiones de traficar droga.
Pero hasta el momento no ha logrado que sea encarcelado por ese delito.
En su primera etapa en prisión, de la que escapó en 2001, las sentencias por narcotráfico que se dictaron contra El Chapo fueron revocadas.
Los magistrados que las cancelaron argumentaron que no se pudo probar la acusación.
El capo permaneció en prisión por delincuencia organizada, posesión de armas de uso exclusivo del ejército y realizar vuelos clandestinos.
Sin pruebas
Cuando fue recapturado en febrero de 2014, la fiscalía promovió cinco juicios contra Guzmán Loera, uno de ellos por delitos contra la salud.
Pero la acusación no es por comercializar grandes cantidades de droga, como hace el Cartel de Sinaloa que él encabeza.
Según el Consejo de la Judicatura Federal, actualmente El Chapo enfrenta un juicio por posibilitar “la ejecución del delito contra la salud”.
La PGR lo había señalado por poseer semillas de marihuana y amapola “con fines de siembra, cultivo y cosecha”.
Pero un juez del Estado de México desestimó el expediente porque la fiscalía no presentó pruebas suficientes.
Para EE.UU., el “más peligroso narco”
En contraste, desde 2009 el gobierno de Estados Unidos mantiene una acusación judicial en contra de El Chapo por introducir al menos 200 toneladas de droga a su territorio.
Jack Riley, el jefe de operaciones de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), afirma que Guzmán Loera es “el más peligroso traficante de heroína del mundo”.
Su organización, añade, controla el mercado estadounidense de esa droga.
Por eso, la alcaldía de la ciudad de Chicago considera a El Chapo como el enemigo público número uno.
Y el Departamento de Estado ha dicho que solicita su extradición para juzgarlo… por narcotráfico.
BBC Mundo le solicitó a la fiscalía general una entrevista con los responsables del proceso contra Guzmán Loera, pero no hubo respuesta.
Corrupción
Entonces, ¿por qué la PGR no ha logrado que se sentencie a El Chapo por narcotráfico?
“Por ineficiencia y corrupción en el sistema judicial del país”, le dice a BBC Mundo Francisco Jiménez Reynoso, investigador de la Universidad de Guadalajara, en México.
“Un hombre con mucho dinero capaz de corromper autoridades en los tres niveles de gobierno, se conjuga con un sistema corrupto en materia jurisdiccional”, añade.
“Es la explicación más clara y contundente”.
La considerable fortuna de El Chapo le permitió comprar privilegios indebidos en sus dos etapas en las prisiones de máxima seguridad de las que ha escapado.




