La negociación entre el oficialismo y la oposición entra en una etapa de expectativas crecientes, pero todavía sin certezas sobre sus resultados. La agenda pública permanece limitada frente a lo que las delegaciones discuten en Caracas, mientras Estados Unidos mantiene presión sobre el gobierno venezolano y los ciudadanos esperan señales concretas de cambio. Los periodistas Eugenio Martínez y Pedro Peñaloza analizaron este miércoles 12 de agosto el alcance de estas conversaciones durante Espacio Runrun.es, moderado por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es.
Una agenda que todavía guarda sus cartas
Eugenio Martínez consideró que todavía es temprano para centrar la discusión en una eventual elección presidencial. “Es bastante prematuro hablar de Venezuela en una elección presidencial porque debe resolver muchas cosas antes para llegar a esa discusión pese a la urgencia de la ciudadanía”, señaló.
El periodista explicó que la agenda que se ha hecho pública no permite conocer completamente el contenido de las conversaciones presenciales que se desarrollan en Caracas. “La agenda pública realmente es escueta. No desarrolla el trasfondo de las conversaciones que se ejecutan presencialmente en Caracas”, afirmó.
Según Martínez, las delegaciones están abordando buena parte de las demandas que la oposición ha planteado durante los últimos años. Entre los asuntos que han trascendido se encuentran la emergencia nacional, el manejo de activos y la liberación de otros presos políticos.
El horizonte de las conversaciones también está definido. “La agenda extraoficial se había deslizado a qué se iba a tratar, pero con cierta ambigüedad. En teoría todo debe culminar en diciembre”, dijo Martínez.
Luis Ernesto Blanco coincidió en que se trata de un proceso de varios meses y señaló que “la mesa habla de meses con relación a la agenda”. La fecha prevista convierte los próximos meses en un período clave para determinar si las conversaciones producen acuerdos concretos o permanecen en el terreno de las expectativas.
El futuro de las instituciones también está sobre la mesa
Uno de los aspectos que podría definir el alcance de la negociación es la posibilidad de cambios en las instituciones del Estado. Martínez recordó que la Asamblea Nacional amplió el número de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y advirtió que posiblemente se anuncie una nueva ampliación próximamente.
El tema institucional adquiere relevancia porque cualquier eventual acuerdo político tendría que desenvolverse dentro de un sistema de poderes cuestionado durante años. Pedro Peñaloza planteó la dimensión que tendría una eventual transformación del máximo tribunal.
“Si tú logras que el TSJ sea tal cual como lo establece la Constitución, cosa que no se ha logrado en los 27 años que han pasado, eso sería de impacto”, afirmó.
Inmediatamente agregó otro punto pendiente: “Y ni hablar de tener un nuevo CNE”. Martínez también señaló que todavía no se observa una discusión definida sobre la renovación de licencias y sostuvo que los factores políticos están afectando el ambiente de las conversaciones, especialmente por la participación y representación de quienes están vinculados con la Asamblea Nacional de 2015.
A estos asuntos se suman la situación de los presos políticos y el manejo de activos. Martínez explicó que estos temas ya forman parte de los avances discutidos entre las delegaciones, aunque no todos se han traducido todavía en anuncios públicos.
Estados Unidos aumenta la presión
El escenario internacional constituye otra pieza de la negociación. Para Martínez, la posibilidad de llegar a una discusión electoral depende de que antes se resuelvan otros asuntos pendientes.
“Si la prioridad de Estados Unidos es una elección presidencial, debe actuar rápido”, afirmó el periodista, al evaluar el papel que Washington puede desempeñar en el proceso.
Peñaloza consideró que la presión estadounidense sobre el gobierno venezolano ya es perceptible. “El Gobierno enfrenta presión por parte de Estados Unidos. Eso se nota por cómo han estado rindiendo cuentas, cosa que no ocurría antes”, sostuvo.
El periodista también destacó la actividad de Marco Rubio en torno a Venezuela, aunque recordó que el funcionario estadounidense ha insistido en la necesidad de tener paciencia. “Marco Rubio ha estado muy activo con el tema de Venezuela, pero sigue diciendo que hay que tener paciencia. Veamos qué tanto resulta eso”, comentó.
La presión externa coincide con un momento en el que la sociedad venezolana demanda respuestas. Blanco describió el ambiente actual señalando que “en este momento hemos visto el furor de la gente de ver cambios”.
De la negociación a los hechos
El reto para los sectores que participan en la mesa será demostrar que las propuestas pueden convertirse en decisiones. Martínez señaló que la oposición está planteando alternativas, pero consideró necesario esperar para comprobar si estas terminan materializándose en acciones.
“La oposición demuestra que viene a proponer, pero esperemos si esos planes se concretan en acciones pese a que no cuentan con María Corina Machado”, subrayó.
También explicó además que, a diferencia de otros procesos internacionales en los que primero se alcanzan grandes acuerdos y posteriormente se ejecutan los compromisos, en Venezuela podría producirse una secuencia distinta. “Esto implica el anuncio de pasos preliminares que se vayan acordando para ir cumpliendo con las expectativas de amplios sectores del país”, sostuvo.
La exposición pública de la negociación, sin embargo, continúa marcada por mensajes cruzados. “La negociación está en marcha, pero parece una guerra de micrófonos”, afirmó Peñaloza. A su juicio, la cautela de las delegaciones puede entenderse porque están tratando asuntos complejos y no necesariamente conviene hacer públicos todos los detalles.
Esa reserva alimenta también la incertidumbre. Blanco señaló que parte de la conversación pública se concentra en la confrontación entre oficialismo y oposición alrededor de la mesa, mientras dentro de los propios sectores involucrados existen voces insatisfechas con lo ocurrido hasta ahora.
El resultado de la negociación dependerá, en última instancia, de si los anuncios y compromisos consiguen producir cambios verificables. Peñaloza resumió esa incertidumbre al advertir que “todo esto que está pasando mantiene en suspenso al venezolano sobre si habrá o no un proceso de reconstrucción viable”.
Con diciembre como horizonte y una ciudadanía que espera respuestas, la mesa tendrá que demostrar durante los próximos meses si puede transformar la negociación en acuerdos capaces de modificar el escenario político e institucional. Por ahora, las conversaciones avanzan, pero el verdadero alcance del proceso todavía está por verse.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país



