A un año del atentado, no ven justicia por ningún lado

—Yo recuerdo bien que hace un año, como a esta hora, a las 11 de la mañana en Caracas, estaba escribiéndole a Yendri y a su mamá. Él seguía en Bogotá, nosotros estábamos acá. Conversábamos qué íbamos a hacer de almuerzo, estamos coordinando para vernos en Navidad. Ya nos estábamos despidiendo cuando Yendri, como chiste, nos dijo: «Manténganse vivos para que nos podamos reunir». «Sí, bueno, hijo», le respondí. A la media hora recibí la noticia: Yendri recibió un atentado contra su vida. 

Así lo recuerda el 13 de octubre de 2025 Omar Velasquez, dirigente social y padre del activista de derechos humanos Yendri Velásquez. Ahora, un año después, estaba sentado a las afueras de la embajada de Colombia, en Caracas. 

Miró al cielo un rato. El día estaba nublado, grisáceo. En la zona había caído un par de gotas de lluvia una hora atrás. 

Allí esperaba que Luis Peche, politólogo venezolano, saliera del recinto. Solo podía entrar uno de ellos. Ambos tenían la misma petición: querían justicia. Ha pasado un año desde que unos hombres armados dispararon contra Yendri y Luis en Bogotá y la Fiscalía 20 Seccional de la Unidad de Vida de Colombia no les da respuesta sobre su caso. 

Meses de silencio

—Yo ese día estaba aquí, en Caracas, sin poder moverme, sin tener información. Tenía, tengo, un estado de desesperación brutal. Él es mi único hijo. Estaba amarrado: tenía problemas con el pasaporte, no podía viajar, seguíamos en el contexto de las elecciones presidenciales, la subida de los precios… Todo era un caos. 

El 13 de octubre de 2025 Omar se enteró de todo por mensajes de texto de los amigos de Yendri: cómo llegó un carro y le empezaron a disparar, cómo Yendri y Luis se trataron de cubrir, cómo el carro se dio a la fuga, cómo llevaron Yendri y a Luis al hospital, cómo ellos recibió el tratamiento para las ocho balas incrustadas en el cuerpo de Yendry y seis en el cuerpo de Luis, cómo la fiscalía colombiana les había prometido que la justicia llegaría rápido. 

Yendri, por ahora, sigue con secuelas médicas del ataque. Su padre pudo visitarlo en enero de 2025 por una semana. El viaje se demoró unos días por unos trámites y por la movilidad de Yendri. 

Desde que el joven activista fue víctima de detención arbitraria e incomunicación en Venezuela el 3 de agosto de 2024, la familia Velásquez se mantiene en comunicación constante. Yendri había viajado a Colombia para refugiarse de la persecución política del Gobierno. El padre, mientras tanto, agradece que Yendri tiene una red de amigos y de colegas del Observatorio Venezolano de Violencia LGBTIQ+ que lo acompañan.

Él considera que ellos han sido el soporte psicológico que los mantienen en el activismo.

—Seguimos con miedo, pero seguimos haciendo activismo —reafirma Omar, mirando la acera frente a la embajada. Unos policías se asentaron allí poco después que Amnistía Internacional hiciera una rueda de prensa sobre el caso—. Yo no le deseo esto a ningún ser humano… Y, para que eso no le suceda a ningún otro, tenemos que estar al frente del activismo, de la denuncia, de no quedarnos callados.

Seguir, pese al miedo

Luis Peche salió de la embajada a los 20 minutos. Entregó una carta solicitando cambiar al fiscal.

—Hace dos semanas la fiscalía se había contactado con nuestros abogados. Les dijeron que la hipótesis del atentado era «una riña vecinal». Es una hipótesis risible, por decir lo menos. Desde las primeras semanas de la investigación se tiene evidencia de que fue un atentado. Existen videos del ataque.

Los fiscales detectaron que los victimarios habían alquilado un apartamento cercano días antes del ataque a través de la plataforma digital Airbnb. 

—Incluso, hay un video donde me seguían cuando fui al supermercado. Eso fue días antes del atentado. Imagínate, ir al supermercado. No me he sentido seguro desde entonces —agregó Peche.

No es la primera vez que desestiman el caso. Diosdado Cabello, actual ministro de Interior, Justicia y Paz del gobierno presidido por el PSUV con el aval de Estados Unidos, discriminó a los activistas en su programa de opinión «Con el mazo dando» el pasado 15 de octubre de 2023. Tildó el atentado como un «crimen pasional».

Desde entonces, tanto Peche cómo Velasquez han denunciado que la investigación penal en Colombia se ha detenido por presión política de los miembros del PSUV. 

Por su parte, a Cabello lo solicita la justicia chilena por otro atentado a Ronald Ojeda, un expreso político venezolano, que ocurrió en Santiago de Chile en 2024. El caso tuvo su primera audiencia el pasado 2 de julio de 2026 y ya declararon culpable a uno de los acusados.

—Nuestra intención es tocar todas las puertas posibles en Colombia y en Venezuela para entender qué fue lo que sucedió. Que ocurra lo mismo que la investigación avance como en el caso de Ojeda —dijo Peche—. En nuestro caso, además de la hipótesis de riña de vecinos, que es una cosa completamente insólita, en paralelo se está obstaculizando el derecho de nuestros abogados a acceder al expediente del caso.

Para Peche, presionar en distintas instituciones fue una de las razones para regresar a Caracas. 

—Tampoco quise salir de Venezuela en primer lugar, quería volver lo más pronto posible —agregó—. Sé que hay muchos riesgos, hay más de 300 presos políticos todavía siguen tras las rejas. Pero quiero estar aquí, en mi país, con mi familia. Eso es una decisión muy personal.

La Embajada de Colombia recibió el documento de Peche en el que exigía el cambio de fiscal. Le informaron que pronto habrá un cambio de embajador, pero el proceso se debería cumplir. 

Peche y Omar, después de una hora y tras una rueda de prensa sobre su caso, se fueron con sus familias. El cielo de Caracas seguía nublado, horas después cayó una llovizna por unos minutos. El firmamento siguió nublado hasta el siguiente día. Y sobre el caso persiste también la sombra. 

Luis Peche y Yendri Velásquez afirman que el caso ya debería tener una sentencia, pero hay retrasos por «acciones políticas»
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—Yo recuerdo bien que hace un año, como a esta hora, a las 11 de la mañana en Caracas, estaba escribiéndole a Yendri y a su mamá. Él seguía en Bogotá, nosotros estábamos acá. Conversábamos qué íbamos a hacer de almuerzo, estamos coordinando para vernos en Navidad. Ya nos estábamos despidiendo cuando Yendri, como chiste, nos dijo: «Manténganse vivos para que nos podamos reunir». «Sí, bueno, hijo», le respondí. A la media hora recibí la noticia: Yendri recibió un atentado contra su vida. 

Así lo recuerda el 13 de octubre de 2025 Omar Velasquez, dirigente social y padre del activista de derechos humanos Yendri Velásquez. Ahora, un año después, estaba sentado a las afueras de la embajada de Colombia, en Caracas. 

Miró al cielo un rato. El día estaba nublado, grisáceo. En la zona había caído un par de gotas de lluvia una hora atrás. 

Allí esperaba que Luis Peche, politólogo venezolano, saliera del recinto. Solo podía entrar uno de ellos. Ambos tenían la misma petición: querían justicia. Ha pasado un año desde que unos hombres armados dispararon contra Yendri y Luis en Bogotá y la Fiscalía 20 Seccional de la Unidad de Vida de Colombia no les da respuesta sobre su caso. 

Meses de silencio

—Yo ese día estaba aquí, en Caracas, sin poder moverme, sin tener información. Tenía, tengo, un estado de desesperación brutal. Él es mi único hijo. Estaba amarrado: tenía problemas con el pasaporte, no podía viajar, seguíamos en el contexto de las elecciones presidenciales, la subida de los precios… Todo era un caos. 

El 13 de octubre de 2025 Omar se enteró de todo por mensajes de texto de los amigos de Yendri: cómo llegó un carro y le empezaron a disparar, cómo Yendri y Luis se trataron de cubrir, cómo el carro se dio a la fuga, cómo llevaron Yendri y a Luis al hospital, cómo ellos recibió el tratamiento para las ocho balas incrustadas en el cuerpo de Yendry y seis en el cuerpo de Luis, cómo la fiscalía colombiana les había prometido que la justicia llegaría rápido. 

Yendri, por ahora, sigue con secuelas médicas del ataque. Su padre pudo visitarlo en enero de 2025 por una semana. El viaje se demoró unos días por unos trámites y por la movilidad de Yendri. 

Desde que el joven activista fue víctima de detención arbitraria e incomunicación en Venezuela el 3 de agosto de 2024, la familia Velásquez se mantiene en comunicación constante. Yendri había viajado a Colombia para refugiarse de la persecución política del Gobierno. El padre, mientras tanto, agradece que Yendri tiene una red de amigos y de colegas del Observatorio Venezolano de Violencia LGBTIQ+ que lo acompañan.

Él considera que ellos han sido el soporte psicológico que los mantienen en el activismo.

—Seguimos con miedo, pero seguimos haciendo activismo —reafirma Omar, mirando la acera frente a la embajada. Unos policías se asentaron allí poco después que Amnistía Internacional hiciera una rueda de prensa sobre el caso—. Yo no le deseo esto a ningún ser humano… Y, para que eso no le suceda a ningún otro, tenemos que estar al frente del activismo, de la denuncia, de no quedarnos callados.

Seguir, pese al miedo

Luis Peche salió de la embajada a los 20 minutos. Entregó una carta solicitando cambiar al fiscal.

—Hace dos semanas la fiscalía se había contactado con nuestros abogados. Les dijeron que la hipótesis del atentado era «una riña vecinal». Es una hipótesis risible, por decir lo menos. Desde las primeras semanas de la investigación se tiene evidencia de que fue un atentado. Existen videos del ataque.

Los fiscales detectaron que los victimarios habían alquilado un apartamento cercano días antes del ataque a través de la plataforma digital Airbnb. 

—Incluso, hay un video donde me seguían cuando fui al supermercado. Eso fue días antes del atentado. Imagínate, ir al supermercado. No me he sentido seguro desde entonces —agregó Peche.

No es la primera vez que desestiman el caso. Diosdado Cabello, actual ministro de Interior, Justicia y Paz del gobierno presidido por el PSUV con el aval de Estados Unidos, discriminó a los activistas en su programa de opinión «Con el mazo dando» el pasado 15 de octubre de 2023. Tildó el atentado como un «crimen pasional».

Desde entonces, tanto Peche cómo Velasquez han denunciado que la investigación penal en Colombia se ha detenido por presión política de los miembros del PSUV. 

Por su parte, a Cabello lo solicita la justicia chilena por otro atentado a Ronald Ojeda, un expreso político venezolano, que ocurrió en Santiago de Chile en 2024. El caso tuvo su primera audiencia el pasado 2 de julio de 2026 y ya declararon culpable a uno de los acusados.

—Nuestra intención es tocar todas las puertas posibles en Colombia y en Venezuela para entender qué fue lo que sucedió. Que ocurra lo mismo que la investigación avance como en el caso de Ojeda —dijo Peche—. En nuestro caso, además de la hipótesis de riña de vecinos, que es una cosa completamente insólita, en paralelo se está obstaculizando el derecho de nuestros abogados a acceder al expediente del caso.

Para Peche, presionar en distintas instituciones fue una de las razones para regresar a Caracas. 

—Tampoco quise salir de Venezuela en primer lugar, quería volver lo más pronto posible —agregó—. Sé que hay muchos riesgos, hay más de 300 presos políticos todavía siguen tras las rejas. Pero quiero estar aquí, en mi país, con mi familia. Eso es una decisión muy personal.

La Embajada de Colombia recibió el documento de Peche en el que exigía el cambio de fiscal. Le informaron que pronto habrá un cambio de embajador, pero el proceso se debería cumplir. 

Peche y Omar, después de una hora y tras una rueda de prensa sobre su caso, se fueron con sus familias. El cielo de Caracas seguía nublado, horas después cayó una llovizna por unos minutos. El firmamento siguió nublado hasta el siguiente día. Y sobre el caso persiste también la sombra. 

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