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Runrunes y Connectas

ESPECIAL | Violencia contra la mujer: una lucha de muchos anuncios y escasos resultados
Mientras los programas de protección carecen de recursos y buena ejecución, más de 4 mil mujeres mueren por violencia de género en Latinoamérica

Pese a la publicidad oficial y al aumento en el gasto público para atender y prevenir las agresiones contra la mujer en Latinoamérica, las cifras de violencia no bajan. Presupuestos que no se ejecutan, programas abandonados, maquillaje de cifras, escasa transparencia y aprovechamiento político fue lo que encontraron periodistas de once países después de revisar cómo funciona la institucionalidad y cómo se invierten los fondos en la región.

En Guatemala, por ejemplo, unas funcionarias investigadas por corrupción han utilizado la normativa de protección a la mujer para silenciar a los medios que han reportado sobre sus actuaciones.

En México, el 96 por ciento de los recursos comprometidos para programas de género, en realidad se está gastando en iniciativas que no tienen que ver con equidad o prevención de la violencia a la mujer.

En Venezuela desde 2016 el régimen decidió dejar de contabilizar los feminicidios. Tampoco se sabe qué actividades ha realizado o qué presupuesto tiene su programa estrella, Mamá Rosa, que prometía erradicar la violencia de género de ese país.

El programa Ciudad Mujer en El Salvador, que en su momento fue emblemático, redujo el presupuesto, despidió personal y disminuyó sus atenciones bajo el Gobierno de Nayib Bukele.

En Bolivia, más del 40 por ciento de los fondos destinados a la prevención de la violencia de género y la atención de las víctimas no ha sido ejecutado.

Y en Brasil, la administración de Jair Bolsonaro ha venido reduciendo año a año el presupuesto del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos. En 2022 llegó a su punto más bajo.

Estos son solo algunos ejemplos revelados en esta investigación, centrada en revisar los programas contra la violencia de género y la institucionalidad en Latinoamérica, y que fue liderada por CONNECTAS con la participación de periodistas en una decena de países en la región y en alianza con Mexicanos contra la Corrupción, El Búho de Perú, ACCESO de Bolivia, Runrun.es de Venezuela y La Prensa Gráfica de El Salvador. Si bien hay administraciones con estructuras eficientes y con algunos resultados, el panorama de los programas liderados por los gobiernos nacionales plantea más interrogantes que certezas.

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Prisiones venezolanas: Repúblicas independientes del crimen
El sistema carcelario de Venezuela ha estado marcado por la corrupción, la violencia y el abandono estatal. Esta realidad consolidó la formación de estructuras criminales complejas que traspasaron los barrotes y las fronteras.
Los penales ahora son castillos desde donde se dirigen más de una docena de negocios ilícitos como narcotráfico, extorsión, minería ilegal y trata de personas, con tentáculos hasta Chile y otros seis países de la región. Allá ha llegado el Tren de Aragua, un grupo que actúa desde la prisión de Tocorón
Esta investigación de Runrunes y CONNECTAS también desnuda una amplia gama de dinámicas inverosímiles que suceden en las prisiones venezolanas gobernadas por “pranes”, como la cría de cerdos, la comercialización de alimentos y la organización de carteleras de boxeo.  Además, muestra la explotación a la que están sometidos los privados de libertad que no son parte del entorno del líder

 

Runrunes y CONNECTAS

 

Un equipo de Runrunes y @CONNECTAS ingresó a varias prisiones venezolanas para investigar las dinámicas y el funcionamiento de siete cárceles gobernadas por pranes, que están en seis estados del país. Estos presos son jefes criminales que han constituido estructuras de delincuencia organizada de alcance continental, como el Tren de Aragua.

La investigación, que tomó casi un año, muestra cómo las cárceles de Tocorón, Tocuyito, Vista Hermosa, Puente Ayala, Trujillo, El Dorado, y el desaparecido Retén de Cabimas (un centro de detención preventiva que fue cerrado en octubre de 2021) están bajo el control de los pranes, pese a que en las áreas externas hay presencia de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Una serie de visitas a las prisiones estudiadas, además de entrevistas con privados de libertad, exreclusos, familiares, funcionarios policiales y defensores de derechos humanos revelaron que desde las prisiones se coordinan y ordenan más de una docena de delitos: narcotráfico, microtráfico de drogas, minería, contrabando de alimentos, secuestro, delitos informáticos, estafa, extorsión, sicariato, tráfico de armas, robo, trata de personas y tráfico de migrantes.

Los pranes se convirtieron en “empresarios” y “comerciantes” que también obtienen rentas de actividades tan diversas como la venta de agua, la cría de cerdos, la comercialización de alimentos, el cobro de entrada a los familiares de los privados de libertad para ingresar a los penales, y la organización y promoción de eventos deportivos.


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En este último negocio, destaca Alvaro Montila, alias “El Loro”, pran del Internado Judicial de Trujillo, quien tiene su propio gimnasio dentro de la cárcel donde entrena a boxeadores profesionales de talla mundial. También creó la empresa de promoción de boxeo Loro Boxing Round.

Estas economías ilícitas generan a los pranes y su círculo (conocido como el carro) varios millones de dólares al año. Pero el resto de la población del penal no se beneficia, al contrario son las primeras víctimas de esta estructura de explotación. Ellos deben pagar semanalmente la causa, una especie de impuesto o extorsión, en dólares. El que no paga es confinado en áreas inhabitables o sometido a castigos físicos.

En un recorrido por la cárcel de Tocuyito, en Carabobo, es común tropezar en los pasillos con cerdos gigantes que se mueven con libertad por todo el penal. La oferta de drogas es variada y está a la vista, los escoltas del pran –presos identificados como luceros– usan fusiles, pistolas y escopetas para cuidar las entradas de cada torre.

Tocuyito es como cualquier barrio del país, lleno de gente, tarantines de comerciantes informales, música. Pero allí también hay lujos. El pran o principal (como en realidad se identifica a los jefes) es Néstor Richardi, alias “Richardi”, quien ha remodelado el penal.

Otros pranes como Héctor Guerrero, alias “Niño Guerrero”, de Tocorón, han convertido los viejos y deteriorados penales en sus castillos personales, donde hay piscinas, discotecas, gimnasios, zoológicos y restaurantes. Mientras que Junior Yegues, alias “Pata e´queso”, de Puente Ayala, celebró los 15 años de su hija con una gran fiesta dentro de la prisión; y los tres jefes de Vista Hermosa se convirtieron en comerciantes.

Pero, en paralelo, estos jefes carcelarios también lideran delitos que ponen en jaque a las autoridades. El Loro es el cabecilla de la banda que realiza las estafas a través de Marketplace, según un reporte del CICPC, al que se tuvo acceso para esta investigación; y “El Conas”, que es buscado por amenazar al fiscal general, Tarek Williams Saab, era uno de los pranes del Retén de Cabimas.

Además, la investigación identificó como el “pranato” carcelario ha logrado extender sus operaciones mediante alianza con otras organizaciones que operan en distintas regiones del país, como las bandas de “Santanita” (Lara), “El Cagón” (Zulia), “Wilexis” (Miranda), “El Koki” (Caracas), “El Ciego” (Bolívar), “Los Leal”, “Los Meleán” y “Yeiko Masacre” (Zulia).


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