Henrique Capriles, autor en Runrun

Régimen que sólo produce pobreza, por Henrique Capriles Radonski

Pobreza

 

“Es que el precio cuando tomas el producto en el supermercado, al precio cuando llegas a la caja para pagar, es otro”. “Hay que pedir la cuenta apenas pidamos la comida en el restaurante, porque si comemos y luego pedimos la cuenta el monto es otro”. Son cuentos que nos echaban amigos que viajaron a Argentina en aquellos momentos donde la crisis les afectó con fuerza. Para uno, venezolano, era inimaginable que eso pudiera suceder. Hoy la realidad nos golpea en la cara.

El año 2018 será un año muy duro. Si en el 2017 extrañamos el año 2016, imagínense como lo vamos a extrañar este año que está empezando.

Una de la informaciones con la que arrancó el año es con la afirmación de que los ingresos percibidos por la venta de crudo a Estados Unidos descenderán, algo que debe generarnos preocupación, ya que es el ingreso más sólido que tiene nuestra industria petrolera, tomando en cuenta que parte de la producción está comprometida en envíos que deben realizarse a China tras los convenios a los que llegó el gobierno con el país asiático, y que los envíos a través de Petrocaribe no generan ningún tipo de liquidez.

Siendo conscientes, además, de que esta caída en los ingresos no es generada por un descenso de precios del petróleo, al contrario, hoy el precio es superior al del año pasado, cuando el barril de crudo rondaba entre 39 y 45 dólares, hoy se cotiza entre 49 y 56 dólares.

Igualmente, en 2017 el precio del petróleo fue de 11 dólares superior que en 2016, sin embargo, hubo menos ingresos y eso agudizó aún más la crisis.

Y es que la reducción en los ingresos se debe a la caída de la producción de petróleo por la quiebra de la industria petrolera y los pagos de la deuda externa.

Esto conlleva, por ejemplo, a que entre enero y marzo de 2018 se venderán a Estados Unidos 22.974 barriles menos que en 2017. Los ingresos por la venta de petróleo a Estados Unidos serán de un aproximado de 2.266,1 millones de dólares en el primer trimestre de 2018, unos 447,7 millones de dólares menos que en 2017.

Nuestra industria petrolera atraviesa una importante crisis y no hay señales de que eso vaya a mejorar durante este año 2018, cuando Venezuela deberá pagar unos 8.300 millones de dólares por la deuda a la que nos ha llevado el régimen por su falta de capacidad para gerenciar el presupuesto de la nación.

Su falta de gerencia quedó más que en evidencia este año cuando los venezolanos, pese a ganar cientos de miles de bolívares, hoy son más pobres que nunca.

Y es que la reconversión monetaria cumplió 10 años y ese “bolívar fuerte” que nos vendieron ha sido golpeado una y otra vez por las malas decisiones económicas que ha tomado el gobierno, terminando desauciado y abandonado por sus propios creadores.

El régimen pretende resolver los problemas económicos del país imprimiendo más billetes sin ningún tipo de valor. Esto nos ha llevado a ser el país con la inflación más alta del planeta, por encima de 2.700% cerró el año 2017 y los pronósticos para el 2018 no son nada alentadores.

Somos el único país con una inflación de cuatro dígitos. Entre enero de 2008 y diciembre de 2015, la inflación acumulada llegó a 2.258%, es decir, que sólo en un año, el año 2017, se sumó una inflación más grande que la de 7 años juntos (2008 al 2015).

Por primera vez en nuestra historia estamos en una hiperinflación, y la cúpula que acompaña a Maduro pretenden solucionarlo generando más pérdida en el valor del bolívar, con aumentos de salarios que en nada ayudan a los trabajadores venezolanos porque no vienen acompañados de políticas que paralelamente busquen estabilizar nuestra economía.

El aumento del salario mínimo de los venezolanos se traduce en 7 dólares, si se toma en cuenta el cambio no oficial, que es con el que se rige realmente la economía del país tras la destrucción que realizó este gobierno del aparato productivo.

Ese aumento no es más que otra burla a nuestro pueblo, no servirá de nada porque ya la inflación se lo tragó. Dicen proteger el salario de los trabajadores, pero ninguno de los incrementos ha generado poder adquisitivo, que en teoría debería ser el objetivo. No han podido alcanzar la inflación, porque su velocidad crece rápidamente, evaporando la capacidad de compra de los venezolanos.

Es el colmo del cinismo de la propaganda madurista para ocultar su ineptitud o sus pocas ganas de realmente aportar una solución y bajar la hiperinflación. Aún con ese salario integral, somos el país con el salario mínimo más bajo de Latinoamérica.

Argentina es el país con el salario mínimo más alto, cerró el año con una inflación cercana al 21% y el salario base es de 544 dólares. Sólo el salario de México está en 139 dólares, pero el porcentaje que gana sueldo mínimo es bajo.

El bolívar pierde tan rápido su valor que nadie quiere tenerlo. En países como Brasil y Argentina, donde ya pasaron por esto, hicieron cinco y cuatro reconversiones, respectivamente, sin resultados positivos. Porque las “soluciones” inmediatas no solucionan nada si no vienen acompañadas de medidas serias que generen estabilidad.

Y sólo el 31% del ingreso mensual es salario, lo demás es bonificación. Un gobierno que pregona ser del pueblo y el pueblo trabajador es el más perjudicado con sus medidas.

En noviembre, un hogar con dos ingresos mínimos apenas podía comprar la cesta básica de alimentos de una semana. Para comprar la canasta básica se necesitan 14 millones de bolívares. Es decir, que una familia de cinco personas necesita más de 20 salarios mínimos. Es por ello que la gran mayoría de los venezolanos dependen de la distribución de alimentos subsidiados, que cada vez es menor porque la liquidez del gobierno también va en descenso.

No hay producción suficiente para abastecer a todo el país, se requieren importaciones y hay menos recursos para ellas. Las empresas no pueden traer masivamente productos porque las divisas están en manos del Estado y hay una política cambiaria asfixiante.

Cada vez habrá más cierre de empresas, lo que conlleva a menos puestos de empleo estables. Cada vez son más los venezolanos que terminan en el sector informal, pero este sector también se ve afectado porque cada vez hay menos efectivo en la calle, y cada vez se necesitarán más bolívares para adquirir los bienes y servicios que ofrecen.

El régimen juega con el hambre de nuestro pueblo y cada vez serán más las protestas que veamos por falta de comida. Las protestas son un reflejo de las calamidades que están pasando los venezolanos.

Se necesita un programa macroeconómico que se aplique cabalmente, acompañado de otras medidas como frenar la emisión de dinero electrónico que realiza el Banco Central para financiar el déficit fiscal que está por encima del 10% del PIB, esto hace que el problema no solo continúe sino que acreciente. Hay que tener rentabilidad fiscal y un manejo acertado del tipo de cambio.

Es evidente que se necesita un cambio de modelo en la conducción del país, pero eso sólo será posible si lo hacemos juntos. Sabemos que el año 2017 fue un año muy doloroso y de muchos sacrificios para todos, pero cada esfuerzo realizado debe ser una motivación más para que este año luchemos con más fuerzas por rescatar a nuestra Venezuela.

Cuando nos hemos unido hemos vencido, no dejemos que el oscuro régimen que hoy tiene secuestrado el poder acabe con nuestras esperanzas, esas son las que en días de tormenta nos mantienen vivos.

Unamos nuestras fuerzas y nuestra fe para tener un 2018 de avances en nuestra lucha democrática y de desenlace para finalmente abrir las puertas a un futuro mejor ¡Dios nos acompañe en el camino y bendiga nuestros pasos! ¡Seguimos!

@hcapriles

Bienvenido 2017, que sea año de cambio, amada Venezuela, por Henrique Capriles Radonski

Bandera-Venezuela

 

Nuestro querido pueblo, hace escasas horas recibimos el 2017. Por mi parte comenzamos este año con la intención y vocación intactas de sacar a nuestro país adelante. 2017 tiene que ser año de cambio, año de la recuperación del sagrado derecho al voto, del ejercicio pleno de nuestra soberanía.

2017 debe encontrarnos con nuestro talante libertario, ese que nos ha acompañado por el camino de toda nuestra historia como nación. Es el momento propicio para recuperar nuestro espíritu de lucha, para reencontrarnos con nuestra irreverencia y alegría.

Debemos sepultar el pesimismo y dejar atrás ese sentimiento fatídico de que Venezuela no tiene solución, ese sentimiento de desesperanza que quieren que sintamos los venezolanos y nos acostumbremos a lo malo, eso hay que dejarlo atrás, porque nuestra Venezuela sí tiene solución y de ello estamos convencidos.

En este 2017 debemos ser de nuevo esa nación bendecida, pujante y decente que fue cobijo y suelo firme de muchos que dejaron sus países de origen en busca de oportunidades y progreso.

El año que acabamos de dejar atrás estuvo marcado por violaciones de un gobierno que se ha empeñado en robarnos todo. Recibimos más atropellos que nunca. Lo último que nos robaron fue el Revocatorio, un derecho consagrado en nuestra Constitución, y pese a que el gobierno se empeñe en pisotear nuestra Carta Magna, es nuestra obligación como venezolanos defenderla.

Los días finales del año estuvieron marcados por el desespero, desespero por los costos de los alimentos tradicionales, desespero por no poder brindarle a tus hijos el Niño Jesús que se merece, y se le sumó el desespero por la falta de liquidez, debido al último invento y locura de Nicolás Maduros de sacar de circulación el billete de 100 bolívares de golpe y porrazo.

Los especialistas recomiendan al gobierno que no siga improvisando en esa materia, más aún cuando el gobierno anunció que hay 60 millones de billetes de 500 bolívares en el territorio nacional que ahora dicen que serán distribuidos en la primera semana de enero, mientras se acorta la circulación del papel de 100 bolívares.

Ese papel moneda apenas significa 1,21% de los 4 mil 944 millones de billetes de 100 bolívares. Sencillamente, el país no está preparado para el retiro del billete de 100, se tiene que mantener hasta que entre en circulación el nuevo cono monetario para que el país se mantenga estable en esa materia.

El 2016 dejó demasiadas luces de la catástrofe que significa Nicolás Maduro en el ejercicio del poder. Los delitos por hambre recrudecieron. Cerca de 6 mil protestas se llevaron a cabo obviamente por violación de garantías, 71% por derechos económicos, sociales y culturales y 26% por alimentos y todas fueron espontáneas. El número de saqueos aumentó 200% con respecto a 2015.

Es inaceptable que junto a Somalia, seamos los únicos dos países del mundo en donde reapareció la malaria, enfermedad que fue erradicada en Venezuela entre los años 50 y 60. Y si de asistencia médica pública se trata, la mal llamada revolución tiene al pueblo desasistido, no solo por la escasez de medicamentos que ya ronda el 80% en muchos productos, sino porque además en los 240 hospitales públicos no funciona el 32% de las camas ni el 48% de los pabellones quirúrgicos, cifras conservadoras.

El caos estuvo presente por los cuatro costados del país. Los corruptos que momentáneamente mantienen el poder nos llevaron a cerrar 2016 con cerca de  28.500 personas fallecidas como muertes violentas. Eso significa, 91,8 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Es una completa desgracia que nos hayamos convertido en el segundo país más violento del mundo, antecedido por El Salvador y seguido por Honduras que registran 103 y 59 homicidios por cada 100.000 habitantes, respectivamente.

La violencia está acabando con el futuro del país. La impunidad nos come día a día y por eso la violencia es usada como mecanismo para resolver conflictos.  Van más 200 mil muertes en el país en los últimos años. El Gobierno lleva 17 años sin resolver el problema de la violencia. Han presentado innumerables planes de seguridad y todos han fracasado.

Lo más increíble es que el gobierno lejos de reconocer el caos, huya permanentemente hacia adelante y no acepte sus responsabilidades, si no hay agua es porque los venezolanos nos bañamos mucho, si no hay comida es porque los venezolanos comemos mucho, si no hay papel higiénico es porque los venezolanos vamos mucho al baño, es decir, ellos no son responsable de nada y los venezolanos o enemigos imaginarios del exterior son los culpables de todo.

Lo cierto de todo esto, es que el venezolano desarrolló conductas de supervivencia ante un entorno hostil y cambiante. A pesar de la insoportable incertidumbre y confusión, nuestra mayor fortaleza somos nosotros mismos. Ese venezolano que la llamada revolución quiso destruir, pero no pudo, y que ahora se convirtió en el mayor obstáculo para su permanencia. Ese pueblo que se ha convertido en la mayor amenaza a los corruptos que nos gobiernan. Ese pueblo que ve secuestrado su derecho a ejercer la soberanía, porque no lo quieren dejar votar.

En ese pueblo noble y trabajador confío en este año que acaba de comenzar. Apuesto a su fuerza para ese cambio de rumbo del país en 2017. Son la esperanza. Nuestra patria está esperando por todos y no debemos defraudarla. ¡Que dios bendiga a nuestra Venezuela! ¡Un abrazo grande de inicio de Año Nuevo!

@hcapriles

Al “bolívar fuerte” lo mataron, por Henrique Capriles Radonski

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Para que una economía tenga un rumbo sano, debe haber un equilibrio en las cuentas, es decir, la balanza de pagos y la productividad deben tener un peso proporcional.

Eso no pasa en nuestra Venezuela, porque a pesar de la mayor bonanza de toda nuestra historia, proveniente del volumen de ingresos procedentes del petróleo, el gobierno se convirtió en un perfecto fracaso improductivo e ineficiente.

Los enchufados pensaron que la borrachera de precios altos del petróleo iba a ser eterna y nunca llegaría la resaca, pero la insuficiencia de ingresos petroleros ha hecho que el esquema importador sea insostenible y que mermara a niveles críticos, minado a la corrupción nunca antes vista en nuestro país.

El panorama no es alentador, cada vez se hace más urgente un cambio de modelo, ya que estamos frente a una mezcla completamente volátil, que es el caldo de cultivo para una explosión social, porque el sector productivo está deprimido, la economía en franca recesión y la principal industria del país está debilitada y es incapaz de sostener por más tiempo el peso que le han hecho cargar.

Estamos acostumbrados que en momentos de apremio el gobierno intente reinventarse ante la opinión pública, como recordamos la tesis de la reconversión monetaria que nos vendieron en 2007 para disfrazar una inflación que empezaba a proyectarse, como una solución para facilitar las transacciones monetarias, para simplificar los cálculos y los registros contables.

En 2008 entró en vigencia el actual cono monetario, que se basaba en la teoría de que nuestra moneda se hacía fuerte, quitándole tres ceros. Sin embargo, con el paso de pocos años el bolívar fuerte llegó a su fin, se murió. El “bolívar fuerte” no duró ni una década. No fue capaz de resistir la incontrolable y galopante inflación a la que nos condujo la mal llamada revolución y acentuó el gobierno de Nicolás Maduro y su combo.

Con la puesta en marcha del nuevo cono monetario que entrará en vigencia el próximo 15 de diciembre, quedó al descubierto la gigantesca inflación que el Banco Central de Venezuela se empeñó en esconder por años, pero como la  mentira tiene patas cortas y no se puede ocultar el sol con un dedo, la verdad salió a flote.

Según especialistas, la actualización del cono refleja una inflación implícita de 17.011%, en promedio, en los últimos 8 años. El  billete de 100 bolívares, que se convertirá en moneda muy pronto, perdió 99% de su valor desde el momento de su salida al mercado en enero de 2008, es decir, con el pasar de los años, el poder de compra de nuestra moneda se perdió tras un tsunami de políticas económicas erradas que no atacaron las causas de la inflación, sino sus consecuencias, sin resultados favorables.

Los nuevos billetes que entrarán en circulación tienen los mismos diseños que se estrenaron en 2008, con la diferencia de que el de 2 bolívares ahora será de 500, el de 5 representará 1000 bolívares, el de 10 pasa a 2000 bolívares, el de 20 a 5000 bolívares, el de 50 representa 10.000 bolívares y el de 100 pasa a 20.000 bolívares. Serán los mismos billetes de 2008, pero valdrán mil veces menos.

Uno de los costos asociados a los procesos inflacionarios es aquel conocido como “costo suela de zapato”, que se origina por acudir constantemente a las instituciones financieras a retirar efectivo. Es decir, en la medida en que el billete de más alta denominación compra menos bienes, la demanda por éste se incrementa para cumplir con las transacciones deseadas.

¿Qué pasó con nuestro bolívar, qué hizo el gobierno con nuestra moneda nacional? Simplemente la destruyó. Ese nuevo billete de 20.000 bolívares, si le colocamos los tres ceros como antes de la reconversión, sería de 20 millones de bolívares.

El nuevo billete de mayor denominación alcanzará para comprarle a un vendedor informal un kilo de arroz, uno de harina de maíz y uno de azúcar, uno de pasta y medio kilo de café.

Mientras que la moneda de mayor denominación, que será de 100 bolívares, solo servirá para pagar un pasaje en transporte urbano, dos tickets multiabonos del Metro de Caracas y un par de caramelos de leche.

El salario mínimo incluyendo el bono de alimentación se podrá pagar a partir del 15 de diciembre, con cinco billeticos de 20.000 bolívares y 8 monedas de 100 bolívares.

El nuevo cono monetario solo simplificará las transacciones de compra y venta en efectivo, pero no resolverá la crisis inflacionaria en el país. El billete de más alta denominación, el de 20.000 bolívares también desaparecerá, si no se hace nada para controlar la inflación.

El gobierno perdió la ruta de la disciplina fiscal y adoptó políticas económicas equivocadas, como la sobrevaluación y los posteriores ajustes del tipo de cambio y la aparición de la liquidez monetaria, que se tradujeron en una altísima inflación, que podría llegar según algunos especialistas al más de 700% a final de este año.

Debemos entender que el índice de la inflación puede convertirse en el impuesto más barato para los gobernantes o en el más costoso para el pueblo como pasa en Venezuela. En nuestra amada tierra, Nicolás Maduro y su combo  financia su permanencia en el poder con cargo a los ciudadanos, con más y más inflación.

La inmensa mayoría de nuestro pueblo ha perdido sus ahorros, ingresos e inversiones y se encuentra ante la imposibilidad de planificar un futuro sostenible. Ante esto, el gobierno no habla de cómo controlará la inflación, solo presentaron los nuevos billetes, pero no hablaron de soluciones.

No es posible hablar de inflación como una consecuencia que tiene asidero en ataques especulativos, incrementos de costos y aumentos de demandas. Hay que tener responsabilidad y entender que la inflación no es otra cosa que el deterioro del poder adquisitivo del dinero y que en Venezuela ha sido una política continuada.

En este momento, estamos llamados a no ser pasivos ni simples espectadores. Tenemos que seguir luchando juntos para lograr el cambio político que rescate el valor de nuestra moneda y restablezca el poder adquisitivo del pueblo. Este lamentablemente ha sido el tiempo que nos ha tocado vivir y nos toca seguir luchando para tener el tiempo que merecemos vivir, un tiempo de progreso ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

 

@hcapriles

Oct 02, 2016 | Actualizado hace 3 años
¡Claro que hay tiempo!, por Henrique Capriles Radonski

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En uno de nuestros recorridos que hicimos esta semana por Miranda, nos conseguimos a Luisa, quien vive en Santa Teresa del Tuy. Ella me preguntaba con una sombra de duda en sus ojos, ¿flaco habrá revocatorio este año?

Esa incertidumbre que siente Luisa, es la que Maduro y su cúpula quieren sembrar en la mente de nuestro pueblo, porque saben que van para afuera y quieren generarle miedo y desesperanza a los venezolanos. Ese temor tenemos que vencerlo, porque ellos son la minoría del país, son sólo el 20% menos, y nosotros el 80%, pero somos esa mayoría si estamos unidos, unidos somos una fuerza indetenible.

Por eso le digo a Luisa y a todos los venezolanos: ¡Claro que sí habrá Revocatorio! Porque así lo indica la Constitución, no hay razones jurídicas ni técnicas para que no haya, el tiempo del Revocatorio aún corre y ellos lo saben.

La señora Lucena que se jactaba de que teníamos el mejor sistema electoral del mundo, que era un sistema blindado, y resulta que llevamos más de seis meses solicitando una consulta electoral, en ese mejor sistema electoral del mundo.

Cuando se ha requerido, el CNE ha organizado eventos de ámbito nacional en menos de 40 días. El ejemplo más reciente es la elección presidencial de 2013, que se logró organizar en 37 días, luego del fallecimiento del presidente Chávez.

Tomando en cuenta precedentes técnicos de 2007, 2009 y 2013, y considerando que el CNE ya tiene adelantados algunos procesos importantes, como la selección de miembros de mesa y su notificación, si se cuenta con la colaboración técnica del organismo comicial, es perfectamente factible realizar el Revocatorio antes del 10 de enero de 2017.

No hay ningún impedimento legal, ni técnico para que el Revocatorio se realice antes que finalice este año.

Sabemos que las señoras del CNE no quieren Revocatorio, pero no se trata de lo que ellas o Maduro quieran, se trata de lo que el pueblo quiera y nuestro pueblo quiere Revocatorio. Nuestra Constitución contempla en su artículo 5, que la soberanía radica en el pueblo y es el pueblo quien ejerce el poder para elegir sus autoridades o revocarlas. Con la fuerza de los votos revocaremos a este gobierno incapaz y corrupto.

No presten atención a las voces desesperadas del Gobierno que aseguran que no habrá Revocatorio, son los mismos que nos dijeron que el 6 de diciembre ganarían cómo sea, y todo el mundo sabe lo que pasó ese día: 112 diputados logró la Unidad. Se impuso la voluntad del pueblo, como también se impondrá la decisión de cambio a través del Revocatorio. Es una decisión tomada por el pueblo y la voluntad del pueblo es sagrada.

Lo que ahora toca, es organizar a nuestro pueblo para la fase del 20%, que es la etapa que precede a la consulta refrendaria. A partir de este momento, tenemos tres semanas para organizarnos y para decirle a Maduro y su cúpula que los venezolanos sí queremos futuro.

Por eso vamos a convertir los días de recolección del 20% en una Gran Toma de Venezuela, ¡demostremos que los venezolanos queremos cambio! Los días 26, 27 y 28 de octubre saldremos a la calle millones de venezolanos para poner nuestra huella en lo que será el prerevocatorio. Esos días no se puede quedar ningún venezolano sin manifestar su deseo de cambio. El Revocatorio no es un trofeo, le pertenece a los venezolanos y nadie lo puede secuestrar.

Que no quepa duda que unidos somos poderosos, y el gobierno lo sabe.

Debemos tener claro que el Referendo Revocatorio es para acabar con esta pesadilla que estamos viviendo, para acabar con la inflación, la escasez de alimentos y medicinas, las colas, la inseguridad.

Venezuela no ha tocado fondo. La crisis económica se agudiza cada día más. Cada día que pasan los enchufados en el Gobierno incrementa más la crisis.

La Canasta Alimentaria de agosto cerró cerca de 400.000 bolívares, en un mes aumentó 20.058,47 bolívares, en un año ha aumentado 658,4% (entre agosto de 2015 y agosto 2016).

Otra mentira de este modelo retrógrado que defiende el gobierno es el control de precios, que solo ha dado como resultado una distorsión aún peor del mercado económico nacional. La diferencia entre los precios controlados y los precios de mercado es de 3.399,2%.

Por lo menos 25 de los 58 rubros de primera necesidad desaparecieron de los anaqueles. Cada día las colas para comprar comida son más largas.

Quienes queremos a esta sagrada tierra de Bolívar, no nos podemos permitir que el país se siga destruyendo. Esta situación es inaguantable. No hay bolsillo capaz de aguantar esto por mucho más tiempo. Los enchufados destruyeron nuestra economía. La proyección que han hecho los especialistas para la inflación al cierre de este año es de 700% y el próximo año de 2000%. Para que esto cambie es el Revocatorio.

Maduro y su cúpula perdieron el contacto con la calle, perdieron la legitimidad social, es decir, el apoyo popular sobre la base del consenso. Cualquier régimen de poder, aunque no sea democrático, requiere para su sustentabilidad de ese apoyo popular.

La historia ha demostrado que con la sola amenaza de la represión de la protesta pacífica, con el encarcelamiento de disidentes, con uso de armas de fuego para disolver manifestaciones, con persecuciones y acoso a los dirigentes visibles de la Unidad, restricción y eliminación de la libertad de información, opinión y expresión, no hay manera que Maduro se siga sosteniendo en el poder.

Este régimen viola la Constitución todos los días y el reto es cambiar a este gobierno dentro de la Constitución. Nosotros sí creemos que los venezolanos unidos vamos a lograr el cambio que tanto queremos, para pasar de ser el país de las dificultades al país de las oportunidades.

Vamos con todo a recoger el 20%, que nadie nos robe la esperanza. ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

@hcapriles

Sep 04, 2016 | Actualizado hace 3 años
Contundente Mayoría, por Henrique Capriles Radonski

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Foto: Lorena Meléndez | Toma de Caracas

Para quienes necesitan ver para creer, la evidencia fue lo que pasó el jueves en la Gran Toma de Caracas, cuando un río desbordado de esperanza, sepultó cualquier sombra de duda

Los venezolanos han demostrado, como dice Nacho en su nueva canción, que somos un pueblo ¡VALIENTE!

Es inaceptable que aunque nuestra Constitución dispone en el artículo 50 que “toda persona puede transitar libremente y por cualquier medio por el territorio nacional (…)”, es decir, que el derecho al libre tránsito está contemplado tanto en la Carta Magna como en la Ley de Transporte Terrestre y la mayoría de las ordenanzas municipales, el gobierno haya pretendido obstruir esa garantía.

Pero la fuerza del pueblo fue superior a cualquier obstáculo. Sorteando las guarimbas y alcabalas que puso el gobierno, en toda la geografía nacional se movilizaron miles de venezolanos con el objetivo de llegar a Caracas, y la voz del pueblo fue tan fuerte que silenció los gritos de la injusticia.

Y es que, como hemos venido diciendo, cuando se camina solo se puede llegar más rápido, pero cuando caminamos juntos llegamos más lejos. Unidos siempre llegaremos más lejos. Bajo ese principio hemos ido construyendo el camino del cambio en nuestra Venezuela.

En los últimos años hemos dado importantes pasos hacia el cambio, hemos tenido la paciencia y la habilidad para vencer no solo al gobierno, sino a todo el poder del Estado. Y lo dijimos, no se trataba sólo de consolidar nuestra fuerza, sino que teníamos que convertirnos en una fuerza social inclusiva de abajo hacia arriba, lo suficientemente grande para ganar y cobrar la victoria, y hoy ya no cabe duda de eso, porque quienes queremos cambio somos una inmensa mayoría.

Todos los estudios de opinión dan cuenta de ello, el 80% del país se cansó de los abusos de un gobierno corrupto e incapaz, cuyo único logro es convertir a Venezuela en el país de las dificultades.

Y eso es lo que el mundo vio el jueves, el miedo que tiene Maduro al Revocatorio, porque además sabe que hay un pueblo en la calle dispuesto a defender su derecho a decidir. Por cierto, la cúpula del gobierno tendrá que buscarse otro asesor, porque quien les dijo que cerrando las vías iban a desmovilizar a la gente se equivocó, el efecto fue totalmente contrario.

Si de medir fuerzas se trata, en Venezuela hay una nueva mayoría. Los objetivos de la Toma de Caracas se cumplieron. Los venezolanos demostramos que la inmensa mayoría quiere un cambio y que este cambio sea pacífico, democrático, electoral y constitucional. Lo que se vivió en Caracas esta semana es el sentimiento de los venezolanos que alzaron su voz en un solo grito de cambio: REVOCATORIO.

Quedó más que nunca demostrado que el poder es un préstamo que proporciona el pueblo y que en democracia tiene como sustento la legitimidad otorgada mediante el voto popular. Y nuestra Constitución nos da una herramienta que nos permite castigar a los malos gobiernos, que es el Revocatorio.

Y por esta razón, más de 1 millón de personas se movilizaron por las avenidas Río de Janeiro, Francisco de Miranda y Libertador, y muchas otras calles conexas, todas estuvieron abarrotadas, lo que constituyó un hecho histórico en Venezuela.

La Toma de Caracas fue una jornada cívica, una movilización contundente con la que iniciamos una nueva etapa de cara al Referendo Revocatorio. Pese a la matriz de opinión que se pretendió vender desde el gobierno, en la que se decía que detrás de la movilización pacífica había una intención golpista y que el escenario era similar al 2002, los hechos hablaron por si solos e ilegitimaron aún más las acciones de la cúpula corrupta e incapaz.

Al gobierno le quedó grande la Bolívar y a la Unidad pequeña Caracas.

La capacidad de convocatoria del gobierno se agotó. La cúpula que temporalmente mantiene el poder en Venezuela es un grupo muy escuálido. La manifestación que convocaron en la avenida Bolívar de Caracas fue minúscula, a lo sumo asistieron 20.000 personas, al lado de una movilización contundente de todos los venezolanos que quieren cambio, que llenó 18.7 kilómetros de esperanza.

Maduro, como llegaste te vas: sin gloria; como un error en la historia de nuestro país.

Ya entramos en una nueva etapa, en nuevas acciones que garanticen el cumplimiento de nuestras garantías constitucionales. El cacerolazo del jueves en la noche le dejó aún más claro al gobierno que perdieron el apoyo de las zonas populares, ya que el estruendo de las ollas se escuchó en todo el oeste de Caracas, pero además retumbó en toda Venezuela, porque el pueblo clama por soluciones que el gobierno de Maduro no brinda.

Nos movilizaremos todas las veces que haga falta para hacer escuchar la voz de nuestro pueblo que pide respeto a la Constitución, que se fije de una vez la fecha de la recolección del 20% de manifestaciones de voluntad y la posterior celebración del Revocatorio. ¡Venezuela quiere un cambio!

La hoja de ruta que seguiremos incluye una nueva movilización hacia las oficinas del Consejo Nacional Electoral en todo el país el próximo miércoles 7 de septiembre. En este caso los de Caracas acompañaremos a nuestros hermanos de los estados. Las señoras del CNE tienen que decidir si tomarán las decisiones correctas o si se terminarán de hundir en el desprecio colectivo. Deben sopesar si les importa más seguir manteniendo en el poder a un gobierno bajo el secuestro inconstitucional o abren definitivamente la válvula de escape a la situación de crisis que vive el país. En todo caso no deben olvidar que ellas serán responsables de un posible estallido social que barrerá con todo si le roban los derechos a los venezolanos, algo que nadie desea.

Exigimos la fecha del 20% y las condiciones de la recolección. Cuando mínimo el CNE tendrá que disponer 20.000 máquinas. Esto corroborado por las palabras de la propia señora Lucena, quien habló de 1 máquina por cada 1.000 electores, ya que la recolección tiene carácter nacional. Todos los 20 millones de electores tienen derecho a expresarse.

También es inaceptable que se pretenda colocar un mínimo de manifestaciones de voluntad por estado, cuando se trata de una circunscripción nacional. Es una aberración, si fuera así, en 8 estados del país Maduro no tendría ni voz ni voto, como quien dice.

Mientras el gobierno siga violando la Constitución seguiremos movilizándonos. El pueblo entendió que el cambio es posible con la unión y la organización. Es una obligación de Maduro someterse a la consulta popular. Es un derecho que tenemos todos los venezolanos y debemos seguir luchando por él. ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

*Tomado de: Henriquecapriles.com

Jul 03, 2016 | Actualizado hace 3 años
Vamos por el 20%, por Henrique Capriles Radonski

FirmasRevocatorio

 

Cuando empezamos a transitar el camino del Revocatorio, advertimos que estábamos en presencia de una carrera de largo aliento, en la que debíamos administrar muy bien las fuerzas, tal como lo hacen los corredores de maratones.

Ya hemos avanzado unos kilómetros y estamos más cerca de la meta, pero nos sigue faltando un trecho, y por eso dentro de poco iniciaremos una gira nacional para organizar a nuestro pueblo para la etapa donde debemos recoger el 20% de manifestaciones de voluntad.

Nuestro pueblo tiene que estar listo para este nuevo reto. Sabemos que una vez más no nos la pondrán fácil, más cuando en esta próxima etapa estamos seguros de que serán mucho más de 4 millones de manifestaciones de voluntad las que se materialicen, como evidencia del nefasto y corrupto gobierno de Nicolás Maduro.

En esta nueva etapa, sólo habrá que colocar la huella y no cabe una nueva validación. Maduro le tiene mucho miedo a este proceso, por eso son todas las trabas que han puesto, sabe que su ínfima popularidad se pondrá de manifiesto, más cuando conoce que el 80% del país quiere cambio y que el sentimiento popular es que con Maduro no hay futuro. Estamos seguros de que esta será una nueva derrota para el gobierno.

El gobierno solo ha recibido derrotas en las últimas semanas. En la OEA tuvieron una derrota tras la votación para abrir debate sobre la situación de Venezuela, votando 20 países a favor de la discusión. El proceso de exclusión de firmas que se inventaron fue un total fracaso, sólo un 0,4%. En el proceso de validación, pese a todos los obstáculos que nos pusieron, los venezolanos salimos a validar sin miedo y doblamos la cifra que se requería y un número igual o mayor quedó en cola para validar, por la operación morrocoy que implemetaron las cuatro señoras del CNE. Y para rematar, Maduro pretendió meterse en el proceso electoral español y Pablo Iglesias salió con las tablas en la cabeza.

Estas derrotas los han llevado a dar declaraciones producto de la desesperación, pero son los mismos que decían que el 6 de diciembre ganarían como sea. Lo único que buscan es desesperanzar a nuestro pueblo, pero los venezolanos los conocemos bien.

Es absurdo que pretendan ahora tomarse tiempo para dar respuesta del 20% cuando ya hace días que concluyó la validación del 1%. La norma habla de lapsos y no de términos, lo que significa que si el proceso terminó el primer día, deben dar respuestas inmediatas, pero como ya estamos acostumbrados a que las señoras del CNE permanentemente violen el reglamento que rige el Referendo, a que frecuentemente improvisen medidas sobrevenidas, nos tocará nuevamente exigir con firmeza nuestro derecho consagrado en el artículo 72 de la Constitución.

De seguro este debe ser el único Poder Electoral del mundo que lejos de facilitar las garantías y promover su ejecución simplemente las obstruye. Nos toca recordarle a Maduro y las cuatro señoras del CNE, que el Revocatorio le pertenece al pueblo y que se realizará este año como indican las normas.

Y es que pese a las brazadas de ahogados de los voceros de gobierno, nuestro pueblo ya tomó una decisión y cuando un pueblo se une y se organiza se convierte en una fuerza invencible. Los enchufados lo saben y tienen pesadillas con la idea de tener que medirse en cualquier comicio. ¡Cómo han cambiado las cosas!, quienes antes hablaban de democracia participativa y protagónica, hoy no quieren elecciones, porque perdieron la conexión con el pueblo.

Nos parece temerario que el gobierno siga poniendo trabas a la consulta electoral, que constituye la solución pacífica y constitucional de la crisis que vive nuestra Venezuela. La presión en la calle bajó cuando empezó el proceso de recolección de firmas, porque la gente puso su esperanza en este proceso. Poner obstáculos al Revocatorio es echarle gasolina a la candela, nuestro pueblo venezolano es noble, pero se le está agotando la paciencia. La conflictividad social está a punto de ebullición y lo único que puede mantener el agua dentro de la olla es la esperanza de revocar la inflación, la escasez de alimentos y medicinas, la violencia.

No es justo que en un país donde ingresaron tantos recursos, los venezolanos no consigan cómo curar sus enfermedades y que la operatividad de los hospitales sea de apenas 5%, por la falta de insumos médicos quirúrgicos, medicinas, el deterioro de equipos e infraestructura y las fallas en los servicios públicos. A pesar de todo el dramático cuadro, Maduro y su camarilla sigue sin aceptar la ayuda humanitaria, aunque saben que el número de pequeños que muere en hospitales por falta de atención y medicamentos ha subido drásticamente en los últimos meses.

¿Cómo es posible que producto de la crisis, el almuerzo de muchos venezolanos haya pasado a ser mango asado? Eso le parte el alma a cualquiera. Como también duele profundamente que nuestros niños se desmayen en las escuelas porque están pasando hambre y que por eso la asistencia a clase haya bajado en por lo menos 50%. Eso es inaceptable.

La canasta alimentaria subió en el mes de mayo a 260.768,68 bolívares, lo que representa un incremento de 608,6%, si se compara con lo que debía pagarse en mayo de 2015, cuando la canasta básica costaba 42.846,91 bolívares. Un trabajador que gane sueldo mínimo tardaría 16 meses en poder costear la canasta alimentaria. Es prácticamente imposible alimentarse bien con estas cifras.

Por si fuera poco, en los últimos 20 años, más de 200.000 empresas han cerrado en el país ¿Cuántos trabajadores se han visto afectados? A la gente no le alcanza el dinero, hay personas que tienen hasta tres empleos y tampoco pueden cubrir sus gastos, la inflación acumulada -según cifras no oficiales, porque el BCV la mantiene escondida-, está por el orden del 200% y probablemente cierre el año en 600%, y el gobierno sigue sin tomar medidas, a sabiendas de que la inflación es el cáncer de la economía.

Lamentablemente, los sueldos de nuestros trabajadores suben por la escalera, mientras que la inflación lo hace por el ascensor. El salario más bajo después de Cuba, en todo el continente, es el de los trabajadores venezolanos. Esa es la realidad que queremos cambiar.

No necesitamos más presión social, sino que se alivie la crisis con una elección, porque cuando el venezolano sabe que tiene en el horizonte una solución electoral tiene esperanza. Cerrar la solución democrática y constitucional es hacer crecer la incertidumbre. Si se deja al país en incertidumbre puede pasar cualquier cosa.

Los venezolanos debemos reflexionar sobre la lucha que estamos dando hoy en día. Especialmente cuando esta semana celebramos una fecha muy importante en nuestra historia, ya que este próximo martes 5 de Julio, se cumplen 205 años de la firma del Acta de Independencia, hecho que constituyó un antes y un después en el largo proceso de luchas que sembraron deseos de emancipación en nuestra Venezuela y todo el continente. El significado de este día nos debe dar más fuerzas para avanzar hacia un país distinto, con futuro. Un país donde la falta de alimentos y medicinas sea cosa del pasado.

Soñemos en grande porque cada vez nos acercamos más a la luz al final del túnel. ¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

@hcapriles

¡Unidos derrotaremos los obstáculos!, por Henrique Capriles Radonski

Henrique Capriles

@hcapriles

Cual esbirros que cortan cabezas a diestra y siniestra actuaron las cuatro señoras rectoras del CNE para excluir a miles de venezolanos del proceso de validación de las firmas del 1% del Referendo Revocatorio. Se rebanaron más de 650.000 rúbricas inventando criterios en un proceso de previa validación por parte del organismo, que no estaba en el reglamento que la misma Tibisay Lucena aprobó en 2007.

Una de esas firmas es la mía, al igual que la de otros muchos dirigentes de la Unidad, pero esto solo nos da más fuerzas para seguir luchando por los derechos de los venezolanos y vamos a seguir el proceso de validación paso a paso.

Y así como ocurrió con nosotros, la señora Lucena se sintió con el derecho de dejar por fuera del proceso de validación a por lo menos 100.000 personas que no votaban en el lugar donde firmaron, a 50.000 más por errores de transcripción, a 86.000 por supuestas irregularidades con su huella y otras 26.000 porque en la planilla había errores ortográficos, como que estaba mal escrita la palabra presidente.

La señora Lucena, que es una enchufada y disfruta de los beneficios que pagamos todos los venezolanos, se siente por encima de la Constitución, pero al igual que la vencimos el 6 de diciembre, cuando ganamos las elecciones de la Asamblea Nacional, la vamos a volver a derrotar, porque el Revocatorio se hará este año y por varias razones: primero porque está en la Constitución, segundo porque no hay argumentos técnicos ni legales para no hacerlo, y tercero, y más importante, porque así lo decidió el pueblo.

Aunque las rectoras del CNE saben que hay más de 195.721 firmas –que son las que se necesitan- para culminar este proceso que debió durar solo 5 días según la norma, han atropellado una y otra vez a los venezolanos. Se tardaron 41 días para revisar las firmas, un proceso que no está en el reglamento, y ahora anuncian que darán una semana para exclusiones de firmas, con el único fin de demorar siete días más el proceso y para que el Psuv monte sus malos shows; pero nuestra voluntad de cambio es superior a cualquier alcabala que nos pongan.

Pero a pesar de su reiterada violación a nuestra Constitución, a su irrespeto a la voluntad sagrada de nuestro pueblo, a su burla pronunciada respecto a suspensiones de las reuniones acordadas para fijar el lapso de la validación, a la represión contra movilizaciones pacíficas y a las agresiones violentas contra nuestros diputados a la Asamblea Nacional, la fuerza del pueblo se impone ante la ley del garrote que pretende aplicar el nefasto gobierno de Maduro.

Entre el 20 y 24 de junio, 1.350.000 venezolanos están autorizados para validar sus firmas y completar esta primera etapa de la activación del Referendo Revocatorio. Estamos seguros que esa inmensa mayoría del pueblo va a defender con firmeza nuestra Constitución.

Es importante que nuestro pueblo sepa que la validación solo podrá hacerse en las juntas regionales del CNE de cada estado, es decir, que quienes viven en el Área Metropolitana, en el municipio Sucre, en Valles del Tuy, en Guarenas-Guatire y en nuestro amado Barlovento, tendrán que trasladarse a Los Teques. Que lo sepan Maduro, Tibisay, Socorro, Tania y Sandra, así sea en el carro de Lola vamos a llegar, porque un pueblo organizado y decidido al cambio, es un fuerza indetenible.

Ellos tiemblan cuando el pueblo pronuncia la palabra Revocatorio, porque saben que detrás no hay ninguna organización política ni ningún dirigente al cual enfrentar, sino un pueblo decidido a cambiar. En el Revocatorio el pueblo convoca y el pueblo revoca, y se hará justicia a tantas violaciones y maltratos que han recibido los venezolanos.

A causa de este modelo fracasado, por lo menos 80% de la población está en situación de pobreza de ingresos, superando considerablemente el registro de 2014, que fue de 52,6%.En los últimos 12 meses la inflación acumulada se estima en 450,7%, la escasez de la mayoría de los rubros alimenticios supera el 80%, y producto de esta hambruna colectiva, a la que este gobierno tiene sometidos a los venezolanos, lamentablemente muchos se han visto forzados a hurgar entre la basura para poder sobrevivir. La conflictividad social sigue subiendo, se están registrando al menos 20 saqueos a diario y al gobierno lo único que le importa es mantenerse aferrado al poder. Esos son los logros que Maduro y su camarilla tiene para exhibir.

Estamos acostumbrados a que las decisiones del gobierno siempre son improvisadas, desastrosas y, cada vez con más frecuencia, violatorias de nuestra Constitución. Dentro de ese rango está el control discrecional que se está haciendo con la distribución de alimentos, ya que asignar funciones de “policía” a los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), implica una delegación inconstitucional de funciones públicas, que atenta contra el principio de que todos los ciudadanos somos iguales frente a la Ley.

Con los Clap se viola el artículo 117 de la Constitución, que en teoría garantiza el derecho a comprar en condiciones de igualdad los productos que se deseen, y también la libertad de acceder a los alimentos. Los Clap no resolverán el problema de la escasez de alimentos. Son una alcabala que hace más engorrosa la adquisición de los alimentos. Un nuevo invento de Maduro para evadir su responsabilidad de garantizar el derecho a la alimentación del pueblo y trasladar el problema a las comunidades para poner a pelear a pueblo contra pueblo por la comida.

Los venezolanos estamos urgidos de que nos empiecen a pasar cosas buenas, luego de esta crisis en la que nos ha sumido el gobierno irresponsable de Nicolás Maduro.Necesitamos de buenas nuevas, de alicientes que funcionen como bálsamo para el espíritu, de noticias que nos mantengan viva la esperanza, y sin duda la clasificación a cuartos de final de la Copa América Centenario de nuestra Vinotinto, que vivimos como un triunfo colectivo, nos alegró la semana, pero lo que más nos alegraría es empezar a ver soluciones a las grandes calamidades como la falta de alimentos y medicinas.

Y así como lo dijo nuestro técnico de la Vinotinto, el equipo, los 23 jugadores le enviaron un mensaje al pueblo, y ese mensaje no es otro que cuando pensamos en función a los logros, a que los venezolanos somos del tamaño del compromiso que tengamos enfrente, a que cuando se tiene por meta un objetivo común, el trabajo organizado da frutos.

Esa unidad, ese trabajo en equipo, es el que hemos venido poniendo en práctica para conseguir el cambio político que amerita con urgencia nuestra noble tierra de Bolívar. Desde hace ya tiempo, venimos gestando la constitución de una inmensa mayoría social que garantice un cambio político pacífico, democrático, electoral, constitucional y por ende duradero, en el que derechos básicos, como la alimentación, la salud y la seguridad estén garantizados.

Nos han puesto todos los obstáculos, pero estoy seguro que unidos vamos a superarlos, como hemos venido haciendo en esta lucha. Este es el momento de demostrar la fuerza y organización que tenemos quienes queremos un cambio para nuestra Venezuela.

Y cierro estas líneas agradeciendo con todo mi corazón a todos los que han trabajado en este proceso, a todos los voluntarios, ¡uds son los verdaderos héroes!

¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

¡El Diálogo es el Revocatorio! por Henrique Capriles Radonski

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Al ocupante temporal de la silla de Miraflores, su propia camarilla ya le ha otorgado poderes especiales anteriormente. Primero fue una Ley Habilitante que le aprobó el anterior Parlamento y más recientemente el Tribunal Supremo, que de Justicia no tiene nada, porque es el nuevo brazo ejecutor del gobierno que le legitimó un Decreto de Emergencia Económica a inicio de año y su posterior extensión, pese a que la actual Asamblea Nacional rechazó ambas brozas, porque eso es lo que es el nuevo Decreto que se le ocurrió a Nicolás Maduro.

¿De qué sirvieron esas facultades especiales que se le otorgaron a Nicolás Maduro? Pues de nada, porque cada día que Maduro pasa en el poder significa un día de retroceso para nuestro país y de hambre para nuestro pueblo.

Con este Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica, Maduro pretende, entre otras cosas, sin el más mínimo trámite administrativo, expropiar empresas e industrias privadas, distribuir alimentos básicos de manera discrecional y autorizar a organismos ajenos a las labores de seguridad ciudadana a actuar como sujetos represores.

Esta nueva broza de Maduro, que ya la Asamblea Nacional rechazó por considerarla inconstitucional, pero que como era de esperarse legitimó el Tribunal de la Injusticia, viola tratados internacionales, y si el gobierno insiste en ponerlo en práctica todos los venezolanos no tenemos por qué acatarlo, el señor Nicolás Maduro Moros estaría gobernando al margen de la Constitución.

Pareciera que con el Estado de Excepción el gobierno quiere abonar el terreno para otro escenario. Y es allí donde nosotros dejamos un mensaje a las Fuerzas Armadas de nuestro país: está llegando la hora de que decidan si están con la Constitución o con Maduro, porque ustedes deben recordar el juramento que hicieron de defender la Patria y sus Leyes. Ninguna autoridad o poder debe estar por encima de nuestra Carta Magna.

Maduro apela a esto de querer ser fuerte por su gigantesca debilidad como líder, pero lo peligroso de todo esto es que cada día se aleja más de lo que manda la Constitución, y la lucha que tenemos enfrente es para hacerla cumplir, que la respete. Lo hemos dicho muchas veces, el reto que tenemos delante es derrotar por la vía democrática, electoral, pacífica y constitucional, a un gobierno que no se comporta democráticamente.

La calle cada día se calienta más porque nuestro pueblo está pasando hambre, ya la escasez de algunos rubros alimenticios ronda el 80%. Venezuela es una olla de presión. Cada día son más frecuentes los episodios álgidos para satisfacer la demanda de alimentos, y aunado a eso los venezolanos se están muriendo de mengua, ya que en los hospitales el desabastecimiento de medicinas llegó al 95%. ¿Cómo se puede vivir así? ¿Cómo se puede vivir en un país donde la tasa de inflación acumulada superó el 300% y se estima que a final de año esté sobre el 700%?

El pueblo está demasiado cansado de Nicolás Maduro y su cúpula y si les quedara un poco de vergüenza no seguirían obstruyendo el Revocatorio, terminen de aceptar -por alguna vez con dignidad- que las vías democráticas son las mejores para resolver los problemas y que contarse en unas elecciones resolverá pacíficamente el laberinto político, económico y social que estamos viviendo en Venezuela.

Normal es tu miedo, Maduro, ante el Revocatorio, porque sabes bien que más del 80% de los venezolanos cree que la solución a los problemas que estamos viviendo pasa por un cambio de gobierno. Sabes que el Revocatorio significará el fin de tu gobierno, pero por primera vez, y si te queda algo de amor por Venezuela, pon de lado tus ansias de poder y deja de obstaculizar el Referendo, porque la destrucción del país no solo afecta a quienes no apoyamos a tu mal llamada Revolución, también afecta a quienes con todo su corazón apoyaron al Presidente Chávez.

El cambio que queremos es pacífico. La solución que ofrecemos es democrática. Hemos sabido esperar los tiempos constitucionales porque sabemos lo que estamos haciendo. Queremos un cambio duradero que nos permita salir de la crisis y avanzar. No vamos a pisar el peine de la violencia que el gobierno quiere, pero seguiremos movilizándonos las veces que sea necesario para pedir que se respete el artículo 72 de nuestra Constitución.

Todo lo que está haciendo el CNE está fuera del reglamento. Sabemos que la señora Tibisay Lucena está allí para obstaculizar el proceso, pero las cuatro rectoras que están allí deben entender que los venezolanos queremos poner nuestra huella, queremos validar nuestras firmas. No hay excusas, ellas que son las defensoras de las captahuellas saben que poniendo nuestra huella no hay firma plana que valga. Queremos que se anuncien ya los puntos de validación de las firmas correspondientes al 1%. ¡Los venezolanos no tenemos miedo!

La señora Lucena y las otras tres señoras rectoras siguen inventado cosas, pero se les va a agotar el libreto de ciencia y ficción que han montado para demorar el Revocatorio. Su última novela burda es la dactiloscopia de las firmas y esta semana las rectoras, serviles de la cúpula del gobierno, delegaron en otro su responsabilidad para que explicara un proceso traído por los pelos. Una etapa que no existe en el reglamento que el mismo CNE aprobó en el 2007. Pero quieran o no, este gobierno va a tener que someterse al escrutinio del pueblo.

Sobre el diálogo, que quede claro, sabemos con quien estamos hablando, ya conocemos bien a este gobierno, así que en este momento el diálogo lo representa el Revocatorio. No hay otro camino más claro para buscarle solución a la crisis que estamos viviendo. No hay atajos, ni varitas mágicas que puedan cambiar lo que estamos viviendo. La solución es electoral.

Esta lucha termina cuando se respete la Constitución y se oiga al pueblo. Los venezolanos saldremos de esta oscuridad con el ejercicio genuino de los instrumentos democráticos, con la fuerza de nuestro pueblo, a través del voto, y veremos la luz de la prosperidad, del progreso y el futuro. ¡Qué Dios bendiga a Nuestra Venezuela!

@hcapriles