Gustavo Azócar Alcalá, autor en Runrun

Bolívar: ¿Traidor a la patria por pedir ayuda extranjera?, por Gustavo Azócar Alcalá

Una tumba, en el cementerio del barrio Guiri Guire de Juan Griego, en la isla de Margarita, mantiene desde hace 199 años los restos mortales de un personaje que, desde el más allá, debe estar revolcándose de la risa cada vez que escucha a Diosdado Cabello o a cualquier otro dirigente del chavismo/madurismo, hablando de invasión extranjera y traición a la patria.

El personaje enterrado en tierras de Nueva Esparta, se llamaba James Towers English, hijo de un rico mercante irlandés, quien nació el 22 de febrero de 1782 en Dublín y fue uno de los casi 6 mil soldados extranjeros que entre 1817 y 1822 se enrolaron en el ejército de Simón Bolívar para contribuir con la liberación de cinco naciones de américa del sur que estaban en manos del imperio español. English era un teniente de caballería que al llegar a Venezuela fue nombrado capitán del primer regimiento de Húsares.

English llegó a tierras venezolanas en diciembre de 1817. Peleó con distinción en la batalla de Ortíz, el 26 de marzo de 1818. Fue ascendido a coronel y nombrado segundo al mando de la guardia de honor Británica. Su jefe era nada más y nada menos que uno de los grandes próceres de nuestra historia: el general Rafael Urdaneta. Su labor fue tan meritoria, que Bolívar ordenó que lo ascendieran a General de Brigada.

El chavismo/madurismo jamás hablará del coronel English. Tampoco le llevará flores a su tumba y mucho menos le rendirá honores. Si lo hicieran, tendrían que meterse la lengua donde no les llega el sol, porque al hacerlo, reconocerían que la independencia de Venezuela y otras cuatro naciones suramericanas, fue posible no solamente al genio militar de Bolívar, sino también, a la ayuda de 5.898 soldados ingleses, irlandeses, norteamericanos y alemanes que pelearon y dieron su vida en Carabobo, Boyacá, Ayacucho y muchas otras tantas batallas para que esta nación pudiera declararse libre y soberana.

Hace unas pocas semanas atrás, el presidente de la ilegal y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, anunció que esa instancia se encuentra estudiando la posibilidad de aprobar una Ley para castigar a quienes llamó “traidores a la Patria”. Según Cabello, quienes sean declarados como tal, “serán tratados como enemigos del pueblo, ya que sus acciones solo buscan desestabilizar al país”.

Cabello hizo una advertencia a todos los venezolanos que han solicitado ayuda extranjera para resolver la grave crisis de Venezuela: “Señores vende patria ruéguenle a Dios o a quien ustedes quieran que nunca nadie intente invadir esta tierra, porque los vende patria, los traidores a la patria serán tratados como enemigos del pueblo”.

El presidente de la ANC dijo que todos conocen quienes han sido las personas que tomaron la decisión de “traicionar a la patria”. En su opinión, los traidores a la patria son quienes han salido en búsqueda de una intervención extranjera y amenazó con que no se tendrá “piedad” con ellos. Es importante señalar aquí que, oficialmente, ninguna organización política ha solicitado, al menos no abiertamente, una “invasión militar extranjera” a Venezuela. Lo que sí se ha planteado, y lo ha hecho mucha gente, es una intervención humanitaria, la cual consiste, en la apertura de un canal para que puedan ingresar al país alimentos y medicinas para los enfermos.

Pero tal parece que para algunos dirigentes oficialistas, intervención humanitaria e intervención militar son la misma cosa. La dictadura está tan nerviosa que confunde ayuda humanitaria con invasión militar. Desde esa óptica, todo el que solicite la apertura de un canal humanitario podría ser considerado un traidor a la patria.

Por eso es muy importante aclarar a Diosdado Cabello, o a cualquier otro dirigente del chavismo/madurismo, que solicitar ayuda a la comunidad internacional para lograr la libertad de Venezuela no es traición a la patria. Si fuera así, el primer gran traidor sería nuestro libertador Simón Bolívar, quien como es bien sabido, viajó a Londres, Inglaterra, el 30 de junio de 1810, junto con Luis López Méndez y Andrés Bello, a buscar armas, barcos y soldados para poder llevar a cabo la lucha por la independencia de cinco naciones suramericanas que estaban sometidas por el reino de España.

Esa es la parte de la historia de Venezuela que no le agrada mucho a los chavistas/maduristas: Bolívar, el libertador, el hombre en cuyo nombre se bautizó la revolución socialista que se instauró en este país desde 1999, y cuyo pensamiento sirve como arma de propaganda al gobierno revolucionario que comenzó Hugo Chávez y que continuó Nicolás Maduro, necesitó la ayuda de soldados ingleses, irlandeses, norteamericanos y alemanes para poder ganar las batallas que permitieron conquistar nuestra independencia y libertad.

¿A quién se le ocurriría en este momento decir que Bolívar fue un traidor a la patria por buscar ayuda extranjera para liberar a su pueblo entre 1817 y 1822? Y si la conclusión es que Bolívar no fue un traidor a la patria, ¿Por qué razón han de ser traidores a la patria quienes en 2018 buscan ansiosamente la misma ayuda internacional?

Con toda seguridad, hay muchos revolucionaros y socialistas que no saben que entre 1817 y 1822 operó en Venezuela lo que se conoció como la Legión Británica, un grupo de voluntarios extranjeros, que formaron unidades militares para luchar bajo el mando del general Simón Bolívar en la guerra de independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

La legión británica estaba integrada por centenares de soldados y oficiales voluntarios de Inglaterra, Escocia e Irlanda, los cuales se unieron a las fuerzas patriotas y contribuyeron enormemente a la causa republicana. La mayoría de los hombres que vinieron a luchar a estas tierras lo hicieron porque estaban desempleados y con problemas económicos en su respectivos países. Aquí les ofrecieron muy buena paga y reconocimiento a sus méritos militares y no lo pensaron dos veces.

Bolívar buscó en Europa oficiales con experiencia en el adiestramiento de tropas y en el campo de batalla para el objetivo que se buscaba: ganar la guerra. Fue así como entre 1817 y 1822, desde los puertos de Inglaterra partieron alrededor de seis mil hombres en aproximadamente 53 naves, en expediciones destinadas a brindar apoyo a la causa independentista de suramérica. Del enorme contingente de viajeros, unos cinco mil trescientos eran soldados veteranos del Reino Unido, Irlanda, y alemanes al servicio de Inglaterra.

El responsable del reclutamiento de los voluntarios en Londres fue el venezolano Luis López Méndez, exiliado en Inglaterra, quien fue el encargado de atraer militares voluntarios utilizando toda clase de mecanismos propagandísticos y diplomáticos. Ofreció remuneraciones económicas, grados militares suplementarios y tierras fértiles para quien quisiera enrolarse en tan lejana aventura. López Méndez y Andrés Bello permanecieron en Londres gestionando todo tipo de apoyo institucional además del suministro de insumos y material de guerra para la independencia de Venezuela y la Nueva Granada.

López Méndez contrató a mercenarios europeos en su mayoría británicos y alemanes veteranos de las guerras napoleónicas. Su labor fue tan importante, que Bolívar lo llamó: “el verdadero libertador de Colombia”. López llevó a cabo su misión en medio de grandes dificultades. El Estado naciente de Venezuela no le daba apoyo económico ni información necesaria para llevar a cabo su trabajo, y por si eso fuera poco, el gobierno británico no lo terminaba de reconocer como embajador por su alianza con España. Incluso tuvo que padecer prisión por las deudas que adquirió.

Las llamadas Legiones Británicas formaron una parte importante del ejército de Bolívar, quien las acreditó en la batalla de Boyacá, proclamando que “esos soldados liberadores son los hombres que merecen estos laureles”, y en la batalla de Carabobo donde los describió como “los Salvadores de mi Nación”. En Angostura, Simón Bolívar incluyó a la Legión Británica en la fuerza que debía acompañarlo durante la campaña libertadora de Nueva Granada.

De acuerdo con las cifras suministradas por el coronel Guillermo Plazas Olarte, a las costas venezolanas llegaron en seis expediciones extranjeras, entre 1817 y 1819, un total de 5.808 soldados.

En 1819, el coronel James English, muerto y enterrado en la isla de Margarita, reclutó en Inglaterra 1.200 soldados que se encontraban a medio sueldo y que habían pertenecido al ejército de ocupación en Bélgica y Francia. El coronel Strenowitz, junto con López Méndez, reclutaron en Bruselas a un grupo de 300 hombres que llegaron a las Guyanas. El general John Dévereux, comisionado por Bolívar, llegó con seis buques cargados con 1.729 soldados desde Liverpool y Dublín.

El Coronel Gustavus Hippisley llegó en un barco con 720 soldados; el coronel Elson llegó con 572 soldados; el general Mac Gregor llegó con 600 soldados; el coronel Mecceroni vino con 300 soldados; el coronel Ferms llegó con 250 hombres; y el coronel James Rooke, quien es considerado un héroe en Colombia, llegó con 200 hombres. En total, llegaron a tierras venezolanas entre 5.800 y 6.000 soldados y oficiales extranjeros a luchar por la causa independentista. Todos bajos las órdenes de Simón Bolívar. Eso fue mucho más que una ayuda humanitaria. Fue una ayuda militar extranjera para derrotar a otra fuerza militar extranjera (el ejército realista) que se había apoderado de Venezuela mediante el uso de la fuerza bruta.

¿Qué habría ocurrido si Bolívar no se empeña en traer a esos casi 6 mil soldados extranjeros para que lo acompañaran a librar las duras batallas contra las fuerzas realistas? Muy simple: habría perdido la guerra. Verbigracia: entre 1817 y 1822, la ayuda extranjera, tan odiada por los pseudo revolucionarios y bolivarianos que nos mal gobiernan desde 1999 hasta nuestros días, hizo posible la libertad de Venezuela hace 200 años. ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo hoy día?

En mayo de 1817, James Towers English, el irlandés enterrado en Juan Griego, se entrevistó con Luis López Méndez, el representante de Bolívar en Londres. En mayo de 1818, firmó un contrato con el gobierno patriota para reclutar y equipar una fuerza británica de más de 1000 hombres, los cuales zarparon durante los siguientes meses y llegaron a las costas de Margarita con una sola misión: liberar a Venezuela y a la Nueva Granada. English fue nombrado general de brigada y le fue dado el comando de todos los soldados extranjeros. Luchó al lado del general Rafael Urdaneta y de acuerdo con algunos historiadores, rescató al general José Antonio Páez, cuando en pleno campo de batalla sufrió un ataque de epilepsia.

English fue herido en el campo de batalla. Se retiró a la isla de Margarita donde murió enfermo de fiebre amarilla y fue enterrado en el cementerio que queda en el barrio Guiri Guire frente a Juan Griego. La tumba del coronel English en Margarita tiene una lápida en la que se lee textualmente: “Aquí yacen los restos del general de Brigada James Tower English, expedicionario inglés, quien falleció el 19 de septiembre de 1819 al servicio de la independencia de Venezuela”.

Doscientos años después, todo parece indicar que los venezolanos necesitamos, una vez más, la ayuda de muchos James Towers English para recuperar nuevamente nuestra independencia y nuestra libertad. Como lo hizo el Libertador entre 1817 y 1819, en el 2018 invocamos con urgencia la ayuda humanitaria extranjera para derrotar a la dictadura y a los ejércitos extranjeros de Cuba, Rusia, China, Hezbollah, las Farc y el ELN que se han apoderado de Venezuela. Y eso, no es traición a la patria. Sino pregúntenle a Bolívar.

San Cristóbal, 23 de julio de 2018

Carta a Gladys Gutierrez, presidenta del TSJ por Gustavo Azócar Alcalá

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El Diario El Mundo de Madrid acaba de publicar un reportaje que nos habla de la Tesis Doctoral presentada por usted el 21 de diciembre de 2011, titulada El nuevo paradigma constitucional latinoamericano. Dogmática social extensa y nueva geometría del poder, en la Universidad de Zaragoza, ante un tribunal compuesto por cinco profesores.

El periódico español dice que entre los miembros del Tribunal que analizó su Tesis Doctoral se encontraba, nada más y nada menos que Juan Carlos Monedero, uno de los principales fundadores del partido Podemosnúmero tres de esa organización con sede en España. Monedero, como muy bien se sabe, fue asesor del gobierno de Hugo Chávez y hay quienes aseguran que lo es también de Nicolás Maduro. Hay material audiovisual abundante en You Tube que muestra a Monedero pavoneándose en las pantallas del canal 8, en actos dentro y fuera de Pdvsa, defendiendo el socialismo del siglo XXI.

El Mundo de España sostiene que “el doctorado que abrió a Gladys Gutiérrez las puertas del máximo órgano judicial de Venezuela fue avalado por varios miembros de Podemos. Junto a Juan Carlos Monedero, hubo otras dos personas vinculadas al partido que dieron el visto bueno a la tesis doctoral de la juez venezolana. Se trata de Francisco Palacios Romeo, que fue el director del trabajo, y de José María Pérez Collados, vocal del tribunal”.

Palacios Romeo, es autor de textos como La especificidad del modelo venezolano en Venezuela en transición y La experiencia bolivariana de gobierno, Ágora. Revista de Ciencias Sociales, nº 14. Este profesor español es tan “demócrata” que, cuando le preguntaron sobre la crisis de Honduras y la destitución de Zelaya, dijo: “La única manera de que una mesa de negociaciones avance sería con amenazas internacionales serias como el bloqueo económico y diplomático integral, con un cierre de fronteras incluido”.

Pérez Collados, además de profesor, historiador y miembro de Podemos tuvo problemas con el alcohol:En el ejército yo me encontraba con que mi brigada era alcohólica y cuando bebía un poco más de la cuenta nos machacaba a la compañía que tenía a su cargo, pero luego iba a la universidad y resulta que había un catedrático que era el que mandaba en el área de conocimiento en la que yo estaba y que también era muy aficionado al alcohol, entonces cuando bebía no iba a clase o decía burradas, o se enfadaba o montaba un escándalo”..

El Mundo dice que “en el currículo de la juez (Gladys Gutiérrez) también consta la realización -previa a la tesis- de una especialización en Derecho Constitucional y Ciencia Política en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales del Ministerio de la Presidencia en España y la Universidad Menéndez Pelayo. Dicha especialización serviría para cubrir las exigencias de formación recogidas en la Ley del Tribunal Supremo para formar parte del organismo. Sin embargo, un portavoz de esta universidad explicó a este diario que Gladys Gutiérrez «no ha sido nunca alumna de la Universidad Menéndez Pelayo» y su nombre ni siquiera aparece en la base de datos de los alumnos que pasaron por el centro”.

Estimada magistrada: creo que usted está en la obligación de aclarar esta última parte del reportaje de El Mundo. Los periodistas de ese prestigioso medio de comunicación, están diciendo que todo parece indicar que en su currículo hay información falsa. Eso es muy delicado para alguien que, como usted, preside, nada más y nada menos, que el principal tribunal del país. 

El Mundo confirmó que “en la UIMP se cursa un Máster de Derecho Constitucional, no una especialización, en colaboración con el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (…) Este diario se puso en contacto también con el centro de estudios en cuestión para confirmar que esta institución imparte cursos de postgrado que respondan al nombre «especialización en Derecho Constitucional y Ciencia Política». Fuentes oficiales del centro explicaron que no imparten cursos de especialización. Es más, precisaron que la única formación que ofrece, sin contar el patrocinio de la UIMP, son «seminarios y cursos pequeños» a través de los cuales no se consiguen títulos de postgrado, sino certificados que se canjean por puntos para conseguir el nivel de postgrado”.

Otro elemento que usted debería aclarar es la presencia del nunca bien ponderado Juan Carlos Monedero Fernández, ideólogo de Podemos y profesor de la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Monedero, fue apartado de la dirección nacional de ese partido por el propio Pablo Iglesias, después que no pudo aclarar sus vínculos con el gobierno de Venezuela, durante los mandatos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro y los contratos como asesor por los cuales cobró 425.150 euros a través de su empresa Caja de Resistencia Motiva 2 Producciones SL.

Los euros que recibió Monedero, según se ha comprobado, fueron a parar a una cuenta personal abierta en el Banco Santander. “Ahí llegaron los 425.150 euros que cobró en 2013 por trabajos de consultoría realizados tres años antes para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador (…) El dinero llegó en un único pago y fue transferido un día después por el número tres de Podemos a otra cuenta bancaria, cuyo titular era Caja de Resistencia Motiva 2, la empresa que el ideólogo de la formación constituyó el 23 de octubre de 2013 para cobrar ese dinero”.

Periodistas españoles confirmaron que la empresa de maletín de Juan Carlos Monedero, llamada pomposamente Caja de Resistencia Motiva 2 Herramientas de Pensamientos, carece de estructura organizativa y de plantilla. Es más, no tuvo actividad declarada, presentando cuentas anuales sólo en dos ocasiones -2004 y 2005 y registrando pérdidas. El último depósito de cuentas que consta en el Registro Mercantil advierte que esta empresa no registró ningún ingreso en 2005. Es más, anotó gastos de explotación de 990 euros, contabilizados como pérdidas.

Estimada Magistrada: quien esto escribe no quiere ser mal pensado, pero resulta por demás curioso que justo después que Juan Carlos Monedero participara como miembro del Jurado que analizó y aprobó su Tesis Doctoral, aterrizara en Venezuela como “asesor” de Hugo Chávez y de otros gobiernos del Alba. También es muy extraño que gracias a esa Tesis Doctoral, aprobada por afectos al partido Podemos, usted haya obtenido los méritos académicos necesarios para optar a la Presidencia del máximo tribunal del país.

Hay quienes dicen que en política dos y dos no son cuatro. Pero no hace falta ser experto en matemáticas para concluir que tres por tres son nueve. Usted presentó su Tesis Doctoral ante 5 profesores españoles de los cuales tres eran miembros prominentes del partido Podemos. Luego, uno de esos profesores se viene a Venezuela para asesorar al Presidente Chávez y a Maduro. Tiempo después, usted asume la Presidencia del TSJ y más tarde, desde el máximo tribunal usted asume la defensa a ultranza del gobierno de Maduro, echando para atrás todas las leyes aprobadas por la nueva Asamblea Nacional. La ecuación es perfecta.

En mi modesta opinión,  esa Tesis Doctoral aprobada por la crema y nata de Podemos, la cual le permitió a usted escalar hasta la cúspide del poder judicial venezolano,  sirve para explicar el hecho de que en menos de seis meses el Tribunal Supremo de Justicia presidido por usted haya emitido más de una docena de sentencias anulando leyes aprobadas de manera legítima por la nueva Asamblea Nacional y legalizando las “ilegalidades” y arbitrariedades cometidas por Maduro.

En apenas seis meses, el TSJ ha emitido las siguientes sentencias:

  1. Decisión 260/2015 del 30-12-2015 de la Sala Electoral que suspendió las proclamaciones de cuatro diputados del estado Amazonas (3 de la MUD y 1 del PSUV).
  2. Decisión 1/2016 del 11-1-2016 de la Sala Electoral del TSJ que ordenó desincorporar de la Asamblea Nacional a los diputados del estado Amazonas.
  3. Decisión 3/2016 del 14-1-2016 de Sala Constitucional que convalidó las decisiones de la Sala Electoral del mismo TSJ sobre los diputados del estado Amazonas.
  4. Decisión 4/2016 de 20-1-16 de Sala Constitucional que declaró constitucional el Decreto de Emergencia Económica de Nicolás Maduro y ordenó su cumplimiento.
  5. Decisión 7/2016 de 11-2-2016 de Sala Constitucional que puso en vigencia Decreto de Emergencia Económica a pesar de que no fue aprobado por los diputados de la AN
  6. Decisión 9/2016 del 1-3-2016 de la Sala Constitucional, con la cual eliminó facultades de control político de la AN.
  7. Decisión 184/2016 de 17-3-2016 de Sala Constitucional que prorrogó el Decreto de Emergencia Económica.
  8. Decisión 225/2016 del 29-3-2016 de la Sala Constitucional que estableció que la AN no puede revocar designaciones de magistrados del TSJ.
  9. Decisión 259/2016 del 31-3-2016 que declaró inconstitucional la Reforma de la Ley del BCV.
  10. Decisión 264/2016 del 11-4-2016 de la Sala Constitucional que declaró inconstitucional la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional.
  11. Decisión 269/2016 de 22/4/2016 de Sala Constitucional que suspende artículos de Reglamento Interior y Debates de la AN.
  12. Decisión 0271/ 2016 de 25/ 4/ 2016 que determinó que cualquier enmienda que pretenda efectuarse a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, no puede tener efectos retroactivos en el tiempo o ser de aplicación inmediata.
  13. Decisión No. 411, del 19 de mayo de 2016, de la Sala Constitucional que declaró la constitucionalidad del Decreto N° 2.323, que declara el Estado de Excepción y Emergencia Económica en todo el territorio nacional por un lapso de 60 días.
  14. Expediente No. AP42-O-2016-000021 23 de mayo de 2016: el TSJ prohíbe manifestaciones públicas frente a las oficinas del CNE.

Como puede observarse, estimada magistrada Gutiérrez, el TSJ que usted preside pareciera estar no al servicio del país y de los 30 millones de venezolanos, sino más bien al servicio de un hombre y de su proyecto político. Tengo la leve impresión de que las sentencias del TSJ parecieran haber sido redactadas por Juan Carlos Monedero y los otros dos miembros de Podemos que aprobaron su Tesis Doctoral. ¿Usted qué opina?

@gustavoazocara

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Esta es la ruta para sacar al hijo de Tuta por Gustavo Azócar

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Comienzo estas líneas con una declaración de principios: no soy Caprilista. Ni Leopoldista. Ni Madurista. Ni Ramosallupista. Ni Mariacorinista. Ni Ledezmista. Soy venezolano y punto. Soy demócrata a carta cabal. No soy de quienes hablan de democracia de la boca para afuera. No soy anti partido. Tampoco soy anti MUD. Milité en una organización política hasta el año 2013. Actualmente soy independiente y eso me permite, entre otras cosas, poder criticar, como lo he hecho, al desastroso y corrupto gobierno de Nicolás Maduro, pero también a quienes lo quieren sustituir en el poder.

Aunque suene un poco chocante, la aclaratoria inicial es absolutamente necesaria, porque en la Venezuela que estamos viviendo, hay quienes parecieran tener la muy mala costumbre de ubicar a todo aquel que emita una opinión contraria a la suya, dentro de una facción, una parcela, o un “ismo” que lo marque para siempre.  El reduccionismo ha hecho que algunos sectores de la sociedad venezolana desprecien las ideas y las propuestas de otros por el simple hecho de que uno no está alineado con la corriente interna de algún líder o de alguna organización político partidista. Así vemos por ejemplo, que alguna gente no está de acuerdo con el Referendo Revocatorio porque supuestamente esa es la propuesta de Capriles. Hay quienes desestiman la renuncia, porque esa es la idea de María Corina. Otros no quieren la enmienda porque es el planteamiento de Andrés Velásquez. Y no falta quien reniegue de la Constituyente, porque esa fue una idea de Leopoldo. Es muy doloroso decirlo, pero es completamente cierto: tenemos 17 años llevando golpes propinados por la revolución socialista y todavía no hemos aprendido por completo la lección.

¿Quieren una prueba fehaciente de que seguimos sin aprender la lección? A las pruebas me remito: la Mesa de la Unidad Democrática anunció recientemente que adoptará casi todos los mecanismos propuestos por los diferentes partidos políticos para buscar la salida del poder de Nicolás Maduro. Eso quiere decir que los esfuerzos de todas las organizaciones políticas no estarán concentrados en un solo mecanismo, sino en todos: protestas de calle, solicitud de renuncia, enmienda constitucional y referendo revocatorio. La MUD no lo ha dicho públicamente, pero no hace falta ser un destacado científico de la NASA para saber qué ha ocurrido: no hay acuerdo entre los diferentes partidos para escoger una sola vía. Y como no hay consenso, porque cada partido está convencido de que su propuesta es la mejor, la MUD ha tomado una decisión salomónica: hagamos todo al mismo tiempo.

Eso quiere decir que haremos marchas, contra marchas, cacerolazos, protestas de calle, pediremos la renuncia, aprobaremos la enmienda en la AN, recogeremos firmas para el revocatorio y si nos queda algún chance, también buscaremos una junta médica para que declare que Maduro está loco. Aclaro: no tengo ningún problema con las acciones de calle. He participado en el 99% de las marchas que han sido convocadas, primero contra Chávez y ahora contra Maduro. Marchar es un derecho y un deber. Protestar y exigir nuestros derechos es una obligación. Pero no nos llamemos a engaños: Maduro no caerá con una marcha. Veamos lo que acaba de pasar el 6D. La Asamblea Nacional roja rojita presidida por Diosdado no se acabó con una marcha. Se acabó gracias a 7 millones y medio de venezolanos que salieron a votar y derrotaron al miedo. Es muy bueno ir a marchar. Pero es mucho más efectivo salir a votar.

La MUD aprobó dentro de su hoja de ruta, solicitar la renuncia de Maduro porque hay dirigentes que están convencidos que Nicolás va a renunciar tan pronto se lo pidan los militares como lo hicieron con Chávez en el 2002. A quienes creen que Maduro va a renunciar les digo, con todo respeto, lo siguiente: 1) asegúrense de que no haga la carta de renuncia a mano y con tachones. 2) Cerciórense de que a su lado no esté Lucas Rincón, para que no nos vuelva a echar el cuento del galló pelón con aquello de que se le solicitó y la  cual aceptó. Y 3) procuren que ese día no haya otro Baduel que lo quiera regresar al poder 48 horas después.

En lo que a mí respecta, no veo a los generales al mando de Padrino López dispuestos a regresar a Nicolás al poder dos días después que este renuncie, como hicieron con Chávez en el mes de abril de 2002. Me disculpan: yo lo que veo es a un grupo de generales queriéndose quedar con el coroto para evitar que los metan en la cárcel acusados de narcotraficantes y violadores de los derechos humanos. Lo digo con absoluta responsabilidad: si los civiles no resolvemos la crisis política que vive Venezuela, utilizando para ello los mecanismos dispuestos en la Constitución, los militares podrían quedarse con el poder. Y eso sí que sería una tragedia.

Creo haber escrito hace un par de semanas fijando mi posición sobre la que considero es la mejor ruta para sacar al hijo de Tuta: el referendo revocatorio. No soy abogado, pero considero que el mecanismo establecido en el artículo 72 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es la única vía que no requiere la opinión, ni mucho menos la intervención del Tribunal Supremo de Justicia, ni de esa suerte de Darth Vader en que se ha convertido la Sala Constitucional. El referendo es cierto, puede ser el camino más largo, pero nadie puede negar que es el más seguro. Esa es otra gran lección que debemos aprender los venezolanos: hay que acabar con la visión de corto plazo. Ya basta de estar buscando “trochas” y caminos “verde oliva” para salir de esta crisis.

El camino culebrero del Referendo Revocatorio ya lo transitamos en 2004. Ya conocemos las curvas, los baches, los huecos, los desvíos y hasta los policías acostados que hay en esa vía. Ya sabemos qué hacer si nos piden firmar, reafirmar y pare usted de contar. La Asamblea Nacional inició la reforma a la Ley Orgánica de Referendos para hacer mucho más viable esta iniciativa popular y algo muy importante: para proteger a las personas que firmen y hagan la solicitud, lo cual garantiza que nunca más volverá a existir una lista Tascón.

Soy de quienes cree que a los venezolanos hay que decirle la verdad: el problema de Venezuela no se resuelve única y exclusivamente con sacar a Maduro. Nicolás es tan sólo una parte del problema. Hay que acabar con el gobierno de Maduro, pero mucho más que eso, hay que acabar con el modelo económico y político implantado en el país por Hugo Chávez desde 1999. Pero acabar con este modelo comunista, totalitario, retrógrado y corrupto será todo un proceso. Ese proceso implica, necesariamente, llevar a cabo al menos cuatro procesos electorales en los próximos años.

Primero: un referendo revocatorio, que permitirá salir democrática y constitucionalmente de Maduro y su combo. Para eso necesitamos inicialmente 4 millones de firmas y luego, 7 millones 500 mil votos. No tengo dudas de que tenemos las firmas y también los votos para lograr ese objetivo. Segundo: una vez que se haga el referendo y saquemos a Maduro con un chorro de votos, tendremos que ir a unas elecciones presidenciales para escoger al hombre o a la mujer que se encargará de llevar las riendas del proceso de reconstrucción y reinstitucionalización del país. Pero antes de eso tendremos que ir a unas primarias para escoger a un candidato unitario que represente a la Venezuela democrática. Tercero: inevitablemente habrá que ir a una Asamblea Nacional Constituyente para acabar con ese TSJ que se ha querido convertir en un “supra poder” y cuyos magistrados pretenden gobernar a 30 millones de venezolanos sin que nadie haya votado por ellos. La ANC también permitirá reinstitucionalizar a la Fuerza Armada Venezolana, regresando a los militares a sus cuarteles y convirtiéndolas en lo que siempre han debido ser: un brazo al servicio de los sagrados intereses del país y no un partido político ideologizado al servicio de la revolución.

Como puede observarse, la solución a la grave crisis política y económica que vive el país no se va a conseguir en una semana. Tampoco en un mes. Acabar con el gobierno de Maduro y con el denominado Socialismo del Siglo XXI es un proceso largo, complicado, difícil y lleno de obstáculos. Un liderazgo político serio y responsable, está obligado a hablarle claro al país. Hay que decir la verdad. No hay soluciones mágicas. No hay salidas a la vuelta de la esquina. Lo ideal es que nos organicemos, nos preparemos y trabajemos todos juntos por un solo camino, por una sola vía, sin desperdiciar tiempo ni esfuerzos en acciones innecesarias que lo único que hacen es darle oxígeno al oficialismo. Necesitamos una hoja de ruta que anteponga los intereses del país a los intereses personales y partidistas. Aquí no nos estamos jugando una candidatura presidencial. Nos estamos jugando el futuro de Venezuela.

@GustavoAzocarA

Con el hambre de la gente no se juega por Gustavo Azócar

captahuella mercados racionamiento

Una joven madre de 26 años espera en una fila, frente a una de las tantas cadenas de farmacias ubicadas en San Cristóbal, con su bebé de 6 meses de nacido en los brazos. Llegó a ese lugar a las 5 de la mañana. Y a pesar de que madrugó para estar allí muy temprano, apenas logró tener el puesto número 126. Delante de ella hay otras 125 madres que, al igual que ella, también se levantaron de madrugada para tratar de obtener un producto muy preciado y muy escaso en estos tiempos de revolución: fórmula láctea, el alimento indispensable para los hijos de algunas mujeres cuyos pechos no producen leche materna.

La joven se llama María, y me cuenta que es la cuarta vez en una semana que acude a la farmacia a la misma hora para tratar de conseguir el alimento para su bebé. “Tenemos 15 días en esta situación. Desde hace dos semanas no llega el camión con la carga de fórmula láctea. Mis pechos no producen leche materna y mi hijo necesita esa fórmula para poder alimentarse y sobrevivir. Esto es algo desesperante”, dice ella.

Detrás de María, la larga fila de mujeres es mucho más extensa. Eso quiere decir que si delante de ella hay 125 personas, detrás debe haber no menos de 200 más. La mayoría son madres jóvenes, con sus niños en los brazos, abrigados con pañales de tela o con cobijas. Muchas de ellas ni siquiera viven en San Cristóbal. Hay quienes han venido de Táriba, Rubio, Santa Ana, Capacho y hasta de San Juan de Colón, a una hora de carretera, para tratar de obtener la fórmula láctea porque según dicen, en la capital del estado es mucho más fácil conseguir este tipo de productos.

“Nos dijeron que hoy llegaba el camión con la fórmula láctea. Pero todo parece indicar que  no será así. No se ve movimiento por ninguna parte. Las madres hemos estado hablando y si hoy no llega la gandola, mañana nos vamos a venir todas muy temprano y vamos a cerrar la avenida en protesta por esta situación. No es justo lo que está pasando en este país. No puede ser que todas las semanas tengamos que hacer colas y colas para comprar uno o dos potes de leche”, dice María. La joven madre me cuenta que  a veces sólo traen una sola fórmula y la mayoría de las madres se ven obligadas a comprarla para después hacer trueque con otras mamás para conseguir la leche que toma el bebé.

El drama de María lo viven a diario miles de madres venezolanas no solamente en San Cristóbal, sino en muchas otras ciudades del país. Así como hay personas luchando cada día por tratar de conseguir un pote de leche para sus hijos, hay gente batallando para tratar de obtener algo de comida para el sustento de su familia. Largas filas de gente se ven a diario frente a supermercados, abastos y bodegas a la espera de conseguir algún producto para hacer el almuerzo, el desayuno o la cena.

Pero las filas de gente no son solamente para obtener alimentos, sino también para comprar medicinas, bombonas de gas, para sacar dinero de algún cajero automático y para muchas otras cosas que en cualquier país del mundo son asuntos cotidianos en la vida de un ciudadano. Venezuela se ha convertido, gracias a la llamada revolución socialista y bolivariana, que inició Hugo Chávez en 1999 y que continuó Nicolás Maduro desde el año 2013, en el país de las colas, la escasez, el hambre y la inseguridad.

María me cuenta que tuvo que dejar el trabajo que tenía, en una panadería, para poder disponer de tiempo suficiente para hacer colas. “Tuve que escoger  entre el trabajo y la leche de mi bebé. Cuando trabajaba dejaba el bebé en manos de mi mamá, una viejita de 65 años. Pero casi todos los días pedía permiso para salir a buscar la fórmula láctea. Antes que el dueño me botara, preferí renunciar”.

Lo que hacía María lo hace el 40% de los venezolanos hoy día. El ausentismo laboral ha crecido drásticamente. Froilán Barrios, coordinador del Frente Autónomo de Defensa del Empleo, informó que el ausentismo laboral en Venezuela oscila entre un 20% y 40% debido a la escasez de alimentos y otros artículos de primera necesidad, pues los empleados piden permisos un día a la semana o se retiran de su puesto cuatro o cinco horas para hacer cola cuando llega un producto al comercio.

Contrariamente a lo que piensa la dirigente revolucionaria Jackeline Farías, la gente no está muy feliz en las colas. Hay situaciones que han venido ocurriendo en estos últimos días y que nos demuestran, con toda claridad, que el peligro de un estallido social está a la vuelta de la esquina. En San Cristóbal, un grupo de personas intentó saquear un supermercado luego de esperar por varias horas por la venta de un producto. Un video colgado en YouTube muestra como en Acarigua, estado Portuguesa, otro grupo de personas desbordó la seguridad de otro supermercado y rebasó las rejas de protección para internarse dentro de las instalaciones en busca de comida. En Caracas, un grupo de personas intentó saquear el interior de una farmacia ubicada en Sabana Grande. En la autopista regional del centro, una avalancha de seres humanos saquea camiones accidentados repletos de harina pan, cerveza, carne y todo lo que se consiga.

En las calles de Venezuela lo que hay, después de 17 años de revolución socialista, es hambre. El Observatorio de Misiones presentó un informe según el cual, desde su creación en el año 2003 la Misión Alimentación recibió $20.247.504.542 (más de 20 mil millones de dólares) para importar alimentos al país. La revolución socialista, que prometió el “desarrollo endógeno” logró que el 70% de los alimentos que se consumen en el país sean importados. Pero a pesar de esa importación masiva, el hambre aumenta cada día.

No hay que ser científico de la NASA ni economista para entender porque estamos como estamos. Hay hambre porque hay escasez. Hay escasez porque no hay producción. Y no hay producción porque la mayoría de las empresas que producían fueron expropiadas y confiscadas por Hugo Chávez. Las últimas es­tadísticas publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) en marzo de 2015, señalaban que la escasez se ubicaba en 29,4%. El Centro de Documentación y Análisis So­cial (Cendas) en su último infor­me publicado en el mes de abril ubicó la escasez en 31,03%. Estimaciones realizadas a comienzos de 2016 hablan de una escasez que supera el 70%.

Expertos sostienen que de los 58 productos que contiene la canasta básica fami­liar, 47 brillan por su ausencia. Guillermo Manosalva, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, estado Carabobo, fue mucho más catastrófico y aseguró que 90% de los productos básicos desparecieron de los supermercados del país”.

Y mientras todo esto ocurre, Nicolás Maduro insiste en la mal llamada guerra económica y apela a la Sala Constitucional del TSJ, controlada por el PSUV, para que declare legal un decreto de emergencia que ya fue negado por la mayoría calificada de la Asamblea Nacional.

Maduro está jugando con el hambre y la paciencia de la gente. El ex chofer del Metro de Caracas cree que puede ganar tiempo y convencer a madres como María, de que la escasez y las colas son culpa de la oposición, de los empresarios y del imperio. Alguien debe decirle a Maduro que con el hambre y la paciencia de la gente no se juega. La mecha ya está encendida. Es sólo cuestión de horas para que esto estalle.

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El Calabozo de la Libertad: Carta a los jalamecates de Padrino López por Gustavo Azócar Alcalá

VladimirPadrinoLópez

 

La aplastante victoria de las fuerzas democráticas venezolanas agrupadas en la MUD, ocurrida el pasado domingo 6 de diciembre, todavía tiene atolondrado al gobierno. Maduro no termina de metabolizar la paliza. Han pasado varios días después de la exitosa jornada electoral y el ex chofer del Metro de Caracas aún no asimila la derrota. Nicolás siente que está viviendo una escena de la película “pesadilla en la calle del infierno”.

La misma sensación parece estar afectando a otros altos personeros del gobierno, entre ellos Diosdado Cabello, quien todavía no termina de aceptar que sólo le quedan 4 semanas como Presidente de la Asamblea Nacional. Cabello es, después de Maduro, el dirigente oficialista más golpeado con la derrota. Tanto así, que según fuentes vinculadas al Psuv, desde el lunes 7 de diciembre está ejerciendo presión sobre Maduro para ver si lo enchufa como nuevo Ministro de la Defensa, o en su defecto, como nuevo vicepresidente de la República, para no quedar fuera del tablero del poder.

Maduro y Cabello podrían protagonizar el personaje central de la obra El Traje Nuevo del Emperador, escrita en 1837. Ambos dirigentes tenían mucho tiempo desnudos frente a la militancia revolucionaria del Psuv, que sabía perfectamente que estos dos sujetos no tenían las suficientes credenciales para ocupar tan altos cargos. Pero el miedo hizo que nadie les dijera nada, hasta que la MUD los puso al descubierto el pasado domingo.

Pero así como Cabello y Maduro no terminan de sentar cabeza, y por el contrario, intentan huir hacia adelante, amenazando a diestra y siniestra a los 7.7 millones de electores que votaron contra los candidatos de la revolución el domingo 6 de diciembre, hay un minúsculo sector vinculado a las fuerzas democráticas que al parecer tampoco ha aprendido la dura lección que hemos vivido en los últimos 16 años, y está empeñado en que los venezolanos vivamos siempre a la sombra de los militares.

El domingo 6 de diciembre, tan pronto como se produjo el cierre de las mesas y centros de votación, algunos columnistas y escribidores, de esos que no pueden ver una cachucha y un uniforme verde oliva sin que se les bajen las medias, pusieron a circular el rumor de que había una reunión en Fuerte Tiuna, presidida por el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien supuestamente se estaba rehusando a desconocer los resultados electorales que favorecían abiertamente a las fuerzas democráticas.

Durante la madrugada del lunes 7 de diciembre, luego que el CNE emitiera el primer boletín electoral, en el cual se anunciaba como ganadores a los candidatos de la MUD, los mismos columnistas y escribidores, pusieron a circular la supuesta versión de que el triunfo opositor había sido posible gracias a un general que supuestamente se enfrentó al gobierno para impedir el desconocimiento de la gran victoria democrática obtenida por el heroico pueblo venezolano. Ese general, según las historias difundidas en algunos medios y redes sociales, era nada más y nada menos que Padrino López.

Los jalamecates del actual ministro de la defensa, que al parecer no están conformes con los 16 años de gobierno militar que hemos tenido en el país desde 1999 hasta el presente, y que muy probablemente sueñan con tener a otro militar en la Presidencia de la República (tengo la impresión de que son los mismos que hace poco estaban promoviendo la candidatura presidencial de Raúl Isaías Baduel) montaron todo un dispositivo propagandístico para hacerle creer al país y al mundo, que el triunfo electoral del 6D no fue producto de la participación de casi 8 millones de venezolanos que votaron por el cambio, sino más bien gracias a la participación de un solo hombre: Padrino López.

Los jalamecates de Padrino López, algunos de los cuales muy probablemente habrán recibido jugosos dividendos económicos por su trabajo, pusieron a circular la versión de que este general se había enfrentado a Diosdado para impedir un fraude electoral y que, incluso, hasta se peleó con Nicolás Maduro para exigirle respeto a la voluntad del pueblo venezolano. Gracias a Dios, el mismo Padrino se encargó de echar por tierra esas versiones fantasmagóricas, al declarar, hace tan solo muy pocas horas, que tales versiones eran completamente falsas e infundadas.

Para los incautos que se creyeron el cuento de que Padrino López había “saltado la talanquera”, es bueno recordar lo que el ministro de la defensa declaró el  30 de septiembre de 2014, cuando dijo que “la nueva doctrina militar venezolana está bajo la visión chavista y nos obliga a cumplir con los fines esenciales de la nación con profunda lealtad al proyecto bolivariano”.

Padrino López dijo ese día: “Resulta obvio decir que la Fuerza Armada ha sido forjada en estos 15 años de revolución, bajo la mirada constructora de Hugo Chávez que se ha hecho una doctrina, la doctrina chavista; y por ello hoy reafirmamos nuestro carácter patriótico, bolivariano, socialista y antiimperialista”.

Durante el  acto de investidura de 2.422 cadetes en el patio de la Academia Militar de Venezuela, en Los Próceres, Padrino López instó a respetar los principios que rigen la Universidad Militar Bolivariana y a defender con todo vigor y fuerza los postulados de la patria, de la Revolución Bolivariana, del Plan de la Patria que nos llevará definitivamente a la independencia absoluta”.

Padrino, a quien algunos incautos quisieron convertir en “héroe nacional” el 6D,  es el autor de la resolución 008610, que autorizó “el uso de la fuerza mortal” (uso de armas de fuego) en manifestaciones públicas. También es responsable del lema “Chávez vive, la lucha sigue”, de obligatoria pronunciación dentro de todas y cada una de las instituciones militares venezolanas. Y por si todo eso fuera poco, es el principal protagonista de los shows que se hacen con esas extrañas avionetas que se queman en tierra, sin tripulantes y sin drogas.

A los jalamecates de Padrino López, que funcionan como un Comando de Campaña, y que al parecer sienten una suerte de orgasmo cada vez que están cerca de una cachucha y de un uniforme verde oliva, habría que recordarles, con todo respeto,  que la aplastante y vigorosa victoria del 6D no tuvo nada que ver con lo militar. Todo lo contrario, fue una gran victoria del mundo civil. Hubo 7.7 millones de venezolanos que decidieron salir a votar por un cambio y que lo hicieron sin miedo.

Me atrevería a decir que los que votamos por ese cambio fuimos poco más de  8 millones, porque soy de quienes cree que los 683 mil electores que votaron nulo lo hicieron por equivocación, por rapidez, por impericia, por inexperiencia o sencillamente por no estar debidamente entrenados para votar. Esos votos nulos, no me queda la menor duda, eran mayoritariamente votos de la oposición.

Desmeritar esa gran movilización nacional, pocas veces vista, y pretender hacernos creer que la victoria del 6D fue gracias a un general chavista (que se ha declarado socialista, anti imperialista y revolucionario) quien supuestamente se negó a acatar las órdenes que le dieron desde el Palacio de Miraflores o desde cualquier otro sitio, para que desconociera los resultados, es una insensatez y una falta de respeto para los 7.7 millones de votantes que cambiaron la historia de este país.

Ningún gobierno, ni aquí ni en ninguna otra parte, habría podido desconocer una victoria respaldada en 7.7 millones de votos. Si Maduro y Cabello hubiesen querido hacer eso les habría salido el tiro por la culata.  Todo parece indicar que hasta los soldados votaron contra el PSUV. Me cuesta creer que Padrino López, quien visitó La Habana y hasta se tomó unas fotos al lado de Fidel Castro, se haya peleado con Maduro y Diosdado por los resultados del 6D. Pretender desvirtuar la fortaleza de una victoria civil como la del 6D y tratar de achacársela a un general, es una verdadera aberración.

Si algunos jalamecates y lameculos quieren lanzar a Padrino López como candidato presidencial, porque no pueden vivir sin un uniforme al lado,  que lo hagan. Están en todo su derecho. Seguro estoy que los promotores de ese proyecto político correrán la misma suerte que quienes querían lanzar como candidatos a Miguel Rodríguez Torres o a Raúl Isaías Baduel.

En lo que a mí respecta, no tengo nada que agradecer a Padrino López por la victoria del 6D. En todo caso, prefiero dar gracias a los soldados que custodiaron las mesas y los centros de votación por haber hecho bien su trabajo.   En mi humilde opinión, el aplastante triunfo del 6D fue producto de todos y cada uno de los venezolanos, amantes de la democracia y la libertad, los cuales demostramos, una vez más, que estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para cambiar a este país de una buena vez y para siempre.

 

 

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Carta a Pastor “Carrito Chocón” Maldonado por Gustavo Azócar Alcalá

 

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Estimado Pastor:

Acabo de leer un reportaje publicado en la revista Businnes Book, en el que se indica que estás en una privilegiada y muy selecta lista de los 20 pilotos mejor pagados de la Fórmula Uno. Ese reportaje señala que ocupas el puesto número 11 entre los pilotos que más dinero ganan y que tu salario para este año 2015 está calculado en 4 millones de euros.

Al dividir esos 4 millones de euros en 12 meses, Pastor, nos encontramos con que tu sueldo promedio mensual queda en 333.333 euros.  Si nos ponemos un poco más ociosos y dividimos esa suma en 30 días, tu sueldo por día queda en 11.111 euros.  Y si lo dividimos en 24 horas, significaría que tú ganas, Pastor, en promedio, 462 euros cada 60 segundos.

Para que tengas una idea del dineral que te estás ganando Pastor, a costillas de todos los venezolanos, debo informarte que un estudio realizado en 28 países de la Unión Europea en 2014, por el III Monitor Adecco sobre Salarios, determinó que el salario promedio mensual en la UE es de 2.062 euros. Dinamarca es el país donde mejor pagan: 3.705 euros al mes. Bulgaria la nación donde peor pagan: 376 euros mensuales.  Si tomamos el mejor salario de la UE, es decir, el de Dinamarca, tendríamos que allá pagan la hora en 5,14 euros, es decir, 456 euros menos que lo que te pagan a ti por correr a más de 300 kilómetros por hora en la F1.

Ahora bien, para tratar de calcular cuánto dinero ganas tú en bolívares, basta con revisar el trabajo que hicieron los colegas que trabajan en la página web www.lapatilla.com quienes sacaron una calculadora, de esas que venden los buhoneros, en el centro de Caracas, e informaron que tu astronómico sueldo haciendo un  cálculo en bolívares fuertes a la tasa “EuroToday” del pasado viernes 31 de julio (677,85 BsF/ por dólar y 744,52 BsF/ por euro) significaría que esos 4 millones de euros dan un total de 2 mil 978 millones 80 mil bolívares fuertes (2.978.080.000) al año.

Los colegas dicen que al tomar ese monto y dividirlo entre 12 meses se obtiene que el “salario mínimo” de Pastor Maldonado, es un astronómico monto de 248 millones 173 mil 333 BsF. (248.173.333) al mes. Si comparamos eso con el salario mínimo que gana cualquier hijo de vecina en Venezuela, que es de apenas 7.421,67 bolívares, no hay duda de que tú, Pastor, eres un tipo muy pero muy privilegiado por la revolución.

Los colegas de www.lapatilla.com señalan que si se toma el monto que tu ganas cada mes, y se divide entre el salario mínimo oficial del venezolano terminaríamos dándonos cuenta que Pastor Maldonado “vale” para el gobierno bolivariano un total de 33.953 venezolanos.

Un reportaje de la BBC señaló que si bien es cierto no estabas entre los 3 mejores pagados, hay una lista en la que nadie te gana: estás considerado el “piloto más peligroso de la F1”. El trabajo periodístico de la BBC dijo también que “desde el año 2011, PDVSA paga a la escudería Lotus 45 millones de dólares por el puesto de piloto que tú ocupas”. Si volvemos a sacar la calculadora, tendríamos que desde el 2011 hasta el 2015, la compañía de petróleo venezolana ha pagado 225 millones de dólares americanos para que tú practiques tu deporte favorito.

Ahora bien, estimado Pastor: eso no es lo más grave. Lo peor de todo este bochornoso asunto, es que esos 4 millones de euros que los venezolanos gastan en ti, cada año, no parecen estar dando los resultados esperados. A las pruebas me remito: las estadísticas de la F1 revelan, por ejemplo que te has convertido en el piloto más penalizado en 2015: a mediados de año tenías seis puntos de penalización en tu licencia de Fórmula Uno, lo cual pone en riesgo tu participación en el certamen, porque de llegar a 12 puntos, serías castigado y ya no podrías participar en una carrera del campeonato.

El colega Jesús Aldana Fuenmayor escribió recientemente que “el piloto criollo se ha llevado la peor parte completando apenas cuatro carreras de diez, dos de ellas en los puntos, a diferencia de su compañero francés que ha logrado pasar la bandera a cuadros en siete ocasiones (…) el aragüeño ha perdido 9 de 10 clasificaciones ante su coequipero, accediendo solo 4 veces a la Q3 y alcanzando su mejor puesto en la parrilla en Canadá (6to)”.

Fuenmayor dijo también que “seis veces (4 por fallas técnicas) ha tenido que retirarse de la sesión antes del final. Lo que se traduce en la cantidad de abandonos más alta desde que está en la categoría previo a las vacaciones de verano. Debieron pasar cinco válidas para completar un gran premio (15to en Bahrein) y siete para sumar puntos, que llegaron de forma seguida (7mo en Canadá y Hungría)”.

En la página web www.runrun.es se publicó un artículo en el que se señala que “el gobierno de Venezuela gasta, en promedio, nueve millones de dólares por cada choque de Pastor Maldonado. Este piloto venezolano registra en su récord 19 colisiones en carreras oficiales de la Fórmula 1 y solo una victoria.

Esa victoria, a la que se hace referencia, fue conseguida en el GP de España 2012. Después de aquella gesta histórica, lo único que Pastor ha dado a los venezolanos son choques, abandonos y conflictos con otros corredores de F1.

Estimado Pastor: es muy probable que, como tienes muchos años sin vivir en Venezuela, no sepas que la canasta básica familiar en este país aumentó un 163,6 % interanual desde junio de 2014 y que con el coste actual, una familia necesita casi ocho salarios mínimos para cubrir sus necesidades, de acuerdo con los estudios que realiza el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores, Cendas.

Es muy probable, Pastor, que tampoco sepas que “entre junio del año pasado y junio de este año, la canasta alimentaria pasó de 20.560,85 bolívares a  54.204,69 bolívares fuertes. Lo más seguro es que no sepas que el costo de la canasta básica (vivienda, servicios, salud, vestimenta e higiene) para una familia de cinco miembros es equivalente a 3.263,62 dólares al cambio oficial (bfs 6,3 por dólar) o 271,15 dólares a la tasa más alta estimada para el Sistema Marginal de Divisas (Simadi), de alrededor de 199 bolívares por dólar.

Eso significa, Pastor, que mientras tu tiras al cesto de la basura 9 millones de dólares cada vez que chocas tu vehículo de Fórmula 1, en Venezuela hay gente pasando hambre, haciendo largas colas para tratar de conseguir alimentos y hasta perdiendo la vida tratando de encontrar comida, como ocurrió ayer con un joven en San Félix, estado Bolívar.

Esa es la doble moral revolucionaria: 4 millones de euros se gastan en ti, Pastor, para que hagas el ridículo en F1, mientras aquí en Venezuela, las grandes mayorías, gente humilde, gente pobre, se sigue comiendo un cable. ¿Será a eso a lo que ustedes los revolucionarios le llaman Patria?.

 

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Se acabo la cerveza: ¿y ahora que hacemos? por Gustavo Azócar Alcalá

CervezaPolar

 

Hace muchísimos años atrás,  Radio Caracas Televisión, el canal de todos los venezolanos, clausurado por órdenes del comandante intergaláctico en el año 2007, transmitió un programa titulado “Se acabó el petróleo, y ¿ahora qué hacemos?”. Se trataba de una historia futurista que recreaba lo que pasaría en este país, si un día no muy remoto se secaran los pozos desde donde emana el oro negro.

Si RCTV no hubiese sido ilegalmente cerrada, es muy probable que sus extraordinarios libretistas y guionistas, la mayoría de los cuales se encuentra hoy día fuera del país, triunfando en EEUU y en México, estuvieran afanados produciendo una serie que se llamaría: Se acabó la cerveza, y ¿ahora qué hacemos?

La historia podría ser ambientada en cualquiera de las diferentes plantas de empresas Polar. Y créanme: sería todo un récord de sintonía. Sobre todo porque Venezuela, es el único país latinoamericano que se encuentra en el top ten de las naciones más consumidoras de cerveza del mundo. En esta nación, de acuerdo con el estudio de la Consultora Bonial, publicado en 2014, se consumen 85.5 litros de cerveza por persona al año. Eso es: 7 litros al mes, o lo que es lo mismo 1,75 litros por semana, aproximadamente.

Las estadísticas señalan que en nuestro país, la birra representa 70 % de las ventas de licores. Eso ocurre, entre otras cosas, porque la cerveza es la bebida alcohólica más barata del mercado. Y porque hasta donde se sabe, parece que es una de las pocas “bebidas espirituosas” que no puede ser “puyada” como si ocurre con el güisqui.

En Venezuela no se discute actualmente qué pasaría si se acaba el petróleo. Eso parece que a nadie le importa. Lo que sí se discute en todas partes es que va a pasar si se llega a acabar la cerveza, como se ha anunciado en los diferentes medios de comunicación. Soy de quienes creen que Venezuela es un país tan sui generis, que si se acaba el petróleo es probable que no pase un carajo, pero si se acaba la cerveza habrá guerra.

Desde que asumió el poder, en abril de 2013, Nicolás Maduro arreció la guerra popular prolongada contra empresas Polar. Esa batalla contra una de las empresas más importantes y más productivas del país la comenzó Hugo Chávez en febrero de 2010: “Cuidado Mendoza (…) Tengo información que algunos gerentes de la Polar están poniendo trabas (…) La Polar, ¡ay la Polar! señor Mendoza, cuántas cosas le hemos pasado nosotros a la Polar ya, señor Mendoza no se le ocurra a usted volver por sus antiguos caminos”. 

La orden impartida desde Miraflores fue darle duro a Polar: desde marzo de 2008 a noviembre de 2014, el gobierno había realizado 1.835 inspecciones a las instalaciones de esa empresa. El pasado 20 de febrero, Nicolás Maduro disparó sus dardos venenosos contra Lorenzo Mendoza y empresas Polar: “A este pelucón lo hemos llamado desde el Gobierno reiteradas veces para reunirnos, pero se la pasa buscando justificaciones para hacerle daño al país. Se te acabó el tiempo, pelucón: o te decides a trabajar por el país o te vas”.

Como Mendoza no puso rodilla en tierra, Maduro ordenó a un sindicalista afecto al Psuv identificado José Viera, secretario de organización del Sindicato Bolivariano Socialista de Trabajadores de la Cervecería Polar. C.A. (Sinbolstracepoca) que iniciara las acciones para embochinchar la empresa. Y hasta el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, quien se supone debería ser un “actor imparcial” en todo el caso, ya mostró los dientes diciendo que su despacho había recibido “denuncias sobre supuestas violaciones a los derechos humanos, como amenazas u hostigamiento”.

Ahora bien: ¿Por qué el gobierno de Maduro ha decidido reiniciar la guerra de la cerveza atacando sin piedad a una empresa como Polar que tiene una nómina aproximada de 31.000 trabajadores, 83 agencias y 16 centros de distribución en todo el país?

La respuesta la conseguimos en un reportaje publicado el pasado 10 de enero de 2015, en El País de España, con la firma del colega Ewald Scharfenberg, el cual dice que Polar “produce 1,6 millones de toneladas de alimentos al año y factura al año alrededor de 2.400 millones de dólares (…) Lorenzo Mendoza apareció en el puesto 464 de la lista Forbes de las 500 mayores fortunas del mundo en 2014. La revista le atribuye un patrimonio de 3.500 millones de dólares. (…) Desde 1996 (Polar) tiene operaciones en Colombia, donde produce 60.000 toneladas de harina precocida y vende alrededor de 120 millones de dólares al año. En 2010 (Polar) terminó una planta para la producción de maltas en Florida, EEUU (…) Solo en alimentos procesados, en 2014 se calcula que Polar producía el 24% de los volúmenes que se consumen en todo el país. (…) Polar se jacta de generar el 3% del PIB no petrolero de Venezuela y de contribuir con 4% de los impuestos no procedentes del crudo. Además, con 29 plantas de producción en todo el país, su capacidad industrial solo es equiparable con la de la petrolera estatal PDVSA”

En un gobierno acostumbrado a penalizar el éxito, estos números de Polar deben producir escabiosis. Maduro y sus 40 ladrones no soportan ver como empresas Polar ha logrado mantener sus altos niveles de producción y crecimiento. La guerra asimétrica contra Polar, la lidera un sindicato chavista que no representa ni siquiera al 1 % de la nómina. “Se quiere hacer ver que este es un problema laboral para tapar la falta de materia prima (…) lo único que nosotros queremos es que nos bajen la materia prima, no queremos un show político”, dijo a Reuters Jhonny Magdaleno, secretario general del sindicato de Cervecería Polar, que se considera independiente. Magdaleno informó que “la planta que elabora chapas y cajas de cerveza se paró por falta de insumos plásticos y metálicos”.

La Federación Venezolana de Licores (Fevelicor) informó por su parte, que se inició la venta racionada de cervezas en el país, ante la escasez del producto. Franklin González, presidente de Fevelicor, dijo que se comenzará a expender una o dos cajas de cerveza por persona. Eso quiere decir que ahora no solamente habrá que hacer colas para adquirir leche, harina, pastas, azúcar, café y papel sanitario, sino también para tomarse unas birras.

El gobierno sabe que la cerveza es demasiado importante para los venezolanos. Lo demostró cuando aumentó el impuesto en vinos de un 15 a 30%, y otras bebidas alcohólicas de 20 a 50%, a partir del 22 de febrero del 2015. El aumento apareció en la Gaceta Extraordinaria N° 6.151 del 18 de noviembre de 2014. La única bebida a la que no le aumentaron el impuesto fue a la cerveza.

José David Cabello, jefe del Seniat,  explicó que la cerveza está exonerada del aumento de la alícuota de los impuestos al alcohol. “La cerveza es la bebida que consume todo el pueblo, por eso no debe pagar impuestos”, dijo.

Y si la cerveza es la bebida del pueblo, entonces ¿por qué esa guerra de quinta generación contra la Polar? ¿Será que hay algún boliburgués por ahí con ganas de ponerle las manos a ese negocio?

 

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De la huelga de Franklin Brito a la huelga de Leopoldo y Daniel por Gustavo Azócar Alcalá

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Hugo Chávez se fue de este mundo en marzo de 2013, según lo ha contado la historia oficial, pero antes de hacerlo, se llevó la vida de un montón de gente inocente sin que le temblara el pulso. Una de esas vidas fue la de Franklin Brito, productor agropecuario que durante 6 largos años, entre 2004 y 2010, llevó a cabo innumerables huelgas de hambre para tratar de recuperar unas tierras que le fueron arrebatadas de forma ilegal por la mal llamada revolución.

Franklin Brito inició por primera vez una huelga de hambre, en el año 2004, en la Plaza Miranda de Caracas en protesta por el despido “injustificado” de él y de su esposa del Ministerio de Educación y por la expropiación de un terreno de su propiedad en el estado Bolívar.

Frente a tantas injusticias y al ver que las instituciones públicas venezolanas no daban respuesta a sus demandas, el productor agropecuario tomó la decisión de mutilarse un dedo meñique. Eso lo hizo el 11 de noviembre de 2005 frente a las cámaras de televisión. El 2 de julio de 2009, Brito inició una huelga de hambre en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas, la cual se extendió por 154 días en virtud de que el INTI no terminaba se resolver la situación de sus tierras.

 

El 1 de marzo de 2010, Franklin decidió radicalizar su huelga de hambre. El 5 de mayo de ese mismo año, Brito cumplió 143 días recluido en el Hospital Militar y a partir de ese momento, se negó a recibir alimentos. Yo visité a Franklin Brito en su habitación en el hospital militar. Y allí me juró que no se rendiría. El 12 de agosto de 2010, Brito se mantenía firme: sólo tomaba agua. El 17 de agosto de 2010 el peso de Brito era de 38 kilos y su masa corporal no alcanzaba el 10%. El 30 de agosto de 2010, Franklin Brito falleció en el Hospital Militar de Caracas.

Hugo Chávez nunca habló de Franklin Brito. Fue tan cobarde, que ni siquiera fue capaz de dar el pésame a sus familiares. Chávez pudo haber evitado la muerte de Brito, pero no lo hizo, porque su arrogancia y su prepotencia le impedían tener un gesto de humildad para reconocer que a Brito se le habían violentado todos sus derechos. Siempre creí, y hoy día lo sigo creyendo, que Chávez prefirió que Brito se muriera, porque de esa forma nadie más se atrevería a hacer huelgas de hambre para desafiar a la revolución. El mensaje era claro: el que haga huelga se va a morir antes que el gobierno de su brazo a torcer.

Leopoldo López y Daniel Ceballos han iniciado, junto a otros presos políticos, una huelga de hambre que, al momento de escribir estas líneas, ya ha superado los 10 días. Familiares y abogados de Ceballos, han informado que el ex alcalde de San Cristóbal ya empieza a tener problemas con sus músculos y que al parecer, ya siente dolores en un riñón. En el caso de Leopoldo, la situación no debe ser muy diferente. Su cuerpo ya debe estar padeciendo los rigores de la deshidratación y la inanición. Lo mismo debe estar pasando con el resto de los huelguistas.

Y mientras los huelguistas se deterioran y entran en la etapa crítica, el gobierno de Nicolás Maduro hace mutis, y el defensor del Pueblo, Tareck William Saab, pretende engañar a los venezolanos y a la opinión pública internacional, haciéndose pasar como un funcionario independiente, cuando todos sabemos que recibe órdenes estrictas de Miraflores, y que lo único que ha hecho hasta ahora es utilizar el tiempo para tratar de descalificar la huelga de hambre diciendo que los presos están consumiendo líquido y barras de chocolate.

La pregunta que me estoy haciendo, desde que Leopoldo y Daniel iniciaron sus respectivas huelgas de hambre es una sola: ¿estará dispuesto Nicolás Maduro a dejar morir a Leopoldo López y a Daniel Ceballos tal cual como Hugo Chávez dejó morir a Franklin Brito?

Como venezolano y como ex preso político, valoro muchísimo el valiente gesto de Leopoldo López, Daniel Ceballos y todos los huelguistas. Tanto Leopoldo como Daniel no tienen que demostrarle a Venezuela y al mundo su arrojo, su desprendimiento, su sacrificio y su valentía. Los venezolanos, incluyendo a los que todavía creen en ese arroz con tamarindo que llaman revolución, reconocen, aunque sea en voz baja, el coraje de estos dos dirigentes, quienes prefirieron entregarse a la parcializada justicia revolucionaria antes que irse del país.

No soy quien para pedir a Leopoldo y a Daniel que levanten su huelga de hambre. Pero una cosa si tengo muy clara: Venezuela necesita que Leopoldo y Daniel sigan vivos. De nada nos sirve tenerlos muertos. Aquí al único que le conviene que Leopoldo y Daniel se mueran es a Nicolás Maduro. A nadie más.

A la revolución le hacen falta los mártires. Por esa razón Maduro ha montado esa novela de cuarta categoría con el crimen de Robert Serra. Chávez también montó su novela con Danilo Anderson. Fidel montó su novela con el Che Guevara.

Pero quienes estamos del lado de la democracia no andamos buscando mártires. Si los estuviéramos buscando tendríamos para escoger: 250 mil venezolanos han muerto a manos del hampa entre 1999 y 2015 desde que se instauró la revolución. Eso sin contar a los 46 muertos que dejaron las protestas de calle que comenzaron en el país en febrero de 2014, entre los cuales hubo muchos estudiantes universitarios.

Leopoldo y Daniel deben entender que su lucha ya ha empezado a dar frutos. No tienen que ofrendar sus vidas para que Venezuela despierte, porque aunque no lo parezca, Venezuela ya está despertando. Nadie podrá recriminarles nada si detienen la huelga de hambre. Existe todo un país que los quiere y los admira. Leopoldo y Daniel: las horas de Maduro están contadas. Ustedes deben vivir para que puedan ver el final de esta historia.

 

 

 

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