Eduardo Hauser, autor en Runrun

Jul 24, 2015 | Actualizado hace 5 años
La CANTV es Venezuela por Eduardo Hauser

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Hace un par de semanas visité Caracas y tuve la oportunidad de vivir una jornada con CANTV que me ayudó a entender la epidemia de desidia e ineficiencia que agobia los organismos oficiales venezolanos.  Esta experiencia, además, me permitió reflexionar sobre el estado del país a través del prisma de una empresa que toca la vida de casi todos los venezolanos y hacer tristes paralelismos entre nuestro país y dicha empresa de comunicaciones.

Mi jornada comienza cuando nuestra conexión a Internet es tan lenta que los correos electrónicos con anexos livianos o fotos se estaban tardando mucho tiempo en salir y las páginas mas simples cargaban a velocidad de caracol.  Decidí medir la velocidad de conexión y descubrí que era de 0.84 Mbits/seg; es decir solo el 60% del plan que pagamos y por debajo del promedio de velocidad del país según el reporte publicado por la empresa Akamai. Según dicho reporte, Venezuela ocupa el lugar No. 53 de 55 países medidos alrededor del mundo en velocidad promedio de acceso y solamente lo superan (en inferioridad) Paraguay y Bolivia. Primera reflexión: en nuestro país ninguna empresa del gobierno cumple lo ofrecido.

La jornada sigue cuando decido llamar a CANTV y solicitar un aumento de plan.  Mi lógica es simple, si pido 4 Mbits / seg. recibiré más de 2. Al teléfono la operadora me explica que la máxima velocidad disponible en nuestra zona es de 4 Mbits/seg. y la diferencia de precio es poco mayor a BsF. 200.  En vista de que mi costumbre es navegar a 30 Mbits / seg. y el promedio de la zona donde vivo (en EEUU) es de 37 Mbits / seg. decidí pedir el aumento de plan.  En el mismo momento en que la operadora supuestamente activó el nuevo plan, nos quedamos sin conexión.  Luego de reiniciar el módem más de diez veces y la computadora otras tantas más, la operadora se lavó las manos y dijo que parecía un problema técnico que ella no podía resolver.  Mi segunda reflexión: si estás descontento con un servicio y exiges más de lo que tienes, te puedes quedar sin nada.

Nosotros dependemos del acceso a la red para muchas tareas (desde pagos online hasta consumo de noticias) y ese día perdimos nuestra conexión al mundo virtual.  Luego de escuchar sugerencias y buscar soluciones sin éxito, se me ocurre buscar si hay otras redes inalámbricas en la zona, a las que podamos conectarnos para que recuperar nuestro acceso al mundo digital.  Descubro que una de las redes disponibles tiene las iniciales de un vecino, buen amigo, excelente tipo y simpatizante oficialista.  Decidimos llamarlo, explicarle la situación y pedirle permiso para acceder a su red.  Su respuesta fue inmediata y sin reservas: pueden conectarse y quedarse conectados todo el tiempo que quieran.  “Entiendo su situación ya que he atravesado por lo mismo”, explicó.  Aquí mi tercera reflexión: En nuestro país la gente bondadosa lleva camisa de todos los colores.  Mi cuarta reflexión: todos (rojos, verdes, blancos, amarillos y sin camisa) sufrimos cuando nuestras empresas y organismos (públicos o privados) son indiferentes ante sus usuarios.

Otro buen amigo nos prestó un dispositivo inalámbrico de Digitel que (durante aproximadamente una hora) nos permitió navegar a una velocidad impresionante (de poco más de 20 Mbits / seg).  Sin embargo, estos dispositivos no se consiguen con facilidad y los planes son muy limitados. Mi quinta reflexión: Si tienes plata y contactos, consigues herramientas del primer mundo; pero con utilidad limitada.

Han transcurrido tres semanas desde que perdimos acceso a Internet.  Todos los días (hasta dos y tres veces por día) llamamos a CANTV y siempre nos dan la misma respuesta: hay que esperar 48 horas.  Pues hemos esperado 48 horas casi 11 veces (a la fecha que escribo éstas líneas) y probablemente pasen unas cuantas más. Mi séptima reflexión: todas las promesas de nuestras instituciones son vacías, falsas, y su súbditos no tienen mas remedio que acudir a sus computadoras (a veces sin acceso a Internet) y descargar su malestar por escrito como lo estoy haciendo en este momento.

En una de las múltiples llamadas a 0-800-ABACANTV y 0-800-CANTV00 pedimos la dirección de correspondencia del Presidente de CANTV pero me dijeron que no está disponible.  Y yo me pregunto: ¿por qué? Si se trata de un empleado público.  Mi octava reflexión: ante la ineficiencia de su gestión, el mejor escudo de un empleado público es ocultarse y no dar la cara, como lo vivimos a diario.

Desde mi perspectiva, la CANTV sufre la misma enfermedad crónica que afecta el país y sus instituciones. Todos somos víctimas y no hay nada que podamos hacer. Nuestros gobernantes y sus empleados gozan de todo tipo de privilegios pero les importa un bledo el bienestar de su población, sean clientes (como el caso de CANTV) o electores en el caso de órganos municipales o nacionales. No se puede aceptar el estado nuevo normal donde los servicios se han degradado a tal punto de ser inútiles y tenemos que denunciar la desidia, irresponsabilidad e ineficacia de nuestros empleados públicos, aunque sea para que queden grabadas en las páginas de Internet (inclusive si no tenemos acceso).  La única fibra nacional que mueve CANTV es la del descontento.

 

@eduardohauser