Alfredo Jimeno, autor en Runrun

Abr 07, 2017 | Actualizado hace 3 años
Calle y voto, voto y calle, por Alfredo Jimeno

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Si ya a lo interno del país las dudas de que vivimos en dictadura estaban totalmente disipadas desde hace tiempo, en lo internacional los últimos días han servido para esclarecer definitivamente el talante anti-democrático del sistema reinante en Venezuela.

Las aberrantes, inconstitucionales y sobre todo dictatoriales sentencias que el Tribunal Supremo de Justicia, por órdenes expresas y evidentes de Nicolás Maduro, soltó recientemente disolviendo en la práctica a la Asamblea Nacional y otorgándole poderes absolutos al presidente de la República, oficializaron e hicieron groseramente patente algo que desde hace mucho tiempo venía ocurriendo de hecho en nuestro país: el desconocimiento por parte de la dictadura, la burla y el secuestro sistemático de la voluntad popular de los venezolanos expresada en votos.

La oficialización del golpe de Estado continuado que día a día le da la dictadura a la constitución nacional generó en todos los rincones del mundo el más claro y enfático rechazo que en muchísimo tiempo se haya visto. Desde el Reino Unido y Alemania, hasta los países de nuestro vecindario latinoamericano, se han pronunciado en contra de la dictadura venezolana, abogando por el retorno de la institucionalidad democrática y la realización de elecciones generales.

Con el aumento de la presión internacional, ha venido de la mano la presión de calle del pueblo venezolano, que ha reaccionado con mucha fuerza ante el descaro y la desfachatez de quienes actúan como unos secuestradores amenazando con la violencia a quien se resiste a someterse. Esta reacción indignada y justa de todo el pueblo es un signo esperanzador e inequívoco de la existencia de una gran carga de moral democrática que, a pesar de 18 largos años de abusos y atropellos, la dictadura no ha podido, no puede ni podrá nunca doblegar o hacer desaparecer.

La dictadura está desnuda, y ellos, los miembros de la élite corrupta, lo saben. Por eso hoy más que nunca se necesita la presión nacional e internacional para avanzar en el rescate de la democracia. Presión internacional traducida en acciones concretas de los países que genuinamente defienden los valores democráticos, como por ejemplo la activación de los protocolos de defensa de la democracia de la OEA y del MERCOSUR, así como el pronunciamiento de otros países amigos no de la dictadura sino del pueblo venezolano. Y presión popular de calle para, como lo dijo nuestro hermano Leopoldo López, reconocernos y unirnos en el mejor espacio público quienes hoy mayoritariamente aspiramos y luchamos por vivir en La Mejor Venezuela, un país donde todos juntos podamos superar la pobreza en paz y en democracia.

Venezuela vive horas definitorias, horas que demandan de cada uno de nosotros una posición ante la historia. Solamente hay dos caminos a seguir: la resignación o, peor aún, la colaboración activa o cómplice ante una dictadura hambreadora, empobrecedora y violadora de los derechos humanos; y, por otro lado, la sublevación de la conciencia popular, expresada en la calle, pacífica y constitucionalmente, rechazando la dictadura y luchando por el rescate y el respeto efectivo de la soberanía popular que hoy se encuentra secuestrada por una banda de anti-sociales.

Esta, hermanas y hermanos, es la hora del pueblo de Venezuela. Esta es la hora del rescate democrático. Que nadie se quede indiferente en estos momentos, porque la indiferencia es culposa cuando de rescatar la libertad se trata.

@AlfredoJimenoR

Feb 04, 2017 | Actualizado hace 3 años
La República traicionada, por Alfredo Jimeno

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Hace 25 años nuestro país vivía una crisis profunda que lejos de solucionarse hoy se ha agravado a niveles jamás imaginados. Aquella crisis, decían y advertían hasta el hastío algunas voces expertas no suficientemente escuchadas, se debía al agotamiento del modelo petro-rentista que envenenó a nuestra democracia con la sobredimensión del Estado, acostumbrando por muchos años a los venezolanos a una ilusión que no tenía referencia en la realidad: la de que podíamos ser un país desarrollado, del primer mundo, sin esforzarnos demasiado ni esperar tanto tiempo.

El derrumbe de esa ilusión en la década de los 80 del siglo pasado fue un hecho traumático que dejó heridas que aun no terminan de sanar, y que quedaron para siempre en el ideario colectivo como un recordatorio ya mitológico. ¿Quién no recuerda “el caracazo”?

En medio de esa crisis, Carlos Andrés Pérez, figura polémica en nuestra historia, ejerciendo por segunda vez el cargo de presidente, trató de enmendar los errores pasados (en buena medida cometidos durante su primera administración) que nos habían llevado a donde estábamos. Sin embargo chocó con un sólido muro de intereses e influencias que el petro-Estado venezolano había creado gracias a la bonanza petrolera. Eso, combinado con una sobrestimación de su líderazgo que el presidente tenía, fueron el coctel fatal que dieron al traste con el encomiable esfuerzo por reformar nuestro Estado democrático para hacerlo más sólido, al tiempo que multiplicó la indignación y la rabia de una población que frustrada atacaba a diestra y siniestra a todos los líderes y partidos políticos tradicionales.

Fue justo allí, en ese momento, cuando un grupo de oficiales del ejército, traicionando su juramento y pisoteando la confianza que la República le había dado al dotarlos de sus armas de fuego para defender las libertades públicas y la soberanía nacional, irrumpieron violentamente en el escenario político dejando un rastro indeleble de sangre, fuego y destrucción. Y tiempo después, esos “ángeles vengadores”, gracias a los errores de los líderes políticos de entonces y al alineamiento de muchos influyentes que ingenuamente creyeron que podían ser sus titiriteros, se hicieron gobierno y legándonos la dictadura corrupta y criminal que hoy sufrimos los venezolanos.

La historia nunca debe ser olvidada, porque ella nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos y cómo fue que llegamos aquí, preguntas fundamentales para plantearnos lo verdaderamente importante: qué queremos para nuestro futúro, cómo lo vamos a lograr y cómo lo vamos a cuidar una vez llegados a la meta.

@AlfredoJimenoR

Nov 01, 2016 | Actualizado hace 3 años
Por qué no fuimos al diálogo, por Alfredo Jimeno R.

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El día domingo se celebró un encuentro exploratorio del diálogo entre la dictadura y varios actores de la Unidad Democrática. Por el grupo gobernante asistieron Elías Jaua, Delcy y Jorge Rodríguez; mientras que por la oposición hicieron acto de presencia Carlos Ocariz de Primero Justicia, Timoteo Zambrano de Un Nuevo Tiempo y Luis Aquiles Moreno de Acción Democrática.

En Voluntad Popular decidimos no participar en esa reunión por una razón muy clara: consideramos que no están dadas las condiciones para asegurar que éste diálogo sea genuino y exitoso, distinto a procesos anteriores que terminaron sirviendo única y exclusivamente para darle tiempo, oxigeno y legitimidad a una élite corrupta y anti-democrática que hoy se quedó sin pueblo.

Hace unos días nuestro hermano Leopoldo López, responsable nacional de nuestro partido, preso de conciencia y principal líder de la oposición venezolana, le manifestó a nuestro pueblo y al ex presidente panameño Martín Torrijos que en Voluntad Popular siempre hemos creído en el diálogo genuino y verdadero, capaz de darle respuestas inmediatas a los problemas de nuestro pueblo, pero que lamentablemente, luego de que la dictadura le arrebatara a los venezolanos el legítimo derecho a revocar con su voto un mandato presidencial, era imposible cualquier intento de diálogo.

Desde entonces las condiciones para hacer fructífero el diálogo no han hecho más que empeorar: la recolección del 20% para activar el referendo revocatorio sigue suspendida, la persecución por razones políticas no ha cesado y la crisis social se sigue agravando; y todo gracias a la tozudez de la dictadura que se niega a reconocer la Constitución Nacional y el derecho soberano del pueblo venezolano.

Por todo ello consideramos que, siendo consecuentes con nuestras luchas y coherentes con nuestras ideas, el camino a seguir, mientras no existan muestras de buena voluntad por parte de quienes se aferran enfermiza y criminalmente al poder, es el que la Unidad Democrática anunció con antelación: activación del juicio político a Nicolás Maduro, declaración de abandono del cargo por parte del presidente y una marcha multitudinaria y pacífica hacia el palacio de Miraflores para notificarle a la élite corrupta su destitución por estar al margen de la constitución.

En Unidad manifestamos nuestras opiniones respetando siempre a quienes piensan distinto a nosotros. Por eso, a pesar de tener diferentes criterios, respetamos la postura de quienes han decidido sentarse a diálogar. Celebramos las recientes liberaciones de tres presos de conciencia que nunca debieron estar presos. No obstante, en Voluntad Popular exigimos la libertad plena de todos los presos politicos del regimen y nos mantenemos firmes e inquebrantables en la lucha por lograr el cambio político, constitucional y democrático este mismo año 2016.

 

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao

www.alfredojimeno.com

Oct 25, 2016 | Actualizado hace 3 años
Sin revocatorio no hay diálogo, por Alfredo Jimeno R

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La agenda es una sola: resistir y combatir activa y pacíficamente una dictadura que no nos regalará nada, por el contrario, que buscará en todo momento violar nuestros derechos y cercenar nuestras ya casi inexistentes libertades. Esa es la única agenda que cabe en estos momentos, y esa es la única agenda que tenemos en Voluntad Popular.

Nuestro hermano Leopoldo López, quien como todo el mundo sabe tiene ya más de dos años y medio preso, aislado y torturado, lo ha manifestado con una autoridad moral y una claridad absoluta durante los últimos días, diciendo que: siempre hemos creído en el diálogo, pero éste debe ser oportuno y con muestras reales de voluntad, y hoy, luego de que el gobierno suspendiera el referéndum revocatorio y le robara con ello al pueblo su derecho a expresarse, no existen las condiciones mínimas para dialogar.

No podemos chuparnos el dedo, esta no es la primera vez que quienes están en el gobierno llaman al diálogo justamente cuando el país se muestra crítico a sus abusos y desmanes. A lo largo de los últimos 17 años varios han sido los procesos de diálogo, y todos ellos, evaluando sus resultados desde la distancia que dan los años, han servido únicamente para legitimar a quienes nos oprimen desde las alturas del poder y desesperanzar a un pueblo que sufre cada día más. Ese y no otro ha sido el triste saldo que han dejado los diálogos con un gobierno de corte dictatorial.

Para no repetir los errores del pasado, es necesario aprender de ellos. Lo primero que hay que decir es que quien tiene la obligación de dar muestras concretas de que el diálogo es verdadero es la dictadura, no la alternativa democrática, y eso es así por varias razones: 1) la dictadura es quien detenta el poder y controla la mayoría de las instituciones del Estado, 2) la dictadura es quien se ha puesto al margen de la constitución robándole el derecho al voto al pueblo, y 3) la dictadura es quien tiene a los venezolanos pasando hambre y penurias. Otra cosa importante es que el diálogo no puede ser entre grupitos y cúpulas. No y mil veces no. El diálogo para que sea exitoso debe pasar por incluir a nuestro pueblo, y para eso el referéndum revocatorio es muy necesario.

Por todo ello, hoy más que nunca está vigente el llamado que hace más de dos años nos hizo nuestro hermano Leopoldo López cuando manifestó que debíamos impulsar la salida urgente de todo este desastre, ya que si no cambiábamos habrían más colas, más escasez, más inseguridad y más represión.

Hoy el pueblo venezolano quiere un cambio pacífico, democrático y constitucional, que le permita alcanzar un futuro de paz, bienestar y progreso; y todos nosotros, en Unidad, estamos obligados a luchar por ese cambio.

Puede el pueblo venezolano estar seguro que Voluntad Popular, a pesar de la represión y el hostigamiento constante al que nuestro partido es sometido por la dictadura, jamás dará su brazo a torcer ni traicionará la esperanza de un pueblo que quiere y merece vivir en libertad y democracia. Nuestros principios y valores no se negocian.

 

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao

Ago 30, 2016 | Actualizado hace 3 años
Por qué nos persiguen, por Alfredo Jimeno R.

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La persecución de la dictadura contra Voluntad Popular siempre ha sido muy fuerte, testimonios vivos de ello son Leopoldo López, Carlos Vecchio, Daniel Ceballos, Antonio Rivero, Rosmit Mantilla, Gilberto Soto, Francisco Márquez (“Pancho”), Gabriel San Miguel (“Gabo”) y un largo y doloroso etcétera; pero durante los últimos días esa persecución ha llegado a niveles insospechados, y, a juzgar por el verbo belicoso de los integrantes de la élite corrupta y anti democrática, con una fuerte tendencia a empeorar.

El pasado viernes con acusaciones infundadas fue emitida una orden de captura contra Warner Jiménez, nuestro alcalde de la ciudad de Maturín; luego, apenas unas cuantas horas después, en medio de la noche y con los gritos desgarradores de sus pequeños hijos de fondo, fue trasladado Daniel Ceballos a una prisión alejada de su hogar y con condiciones de insalubridad alarmantes; acto seguido, y con la clara intención de debilitarlos psicológicamente, Pancho y Gabo fueron trasladados a la cárcel común de Tocuyito; y apenas hace unas horas allanaron los hogares de Lester Toledo, nuestro diputado regional del CLEZ, y de Delson Guarate, nuestro alcalde de Mario Briceño Iragorry en el estado Aragua. Y todo esto ha ocurrido mientras se hacen rodar incesantes rumores difamatorios contra Freddy Guevara, Luis Florido y David Smolansky, algo que, como es de suponer, busca enlodarlos en un caso montado por la misma dictadura para arremeter judicialmente contra ellos.

Nuestro partido, y con él la Unidad toda, está siendo sistemáticamente atacado por un régimen que se sabe cada vez más impopular dentro y fuera de nuestras fronteras, y que por ello, como último recurso, busca amedrentar por la fuerza al pueblo venezolano para que renuncie a sus legítimas y democráticas aspiraciones de cambio, tal y como hacen los delincuentes que pistola en mano pretenden someter a sus víctimas amenazándolas con dispararles.

Desde el día de la fundación de Voluntad Popular estábamos perfectamente conscientes de la naturaleza autoritaria y anti democrática del gobierno al que nos enfrentamos, por lo que sabíamos muy bien que las consecuencias de asumir una lucha por el cambio pacífico, democrático y constitucional en Venezuela serían la persecución y el hostigamiento permanente. Pero aun así decidimos seguir adelante por una simple razón: nuestras convicciones democráticas son lo suficientemente sólidas y el amor que sentimos por nuestro país es lo suficientemente grande como para dejarnos vencer por el miedo y renunciar con ello a un futuro de paz, de bienestar y de progreso que nos merecemos todos los venezolanos.

Por eso la dictadura hoy se afinca contra nosotros, porque sabe muy bien que con Voluntad Popular lo único que encontrará será una obstinada resistencia, pacífica y democrática, a toda su corrupción y degradación. La dictadura sabe muy bien que con Voluntad Popular no hay chance para que se siga permitiendo la explotación de un pueblo inocente a manos de una élite de privilegiados que saquean a nuestro país.

Hoy, lejos de intimidarnos y dejarnos vencer por el miedo, con cada uno de los ataques que recibimos por parte de una dictadura cada vez más desnuda, nos hacemos más fuertes y nos convencemos aún más de que estamos del lado correcto de la historia.

 

 

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao

Ago 26, 2016 | Actualizado hace 3 años
Ante la intervención de PoliChacao, por Alfredo Jimeno

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Han pasado tres meses desde que Nicolás Maduro ordenó intervenir la Policía Municipal de Chacao y lo único que ha quedado claro en todo este tiempo es la reafirmación de lo que denunciamos desde el primer día de esta medida: la toma de nuestra policía municipal tiene claras motivaciones políticas y no técnicas, y ello pone en riesgo la seguridad de todos nuestros vecinos.

El día de ayer el ministro Néstor Reverol decidió unilateralmente prorrogar por 90 días más la medida contra nuestra policía municipal, ello debido a que el plazo de la intervención inicial estaba próximo a vencerse. Esta nueva acción, como es de suponerse, no tiene tampoco ningún fundamento de carácter técnico sino únicamente político.

Hasta hace unos años Chacao fue una isla de seguridad en un entorno cada vez más inseguro y violento. Los chacaoenses recordamos con nostalgia aquellos días cuando gracias a las gestiones de Leopoldo López como alcalde podíamos presumir de vivir con tranquilidad y sosiego; días donde era común la constante presencia de nuestra policía en todos los sectores del municipio, con funcionarios dotados de las mejores herramientas para cumplir con su trabajo; días cuando los motorizados se ponían el casco justo antes de entrar a Chacao, cuando no daba miedo sacar el celular en la calle o cuando tan solo un secuestro era ya demasiado. Esos días lamentablemente son un recuerdo, porque hoy todos vivimos cada vez más intranquilos y temerosos por la inseguridad.

Hoy los chacaoenses estamos más indefensos ante la delincuencia que hace tres meses, y, con la extensión de la intervención política de nuestra policía municipal, el futuro no pinta bien.

Nuestro país vive momentos difíciles que exigen definiciones. En este sentido, el ejemplo que está dando el sacerdote Lenin Bastidas, quien decidió caminar desde el estado Anzoátegui hasta nuestra ciudad capital para acompañarnos el próximo primero de septiembre, es esclarecedor. El sacrificio que decidió asumir el sacerdote lo fundamenta diciendo que no aguanta más ver el sufrimiento de niños, jóvenes y ancianos buscando comida y medicamentos, y que antes de permanecer pasivo y asumir una actitud apaciguadora ante la dolorosa realidad, él ha decidido dar un paso al frente y luchar por lo que considera justo.

Nosotros en Chacao no podemos permanecer complacientes ni pasivos ante una situación de injusticia que pone en peligro la seguridad de personas inocentes. No confrontar la intervención política de nuestra policía municipal, buscando en cambio aparentar que todo marcha bien con la seguridad ciudadana y que nuestros funcionarios trabajan con total normalidad, es asumir una actitud de cómplice con quienes desde el gobierno nacional anteponen sus cálculos políticos ante el bienestar de las personas.

Por ello, con mucha decisión y valentía, debemos ser fieles a la verdad y denunciar la injusta intervención de nuestra policía municipal. Los chacaoenses tenemos derecho a vivir tranquilos y seguros, y no permitiremos que se nos viole ese derecho.

@AlfredoJimenoR

La libertad de Venezuela será también la de Leopoldo, por Alfredo Jimeno

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El viernes pasado la Corte de Apelaciones de Caracas ratificó la sentencia infame que en septiembre del 2015 la jueza Susana Barreiros, luego del juicio político más amañado en la historia de nuestro país, le diera a nuestro hermano Leopoldo López.

Este nuevo golpe, hay que decirlo con franqueza, era absolutamente predecible en un país donde la democracia y el estado de derecho no existen, y donde los poderes públicos, a excepción del legislativo nacional, están secuestrados por un grupito corrupto y sectario que solo se interesa por mantener sus privilegios sin importarle el dolor de todo un pueblo que cada día sufre más.

Leopoldo es un hombre de convicciones democráticas sólidas que han quedado sobradamente demostradas a lo largo de los más de dos años que tiene tras las rejas de una cárcel militar. A pesar de todas las injusticias que a diario debe soportar, del trato denigrante que él y sus familiares reciben al momento de realizarse la visita, del aislamiento al que es sometido, del bombardeo impune de infamias que a través de los medios de comunicación del estado le lanza el gobierno nacional entre otras cosas, Leopoldo, está más fuerte de ánimo y más optimista que nunca con respecto al futuro de nuestro país.

¿Y cómo es que alguien estando en la condición que él está, preso y aislado injustamente por una dictadura, puede ser tan fuerte como para no dejarse quebrar el espíritu? La respuesta a esa pregunta es clave no solo para entender la determinación que mueve a un hombre como Leopoldo, sino también para captar la capacidad de resiliencia de todo un país que a pesar de estar viviendo sus momentos más duros, no se rinde en su lucha por alcanzar un futuro de paz, de bienestar y de progreso.

A Leopoldo, como a todos los venezolanos que luchamos por el cambio, nos mueven dos fuerzas importantes: por un lado la obligación moral de impulsarnos hacia una Venezuela donde todos los derechos sean para todas las personas, y donde todos juntos podamos superar la pobreza en paz y en democracia; y por otro lado la certeza de saber que nuestro país cuenta con todas las potencialidades naturales, económicas y sociales para sobreponerse a las dificultades y convertirse en una referencia de progreso y bienestar. Y es precisamente esa mezcla de voluntad moral y de certidumbre de la realidad la que nos da ánimos y nos permite seguir adelante con pie firme sabiendo que sí es posible alcanzar La Mejor Venezuela.

Sin embargo quienes hoy están atrincherados en el poder se empeñan en hacernos creer que no. Se les va la vida en eso. Y por eso todos los días buscan desmotivarnos y hacernos creer, como un animal que no quiere soltar a su presa, que no vale la pena luchar, que no vale la pena soñar, que no sirve de nada guardar esperanzas en un futuro distinto. Pero a pesar de todo su poder, de todos sus abusos y de todas sus injusticias, no han podido asesinar las ganas que la mayoría de nuestro pueblo tiene por hacer realidad el cambio pacífico, constitucional y democrático que nos permita salir de la peor crisis que hayamos vivimos en toda nuestra historia.

La reafirmación de la sentencia injusta contra Leopoldo no busca más que desesperanzarnos. Pero se equivocan si creen que nos vamos a rendir, al contrario, ahora más que nunca estamos más firmes y decididos a seguir en nuestra lucha por la construcción de una democracia verdadera, sabiendo que la libertad de Leopoldo no vendrá de las manos de los verdugos de todo un pueblo, sino que será el producto de la fuerza liberadora de un pueblo que pasará a la historia por quitarse de encima a una dictadura a través de métodos democráticos y no violentos.

 

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao

Ago 09, 2016 | Actualizado hace 3 años
Voluntad Popular y la lucha cívica, por Alfredo Jimeno

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Tengo el honor y el orgullo de ser uno de los miembros fundadores de Voluntad Popular, el partido que en apenas 6 años de existencia se ha puesto a la vanguardia de la lucha cívica en contra de un régimen corrupto, ineficiente y antidemocrático que ha sumido a Venezuela en la crisis más profunda y dolorosa de toda su historia.

A diferencia del actual partido de gobierno, nuestro partido no nació en la comodidad del poder ni ha sido nunca amamantado con los recursos públicos provenientes del saqueo y de la corrupción. Voluntad Popular es una fuerza viva y auténtica que nació en el fogueo que la oposición a una dictadura siempre impone, con la participación activa de todo nuestro pueblo y movido por las legítimas aspiraciones de cambio y de libertad.

Nuestra irreverencia y desafío hacia la élite gobernante nos ha traído como consecuencia ataques llenos de infamia a través de todos los medios de comunicación públicos, persecuciones tanto de organismos de seguridad del estado como de bandas armadas afines al gobierno nacional, y prisiones injustas como la que vive nuestro líder y hermano Leopoldo López. Voluntad Popular, sin duda alguna, es el partido dentro de la Unidad con quien la dictadura más se ha ensañado buscando con ello debilitarnos e intimidarnos.

Sin embargo, a pesar de los intentos de la dictadura por destruirnos, Voluntad Popular ha crecido tanto cualitativa como cuantitativamente, consolidándose en la actualidad entre las organizaciones políticas con mayor aceptación popular. Hoy tenemos un partido cada vez más numeroso, con estructuras bien organizadas en todos los estados, en todos los municipios y en todas las parroquias de nuestro inmenso país; pero también tenemos un partido con unas ideas cada vez más claras y aterrizadas, capaces de darle cuerpo a un proyecto nacional centrado en brindarnos Paz, Bienestar y Progreso; un proyecto que plantea un país donde todos los derechos sean para todas las personas, y donde todos juntos podamos superar la pobreza en paz y en democracia.

Ayer, domingo 7 de agosto, los activistas de Voluntad Popular nos encontramos en nuestra Asamblea Nacional de Activistas (ANA) realizada en las instalaciones del Parque Miranda. Más de 4.000 personas de todos los rincones de Venezuela nos reunimos para reafirmar nuestra vocación de cambio democrático, así como para plantear las directrices que nuestro partido seguirá en estos tiempos difíciles. El consenso no fue difícil de alcanzar, todos estamos de acuerdo que, como dice nuestro hermano Leopoldo, vivimos en una dictadura que no nos regalará nada, y que por eso el cambio debe darse en la calle, con el pueblo organizado ejerciendo la presión popular de manera pacífica, democrática y constitucional. “Calle y voto”, esa es nuestra consigna.

Hoy más que nunca el pueblo venezolano necesita de la organización para poder superar esta etapa oscura de nuestra historia. Y es allí donde nosotros en Voluntad Popular, acompañando a todos los factores de la Unidad Democrática que luchan por un cambio para mejor, nos comprometemos a poner todo nuestro esfuerzo para que los venezolanos podamos hacer respetar nuestro derecho a vivir en La Mejor Venezuela.

Voluntad Popular y la Unidad Democrática están en la calle, con el pueblo, y a eso es a lo que le teme la dictadura.

 

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao