Premisas:
El actual control de cambio es insostenible por razones económicas y políticas:
1. Tiene efectos altamente distorsionadores de la actividad económica, potenciando la especulación y la inflación, en detrimento de la actividad productiva;
2. Lejos de contener la salida de divisas, la ha multiplicado ($155,3 millardos por la Cuenta Financiera + $25,8 millardos por Errores y Omisiones, entre 2003 y 30 de junio, 2013);
3. A pesar de la política de anclaje cambiario implantada a través del control y racionamiento del mercado oficial, la inflación venezolana será la más alta del mundo para finales de 2013;
4. Las importaciones con un bolívar tan sobrevaluado -más si están subsidiadas por el gobierno y/o no pagan arancel- disuaden la producción doméstica;
5. La merma en los ingresos provenientes de la venta internacional de petróleo, junto a la magnitud de las importaciones (4 veces las de 1998) y la fuga de capitales, torna insuficiente la oferta de divisas ante la demanda provocada por un bolívar excesivamente sobrevaluado a las tasas oficial y de SICAD, y por la inseguridad y desconfianza domésticas.
A pesar de todo lo anterior, el actual gobierno está incapacitado para resolver el problema. Se anticipa una fuerte devaluación de la tasa oficial en enero –¿Bs. 12/$?- pero como medida puntual, aislada, sin cambiar la orientación desastrosa de sus políticas, por lo que la situación tenderá a agravarse.
Ergo, toda solución implica ejecutorias de un nuevo gobierno, democrático, que restaure el Estado de Derecho y sanee la economía. Aquí no entro a considerar cómo llegaremos a él.
Propuesta:
Legalizar el mercado paralelo del dólar, sin restricciones para la compra y la venta, como paso previo a la unificación cambiaria en un mercado de divisas libre.
Problemas:
La magnitud de la brecha entre la tasa en el paralelo y la tasa oficial es gigantesca. ¿Cuál podría ser una tasa previsible de equilibrio y cuáles serían sus consecuencias?
1. Un cálculo directo del tipo de cambio real de equilibrio (PPA), suponiendo una inflación de 50% para el cierre de 2013, lo ubicaría en torno a Bs. 15/USA $. No obstante, este valor no se compagina con la relación entre liquidez monetaria (M2) y Reservas Internacionales, el cual se ubicó para el 25 de octubre, en 45,8 Bs/$ (M2 = Bs. 1,004 billones; RR.II. = $21,9 millardos). La conclusión es que hay una inflación represada que se expresa en precios controlados, importaciones que se venden a precios subsidiados por parte del Estado y un desabastecimiento extendido (en torno al 20%). No tengo cómo estimar en cuánto subiría la inflación sin esas medidas, pero todo hace pensar que el verdadero valor de equilibrio según la PPA estaría más bien cerca de Bs. 20/USA $.
2. Aun con un TCRE de Bs. 20/$, la discrepancia con la relación entre M2 y RR.II. sigue siendo descomunal. Las expectativas devaluacionistas ante este desequilibrio atentarán contra todo esfuerzo de estabilizar el tipo de cambio en torno a estos valores, convirtiéndose en una “profecía autocumplida” por no tener el gobierno cómo respaldar una paridad de Bs. 20/$. Por tanto, un primer desafío es cómo recoger el exceso de liquidez como paso previo a la liberación del mercado paralelo.
3. Una primera medida es anular la disposición mediante la cual el Banco Central puede financiar a las empresas públicas no financieras, a que dio lugar la reforma de la ley de esa institución del 2009. En promedio, ello ha montado en un 23,6% de la liquidez monetaria desde octubre, 2011, llegando al 26,6% en julio, 2013, último mes publicado del balance del BCV. Toca precisar cuáles serían los efectos del retiro de este financiamiento sobre la Caja de PdVSA. Por ejemplo, en 2011 los gastos de PdVSA en misiones y aportes al Fonden fueron de Bs. 129,3 millardos, calculados a la tasa oficial de Bs, 4,3/$, mientras el financiamiento del BCV para las instituciones públicas no financieras fue menor, de Bs. 103,4 millardos.
4. Una segunda medida para recoger liquidez y contribuir a aliviar las restricciones de caja de PdVSA sería la venta de participación –acciones- a nacionales¹, tanto en PdVSA como en las empresas mixtas. Ello implica la modificación del artículo 302 de la Constitución, para lo cual se requiere del consenso político. Además, tendría que acompañarse de medidas convincentes de saneamiento del manejo de PdVSA, empezando por una sustitución de la actual directiva por una gerencia profesional competente, transparencia en la gestión y una vuelta a la auditoría confiable, incluyendo registro –de nuevo- en la SEC de USA, para ganar la confianza de los venezolanos. Recuérdese la estafa a que fueron sometidos los trabajadores y ex empleados de SIDOR, que invirtieron sus ahorros en la compra de acciones “B” de esa empresa, para que el gobierno luego la arruinase y la dejase incapacitada de pagar dividendos.
5. Una tercera medida tiene que ver con la limitación del gasto público, mecanismo mediante el cual se monetiza la renta externa captada por la exportación de crudo. Si bien en el corto plazo es poco lo que puede hacerse, dada la nómina inflada del sector público y los compromisos de gasto corriente adquiridos –misiones-, debe inscribirse en un proyecto de reforma integral del Estado que privatice empresas, elimine redundancias, descentralice responsabilidades, reduzca personal y aumente la eficiencia y eficacia del gasto (ver abajo).
6. Medidas ortodoxas, como operaciones de mercado abierto del BCV y elevación del encaje, podrían complementar, de ser necesarias, las anteriores. La liberación eventual del mercado paralelo de divisas solo recogerá liquidez se viene acompañado de medidas de restricción del gasto público que eviten el ingreso de estos bolívares adicionales a la circulación.
¿Cómo enfrentar el costo social y político en el corto plazo, resultado de una sinceración del tipo de cambio?
1. Puede preverse que la devaluación de enero 2014 –con Maduro en el poder- será aparatosa e ineficiente, por tomarse como medida aislada. Los esfuerzos por contener sus efectos negativos a través de medidas represivas solo acentuarán la crisis (desabastecimiento, disparada del dólar paralelo, inflación). Con un contundente triunfo electoral democrático el 8-D, puede crearse un clima político más propicio a comprender la necesidad de un ajuste drástico, a pesar de sus costos.
2. El “pass through” sobre los precios internos debería ser menor que la devaluación, aunque esto es objeto de controversia. Esgrimo dos razones: a) En buena parte la escalada de precios ocurrida, usando como referencia al dólar paralelo, ya anticipó los efectos del encarecimiento del tipo de cambio. No obstante, como la justificación de seguir aumentando precios les será puesta en bandeja de plata a los comerciantes, la continuidad de algunos sistemas de monitoreo y control por parte del gobierno –dentro de límites razonables- será una necesidad en el corto plazo; b) La competencia de las importaciones, aun realizadas a un dólar más caro, estará liberada de los efectos proteccionistas del racionamiento CADIVI / SICAD, con todos los requisitos exigidos para acceder a los dólares. Si se agilizan las importaciones, éstas deben contribuir a morigerar un alza desmedida de precios.
3. Aún cuando el impacto psicológico de la vuelta a la abundancia de productos y marcas que habían desaparecido de los anaqueles de los supermercados y tiendas subsana en algo el malestar de pagar más, es menester que ello se compense, en el corto plazo, con transferencias monetarias directamente a los bolsillos de trabajadores y familias de pocos recursos. La promesa de mantener las misiones, mejorándolas, debe proveer el vehículo para estas transferencias, mientras se recupera la economía y mejoren los sueldos. El financiamiento provendrá de la devaluación (más bolívares en las arcas públicas).
4. Es menester mejorar rápida y significativamente los servicios públicos dirigidos a atender las necesidades más sentidas de la población: seguridad, educación, salud, reparación, adecuación y construcción de viviendas, adecuación del ambiente (recolección de basura, iluminación), infraestructura (aceras, escaleras, carreteras, conexiones, etc.). Este “salario social”, que mejora las condiciones de vida de la gente, contribuye a compensar el impacto negativo del pass through. Pero como habrá una discrepancia temporal –la mejora de estos servicios se demora respecto al alza de precios- el manejo político de estas medidas, forjando expectativas favorables, será crucial.
¿Qué condiciones son necesarias para asegurar la viabilidad y el éxito de la sinceración del tipo de cambio?
1. Debe crearse, de inmediato, expectativas positivas que le devuelvan la confianza a los venezolanos y extranjeros de que vale mantener sus activos en moneda local. Aunque ello escapa, por lo complejo e integral, de estas cortas líneas, asomo algunas ideas. A nivel de las empresas, debe desactivarse de inmediato todas las medidas de coerción y acoso que espantan las inversiones y que estimulan, como única defensa, el aprovechamiento de los intersticios del sistema de controles para incurrir en prácticas especulativas. Ello implica en el tiempo la reforma o anulación de muchas leyes y la aprobación de otras, pero en el corto plazo basta que los órganos de ejecución se inhiban de aplicar muchos controles y esto se haga saber de manera convincente. Lo del control de precios es más complejo (ver 2b, arriba). Mi opinión es que debe desmantelarse lo más rápido que se pueda, sin alimentar expectativas de ganancias fáciles en el corto plazo. ¿Servirá para algo el tinglado montado en la SUNACOP para monitorear costos y precios? Recuerden también lo de la competencia de las importaciones.
Con respecto a las personas naturales, la reactivación del mercado de capitales con la venta de acciones de PdVSA, la privatización de empresas públicas y la vuelta a las garantías económicas, deberá proveer instrumentos financieros atractivos, que le ganen la carrera a la inflación y a las expectativas de devaluación (una vez estabilizado el tipo de cambio libre).
2. Hay que evitar que el atracón de bolívares que entrarán al Estado por la devaluación, infle el torrente monetario en el corto plazo. Desde luego, algunas incidencias son inevitables, como son el mayor gasto en insumos más caros por parte del sector público, algún ajuste de sueldo –muy inferior a la devaluación, por razones obvias- y las transferencias monetarias arriba mencionadas. Reitero aquí la importancia de crear rápidamente fondos que absorban estos bolívares y, en general, los proventos en forma de renta petrolera, para su erogación conforme a objetivos y criterios previamente consensuados: fondo de infraestructura, fondo de capital social, fondo de pensiones, fondo de estabilización macroeconómico (Nueva Economía, # 33, abril, 2011). Como se mencionó en esa oportunidad, la idea es ir a un arreglo institucional que prive al gobierno de turno del usufructo de la renta, tan presta a prácticas populistas, de manera que éste tenga que depender de la tributación interna y se vea conminado a ser eficiente y a rendir cuentas. La renta petrolera engrosará los fondos mencionados, con reglas de asignación y desembolso consensuadas, y blindadas legalmente contra todo intento de aprovechamiento por parte del gobierno de turno (o intereses particulares). Las erogaciones de estos fondos obedecerían a políticas de Estado -repito, consensuadas a nivel nacional- y los gobiernos tendrían que acoplar sus planes particulares a ellas.
3. Insisto en la necesidad de elevar la eficiencia del gasto público. Éste es inflacionario, aun equilibrando contablemente las cuentas (cero déficit), porque el dinero que arroja a la circulación vía remuneraciones es mayor al valor social del servicio ofrecido². Un Estado ineficiente, que satura a la sociedad de controles, prohibiciones y regulaciones, y deja canales abiertos para irregularidades, produce males públicos, al lado de los bienes públicos que le corresponden. Por lo tanto, hay un desequilibrio inherente entre el valor de los servicios que presta y la demanda de ellos que se deriva de las remuneraciones pagadas. En dos platos, todo gasto improductivo es inflacionario.
4. Mientras se reactive la economía de manera de poder pagar sueldos cada vez más atractivos basados en incrementos en la productividad, deben instrumentarse transferencias monetarias a los trabajadores de baja remuneración y familias de escasos ingresos, como se mencionó arriba. Intentos de compensar la devaluación con incrementos de sueldos lo que hace es anular los efectos positivos del cambio producido en los precios relativos. Es decir, no habría devaluación real. De forma que la única forma aceptable de atajar la caída de los salarios reales producida por la devaluación es a través de transferencias del Estado, que no graven la estructura de costos (salariales) de las empresas. Estas serán temporales, hasta tanto la economía tenga la solidez como para ofrecer salarios remunerativos con un desempleo mínimo. Por otro lado, un buen sistema de seguridad social integral, financiado a través del fondo de capital social mencionado arriba, protege a trabajadores y familiares contra contingencias adversas (desempleo, problemas de salud, becas escolares, etc.).
5. Es menester desmontar las medidas que desangran las reservas internacionales (desvío de “reservas excedentarias” al fonden, no enterar las divisas por la venta de petróleo al BCV, poner “todos los huevos en una sola canasta” –oro), de forma que mejore el respaldo de éstas a la moneda local. Como se dijo, debe prohibirse –como estaba antes- el financiamiento monetario del BCV al Estado.
Todo descansará, desde luego, en una transformación profunda de las instituciones que devuelva las garantías económicas, civiles y procesales, respete la propiedad y genere un ambiente favorable a la inversión productiva. Elemento central tiene la expansión de la producción petrolera, nuestra principal ventaja comparativa, actividad que debería quedar abierta a la participación de capitales privados, nacionales y extranjeros. El sector conexo (al petrolero), conformado por los sectores metalmecánicos, químicos, de construcción y de servicios, algunas de cuyas empresas tienen gran experiencia y experticia, puede convertirse en eslabón multiplicador de la reactivación. Arribar a un tipo de cambio que se estabilice en torno a sus valores de equilibrio es decisivo para una economía competitiva. Una economía activada, que haga un uso más completo y provechoso de sus recursos productivos, no tendrá problemas en absorber mayores niveles de liquidez en manos del público, sin impacto inflacionario³.
¹Personas naturales. La compra de acciones por parte de venezolanos residenciados en el extranjero, si bien no recoge liquidez, oferta dólares. Habría que definir el tipo de cambio para estas compras, el cual debería ser muy inferior al cambio paralelo, todavía sin liberar.
²Disposición de los consumidores a pagar. El menosprecio de los servicios públicos lleva a una porción creciente de la población a buscar proveedores privados de servicios educativos, de salud, de vigilancia, etc. No obstante, el Estado sigue asignándoles recursos (aunque en magnitudes insuficientes).
³La remonetización de la economía implica un incremento de las transacciones de todo tipo de manera que la mayor masa monetaria no se traduzca en incrementos de precios (PT = MV, por lo que P = MV/T; si el denominador aumenta al igual que el numerador, no hay efectos en P).
Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV,


![dollar-cost-averaging-investing-strategy-stock-market []](https://runrun.es/wp-content/uploads/2013/11/dollar-cost-averaging-investing-strategy-stock-market-.jpg)

