Raúl Castro no aguantó hasta Abril ante la emergencia económica cubana

PARA QUIENES TODAVÍA SE RESISTEN a creer que Raúl Castro no hablaría claro antes del próximo Congreso del Partido Comunista a celebrarse en Abril, su aparición hoy en el dia final de sesiones de la Asamblea Nacional debió ser una verdadera sorpresa.

“A confesión de parte, relevo de pruebas” quedará para mencionar este anuncio del fracaso de un sistema cargado de ineficiencia, corrupción, maldad, prostitución, asesinatos gubernamentales y una gerontocracia militar obsoleta y caduca.

La reseña que del evento hace el periodista Fernando García, corresponsal en La Habana del diario La Vanguardia de Barcelona es la mas exacta a la realidad que hoy debió golpear duro a muchos cubanos, tanto en el Partido Comunista, el gobierno o el simple ciudadano de la calle, desempleado o en medio de lo que pareciera ser una crísis definitiva para el sistema de 51 años.

 

 

Raúl Castro:”O rectificamos o nos hundimos”

“O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio; nos hundimos, y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”.Esta fue la conclusión de Raúl Castro en un discurso de ultimátum, plagado de autocríticas y admoniciones a los suyos, en la clausura del plenario del parlamento nacional.

El presidente cubano exigió al Partido Comunista que deje de interferir en las tareas del Ejecutivo, lo que en el contexto actual puede interpretarse como un anuncio de profundos cambios en la organización cuando ésta celebre, el próximo año, la Conferencia Nacional que seguirá al VI Congreso.

Punto final a la complacencia en todos los órdenes de la política y la vida en Cuba, so pena de naufragio. Ya no hay tiempo para las medias tintas. Tales fueron los mensajes del jefe de Gobierno, que no obstante y como contrapunto defendió el ejercicio de la discrepancia como “un derecho del que no debe privarse a nadie”.

También abogó por “suprimir el “exceso de secretismo” y por desterrar la mentira en el ejercicio de los cargos públicos.

Al tiempo que dio un severo repaso a los ya defenestrados ministros de Transporte e Industria Básica y al ex líder del PC en La Habana, respectivamente por excederse en sus atribuciones; por un “pésimo trabajo”, y por “superficialidad” acompañada de distintas infracciones, Castro avisó: “Redoblaremos la constancia y la intransigencia ante lo mal hecho”.

Y el dirigente que se sienta cansado o incapaz, que se vaya antes de que él lo destituya.

El presidente caribeño desplegó toda una lista de errores, actitudes, concepciones y actos desleales que han dañado a la revolución desde dentro.

Se refirió a la “corrupción y la impunidad” alimentada por “prohibiciones irracionales que han perdurado por años”; al “derroche de recursos” causado por “la espontaneidad y la improvisación que muchas veces han caracterizado al proceso inversor”; a la “ignorancia supina de no pocos cuadros de dirección en materia económica”; a la “falta de cohesión y coordinación entre Partido y Gobierno”…

Raúl Castro acusó a parte de la dirección política de torpedear la privatización en marcha de los pequeños negocios mediante la concesión de licencias de cuentapropista: “Lo que corresponde al Partido y al Gobierno –dijo– es facilitar su gestión y no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos, y para eso es vital cambiar la apreciación negativa existente en no pocos de nosotros hacia esa forma de trabajo privado”.

El líder cubano insistió en la necesidad de recortar subsidios, empezando por la libreta de racionamiento, que si bien se justificó en su momento hoy es. a su juicio, una injusta expresión de igualitarismo que propicia el robo a través del trueque y la reventa. Otra rémora que atacó fue la “pirámide invertida” en los salarios, por la cual un jefe cualificado puede cobrar lo mismo o incluso menos que sus subordinados.

Castro señaló el VI Congreso, a celebrar entre los días 16 y 19 de abril, como el último que, “por ley de vida”, protagonizarán “la mayoría de los que integramos la generación histórica”… Y como la última oportunidad de enderezar la revolución, “sin copiar a otros”, y no para renunciar al socialismo sino para “fortalecerlo y hacerlo irrevocable”.

“Tenemos el deber elemental –afirmó– de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del socialismo en Cuba. Y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”.

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PARA QUIENES TODAVÍA SE RESISTEN a creer que Raúl Castro no hablaría claro antes del próximo Congreso del Partido Comunista a celebrarse en Abril, su aparición hoy en el dia final de sesiones de la Asamblea Nacional debió ser una verdadera sorpresa.

“A confesión de parte, relevo de pruebas” quedará para mencionar este anuncio del fracaso de un sistema cargado de ineficiencia, corrupción, maldad, prostitución, asesinatos gubernamentales y una gerontocracia militar obsoleta y caduca.

La reseña que del evento hace el periodista Fernando García, corresponsal en La Habana del diario La Vanguardia de Barcelona es la mas exacta a la realidad que hoy debió golpear duro a muchos cubanos, tanto en el Partido Comunista, el gobierno o el simple ciudadano de la calle, desempleado o en medio de lo que pareciera ser una crísis definitiva para el sistema de 51 años.

 

 

Raúl Castro:”O rectificamos o nos hundimos”

“O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio; nos hundimos, y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”.Esta fue la conclusión de Raúl Castro en un discurso de ultimátum, plagado de autocríticas y admoniciones a los suyos, en la clausura del plenario del parlamento nacional.

El presidente cubano exigió al Partido Comunista que deje de interferir en las tareas del Ejecutivo, lo que en el contexto actual puede interpretarse como un anuncio de profundos cambios en la organización cuando ésta celebre, el próximo año, la Conferencia Nacional que seguirá al VI Congreso.

Punto final a la complacencia en todos los órdenes de la política y la vida en Cuba, so pena de naufragio. Ya no hay tiempo para las medias tintas. Tales fueron los mensajes del jefe de Gobierno, que no obstante y como contrapunto defendió el ejercicio de la discrepancia como “un derecho del que no debe privarse a nadie”.

También abogó por “suprimir el “exceso de secretismo” y por desterrar la mentira en el ejercicio de los cargos públicos.

Al tiempo que dio un severo repaso a los ya defenestrados ministros de Transporte e Industria Básica y al ex líder del PC en La Habana, respectivamente por excederse en sus atribuciones; por un “pésimo trabajo”, y por “superficialidad” acompañada de distintas infracciones, Castro avisó: “Redoblaremos la constancia y la intransigencia ante lo mal hecho”.

Y el dirigente que se sienta cansado o incapaz, que se vaya antes de que él lo destituya.

El presidente caribeño desplegó toda una lista de errores, actitudes, concepciones y actos desleales que han dañado a la revolución desde dentro.

Se refirió a la “corrupción y la impunidad” alimentada por “prohibiciones irracionales que han perdurado por años”; al “derroche de recursos” causado por “la espontaneidad y la improvisación que muchas veces han caracterizado al proceso inversor”; a la “ignorancia supina de no pocos cuadros de dirección en materia económica”; a la “falta de cohesión y coordinación entre Partido y Gobierno”…

Raúl Castro acusó a parte de la dirección política de torpedear la privatización en marcha de los pequeños negocios mediante la concesión de licencias de cuentapropista: “Lo que corresponde al Partido y al Gobierno –dijo– es facilitar su gestión y no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos, y para eso es vital cambiar la apreciación negativa existente en no pocos de nosotros hacia esa forma de trabajo privado”.

El líder cubano insistió en la necesidad de recortar subsidios, empezando por la libreta de racionamiento, que si bien se justificó en su momento hoy es. a su juicio, una injusta expresión de igualitarismo que propicia el robo a través del trueque y la reventa. Otra rémora que atacó fue la “pirámide invertida” en los salarios, por la cual un jefe cualificado puede cobrar lo mismo o incluso menos que sus subordinados.

Castro señaló el VI Congreso, a celebrar entre los días 16 y 19 de abril, como el último que, “por ley de vida”, protagonizarán “la mayoría de los que integramos la generación histórica”… Y como la última oportunidad de enderezar la revolución, “sin copiar a otros”, y no para renunciar al socialismo sino para “fortalecerlo y hacerlo irrevocable”.

“Tenemos el deber elemental –afirmó– de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del socialismo en Cuba. Y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”.

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