No Batean

Preocupa, más allá de soportar los chistecitos por el no hit no run y el 6 a 3 de anoche, la racha de cinco derrotas en fila es para preocuparse.

Estos Leones de la 2010-2011 no han podido mostrarse consistentes

Parece una perogrullada, como tantas cosas del beisbol, pero este juego lo gana el equipo que anote más carreras y para eso hay que batear y los Leones, por más que los números digan que su ofensiva está por encima del promedio, no batean.

A veces los números son mentirosos, como sucede con otras estadísticas oficiales.

Claro que ha habido decisiones que podemos criticar desde la tribuna, podemos insistir en que ha debido tocarse la bola en un turno específico, que no debió traer este o aquel relevista, que se han corrido mal las bases y han cometido errores, pero todo eso sería poco si el Caracas, como en años recientes, hubiese bateado para producir carreras.

Si olvidamos la paliza de 18 a 3 a Magallanes, el juego del 20 a 15 contra los Tigres y la pizarra 13 a 2  contra la Guaira, números que abultan cualquier estadística, seguramente encontraremos unos Leones poco productivos y eso se ha hecho más que evidente cuando se han hilvanado 5 reveses, dos de ellos particularmente dolorosos para la afición melenuda.

De los cinco reveses seguidos, dos han sido contra Magallanes, el no hitter del domingo en Valencia y la nueva derrota de ayer en el Universitario, como para empeorar el ánimo de los caraquistas.

Para nada extrañan las voces que piden la cabeza del Dave Hudgens, quien la verdad no ha dirigido distinto a cuando condujo a Caracas para titularse, sólo que a diferencia de la campaña pasada, no cuenta con un respaldo de por lo menos 7 carreras por juego, promedio aproximado del rendimiento de los Leones de la 2009-2010.

Hudgens no es Sparky Anderson, pero es que seguramente, con esa sequía ofensiva, tampoco Anderson, ni Billy Martin, Earl Weber, Bruce Bochy,  “Carrasquelito” o el que usted quiera podría ganar sin batazos.

La falta de producción hace notar las deficiencias, jugadores que están fuera de posición y no hacen el trabajo defensivo que se necesita, hombres que se quedan en base o situaciones puntuales que acaban con posibles rally.

El out en la goma a José Castillo “la noche de anoche” (perdonen el recuerdo del bolero) sería sólo una anécdota si se hubiesen ligado los batazos.

Entonces lógicamente hay quienes piensan que algo pasa en dogout y los jugadores están desanimados, tienen razón, perder no divierte.

Poncharse y dejar un corredor en tercera es frustrante, batear para doble play o dar una línea contundente a las manos del segunda base también. Nadie en ese dogout puede estar contento.

Bien dice el dicho que tantas veces repetimos: “Un equipo nunca se ve tan bien como cuando está ganando ni tan mal como está perdiendo” y con cinco derrotas el hilo el Caracas se ve horroroso.

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Preocupa, más allá de soportar los chistecitos por el no hit no run y el 6 a 3 de anoche, la racha de cinco derrotas en fila es para preocuparse.

Estos Leones de la 2010-2011 no han podido mostrarse consistentes

Parece una perogrullada, como tantas cosas del beisbol, pero este juego lo gana el equipo que anote más carreras y para eso hay que batear y los Leones, por más que los números digan que su ofensiva está por encima del promedio, no batean.

A veces los números son mentirosos, como sucede con otras estadísticas oficiales.

Claro que ha habido decisiones que podemos criticar desde la tribuna, podemos insistir en que ha debido tocarse la bola en un turno específico, que no debió traer este o aquel relevista, que se han corrido mal las bases y han cometido errores, pero todo eso sería poco si el Caracas, como en años recientes, hubiese bateado para producir carreras.

Si olvidamos la paliza de 18 a 3 a Magallanes, el juego del 20 a 15 contra los Tigres y la pizarra 13 a 2  contra la Guaira, números que abultan cualquier estadística, seguramente encontraremos unos Leones poco productivos y eso se ha hecho más que evidente cuando se han hilvanado 5 reveses, dos de ellos particularmente dolorosos para la afición melenuda.

De los cinco reveses seguidos, dos han sido contra Magallanes, el no hitter del domingo en Valencia y la nueva derrota de ayer en el Universitario, como para empeorar el ánimo de los caraquistas.

Para nada extrañan las voces que piden la cabeza del Dave Hudgens, quien la verdad no ha dirigido distinto a cuando condujo a Caracas para titularse, sólo que a diferencia de la campaña pasada, no cuenta con un respaldo de por lo menos 7 carreras por juego, promedio aproximado del rendimiento de los Leones de la 2009-2010.

Hudgens no es Sparky Anderson, pero es que seguramente, con esa sequía ofensiva, tampoco Anderson, ni Billy Martin, Earl Weber, Bruce Bochy,  “Carrasquelito” o el que usted quiera podría ganar sin batazos.

La falta de producción hace notar las deficiencias, jugadores que están fuera de posición y no hacen el trabajo defensivo que se necesita, hombres que se quedan en base o situaciones puntuales que acaban con posibles rally.

El out en la goma a José Castillo “la noche de anoche” (perdonen el recuerdo del bolero) sería sólo una anécdota si se hubiesen ligado los batazos.

Entonces lógicamente hay quienes piensan que algo pasa en dogout y los jugadores están desanimados, tienen razón, perder no divierte.

Poncharse y dejar un corredor en tercera es frustrante, batear para doble play o dar una línea contundente a las manos del segunda base también. Nadie en ese dogout puede estar contento.

Bien dice el dicho que tantas veces repetimos: “Un equipo nunca se ve tan bien como cuando está ganando ni tan mal como está perdiendo” y con cinco derrotas el hilo el Caracas se ve horroroso.

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