Estreñimiento en bebés

SIN ESTREÑIMIENTO DESDE LA NIÑEZ

No es lógico que si uno de los padres sufre de estreñimiento considere como algo normal que su hijo se le asemeje en este rasgo funcional y deje pasar el tiempo sin consultar. La definición de estreñimiento en el niño debe comprender tanto la frecuencia de emisión de las heces como la consistencia de las mismas, siendo este último parámetro el más importante.

El recién nacido puede evacuar blando cada vez que come y aquellos alimentados a pecho exclusivamente pueden hacerlo una vez a la semana, sin esfuerzo, ni dolor, siempre y cuando sean de consistencia blanda. No pasa lo mismo con lactantes menores, mayores, preescolares y escolares de quienes debemos esperar, al menos, 3 evacuaciones semanales. “Hay niños que evacuan diariamente, pero hacer evacuaciones de heces como piedras, “pepitas”, que ameritan gran esfuerzo para su exoneración, que producen dolor  y/o son de escasa cantidad, así que ese niño, a pesar de evacuar a diario debe ser catalogado como estreñido”, advierte la doctora Gabriela Sosa Valencia, gastroenteróloga pediatra, del Servicio de Pediatría del Centro Médico Docente La Trinidad.

LOS CULPABLES

En el niño hay dos grandes causas de estreñimiento, como son los desórdenes funcionales y orgánicas; dentro de estas últimas la más importante a descartar es la enfermedad de Hirschsprung, o megacolon congénito, en ocasiones con base hereditaria y con una frecuencia de 1 por cada 5000 niños. Entre otras causas orgánicas están  las endocrinas, metabólicas, estenosis por compresión extrínseca, neurológicas, medicamentosas y secuelas quirúrgicas, las cuales representan el 5 por ciento de los pacientes que consultan por estreñimiento.

“El 95 por ciento restante consulta por estreñimiento funcional, sin causa orgánica detectable y comprenden la disquecia en el niño menor de 6 meses, la constipación funcional en menores de 5 años y la retención fecal debido a experiencias dolorosas durante las evacuaciones previas”, describe Sosa Valencia.

Cuando el niño va al baño y  siente dolor durante la exoneración de heces duras y secas, le da miedo que se repita el episodio de dolor y comienza a retener para no experimentarlo, estableciéndose un círculo vicioso de ganas de evacuar, dolor, retención, con heces cada vez más voluminosas y secas que perpetúan el ciclo, por lo tanto hay que eliminar el dolor. Para ello hay que instaurar un tratamiento laxante que mantenga las heces blandas, curar las fisuras a base de pomadas antihemorroidales y anestésicos locales, si se produjeron, eliminando el dolor y por ende, el miedo a evacuar.

NO BASTA LA DIETA

El problema es que los padres no consultan a tiempo y sus niños arrastran el estreñimiento tratando de cumplir dietas de alto contenido en fibra y agua, difíciles de mantener en el tiempo. El estreñimiento crónico no cede sólo con dietas, ha de ser tratado con laxantes, determinar la causa, educar al paciente y a su familia en la adquisición del hábito intestinal y nutricional. “Hay síntomas constitucionales y signos de alarma que nos deben hacer pensar en causas orgánicas como son el déficit ponderal, la poca ganancia de peso y talla, la aparición abrupta del estreñimiento, la escasa respuesta a un tratamiento adecuado, la presencia desde el nacimiento, o en el momento de la ablactación”, refiere Sosa Valencia.

Si el estreñimiento es funcional, por lo general, son niños sanos con buena curva  de peso y talla, apetito conservado, pero que no pueden evacuar. No se  puede culpar totalmente a la comida “rápida”, que tanto les gusta a los niños, pero una comida balanceada hace un hábito intestinal mucho más acorde con la edad y las costumbres infantiles.

Una causa de estreñimiento funcional en el niño se establece cuando las madres y/o en las escuelas quitan el pañal antes de tiempo y obligan al niño a establecer un control de esfínter anal para el cual no está neurológicamente maduro. “El niño comienza a retener las heces y a rechazar el uso de la bacinilla, o poceta,  estableciéndose una conducta de retención que desencadena la formación de heces voluminosas y secas, que luego al ser evacuadas, producirán dolor generando el temido círculo vicioso ya descrito”, explica Sosa Valencia

DIAGNOSTICO A TIEMPO

Existen medicamentos capaces de producir estreñimiento como los antiácidos, antidepresivo, descongestionantes, sales de hierro y antieméticos, los cuales hay que tener en mente para el interrogatorio de todo estreñimiento establecido de forma aguda.

Dentro de la evaluación inicial de todo niño que consulta por estreñimiento se debe realizar un interrogatorio minucioso y un examen físico completo para poder precisar la causa orgánica, o funcional y poder indicar, dependiendo del caso, las pruebas diagnósticas a realizar. En el  caso de estreñimiento funcional no es necesario indicar exámenes complementarios. “Al pensar en probable causa orgánica tenemos a mano los métodos de imágenes, estudios manométricos y biopsias. Todo niño con síntomas de estreñimiento debe ser evaluado por un especialista para establecer el diagnóstico preciso, instaurar el tratamiento adecuado y educar tanto al paciente como a su entorno familiar para obtener los mejores resultados”, concluye la especialista.

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SIN ESTREÑIMIENTO DESDE LA NIÑEZ

No es lógico que si uno de los padres sufre de estreñimiento considere como algo normal que su hijo se le asemeje en este rasgo funcional y deje pasar el tiempo sin consultar. La definición de estreñimiento en el niño debe comprender tanto la frecuencia de emisión de las heces como la consistencia de las mismas, siendo este último parámetro el más importante.

El recién nacido puede evacuar blando cada vez que come y aquellos alimentados a pecho exclusivamente pueden hacerlo una vez a la semana, sin esfuerzo, ni dolor, siempre y cuando sean de consistencia blanda. No pasa lo mismo con lactantes menores, mayores, preescolares y escolares de quienes debemos esperar, al menos, 3 evacuaciones semanales. “Hay niños que evacuan diariamente, pero hacer evacuaciones de heces como piedras, “pepitas”, que ameritan gran esfuerzo para su exoneración, que producen dolor  y/o son de escasa cantidad, así que ese niño, a pesar de evacuar a diario debe ser catalogado como estreñido”, advierte la doctora Gabriela Sosa Valencia, gastroenteróloga pediatra, del Servicio de Pediatría del Centro Médico Docente La Trinidad.

LOS CULPABLES

En el niño hay dos grandes causas de estreñimiento, como son los desórdenes funcionales y orgánicas; dentro de estas últimas la más importante a descartar es la enfermedad de Hirschsprung, o megacolon congénito, en ocasiones con base hereditaria y con una frecuencia de 1 por cada 5000 niños. Entre otras causas orgánicas están  las endocrinas, metabólicas, estenosis por compresión extrínseca, neurológicas, medicamentosas y secuelas quirúrgicas, las cuales representan el 5 por ciento de los pacientes que consultan por estreñimiento.

“El 95 por ciento restante consulta por estreñimiento funcional, sin causa orgánica detectable y comprenden la disquecia en el niño menor de 6 meses, la constipación funcional en menores de 5 años y la retención fecal debido a experiencias dolorosas durante las evacuaciones previas”, describe Sosa Valencia.

Cuando el niño va al baño y  siente dolor durante la exoneración de heces duras y secas, le da miedo que se repita el episodio de dolor y comienza a retener para no experimentarlo, estableciéndose un círculo vicioso de ganas de evacuar, dolor, retención, con heces cada vez más voluminosas y secas que perpetúan el ciclo, por lo tanto hay que eliminar el dolor. Para ello hay que instaurar un tratamiento laxante que mantenga las heces blandas, curar las fisuras a base de pomadas antihemorroidales y anestésicos locales, si se produjeron, eliminando el dolor y por ende, el miedo a evacuar.

NO BASTA LA DIETA

El problema es que los padres no consultan a tiempo y sus niños arrastran el estreñimiento tratando de cumplir dietas de alto contenido en fibra y agua, difíciles de mantener en el tiempo. El estreñimiento crónico no cede sólo con dietas, ha de ser tratado con laxantes, determinar la causa, educar al paciente y a su familia en la adquisición del hábito intestinal y nutricional. “Hay síntomas constitucionales y signos de alarma que nos deben hacer pensar en causas orgánicas como son el déficit ponderal, la poca ganancia de peso y talla, la aparición abrupta del estreñimiento, la escasa respuesta a un tratamiento adecuado, la presencia desde el nacimiento, o en el momento de la ablactación”, refiere Sosa Valencia.

Si el estreñimiento es funcional, por lo general, son niños sanos con buena curva  de peso y talla, apetito conservado, pero que no pueden evacuar. No se  puede culpar totalmente a la comida “rápida”, que tanto les gusta a los niños, pero una comida balanceada hace un hábito intestinal mucho más acorde con la edad y las costumbres infantiles.

Una causa de estreñimiento funcional en el niño se establece cuando las madres y/o en las escuelas quitan el pañal antes de tiempo y obligan al niño a establecer un control de esfínter anal para el cual no está neurológicamente maduro. “El niño comienza a retener las heces y a rechazar el uso de la bacinilla, o poceta,  estableciéndose una conducta de retención que desencadena la formación de heces voluminosas y secas, que luego al ser evacuadas, producirán dolor generando el temido círculo vicioso ya descrito”, explica Sosa Valencia

DIAGNOSTICO A TIEMPO

Existen medicamentos capaces de producir estreñimiento como los antiácidos, antidepresivo, descongestionantes, sales de hierro y antieméticos, los cuales hay que tener en mente para el interrogatorio de todo estreñimiento establecido de forma aguda.

Dentro de la evaluación inicial de todo niño que consulta por estreñimiento se debe realizar un interrogatorio minucioso y un examen físico completo para poder precisar la causa orgánica, o funcional y poder indicar, dependiendo del caso, las pruebas diagnósticas a realizar. En el  caso de estreñimiento funcional no es necesario indicar exámenes complementarios. “Al pensar en probable causa orgánica tenemos a mano los métodos de imágenes, estudios manométricos y biopsias. Todo niño con síntomas de estreñimiento debe ser evaluado por un especialista para establecer el diagnóstico preciso, instaurar el tratamiento adecuado y educar tanto al paciente como a su entorno familiar para obtener los mejores resultados”, concluye la especialista.

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