LA DERROTA SUFRIDA AYER en las llamadas elecciones de mitad del período por el partido Demócrata del presidente Barack Obama parece augurarle su posible pérdida del poder a tan solo dos años de poder ser reelecto en noviembre de 2012.
El rechazo a las políticas demócratas en el país se notó ayer con el respaldo a una mayoría republicana conservadora que le arrebató el control de la Cámara de Representantes, algunas gobernaciones y hasta varios escaños del Senado, aún controlado por los seguidores de Obama. Negociar con los republicanos para contar con su apoyo a diferentes iniciativas del presidente le será una tarea ardua.
Así reseña El País de Madrid ese triunfo:
Gran noche electoral para el Partido Republicano, que ha conseguido más escaños de los que necesitaba para obtener el control de la Cámara de Representantes y que ha demostrado una renovada vitalidad para luchar por la presidencia en 2012. Serio voto de castigo para Obama, que se verá obligado a reacomodar su proyecto a la nueva realidad política de Washington. Y mal resultado para el Partido Demócrata, que conserva por la mínima el control del Senado, con lo que evita el desastre que se temía, pero aún así sufre una derrota de grandes proporciones.
Hasta en Illinois, el republicano Mark Kirk logró el puesto en el Senado que ocupó Barack Obama hasta su candidatura presidencial.
Otra noticia de ayer es la victoria de dos miembros del llamado movimiento del “Tea Party” integrado por conservadores más ortodoxos que llegan al congreso bajo la tarjeta, todavía, del partido Republicano.
El Tea Party se garantiza una voz en el Senado con la elección de dos candidatos respaldados por ese movimiento: Marco Rubio en Florida y Rand Paul en Kentucky.
Obama fue sincero, antes de la elección, al reconocer que sus medidas impopulares tendrían resultados en el futuro, pero los electores le temen a sus políticas de un alto contenido social.




