El Observatorio de Seguridad Vial (OSV) informó que 563 personas fueron víctimas de los accidentes de tránsito registrados en el país durante agosto de 2026. En total, ocurrieron 377 siniestros que dejaron 71 personas fallecidas y 492 lesionadas.
La cifra se desprendió del monitoreo diario de medios digitales, redes sociales y reportes de organismos de auxilio vial realizado por el OSV en toda el territorio nacional.
La coordinadora y vocera de la organización, la periodista Rosibel González, advirtió sobre la gravedad del panorama en las vías del país y enfatizó que estas cifras representan un subregistro basado en la cobertura mediática y de los cuerpos de rescate, por lo que la severidad real de esta crisis “es aún mayor”.
Motorizados a la cabeza
El desglose por rol de las víctimas confirmó que los conductores de motocicletas constituyeron el sector más golpeado en las carreteras nacionales. En el renglón de fallecidos, los motociclistas concentraron el 11,55 % de las muertes, seguidos por los conductores de vehículos particulares con un 3,9%, los peatones arrollados con un 3,20 %, los ocupantes de automóviles con un 2,66 %, los parrilleros con un 1,78 % y los ciclistas con un 0,18 %.
En cuanto a las personas que sobrevivieron con traumatismos, los motociclistas representaron el 39,25 % del total de lesionados. Les siguieron los parrilleros o acompañantes de moto con un 14,92 %, los ocupantes de vehículos particulares con un 10,48 %, los conductores de automóviles con un 5,51 %, los peatones con un 4,44 %, los pasajeros de autobuses con un 1,60 % y los ciclistas con un 0,53 %.
“El uso de la motocicleta en Venezuela sigue cobrando un costo humano inadmisible. Sumando a conductores y sus acompañantes (parrilleros), la población de dos ruedas representó el núcleo principal de los ingresos a salas de emergencia y de pérdidas irreparables de vidas”, detalló la vocera del OSV en nota de prensa.
El reporte del OSV reveló una abrumadora brecha en el sexo de las víctimas. Del total de 71 fallecidos, la mayor parte de registros pertenecieron a hombres (18,49 % de la data total) y 27 a mujeres (5,03 %). En el grupo de los 492 lesionados, los hombres contabilizaron 300 casos (54,40 %) y las mujeres 118 casos (22,08 %).
Respecto a las edades, la mortalidad se concentró trágicamente en los adultos mayores de 65 años, con 22 decesos, seguidos por jóvenes de 20 a 24 años (14 fallecidos), de 25 a 29 años (14 fallecidos), de 30 a 34 años (10 fallecidos) y de 15 a 19 años (9 fallecidos).
En las lesiones, el grupo de 20 a 24 años lideró la lista con 51 heridos, seguido por el rango de 25 a 29 años con 48 heridos, de 15 a 19 años con 29 heridos y de 30 a 34 años con 24 heridos; mientras que 21 niños y adolescentes entre 0 y 14 años sufrieron traumatismos en estos eventos.
Causas de los accidentes
Con relación al parque automotor implicado, las motocicletas registraron 321 unidades involucradas, muy por encima de los 124 automóviles particulares, 44 camionetas, 34 vehículos industriales, 13 autobuses y 5 vehículos de tracción humana o animal.
Las principales causas de estos accidentes fueron el exceso de velocidad, con el 51,37 %, de los casos y a la impericia al conducir,con el 30,87 %. Un 6,01% permaneció en investigación, mientras que las fallas mecánicas representaron el 4,37 %, el mal estado de las vías el 3,28 %, el consumo de alcohol el 2,19 %, el clima adverso el 0,55% y las motopiruetas el 0,27 %.
Sobre la forma del siniestro, la colisión o choque simple prevaleció con el 44,94 %, seguida por el derrape con el 33,23 %, los vuelcos con el 10,13 %, los impactos contra objetos fijos con el 7,91 % y las salidas de vía con el 3,80 %.
Las avenidas urbanas acumularon la mayor incidencia con el 35,48% de los hechos, seguidas por los caminos vecinales (18,82 %), autopistas (9,68 %), carreteras secundarias (9,41 %), intersecciones (7,26 %) y calles (6,18 %). Por su parte, la franja horaria más crítica se ubicó en la mañana de 6:00 a.m. a 11:59 a.m. y en las noches, con un repunte severo los días domingo y sábado.
“Frente a estas cifras, reiteramos la urgencia de aplicar políticas públicas estrictas: fiscalización efectiva del exceso de velocidad, exigencia del casco homologado, mantenimiento del alumbrado y capa asfáltica, y la enseñanza obligatoria de educación vial para reducir esta trágica siniestralidad”, concluyó González.
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