La recuperación nacional es inviable sin rescatar la educación

Mejorar la educación venezolana sigue siendo un tema pendiente. La falta de estructuras adecuadas para los jóvenes, la crisis económica que impacta en la calidad de vida de los alumnos y el cuerpo docente, además de remuneraciones económicas que no compensan los esfuerzos de los educadores, son los factores que complican los avances. Estos fueron algunos de los puntos que se tocaron en un foro virtual organizado por Analítica el pasado 8 de octubre del 2026, moderado por Emilio Figueredo, y en el que intervinieron la especialista en economía de la Educación y doctora en Educación en Harvard, Emiliana Vegas y el sociólogo, abogado y doctor en Educación, Tulio Ramírez.

   Ambos expertos coinciden en la necesidad de abordar el problema de forma integral y en paralelo, no secuencial. Las prioridades incluyen otorgar infraestructuras que tengan servicios básicos, y que las instituciones cuenten con calidad en el aprendizaje.

“Va a ser muy importante que inmediatamente incorporemos desde la escuela educación en valores democráticos”, comentó Vegas

De esta forma, destacó, el núcleo escolar puede contar con la exposición de diversas opiniones y se garantizaría la convivencia estudiantil y el poder de elegir por su voluntad ciertos aspectos dentro de la institución.

En el debate se mencionaron los resultados de recientes Estudios de la UCAB, los cuales revelan que el 80% de los estudiantes de tercer año de bachillerato no aprueban las pruebas básicas de matemáticas y comprensión lectora. Advirtieron que los “falsos positivos” y la promoción automática han sembrado una bomba de tiempo para las universidades, pues están llegando estudiantes sin tasa de retención y otras competencias necesarias para un buen desempeño.

Avances atados a un mayor presupuesto

Para el sociólogo Tulio Ramírez, la complejidad del tema educativo en Venezuela es tal que es difícil diferenciar lo importante de lo urgente.

“Aquí todo es urgente e importante”, proclamó.

Uno de los puntos centrales en el que coincidieron ambos expertos fue en la insuficiencia del presupuesto actual para el sector educativo.

 “En los últimos datos que tenemos del presupuesto nacional, del gasto total en educación dividido por estudiante matriculados, tenemos un gasto por estudiante que está alrededor de 100 dólares al año o menos… Eso es inviable para ofrecer una educación de calidad”, contextualizó la Doctora Emiliana Vegas.

   También, informó que países más avanzados gastan alrededor de 10 000 y 8 000 dólares al año por alumno. Chile el país que más invierte en la educación de América del Sur con 6000 dólares al año por estudiante.

 “Nosotros somos un país que también económicamente ha estado destruido y no podemos esperar esos niveles de gasto, pero sí podríamos planificar un incremento gradual en la inversión educativa, porque de eso va a depender el futuro de nuestro país”, describió la experta en Economía de la educación.

   A su vez, explicó que el Estado venezolano podría pagar (asumiendo que prioriza la educación y que tiene acceso a fondos internacionales) entre 300 a 350 dólares por alumno al año, monto que aún está muy lejos del ideal de inversión para mejorar la calidad académica.

De igual forma Tulio Ramírez, insistió en que es casi imposible pensar que “con el presupuesto del estado se va a financiar todos estos frentes”.

“Es insólito, No hay manera en los próximos años de lograrlo”, recalcó.

Por esto, consideró que para que pueda verse una mejoría en el sistema educativo es necesario contar con la creación de mecanismos de financiamiento alternativos, como fondos multidonantes, participación del sector privado mediante la “adopción” de escuelas y acuerdos con organismos internacionales.

Profesión vital, sueldo insostenible

Un punto de honor irrenunciable para mejorar la calidad educativa es mejorar las condiciones laborales de los educadores.

Tulio Ramírez enfatizó que “el sueldo de los docentes es un tema tan prioritario que se puede tener una escuela llena de nuevos ladrillos, pero si no hay buenos sueldos los docentes no van a asistir, y si van a asistir lo van a hacer irregularmente”.

El sociólogo explicó que no se puede esperar un aumento de sueldo con el presupuesto del Estado. Cree que para rescatar la profesión docente es necesario crear un fondo humanitario que esté financiado parcialmente mediante aportes de regalías petroleras, una fracción del IVA o alianzas con la empresa privada, a través de la adopción de escuelas e incentivos fiscales que garanticen una compensación mensual.

   También, advirtió que cualquier dinero que venga de bancos internacionales o de afuera va a exigir reglas claras y control compartido. Es decir, debería existir un comité de administración donde participen el Estado, gremios y organismos multilaterales para que sea blindado contra la corrupción y se garantice así la transparencia y efectividad en el proceso.

Transparencia y gobernanza

Ambos profesionales subrayaron la necesidad de que haya transparencia y fiscalización del gasto público en la educación, así como la de contar con estadísticas confiables y un ente independiente para la medición de aprendizajes (como las pruebas PISA), elementos que actualmente están ausentes en la gestión oficial.   

En este contexto, Emiliana Vegas puso sobre la mesa la necesidad de transitar hacia esquemas modernos de financiamiento donde se establezca un monto por alumno, que permita que familias elijan el centro educativo (público o privado) de su preferencia y que se financie la educación mediante subsidios directos diferenciados por vulnerabilidad y ruralidad. Sugiere que los procesos de asignación sean “centralizados, transparentes” y que garanticen igualdad de oportunidades para todos los niños, tal como operan los sistemas más avanzados del mundo.

Propuestas de rescate

Para un primer año de recuperación, durante el foro se propuso implementar un operativo nacional de asistencia escolar, materiales de instrucción dirigida para voluntarios y un fuerte enfoque en competencias socioemocionales y valores democráticos.

  Por su parte, el abogado y experto en Educación Tulio Ramírez expuso que atender la emergencia educativa es de crucial importancia, pues la recuperación nacional es inviable sin rescatar la educación desde la raíz. Como paso urgente destacó promover el “rescate alimentario y salarial” de estudiantes y docentes, seguido por un despegue estructural basado en cifras reales y estadísticas públicas confiables.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Expertos exponen la catástrofe de las aulas venezolanas: salarios insuficientes para el cuerpo docente, infraestructuras que no cuentan con necesidades básicas y el requerimiento de un fondo de emergencia financiado por la empresa privada y organismos internacionales.
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Mejorar la educación venezolana sigue siendo un tema pendiente. La falta de estructuras adecuadas para los jóvenes, la crisis económica que impacta en la calidad de vida de los alumnos y el cuerpo docente, además de remuneraciones económicas que no compensan los esfuerzos de los educadores, son los factores que complican los avances. Estos fueron algunos de los puntos que se tocaron en un foro virtual organizado por Analítica el pasado 8 de octubre del 2026, moderado por Emilio Figueredo, y en el que intervinieron la especialista en economía de la Educación y doctora en Educación en Harvard, Emiliana Vegas y el sociólogo, abogado y doctor en Educación, Tulio Ramírez.

   Ambos expertos coinciden en la necesidad de abordar el problema de forma integral y en paralelo, no secuencial. Las prioridades incluyen otorgar infraestructuras que tengan servicios básicos, y que las instituciones cuenten con calidad en el aprendizaje.

“Va a ser muy importante que inmediatamente incorporemos desde la escuela educación en valores democráticos”, comentó Vegas

De esta forma, destacó, el núcleo escolar puede contar con la exposición de diversas opiniones y se garantizaría la convivencia estudiantil y el poder de elegir por su voluntad ciertos aspectos dentro de la institución.

En el debate se mencionaron los resultados de recientes Estudios de la UCAB, los cuales revelan que el 80% de los estudiantes de tercer año de bachillerato no aprueban las pruebas básicas de matemáticas y comprensión lectora. Advirtieron que los “falsos positivos” y la promoción automática han sembrado una bomba de tiempo para las universidades, pues están llegando estudiantes sin tasa de retención y otras competencias necesarias para un buen desempeño.

Avances atados a un mayor presupuesto

Para el sociólogo Tulio Ramírez, la complejidad del tema educativo en Venezuela es tal que es difícil diferenciar lo importante de lo urgente.

“Aquí todo es urgente e importante”, proclamó.

Uno de los puntos centrales en el que coincidieron ambos expertos fue en la insuficiencia del presupuesto actual para el sector educativo.

 “En los últimos datos que tenemos del presupuesto nacional, del gasto total en educación dividido por estudiante matriculados, tenemos un gasto por estudiante que está alrededor de 100 dólares al año o menos… Eso es inviable para ofrecer una educación de calidad”, contextualizó la Doctora Emiliana Vegas.

   También, informó que países más avanzados gastan alrededor de 10 000 y 8 000 dólares al año por alumno. Chile el país que más invierte en la educación de América del Sur con 6000 dólares al año por estudiante.

 “Nosotros somos un país que también económicamente ha estado destruido y no podemos esperar esos niveles de gasto, pero sí podríamos planificar un incremento gradual en la inversión educativa, porque de eso va a depender el futuro de nuestro país”, describió la experta en Economía de la educación.

   A su vez, explicó que el Estado venezolano podría pagar (asumiendo que prioriza la educación y que tiene acceso a fondos internacionales) entre 300 a 350 dólares por alumno al año, monto que aún está muy lejos del ideal de inversión para mejorar la calidad académica.

De igual forma Tulio Ramírez, insistió en que es casi imposible pensar que “con el presupuesto del estado se va a financiar todos estos frentes”.

“Es insólito, No hay manera en los próximos años de lograrlo”, recalcó.

Por esto, consideró que para que pueda verse una mejoría en el sistema educativo es necesario contar con la creación de mecanismos de financiamiento alternativos, como fondos multidonantes, participación del sector privado mediante la “adopción” de escuelas y acuerdos con organismos internacionales.

Profesión vital, sueldo insostenible

Un punto de honor irrenunciable para mejorar la calidad educativa es mejorar las condiciones laborales de los educadores.

Tulio Ramírez enfatizó que “el sueldo de los docentes es un tema tan prioritario que se puede tener una escuela llena de nuevos ladrillos, pero si no hay buenos sueldos los docentes no van a asistir, y si van a asistir lo van a hacer irregularmente”.

El sociólogo explicó que no se puede esperar un aumento de sueldo con el presupuesto del Estado. Cree que para rescatar la profesión docente es necesario crear un fondo humanitario que esté financiado parcialmente mediante aportes de regalías petroleras, una fracción del IVA o alianzas con la empresa privada, a través de la adopción de escuelas e incentivos fiscales que garanticen una compensación mensual.

   También, advirtió que cualquier dinero que venga de bancos internacionales o de afuera va a exigir reglas claras y control compartido. Es decir, debería existir un comité de administración donde participen el Estado, gremios y organismos multilaterales para que sea blindado contra la corrupción y se garantice así la transparencia y efectividad en el proceso.

Transparencia y gobernanza

Ambos profesionales subrayaron la necesidad de que haya transparencia y fiscalización del gasto público en la educación, así como la de contar con estadísticas confiables y un ente independiente para la medición de aprendizajes (como las pruebas PISA), elementos que actualmente están ausentes en la gestión oficial.   

En este contexto, Emiliana Vegas puso sobre la mesa la necesidad de transitar hacia esquemas modernos de financiamiento donde se establezca un monto por alumno, que permita que familias elijan el centro educativo (público o privado) de su preferencia y que se financie la educación mediante subsidios directos diferenciados por vulnerabilidad y ruralidad. Sugiere que los procesos de asignación sean “centralizados, transparentes” y que garanticen igualdad de oportunidades para todos los niños, tal como operan los sistemas más avanzados del mundo.

Propuestas de rescate

Para un primer año de recuperación, durante el foro se propuso implementar un operativo nacional de asistencia escolar, materiales de instrucción dirigida para voluntarios y un fuerte enfoque en competencias socioemocionales y valores democráticos.

  Por su parte, el abogado y experto en Educación Tulio Ramírez expuso que atender la emergencia educativa es de crucial importancia, pues la recuperación nacional es inviable sin rescatar la educación desde la raíz. Como paso urgente destacó promover el “rescate alimentario y salarial” de estudiantes y docentes, seguido por un despegue estructural basado en cifras reales y estadísticas públicas confiables.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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