Este 23 de septiembre, Delcy Rodríguez —presidente interina de Venezuela y mimebro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)— y Donald Trump —presidente de Estados Unidos— se reunieron por primera vez en persona en Nueva York, luego de la captura de Nicolàs Maduro y Cilia Flores —antigua pareja presidencial venezolana— el pasado 3 de enero de 2026.
En una rueda de prensa celebrada el mismo dìa, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, explicó que el encuentro entre el presidente Trump y Rodríguez fue «corto pero importante». Los temas abordados, según el político norteamericano, se enfocaron en la restitución política y económica para celebrar unas posibles elecciones en Venezuela.
«No solo queremos que haya elecciones libres y justas, sino que exista una república duradera. Lo que amenazaría una república duradera en Venezuela sería que alguien resulte elegido y herede una catástrofe económica y social absoluta», declaró Rubio. «La reestructuración de la deuda es fundamental».
De acuerdo con la ONG Transparencia Venezuela, el Gobierno liderado por el PSUV acumuló una deuda mínima de 164 mil 432 millones de dólares, a lo largo de su mandato, hasta 2024. El Gobierno venezolano no ha dado cifras oficiales por años. Según la consultora internacional Oxford Ecocomics, la deuda externa de Venezuela equivale a 193% del PIB del país en la actualidad y se necesitarían décadas para saldarla.
Mientras tanto, expertos políticos consultados por el medio estadounidense Axios, calcularon que la deuda venezolana alcanza los 300.000 millones de dólares.
Necesitamos, pero no hay calendario
De acuerdo con el medio estadounidense Axios, la reunión entre Rodríguez y Trump duró 15 minutos.
«Al final del día, tiene que haber elecciones», dijo Trump durante el encuentro, según una fuente citada por Axios. Ni el mandatario norteamericano ni la mandataria inelecta venezolana abordaron más el tema, según el medio estadounidense. Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene un plan de tres fases para Venezuela: reestructurar el Tribunal Supremo de Justicia, reestructurar el Consejo Nacional Electoral y, por último, las elecciones presidenciales.
«El [futuro] gobierno democrático de Venezuela enfrentaría una ola masiva de protestas porque no ha atendido la inflación y la economía. Eso atentaría la transición completa», refiere la fuente citada por Axios.
La Casa Blanca espera que las elecciones se logren entre los años 2027 y 2028. Las fuentes citadas por Axios aseguran que las elecciones se celebrarían antes de que Trump deje su mandato como presidente de Estados Unidos.
Para la Casa Blanca, en este momento, la reestructuración económica y la transición democrática deberían ir a la par.
Mientras tanto, ni Rubio ni Trump abortaron las recientes denuncias de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, para entrar a Venezuela. Machado, quien había obtenido una victoria en las elecciones presidenciales venezolanas en 2024 según veedores electorales venezolanos, ha intentado entrar al país al menos siete veces hasta la fecha.
La única mención que tuvo Machado por parte del Gobierno estadounidense vino de Rubio: «Ellos necesitan reconstruir sus partidos políticos. Muchos de los líderes políticos [venezolanos] siguen en el exilio. No solo María Corina (Machado), una mujer muy valiente; hay otras personas que también están fuera del país», comentó.






