Los detalles del plan de Unicef junto a autoridades para rehabilitar sistemas de agua en La Guaira

Unicef y el Ministerio del Poder Popular para la Atención de las Aguas de Venezuela se preparan para empezar trabajos de rehabilitación en infraestructuras claves para el sistema de agua en el estado La Guaira, dando inicio a una nueva fase en el proceso de recuperación tras los sismos de junio.

Este trabajo está planificado para contemplar intervenciones en la estación de bombeo Mamo y la planta de tratamiento del agua de Naiguatá, con la meta inicial de beneficiar a cerca de 250 000 personas, incluyendo aproximadamente 76 200 niños, niñas y adolescentes, informó Unicef en una nota de prensa.

El doblete sísmico generó daños graves e interrupciones en el servicio del agua, al igual que del saneamiento en distintas zonas del estado que afectaron de manera directa el acceso al mismo, la nutrición y la protección de la infancia. Las espuestas de emergencia que han sido llevadas a cabo por Unicef han permitido garantizar el suministro a 16 661 personas (incluyendo 5079 niños) desde lo ocurrido el 24 de junio.

Las fuertes lluvias y el incremento de los costos han presionado a acelerar estas transiciones hacia soluciones permanentes.

“Después del daño catastrófico que causaron los terremotos, la prioridad ha sido asegurar que los niños y niñas tengan acceso a agua segura. Pero la recuperación también significa asegurar que las familias puedan confiar en agua segura tanto ahora como en el futuro”, dijo el representante de UNICEF en Venezuela, Manuel Rodríguez Pumarol. 

Infraestructura y alcance

Planean que la ejecución de estas obras comiencen el mes de octubre, donde se estima que la rehabilitación en la estación de bombeo Mamo alcance 150 000 personas, de las cuales 45 700 son niños.

Mientras que la recuperación de la planta de tratamiento de Naiguatá beneficiará a unos 100 000 habitantes, incluyendo a más de 30 500 niños y adolescentes. 

En estas dos instalaciones las labores buscan estar orientadas a fortalecer la capacidad de bombeo y la producción de agua potable para mejorar el volumen que vaya a ser distribuido por las tuberías. El proyecto estima la rehabilitación de todos los sistemas de filtración y cloración, al igual que el reemplazo de los equipos de bombeo que se puedan encontrar deteriorados y así poder transmitir confianza a la hora del suministro de agua en las zonas afectadas.

A pesar de estos avances en las mejoras en el acceso, varias zonas de La Guaira continúan dependiendo de camiones cisternas y otras formas de abastecerse del recurso, por lo que esta dinámica se ha visto condicionada por las lluvias recientes, la baja disponibilidad de proveedores de cisternas y la elevación de los costos de los servicios.

Financiamiento y ayuda

Por esto mismo, Unicef hizo un llamado público a aliados y socios nacionales e internacionales para poder tener un respaldo financiero que les permita consolidar los avances que se han logrado con estas medidas y acelerar la recuperación de los servicios de agua, saneamiento e higiene en las comunidades afectadas.

“La recuperación requiere mantener lo que funciona y fortalecer los servicios que las familias necesitan a largo plazo. UNICEF continuará brindando asistencia técnica, suministros y apoyo operativo para que cada niño pueda crecer en un ambiente saludable y protector”, explicó Rodríguez Pumarol.  

Ante la emergencia causada por los sismos, Unicef ha logrado movilizar 25,7 millones de dólares de los 65,7 millones requeridos para la respuesta principal, lo que ha dejado un déficit de financiamiento de 40 millones de dólares. En el área del agua la cobertura actual alcanza hasta el 24% de los fondos necesarios, por lo que la organización necesita de un financiamiento para poder sostener los servicios prioritarios sin interrupciones.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La organización iniciará obras en la estación de bombeo Mamo y la planta de Naiguatá para garantizar el servicio a miles de personas
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Unicef y el Ministerio del Poder Popular para la Atención de las Aguas de Venezuela se preparan para empezar trabajos de rehabilitación en infraestructuras claves para el sistema de agua en el estado La Guaira, dando inicio a una nueva fase en el proceso de recuperación tras los sismos de junio.

Este trabajo está planificado para contemplar intervenciones en la estación de bombeo Mamo y la planta de tratamiento del agua de Naiguatá, con la meta inicial de beneficiar a cerca de 250 000 personas, incluyendo aproximadamente 76 200 niños, niñas y adolescentes, informó Unicef en una nota de prensa.

El doblete sísmico generó daños graves e interrupciones en el servicio del agua, al igual que del saneamiento en distintas zonas del estado que afectaron de manera directa el acceso al mismo, la nutrición y la protección de la infancia. Las espuestas de emergencia que han sido llevadas a cabo por Unicef han permitido garantizar el suministro a 16 661 personas (incluyendo 5079 niños) desde lo ocurrido el 24 de junio.

Las fuertes lluvias y el incremento de los costos han presionado a acelerar estas transiciones hacia soluciones permanentes.

“Después del daño catastrófico que causaron los terremotos, la prioridad ha sido asegurar que los niños y niñas tengan acceso a agua segura. Pero la recuperación también significa asegurar que las familias puedan confiar en agua segura tanto ahora como en el futuro”, dijo el representante de UNICEF en Venezuela, Manuel Rodríguez Pumarol. 

Infraestructura y alcance

Planean que la ejecución de estas obras comiencen el mes de octubre, donde se estima que la rehabilitación en la estación de bombeo Mamo alcance 150 000 personas, de las cuales 45 700 son niños.

Mientras que la recuperación de la planta de tratamiento de Naiguatá beneficiará a unos 100 000 habitantes, incluyendo a más de 30 500 niños y adolescentes. 

En estas dos instalaciones las labores buscan estar orientadas a fortalecer la capacidad de bombeo y la producción de agua potable para mejorar el volumen que vaya a ser distribuido por las tuberías. El proyecto estima la rehabilitación de todos los sistemas de filtración y cloración, al igual que el reemplazo de los equipos de bombeo que se puedan encontrar deteriorados y así poder transmitir confianza a la hora del suministro de agua en las zonas afectadas.

A pesar de estos avances en las mejoras en el acceso, varias zonas de La Guaira continúan dependiendo de camiones cisternas y otras formas de abastecerse del recurso, por lo que esta dinámica se ha visto condicionada por las lluvias recientes, la baja disponibilidad de proveedores de cisternas y la elevación de los costos de los servicios.

Financiamiento y ayuda

Por esto mismo, Unicef hizo un llamado público a aliados y socios nacionales e internacionales para poder tener un respaldo financiero que les permita consolidar los avances que se han logrado con estas medidas y acelerar la recuperación de los servicios de agua, saneamiento e higiene en las comunidades afectadas.

“La recuperación requiere mantener lo que funciona y fortalecer los servicios que las familias necesitan a largo plazo. UNICEF continuará brindando asistencia técnica, suministros y apoyo operativo para que cada niño pueda crecer en un ambiente saludable y protector”, explicó Rodríguez Pumarol.  

Ante la emergencia causada por los sismos, Unicef ha logrado movilizar 25,7 millones de dólares de los 65,7 millones requeridos para la respuesta principal, lo que ha dejado un déficit de financiamiento de 40 millones de dólares. En el área del agua la cobertura actual alcanza hasta el 24% de los fondos necesarios, por lo que la organización necesita de un financiamiento para poder sostener los servicios prioritarios sin interrupciones.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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