Este lunes 13 de abril, Román Lozinski, periodista y locutor, abordó en su programa transmitido por el Circuito Éxitos sobre las expectativas de cara a un aumento salarial para el 1° de mayo. Tamara Herrera, economista invitada, aseguró que los ingresos extraordinarios del país deben destinarse a la inversión y no deben ser comprometidos para un aumento salarial.
“Los ingresos extraordinarios pueden mitigar y deben generarse; asimismo, deben apartarse o invertirse, pero no comprometerse para momentos en los que no estarán presentes”, opinó la economista y presidenta de Síntesis Financiera C.A., una consultora económica y financiera independiente con más de 40 años en Venezuela, en el programa que además tuvo como invitados a Francisco Contreras, vía Zoom, economista y docente de posgrado en la Universidad de Carabobo; al secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), José Elías Torres; y al coordinador del Frente Unido en Defensa de los Pensionados de Venezuela, Luis Cano.
Se necesita más que un aumento “responsable”
El 1° de mayo se acerca y, con él, las expectativas de quienes esperan el aumento salarial que mitigue la alta inflación que atraviesa el país, luego de lo anunciado por la presidenta encargada con el aval de EE.UU, Delcy Rodríguez, de que en esa fecha se anunciaría un ajuste “responsable y sostenible”.
Con la guerra en Medio Oriente en la que participa Irán, algunos economistas y expertos proyectan un aumento en los ingresos petroleros del país. No obstante, si el Estado ha generado mayores ingresos, ¿por qué cuesta tanto hablar de un aumento salarial? Según Herrera, los ingresos extraordinarios derivados del petróleo deben ser tratados como lo que son: ingresos transitorios, por lo que deben destinarse a la inversión.
Ante el anuncio de Rodríguez, de un aumento salarial “responsable”, Herrera enfatizó que lo responsable, en primera instancia, es reconocer que la brecha cambiaria se ha convertido en un problema grave y que se pueden aprovechar los períodos de bonanza para mejorar los ingresos, pero de forma temporal y con prudencia. Al mismo tiempo, consideró que debe fijarse un plazo claro —por ejemplo, un año— para diseñar y aplicar una reforma laboral que garantice un sistema salarial sostenible en el largo plazo.
De acuerdo con Herrera, Venezuela presenta una alta tasa de trabajadores informales, entre el 60% y el 70%. Para ella, el verdadero desafío está en mitigar y solucionar estas problemáticas estructurales. El año pasado, el gasto del sector público en bolívares equivalió a unos 20 mil millones de dólares. De ese total, cerca de 9700 millones se destinaron a bonos del sistema Patria, aseguró. Aproximadamente entre el 50% y el 60% del gasto público se concentra en pagos de bonos y nómina, incluso cuando la nómina se encuentra parcialmente estancada, ya que el salario permanece congelado desde hace tres años.
La irresponsabilidad está en aumentar salarios sin una estrategia clara
“El tiempo apremia”, sentenció Tamara Herrera con relación a las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la frágil economía de Venezuela. Para ella, una pieza clave sería retomar conversaciones con el FMI: “(…) su participación no solo aportaría financiamiento, sino también asistencia técnica, credibilidad y un marco de sostenibilidad”.
Tamara Herrera recalcó que es importante recordar el uso indebido y la falta de transparencia en el gasto de los recursos extraordinarios. “Pdvsa gastó desenfrenadamente”. De acuerdo con Herrera, en lugar de fortalecer la capacidad productiva de la petrolera, sus ingresos se destinaron a la distribución directa de recursos. Estos se otorgaron sin planificación y terminaron dilapidándose.
Por su parte, Francisco Contreras propone un plan de desalarización del ingreso que no esté sujeto a bonificaciones.
“Las bonificaciones alivian la caja, pero el salario reconstruye el derecho”, aseguró.
Para el docente, la prioridad está en respaldar al trabajador mediante la reconstrucción estructural del salario, el cual necesita una oferta de bienes y servicios que lo sostenga para no evaporarse en el proceso. Este plan apunta al reforzamiento de los bienes y servicios.
Desde el análisis de Contreras, la irresponsabilidad está en aumentar salarios sin una estrategia clara. “Hablamos de unos 12 meses para llegar a cubrir un 80% de la canasta básica”, proyectó. Este plan costaría aproximadamente 8700 millones de dólares al año.
Ambos economistas coincidieron en la necesidad de construir un camino sostenible para el establecimiento de los salarios. Herrera añadió que no se puede proponer una política —como el aumento salarial— sin tener claro cómo se va a financiarla y sostenerla en el tiempo. Haber recurrido al financiamiento monetario —es decir, a la emisión de dinero— en 2025 provocó una hiperinflación muy elevada, cuyas consecuencias aún persisten.
“La construcción de un salario es una labor imprescindible, pero también lo es la construcción de la red de seguridad social que lo sostenga y la ley que lo haga razonable; eso es lo que nos falta”, sentenció.
Por otro lado, Faseguró que lo fundamental es impulsar un cambio cultural que promueva la no dependencia del petróleo como base de la economía del país.
¿El salario será de 200$?
Un salario sostenible se enmarca en los 200 dólares, en principio, según el exdiputado José Elías Torres. El problema real, según Herrera, es el efecto diluyente de ese beneficio en las condiciones actuales que atraviesa el país. Según sus estimaciones, los efectos que produce la Ley del Trabajo actual son la inhibición del empleo, la promoción del trabajo informal y la insostenibilidad de las empresas. “ una empresa puede responder al retiro de uno o dos trabajadores, pero no puede hacer más porque quiebra”, sentenció.
Luis Cano recordó que la última bonificación a los pensionados se estableció en 8 dólares mensuales.
“Eso nos sigue condenando a vivir en un estado de indigencia”, denunció.
Los jubilados proponen rescatar el Seguro Social. “Porque aquí todo el mundo dice que la cosa está muy dura, pero tú ves al Estado que sigue derrochando dinero, lo vivimos en Semana Santa; entonces, lo primero que tiene que hacer el Estado es apretarse el cinturón”, afirmó.
“No puede ser, hermano, que en Venezuela se sigan muriendo los viejos venezolanos por desnutrición y falta de alimento”, criticó. La voluntad política, según él, se quedó dormida en 2002 con el anteproyecto de pensiones y jubilaciones. Aseguró que los jubilados solo piden que se cumplan los artículos 80 y 83 de la Constitución, que garantizan el derecho a una vejez digna, así como el derecho a la salud.
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